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MÁLAGA CF (0): Kameni; Jesús Gámez, Lugano, Weligton, Eliseu (Antunes, m.47); Morales (Duda, m.45), Camacho, Iturra; Joaquín (Santa Cruz, m.82), Isco y Julio Baptista.
SEVILLA FC (0): Beto; Coke (Cicinho, m.71), Cala, Fernando Navarro, Alberto Moreno; Medel, Kondogbia (Maduro, m.87); Jesús Navas, Rakitic, Perotti (Manu del Moral, m.58); Negredo.
ÁRBITRO: Pérez Lasa, vasco. Amarillas para Isco, Jesús Gámez, Alberto Moreno, Manu del Moral, Medel, Julio Baptista y Lugano. Este Sevilla no da para más. Mira que lo están esperando, que compite con rivales medianos, que pese a sus pobres números fuera aún tiene opciones europeas… pero es que haciendo tan poco, lo normal es que llegue la sentencia matemática tarde o temprano. Mucho está ya tardando. El partido de Málaga fue extrañísimo. En muchos momentos parecía que Emery y sus jugadores consideraban bueno el 0-0. Nunca fueron de verdad, no apretaron a un Málaga ansioso por ponerse las chanclas. No se notó ese plus tan importante en el fútbol que se llama necesidad. Incomprensible.
Fue extraño hasta el desarollo del encuentro. Lo normal cuando se escapa un objetivo es que todo vaya de menos a más. Se empieza tentando el terreno, para terminar volcado en el área rival cuando ya no queda otra. Ocurrió lo contrario. La primera mitad fue digna. O más bien, ni buena ni mala sino todo lo contrario. Por lo menos hubo llegadas. Una de Alberto Moreno, un tiro de Navas bien posicionado a las nubes, un remate de cabeza de Rakitic... No es mucho, simplemente algo. Se produjo lo suficiente para ponerse por delante. Pero es que esa es otra: en las noches claves cuesta encontrar a ese goleador especialista en el 0-1, el gol que todo lo cambia. Menudo fallo el de Rakitic con toda la portería para él…
La insulsa primera mitad dio paso a un ejercicio de impotencia mezclado con dejadez. Fuera no puede, eso está de sobra demostrado. Y además nadie se dio prisa en nada. En lanzar las faltas, en ir a por el balón perdido, en sacar el balón jugado… Emery no supo transmitir que hoy, y no mañana, es el día. Tampoco anda fino con los cambios fuera. Tiene muy poca materia y ello disminuye su responsabilidad, pero si lo que va a salir es peor que lo que está en el campo, no hay que mover nada, salvo lesión. Esto no va por Perotti, que solo tiene una hora de fútbol. Y en la noche clave, Babá se queda en el banquillo porque no puede estar en otro sitio… En fin, que hay poca enjundia, poca chicha, poco Sevilla. Lo seguirá intentando, pero cada vez le quedan menos fuerza. El cuento se está acabando.
Miguel A. Chazarri |