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REAL BETIS (1): Goitia; Nelson, Melli, Nano, Nacho; Iriney, Arzu, Capi (Pavone, 68); Emaná, Jonathan Pereira (Juanma, 53) y Sergio García (Caffa, 85). HÉRCULES CF (1): Calatayud; Juanra, Abraham Paz, Sergio Rodríguez, Dani Bautista; Farinós, Tiago Gomes; Rufete (Kiko Femenía, 56), Tote (Cristian, 73), Sendoa (Del Olmo, 58); y Portillo. Goles: 1-0: Min. 24, Sergio García. 1-1: Min. 61, Farinós. Árbitro: Francisco Ramón Hevia Obras, castellano-leonés. Amonestó a Sergio Rodríguez. Expulsó a Abraham Paz (min. 93) y a Emaná (min. 93), ambos con roja directa. Amonestó al local Pavone y a los visitantes Sergio Rodríguez, Tiago, Del Olmo, Abraham Paz y Tote. El Betis juega al fútbol con Víctor Fernández. Se ocupan bien los espacios con la intención de atacar, se desdoblan los laterales, se asocian los futbolistas, el centro del campo es más creativo... pero el equipo está muy fundido. La verdad es que la mayoría de los equipos de Segunda tienen un ritmo sospechoso, pero al Betis se le nota una barbaridad. Este Betis dura lo que aguanta Achille Emaná. Hay muchos más futbolistas con poca gasolina (Sergio, Capi, Pereira...), pero es el camerunés quien más se descentra cuando falta oxígeno y quien deja los agujeros más evidentes en el momento que el fuelle se esfuma. Este Betis, después de comprobar que el ritmo de juego que quiere implantar Víctor no lo aguanta el grupo, tiene que ganar por KO, meter dos o tres cuando tiene fuerza, porque por ahora va a sufrir en las segundas partes. Pese a todo, si el árbitro tiene un detallito, el Betis hubiese ganado en la última jugada, porque el tiro de Nacho era imparable y Calatayud no llegaba ni muerto. Pero el tiempo estaba cumplido y el colegiado no quiso ser generoso. Además, la acción terminó con expulsión de Emaná, otra acción de chiquillo, de las que no se le deben permitir al jugador más importante, para lo bueno y lo malo. El arranque fue muy bueno. Ya todos conocemos las señas de identidad que ha impuesto Víctor. El equipo genera, es vistoso y se pone de gol. Ayer hizo uno, cono en Córdoba, pero ante un equipo mejor, el Hércules, hacía falta más distancia para sentenciar. No tuvo ni puntería ni fuerza para hacerlo, y se vio la otra cara, como en Córdoba. Víctor trató de oxigenar, protegiendo a Emaná con nuevos escuderos, pero el problema es de fondo. Su tanque de gasolina parece más pequeño que el de los otros y se termina notando. El caso es que el empate es muy malo, porque el Hércules sigue muy lejos, a la misma distancia, y si la jornada es mala, se podrían escapar alguno más. Se juega mejor, pero faltan horas de trabajo o más talento físico. Lo primero tiene arreglo, si es lo segundo... malo.
Paco Cepeda |