Nuestras Firmas: Lucas Haurie

Je suis Cala

El tackle

Lucas Haurie
06/04/2021

Tal vez, y sólo tal vez, Cala insultó a Diakhaby. En cuyo caso, el lebrijano sería un… futbolista que insulta a otro futbolista. Exactamente igual que millones de futbolistas –profesionales y amateurs, famosos y anónimos– de antes, de ahora y de siempre. Porque sí, amigas y amigos, resulta que los futbolistas se insultan en el terreno de juego. Lo que sin duda está muy feo y es sancionable… siempre que haya una prueba irrebatible de culpabilidad. “Cagón de mierda”. “La concha de tu madre”. Eso pareció escucharse entre Marcos Acuña y Luis Suárez el domingo en el Sánchez-Pizjuán. Un episodio nada ejemplar para los niños, desde luego. ¿Resultado? Amarilla para los dos. Un castigo proporcional.

Tal vez, y sólo tal vez, Cala insultó a Diakhaby. El jugador del Valencia asegura que sí y el jugador del Cádiz lo niega con rotundidad. En pro de la igualdad entre las razas, que es un asunto muy serio, convendría que la etnia no fuese tomada como un factor para determinar la veracidad de dos testimonios contrapuestos. ¿Son más sinceros los negros que los blancos? ¿Son más mentirosos los semitas que los esquimales? A ver si ahora nos vamos a volver todos locos. “Kanouté no protesta por su religión”, dijo una vez Manolo Jiménez para defender a su pupilo, que acababa de ser expulsado... Pues Fekir también es musulmán (¡y paisano de Lyon!) y no vean cómo se las tiene con los árbitros.

Tal vez, y sólo tal vez, Cala insultó a Diakhaby y miente cuando niega esos insultos, conclusión a la que sólo podríamos llegar mediante una confesión o con la aparición de un documento cuya existencia ignoramos ahora mismo. En el peor de los supuestos, y reitero que sólo estoy planteando una hipótesis, ¿sería el defensor sevillano un racista? La respuesta es, como dice el Warren Sánchez de Les Luthiers, “yo qué sé”. Puede incluso que Cala sea un racista cavernario, un genuino troglodita del etnicismo y un supremacista irredento sin necesidad de haber insultado a Diakhaby. Obtener la respuesta a esta pregunta es muy sencillo. Vean con cuántas y con qué causas sociales colabora el jugador cadista. O más fácil todavía: pregunten a sus compañeros “racializados”, como se dice ahora, a los negros Lozano y Akapo, al gitano Fali, a los sudacas –con perdón: yo soy medio gabacho y me lo puede permitir–Ledesma, Augusto, Mauro y Espino…

Tal vez, y sólo tal vez, Cala llamó “negro de mierda” a Diakhaby. ¿Lo convertiría eso en un racista? No, lo convertiría en un futbolista que estira el reglamento para intentar ganar. Igual que quien pellizca en un córner o escupe o se tira a la piscina o se retuerce de dolor sin motivo o pierde tiempo o pide tarjeta para un rival o presiona al cuerpo arbitral o rasca duro al tobillo o permanece inerte en el suelo tras una disputa aérea o agita los brazos para que la grada intimide al equipo visitante… infinidad de comportamientos antideportivos en que los deportistas profesionales incurren para cumplir con su obligación de ganar. Algunos pueden ser más tolerables y otros menos, a gusto del consumidor, pero jamás serán erradicados y, desde luego, sólo pueden acarrear sanción si la autoridad –el árbitro o los comités– tiene fehaciente certeza de que se han producido. Faltaba sólo, en ese reino del “fair play” (ja) que es el fútbol español, que bastase una denuncia de parte para empurar al prójimo. Entonces sí que nos íbamos a divertir.

Hace diez años, y aquí no hablamos de “talveces” sino de una realidad comprobada, Sergio Busquets llamó “mono” a Marcelo. El club perjudicado, que no era un club cualquiera sino todo un Real Madrid, aportó un vídeo que no dejaba lugar a dudas. ¿Es Sergio Busquets racista? Seguro que no, como podrán atestiguar sus compañeros Umtiti y Júnior. Es sólo un centrocampista espléndido que, en una semifinal de Champions, intenta sacar de sus casillas a un rival. No está bonito, no, pero la vida está plagada de cosas que no son bonitas. Busquets no juega en el Cádiz, por suerte para él, y salió incólume del suceso porque una miríada de medios se encargó de que su nítido “mono” fuese al final del partido un “interfono”, se convirtiese al día siguiente en “¿has visto Juego de Tronos?” y resultó al final que le estaba expresando a Marcelo su preocupación “por el agujero en la capa de ozono”. Los comités lo propusieron para recibir un premio debido a su alta conciencia ecologista.

A Cala, como le saquen un vídeo, le va a ir un poco peor. Y aunque no se lo saquen, ay, puede que también. País.

Compartir:
Más Artículos
  •  

    El Betis vuelve a existir

    11/05/2021 · Lucas Haurie

    Aquel castizo “¡que inventen ellos!” de Unamuno, nada que ver con el delantero de Durango que ganó la Liga con el Betis, fue el primer grito del...

  •  

    Los malacostumbrados

    03/05/2021 · Lucas Haurie

    1-X-2. Se necesitaba una sucesión canónica de signos quinielísticos para seguir alimentando la hoguera, ardiente desde el jueves en el que el Granada...

  •  

    Cuando la expectativa ya constituye un gran triunfo

    28/04/2021 · Lucas Haurie

    De repente, salen las cuentas en Nervión porque el sevillista ya no es un experto en táctica o preparación mental –desde Helenio Herrera a...

  •  

    ¡Demuéstrese!

    22/04/2021 · Lucas Haurie

    Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico, se hartó un día de las disputas metafísicas de sus pares,...

  •  

    La Superliga vista desde Sevilla

    19/04/2021 · Lucas Haurie

    Mi primer director, que era un monstruo, tenía clarísima cuál era la dimensión y el alcance de la prensa de provincias: “Si viene Bill...

Podcasts

 

Podcast




El sitio en Internet www.muchodeporte.com, es propiedad de Muchodeporte S.L.L Inscrita en el Registro Mercantil de Sevilla, con C.I.F. nº B-91080093.