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MIGUELÁNGELCHAZARRI
La fábrica de humo

Agarrado al poder del Sánchez-Pizjuán

18/11/2017 · Miguel Ángel Chazarri

Sinceramente, le veo pocas virtudes al Sevilla pese a esos 22 puntos que lucen en el casillero. Su partido ante el Celta fue regular tirando a malo. No controló nada, por mucho que se quiera destacar la fortaleza de un doble pivote al que en adelante llamaré doble pivotito. Con un aire supuestamente de más contención, el Celta tocó como quiso durante muchos minutos sin que los jugadores del Sevilla se enteraran de la misa la mitad. Los gallegos se plantaban en el borde del área, o cerca, en un santiamén. Y a partir de ahí, que sea lo que Dios quiera. En este caso, no fue mucho, pues la puntería del rival estuvo desviada. Pero control del juego no hubo por ningún lado. El Sevilla va demasiado estresado, necesita un pequeño milagro para ganar a rivales que no son nada del otro mundo. Y cuando puede apuntillarlos, la decisión es retrasar posiciones sin de verdad cerrar el partido, dejando metros para que el rival piense. Por eso en cada jugada se huele que puede haber lío, pues la colocación del equipo dista mucho de ser la adecuada.

Un gol tonto -el Sevilla tiene a los dos porteros más cándidos de la Primera División- lo torció todo. El remate, flojo y parable, entró porque David Soria estaba descolocado. La respuesta llegó a balón parado. Hacía un siglo que no se veía una falta bien tirada en Nervión. Tuvo que ser Geis -muy correcto su partido- quien lo hiciera. Gol de Muriel, que hizo un buen encuentro. Qué poco lo buscan sus compañeros, qué poco tratan de jugar al espacio con él para que corra y le gane en carrera a sus rivales... Empatado el partido, quedó salvada la primera parte. Franco Vázquez, otro partidito al zurrón, falló cuatro ocasiones, pero también tuvo un remate de gol cantado Maxi Gómez.

Una gran jugada de Sarabia sirvió para el tanto de la victoria de Nolito, que lo hizo todo mal menos ese remate franco. A partir de ahí, el Celta trianguló y buscó la portería de un muy dubitativo David Soria. No tuvo tino. El Sevilla, en determinadas fases, también tocó, pero más como mecanismo de defensa, que creo que es lo que de verdad le gusta a Berizzo, que como arma para atacar. Buen partido de los centrales, más entonado Escudero, vital Nzonzi... Un día se caerá la bella estadística que acompaña al Sevilla en casa. Pero es indudable que este campo gana partidos que huelen a empate o derrota.

 

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