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Mirando al tendido

Manuel Jiménez "Chicuelo", cien años de su alternativa, cien tardes en Sevilla

26/03/2019 · Isaac Escalera

Dicen que es más fácil que te toque la lotería dos veces antes que ser figura del toreo. Más complicado todavía es que te recuerden décadas después de haber desaparecido, pero lo que es casi imposible es ser torero de Sevilla, un objetivo que muy pocos han conseguido a lo largo de la historia del toreo. Hablar de “Chicuelo” es hablar de la escuela sevillana, una doctrina que sólo los grandes aficionados conocen. Hablar de "Chicuelo" es hablar de la chicuelina, suerte que dio por primera vez en Valencia el 9 de abril de 1922, en el histórico tercio de quites que protagonizaron “Varelito”, “Chicuelo” y Granero con el toro “Muleño” de Guadalest. El torero de la Alameda de Hércules explicó esta suerte en una entrevista en la revista Dígame en 1943: “La verdad, la verdad, es que la descubrí en un café de Sevilla (el Gran Café París de la plaza de La Campana). Habíamos toreado en aquella plaza toros Varelito, Granero y yo. Los dos tuvieron un éxito muy grande; en un tercio de quites, al poner en suerte un toro (el de Granero), para no tener que salir por pies, porque era muy pegajoso, di unos cuantos giros en la cara de la res a la fuerza, porque además una rasgadura del capote hizo que éste se quedase enganchado en los adornos de mi traje. Olvidé por completo este pequeño incidente, hasta que a los pocos días vi al “Rerre”, al buscarle en un café, girar en una silla, explicándoles a unos amigos los lances que yo, sin saberlo, había dado. En la primera corrida lo intenté, salieron bien y ahí tiene usted la historia de la chicuelina”. Hablar de “Chicuelo” es hablar del pase de costadillo, tan en desuso hoy en día. Aunque, sobre todo, “es Chicuelo, y nadie más que Chicuelo, el creador de la faena moderna”, frase que escribió el gran crítico Pepe Alameda en su libro “Los arquitectos del toreo moderno”. Y la faena moderna está cimentada en el toreo al natural y en la ligazón, bases rubricadas en la faena al toro “Corchaito” de Graciliano, el 24 de mayo de 1928 en Madrid.

En Sevilla toreó 100 tardes, una cifra redonda y casi inalcanzable. Fueron 78 corridas de toros, 8 novilladas picadas y 14 festivales. Dos de esas corridas fueron en la Monumental. La primera vez que hace el paseíllo en Sevilla fue el 28-2-1918 en un festival organizado por Joselito “El Gallo”; al año siguiente y en Sábado Santo, el 19-4-1919, debuta en la Maestranza con picadores cortándole dos orejas a un novillo de Albaserrada. En esa misma temporada de 1919, en escasos seis meses, torea ocho novilladas picadas en el coso del Baratillo obteniendo grandes triunfos que lo llevan a tomar la alternativa en Sevilla a manos de Juan Belmonte y Manolo Belmonte el 28-9-1919. Se doctoró con el toro “Vidriero” de Santa Coloma, aunque su primer triunfo importante como matador de toros sucedió dos días después cortándole las dos orejas a un toro de Rincón. El binomio con esta ganadería continuaría el 20-4-1920, cuando vuelve a cortarle dos orejas a otro toro de Rincón. Estos grandes triunfos le llevan a ser la base de la feria de 1921, ya que torea cinco de las seis tardes del abono. El Domingo de Resurrección se encierra con seis toros de Urcola y se proclama triunfador de esa Feria de Abril al cortar las dos orejas a un toro de Miura el 20-4-1921. En la Maestranza llegó a estoquear seis corridas de Miura y un toro en una concurso. Estos fueron grandes triunfos de Chicuelo, pero no los más sonados porque el espléndido torero sevillano cortó cuatro rabos en Sevilla, lo que realza más su vitola de figura del toreo. La primera vez que cortó dos orejas y rabo en la capital hispalense fue el 29-9-1924 a un toro de Pérez de la Concha, alternando con Antonio Posada y Manolo Litri. El 12 de octubre de esa misma temporada corta dos orejas a un toro de Rincón, por lo que el idilio continuaba. En el año 1928 torea 82 corridas de toros, siendo el primero del escalafón. Para coronar esta campaña, el 28-10-1928 en Sevilla, en un mano a mano con Curro Puya "Gitanillo de Triana", corta otro rabo a un toro de Moreno Santamaría. “La música, los aplausos, los olés eran continuados ante la dominadora, valiente, artística y eficaz faena de Chicuelo. Un buen pinchazo y luego una estocada bien dirigida, atacando derecho ambas veces, dio en tierra con el primero de la tarde. La ovación que se le tributó a Chicuelo fue tan prolongada y entusiasta como merecedora, viéndose el diestro obligado a dar triunfalmente la vuelta al ruedo y a saludar desde los medios, no sin antes habérsele concedido por aclamación general las dos orejas y el rabo del toro que abrió plaza”, así lo recogió Don Criterio en El Liberal. Otro de los éxitos más sonados de Chicuelo en Sevilla fue en la década siguiente y el día de la alternativa de Manolete. El 2-7-1939, en una corrida de Clemente Tassara, Chicuelo corta dos orejas y rabo. “Toda la gama juncal de la salerosamente elegante, de la privativa manera de hacer de Chicuelo. Y ello con un toro de genio vivo, al cual al Chicuelo de la decadencia tal vez no habría aproximado sino el pico de la muleta. Con decisión, también, al herir el rejuvenecido maestro dio un pinchazo y una excelente estocada. Por petición general adjudicáronle orejas y rabo, y después de recorrer el ruedo por dos veces, se le obligó a salir entre delirantes aclamaciones”, crónica de Juan Mª Vázquez en ABC. Tres años después volvió a realizar una nueva proeza. En la Corrida de la Prensa del 4-6-1942, Manuel Jiménez "Chicuelo" corta otro rabo en Sevilla, pero con una singularidad, ya que fue el debut de Don Carlos Núñez como ganadero en la Maestranza. El cartel lo completaron Manuel Álvarez "El Andaluz" y Antonio Bienvenida. "Chicuelo, ayer, dio una lección a la juventud que desprecia a lo viejo. Cuando se tiene la solera tan rancia y tan sabrosa que Manolo posee, cuando se entrega tan de lleno como ayer la entregó Chicuelo para que la saborease, a los jóvenes sólo les toca aprender…para ver si se les pega algo de ese aroma tan único". De esta forma tan singular y tajante escribía Don Fabricio en El Correo de Andalucía. Una desgracia familiar, la pérdida de un hijo suyo con 12 años en 1944 provoca la única retirada de Chicuelo, que reapareció el 15 de agosto en 1948 en Sevilla, dándole la alternativa a Manolo Dos Santos. En esta fecha de su vuelta dio una vuelta al ruedo tras un quite. "Cada uno de los cuatro o cinco lances -no recordamos con exactitud cuantos fueron, porque maravillados ante ellos no había forma de contarlos- fueron distintos. Adelantando la pierna, cargando la suerte, con los pies juntos, con las manos bajas y para remate aquel recorte de ensueño, en el que la figura del torero adquirió una plasticidad maravillosa. Cada lance levantó un clamor de entusiasmo, y al final, montera en mano, Chicuelo sonriente recogía aquella enorme ovación, que como un largo eco se iba trasmitiendo por los tendidos cada vez que el torero pasaba ante ellos durante el tercio". Así lo vivió y lo contó Delavega en El Correo de Andalucía. La última vez que se viste de luces en Sevilla es el Domingo de Resurrección de 1949. Aunque el último año que torea en la Maestranza es en 1952, haciendo el paseíllo en dos festivales. El 27-3-1952 en un homenaje al Montepío de Policía; y el 30-9-1952, en el festival homenaje a Rafael “El Gallo”, siendo ésta su última aparición en público.

A Rafael Jiménez "Chicuelo", hijo del maestro de la Alameda, siempre le he escuchado contar que su padre le decía : "ser torero es más difícil que ser Papa, que hay uno y está en Roma".

*Artículo publicado en la revista del abono de la Real Maestranza de Caballería 2019.

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