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REAL BETIS (1): Adrián; Chica, Mario (Paulao, 70), Amaya, Nacho; Beñat, Rubén Pérez, Nosa (Salva Sevilla, 54); Juan Carlos (Vadillo, 59), Pabón y Rubén Castro. RC CELTA (0): Javi Varas; Jony (Pranjic, 82), Túñez, Vila, Roberto Lago (Toni, 74); Natxo Insa, Oubiña; Augusto, Krohn-Dehli, Orellana (De Lucas, 54); y Aspas. Gol: 1-0: Min. 67, Rubén Castro. Árbitro: Fernando Teixiera Vitienes, cántabro. Amonestó a los locales Amaya, Rubén Castro, Vadillo y Rubén Pérez; y a los visitantes Natxo Insa, Jony y Vila. El Celta es un cadáver, un muerto de permiso, pero el Betis agotó sus reservas físicas, y con ellas buena parte de las futbolísticas, hace tiempo. Por eso Pepe Mel, que es un zorro, sabía que un partido jugado bajo un calor ambiental asfixiante habría de decidirse al principio, cuando todavía la vista no estaba nublada, o se convertiría en una lotería. Lo pusieron todo los béticos, o sea, en las primeras acciones: pierna dura, ojo avizor, gente de banda circulando por el carril, Nosa pisando área… una maravilla si durase sesenta minutos, un recurso de emergencia cuando no hay pulmones más que para veinte. Ahí debieron adelantarse los béticos para jugar con la desesperación celtiña pero los goles de Rubén Castro y Nosa fueron (bien) anulados por fueras de juego milimétricos. Total, que tocaba lotería. Tener a Rubén Castro es como comprar varias series de cupones completas, no vayan a creerse. El ritmo en la segunda parte no era de torneo veraniego, sino de partido benéfico entre internados en un geriátrico. Había béticos que, calculadora en la mano, daban por buenísimo el punto pero cuando hay un goleador en el campo, uno de los marca en los momentos importantes (las comparaciones son odiosas, en efecto), siempre cabe la opción de ganar. Javi Chica se internó por la derecha, Pabón se hizo el sueco para renunciar a un pase porque estaba en fuera de juego y el envío se convirtió en un autopase, y el centro del catalán remató con violencia “Rubo” a las mallas. Túñez, colaboracionista porque patinó cuando iba a despejar, se resarció en el minuto 83 con el tanto del empate pero el linier lo anuló (mal) y definió los destinos de los contendientes. El uno a Europa, el otro a Segunda.
Lucas Haurie |