Tanto monta, monta tanto
el Blog de los Gemelos D'Acosta
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| Edu y Sema D'Acosta |
Con gracia y poderío, sin mala intención pero con sorna, Eduardo y Sema D'Acosta van a relatar sus andanzas en el maravilloso mundillo del arte. Un circo con muchas pistas donde domadores, equilibristas, payasos, magos y acróbatas hacen las delicias de un público que -aún prestando la máxima atención y poniendo mucho interés- no se entera de casi nada. Bueno de algunas cosas sí que se da cuenta...tampoco hay que exagerar. |
ERWIN OLAF, ENTRE LA REALIDAD Y EL DESEO Martes, 23 de Febrero de 2010 -- [12:53] Las imágenes del fotógrafo holandés Erwin Olaf (Hilversum, 1959) no dejan indiferente a nadie. Poseen todos los ingredientes de la atracción. Una pizca de escándalo, tensión contenida, extrañamiento, ambigüedad y densidad narrativa. Aunque su primera serie importante, Chessmen, es barroquizante y se regocija excesivamente en la belleza oscura de la deformidad (es una mezcla entre Mapplethorpe, Joel-Peter Witkin y Jan Saudek), ya denota un escrupuloso sentido de la técnica y una notoria preocupación por la puesta un escena, una pulcritud metodológica bien aderezada con morbo que le valdría para ser galardonado en 1988 con el premio Young European Photographer, presentar el conjunto en el prestigioso museo Ludwig de Colonia y adquirir, casi a la primera y en el escaparate más oportuno, una inusitada fama de provocador. Siempre atento a los que son capaces de despertar opiniones, la publicidad se fijó en él y Olaf encontró ahí un universo interminable para dar rienda suelta a sus inquietudes y definir un estilo propio, creaciones exageradas y artificiales que funcionan muy bien en las revistas Life-Style y en los anuncios de moda pero que en la mayoría de las ocasiones adolecen de la hondura necesaria para llevarnos a la reflexión. Mature (1999), Blacks (1990-2000), Royal Blood (2000), Fashion Victims (2000) o Paradise, The Club (2001) son trabajos que se agotan al primer golpe de vista. Sus fundamentos se basan en estrategias sencillas de persuasión visual: recurren al impacto inminente (ora con ironía, ora con humor ácido), al extremismo (blanco o negro, desnudez o abigarramiento) y al oxímoron (la dulzura frágil con la truculencia de la sangre, el culto a la belleza con la senectud, la violencia sádica con la apariencia inocente) pero no son capaces de plantear un discurso hondo en torno a los temas que manejan porque no van más allá del reclamo. Les falta sutileza y les sobra teatralidad. La forma es primorosa (Photoshop a tutiplén), el contenido raso. No ocurre lo mismo con algunas de sus últimas creaciones, caso de Hope (2005), Rain (2007) y Grief (2007) mucho más introspectivas y sugerentes. Junto a Annoyed (2005) son las mejores piezas que pueden verse en la muestra, las más complejas; breves secuencias de vídeo que acompaña con enigmáticos fotogramas de los personajes. Al dosificar la información de los protagonistas, seres abúlicos de una tristeza lánguida que esperan o se inquietan por no sabemos qué, concentra la intensidad del momento y potencia el misterio que envuelve la escena, mostrándonos sólo un segundo de una historia irresoluble que no conocemos y que nos mantiene en vilo. Como en los cuadros de Edward Hopper o en los cuentos de Raymond Carver, la atmósfera onerosa, pesimista y silenciosa que recrean esos hogares americanos de clase media-alta la relacionamos con las frustraciones y desengaños del ser humano. En los cortos, el sonido es esencial, produce expectativas y suscita tensión. En las fotografías, esmerados interiores de los años cincuenta y sesenta que poseen un marcado carácter cinematográfico, las imágenes de actúan como instantes descontextualizados que generan desasosiego. Organizada por el DA2 de Salamanca, Darts of Pleasure es la primera gran retrospectiva en España de Erwin Olaf, una antología que repasa las series más relevantes desarrolladas por el fotógrafo a lo largo de sus 25 años de carrera. La exposición reúne un amplio repertorio de casi doscientas obras que revelan con detenimiento cómo ha evolucionado el artista desde sus comienzos, en los que se mostraba directo y agresivo, hasta su estado actual, más melancólico y trascendente. Sema D’Acosta
Erwin Olaf. Imagen de la serie HOPE (2005) (publicado en la revista 'ARTECONTEXTO'. Febrero 2010)
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