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Jueves, 20 de Junio de 2019
Polideportivo

EL ESCAPARATE

Ralph Sampson: 'Tower' en Virginia y bluf en Unicaja Ronda

21/04/2019 · Alejandro Delmás

En la madrugada del pasado 9 de abril nos estallaban las imágenes del primer título nacional estadounidense en baloncesto, en NCAA/DIv. I, de la Universidad de Virginia: los 'Cavaliers' de Charlottesville (muy pronto, y en reputados medios nacionales la palabra 'Cavaliers' indujo a comiquísimas y confusas asociaciones con los 'Cleveland Cavaliers' de la NBA...) Ante 72.000 espectadores ('yes': 72.000) y en la finalísima celebrada en el US Bank Arena de Mineápolis, los 'Cavaliers', los 'Caballeros' virginianos, batieron por 85-77 y tras prórroga a los 'Red Raiders' de Texas Tech, los 'Corsarios Rojos' de Lubbock, Texas. Con 27 puntos y nueve rebotes, el 'alero pequeño' -incluso escolta- De'Andre Hunter (@drehunter_ en Instagram) fue el héroe de los campeones virginianos... y el autor del triple que forzó el tiempo extra, al lograr el empate a 68: a 12 segundos del final. De inmediato, Hunter (que tuvo que ceder el 'MVP' a su compañero Kyle Guy y sus 24 importante puntos) haría oficial su presentación al 'Draft' de la NBA. Pero esa ya es otra historia.

De súbito, el histórico éxito de los 'Cavaliers' de Virginia y su misma irrupción en la 'Final Four' de Mineápolis nos llenó las pantallas y los recuerdos con una aparición: alguien casi tan alto como una chimenea, filiforme como el hilo de un pandero y (en sus tiempos de NCAA y Houston Rockets), con la agilidad de un gran cervato de Virginia: por ahí, por el US Bank Arena, circulaba en Mineápolis, hecho toda una semideidad, nada menos que Ralph Lee Sampson Jr., Ralph Sampson, el caballero virginiano de 2,24 de altura que en los años 80 fuese una 'Twin Tower' o 'Torre Gemela' en Houston junto a Akeem (luego, Hakeem) Olajuwon. Y que, en el Año Nuevo de 1992, se presentó en Málaga como un estupendo regalo de Reyes para el entonces llamado 'Unicaja Ronda', denominación-puente entre la ancestral de 'Caja de Ronda' y la actual 'Unicaja'. Pero, como se verificaría en Málaga, en bien poco tiempo, aquel Sampson que llegó al Pabellón de Ciudad Jardín... se trataba de un regalo bastante envenenado. Eso, aunque la expectación que desató la llegada de Ralph Sampson aún se recuerda en Málaga como un hecho histórico, quizá comparable a la que generó en 1970 un tal Sebastián Humberto Viberti Irazoqui: pero este, Viberti... en fútbol y con el extinto C. D. Málaga.

NÚMERO UNO Y TORRE GEMELA.- Por sellar cuanto antes la tarjeta de presentación, lo que 'Unicaja Ronda' acogió en los primeros días de 1992 era algo grande, muy grande: incluso más grande que los inaccesibles 224 centímetros de altura que paseaba Ralph Lee Sampson, equilibrados a la perfección en otros 224 centímetros de envergadura o alcance de brazos. En pulgadas (2,54 cms. por cada pulgada, 88 pulgadas para 224 centímetros), Sampson conformaba -conforma- un perfecto '88 X 88'. Un problema para su altura: si rebasaba los 100 kilos en peso de competición... era muy por poco. Su peso medio en la NBA fue de 103 kilogramos: tal vez, demasiado poco para resistir a 'Chuck' Barkley -uno de sus peores enemigos-, Charles Oakley, Kevin McHale, Karl Malone... de ahí que el alias de 'Stick', 'palillo', se le quedara pegado como anillo al dedo.

Con todas esas credenciales, adosadas a una movilidad inconcebible para su altura, lo nunca visto, Sampson (Harrisonburg, Virginia, 7-7-1960) debutó en el equipo de la Universidad de Virginia a comienzos de diciembre de 1979, frente a la Universidad de Johns Hopkins. En sus primeros cuatro partidos con Virginia, los cuatro pívots rivales de los 'Cavaliers' agruparon frente a su imponente presencia un total de... 12 puntos y nueve rebotes. Ralph procedía de la 'high school' o Instituto de su pueblo natal, Harrisonburg, a una hora de coche de Charlottesville y su antañón 'University Hall' (que Sampson iba a despedir con las últimas canastas antes de su cierre definitivo, en 2006). 

En 1977-78, Terry Holland, primer entrenador entonces de los 'Cavaliers' de Virginia, fue a ojear, 'scoutear' a un Sampson semiadolescente en un partido en Harrisonburg. El mismo Holland relata que, en su viaje de vuelta a Charlottesville, venía 'saltando, golpeando y abrazándose' junto a su entrenador asistente, Jim Larrañaga: "No creíamos que aquel monstruo que acabábamos de ver estuviese jugando sólo a una hora de coche de nuestra Universidad", describió Holland a 'Sports Illustrated', antes de revelar: "Sabíamos que Ralph era un chico tranquilo, de una pequeña ciudad tambien tranquila... y quería que su vida continuara por ese camino"

En su primer año en Virginia -siempre con el número 50, el que llevó también en la NBA-, Sampson conectó... 157 tapones, de paso para un total de 462 en sus cuatro cursos universitarios: la quinta mejor cifra total de siempre en la NCAA, que Ralph cerró con medias de 16,9 puntos y 11,4 rebotes... pero sin llegar siquiera a una gran final, pese a un balance final de 112 victorias y 23 derrotas. Lo máximo que hizo Virginia con Sampson fue plantarse en la 'Final Four' de 1981. Ahí sucumbió en semifinales, en el Spectrum de Filadelfia, ante North Carolina (James Worthy, Dean Smith), que a su vez cayó en la final ante Indiana, con Isiah Thomas como MVP... y Bob 'The General' Knight en el banquillo. Pero Ralph coleccionó dos Premios 'John Wooden', el único que lo ha hecho en toda la historia de la NCAA... y tres nominaciones como 'Jugador del Año', algo donde sólo le igualan Bill Walton y Cheryl Miller.

A esas alturas, los Boston Celtics ya habían intentado un golpe de mano cuando, después del año 'rookie' de Sampson en Virginia, 1979-80, ya enviaron a la residencia de los Sampson en Harrisonburg a dos emisarios tan de lujo como el presidente deportivo 'celt', el legendario técnico Arnold 'Red' Auerbach y el propietario, Harry Mangurian, para entrevistarse en Harrisonburg con la familia de Sampson: los padres, Ralph Sr. y Sarah; su hermana Valerie. El propio Terry Holland y el abogado Sam Thompson acompañaron en la reunión... que no concluyó en nada positivo por una razón simple: Ralph Lee Sampson Jr. siempre quiso jugar de alero, de cara al aro... y los Celtics le querían como pívot, para arreglar las cosas de espaldas al aro y en su cercanía más próxima. Todo el mundo buscaba utilizarle bajo cesto, Ralph se mostraba aprensivo... y ahí venían los problemas, puesto que Sampson tampoco desarrolló algún tirito de rango medio ('elbow jumper') o movimientos especialmente certeros para atacar el aro, de cara y con sus 2,24 de altura. Pero recordaba tanto al joven Abdul-Jabbar, cuando era Lew Alcindor... los dos corrían exactamente igual, con los dedos pulgares hacia fuera y las manos como en copa sobre el tórax. (De todas formas, Alcindor/Jabbar anotó 56 puntos en su primer partido universitario con UCLA, suma para la que Sampson necesitó... sus cuatro partidos iniciales en Virginia). "El problema es que, casi por inercia, todo el mundo se empeñaba en alimentar a Ralph con balones interiores, cuando lo mejor que tenía era... el juego exterior, de cara al aro; y de esto respondo yo con toda seguridad", asumiría Holland, algunos años después.

En 1982-83, Sampson cerró su ciclo en Virginia (donde casi nadie esperaba que rematase los cuatro años en el 'college' de Charlottesville, pero donde se paseaba, ufano, como 'The Biggest Man in Campus')... y fue elegido con el número uno del 'Draft NBA 1983' por los Houston Rockets. En su año de novato en la NBA, 1983-84, Sampson no defraudó expectativa alguna (medias de 21 puntos, 11, 1 rebotes, 2,4 tapones); esto, aunque los Rockets quedaron últimos de la Midwest Division en 1983-84, con pírrico balance de 29-53. Todo esto junto desembocó en que Ralph Sampson debutó en 1984 como 'All Star' de la NBA (en Denver), ganó el premio de 'Novato del Año' ('Rookie of the Year')... y en que Houston, en fin, pudo elegir, de nuevo, en la primera posición del Draft de la NBA, en la Elección de ese 1984. 

Ahí, en 1984 y con el número uno, los Rockets extrajeron de la propia Universidad de Houston, los 'Cougars' (Clyde Drexler, etc...) a todo un pívot-pívot. Y qué pívot. Era un chico nigeriano de 2,13 -justitos- que entonces se llamaba Akeem Olajuwon y con el tiempo pasó a ser 'Hakeem'. Pero siempre le apodaron 'The Dream': 'El Sueño', 'El Sueño de Nigeria'... y la veloz pesadilla de los otros pívots de la NBA, incluido un ya decadente Kareem Abdul-Jabbar. El sobrenombre del propio dúo o 'combo' que integraban Sampson y Olajuwon siempre estuvo clarísimo: 'The Twin Towers'. 'Las Torres Gemelas'. De momento, y apoyado en los estragos que Olajuwon causaba, Sampson ya subió en 1984-85 a su mejor promedio de puntos en la NBA: 22,1.

LOS SUCESOS DE 1986.- En cuatro temporadas de 'Twin Towers', hasta 1988, los Rockets ganaron 48, 51, 42 y 46 partidos, respectivamente. Nunca faltaron a los 'playoffs' y se plantaron en las 'NBA Finals' de 1986, tras una canasta milagrosa del propio Sampson (de espaldas y 'a la remanguillé' ante Abdul-Jabbar), en el Forum de Inglewood en el último segundo y en la Final del Oeste ante los Lakers que firmó el 4-1 para Houston.

Esa Final NBA de 1986, Boston-Houston (triunfo de Boston, 4-2), significó la explosión de Olajuwon como un fantástico jugador... y el principio del fin de Sampson en Houston, donde el férreo 'coach`' Bill Fitch... también quería a Ralph ayudando bajo tableros con más compromiso de equipo. Lo peor para Sampson sobrevino en el segundo cuarto del quinto partido que en 'The Summit', en Houston, gobernó (con 111-95 para los Rockets) la centelleante majestad del fastuoso Olajuwon: un cohete ante Robert Parish y Bill Walton, con 32 puntos y ocho tapones. Pero, a comienzos del segundo cuarto, Sampson se lió a puñetazos con Jerry Sichting, un blanquito base reserva de los Celtics... 40 centímetros más bajo que Ralph: 1,84-2,24. Bill Walton (2,11) placó a Sampson, en evitación de males mayores, pero la gasolina ya ardía en llamaradas bajo los pies de Sampson... 

La bronca y la tormenta fueron descomunales: tanto como las toneladas de basura que recibió Ralph Sampson, acusado de la infamia de golpear a un hombre... 40 centímetros más bajo. "Mi hija pequeña pega más fuerte que él, sus golpes eran como picaduras de mosquito", fue el desprecio del 'vejado' Sichting. Peor aún fue la narrración pública de Johnny Moss, el respetadísimo, histórico locutor de la radio de los Celtics: "Ralph Sampson es un tipo grande pero sin agallas, que sólo se mete con los pequeños y que me ha demostrado una personalidad sin agallas. Eso que ha hecho ha sido una cosa sin agallas, una cobardía". Lo que ya resulta de todo punto inenarrable es la camionada de indignidades que cayó sobre Sampson, 'gigante declarado indigno e infame' en el sexto partido, el que cerró aquellas finales, en Boston: masacre de 114-97 a favor de los campeones Celtics, el mejor equipo jamás edificado en torno a Larry Bird... con sólo ocho puntos para un Sampson al que ni siquiera se le premió con una falta personal a favor: Ralph no lanzó un solo tiro libre, aquella tarde de suprema tortura en el Boston Garden. Pese a todo, K. C. Jones, filosófico entrenador-jefe de aquellos fantásticos Celtics ('The Big Green Machine', 'La Gran Máquina Verde'), no se cortó al sentenciar: "Los Rockets de las 'Twin Towers' son 'the new monsters in the block', los nuevos monstruos en el barrio".

Pero, asi desde ese mismo momento, la estrella de Sampson en la NBA empezó a declinar. El inflexible Bill Fitch ya quería a Ralph fuera de unos Rockets que a mitad del ejercicio 1987-88 le enviaron a Golden State Warriors (junto a Steve Harris), a cambio de 'Sleepy' Floyd y Joe Barry Carroll. A los Warriors, Ralph ya llegó con problemas de espalda... y de rodilla: dos operaciones -ya en esos momentos- todo originado en una terrible caída que Sampson sufrió... precisamente en el Boston Garden, a finales de la 'regular Season' de 1985-86. De algún modo, la gran final de la NBA de aquel 1986 representó la cima competitiva de Ralph Sampson... tanto como el principio de su agonía como deportista de élite.

DECADENCIA... Y MÁLAGA.- En los Warriors, Sampson ya sólo pasó temporada y media, hasta que, en el verano de 1989, con las rodillas cada vez peor, fue traspasado a Sacramento Kings: aquí fue donde el aquí firmante se topó con Ralph, desparramado en un megasofá en el 'lobby' del Hotel Red Lion Lloyd Center de Portland: era el 3 de noviembre de 1989, día del debut de Drazen Petrovic en la NBA. Aquello acabó con 114-96 para los Blazers de Portland y Petrovic, con 12 puntos (5/7 en tiros) de un Sampson titular en los Kings... y siete del debutante Petrovic: Drazen acertó en el único tiro de tres puntos que ejecutó, el primero de su breve pero triunfal carrera NBA... que sólo la muerte podría liquidar, ya en 1993.

Los Kings dieron de baja a Sampson en el verano de 1991, cuando sólo había disputado 51 partidos desde 1989, con medias de 4,2 y 3,0 puntos por temporada. En 1991-92, Ralph Sampson, ya con carracas artríticas en lugar de lo que una vez fueron unas rodillas sanas -y además, con la espalda de mal en peor-, aún jugó 108 minutos en una decena de partidos con los entonces Washington Bullets (hoy, Wizards), el equipo donde, una vez había mirado con temor a aquel pívot-roble llamado Wes Unseld. "Cada una de las piernas de Wes hace el doble de mi pecho", había reflexionado Ralph el día que vio a Unseld por primera vez. 

Ralph Sampson firmó en Washington unos tristes 2,2 puntos de media y 3,0 rebotes en esos testimoniales diez partidos con los que iba a clausura -aunque aún no lo sabía- su carrera en la NBA. Los Bullets le 'cortaron' definitivamente a principios de diciembre de 1992. En la NBA intervino en 456 partidos en diez temporadas (más o menos, el 50% de cada año), con 15,4 puntos de media, 48,6% en tiros de campo 8,8 rebotes y 4,3 asistencias. 

Y entonces, el exjugador barcelonista Norman Carmichael, que había jugado en Virginia, y que mantenía buenísima relación con el 'staff' de 'Unicaja Ronda', para el que hacía ojeos en EE UU... planteó el fichaje de Ralph Sampson a Alfonso Queipo de Llano, el 'hombre fuerte' del Caja de Ronda y del telúrico Miraflores El Palo, el hombre sin el que sería imposible entender la historia del baloncesto en Málaga. Esta semana que termina, 'Muchodeporte' tuvo la ocasión de que el propio Alfonso Queipo y de que José María Martín Urbano, entrenador de Sampson en Málaga, recordaran y relataran la poco creíble experiencia de Sampson en Málaga. Todo, con la ayuda de Manolo Rubia, ex compañero en las pistas y eterno delegado de Unicaja.

A partir del 11-1-1992, cuando debutó en ACB ante el Pamesa valenciano (Jornada 23, 62-75, con 10 puntos y 12 rebotes de Sampson en un 'Ciudad Jardín' repleto con 4.300 espectadores), la maltrecha 'Twin Tower' de Virginia jugó en 'Unicaja Ronda' ocho partidos: 227 minutos en pista, 56 puntos (media exacta de siete tantos diarios), 54 rebotes y una prestación-punta de 12 puntos y ocho rebotes en la victoria del 29-2-1992 en Murcia, ante el Júver. Resultó muy especial su choque con un motivado Arvydas Sabonis en el duelo Fórum-Unicaja del 15-2-92 (70-61, Fórum)... saldado con 21 puntos y 14 rebotes de 'Sabas'... por nueve tantos y ocho capturas para Sampson. Aquel día Valeri 'Tiki' Tikhonenko, tan campeón olímpico en Seúl 1988 como el propio Sabonis y el verdadero artillero real de aquel 'Unicaja Ronda' (Rafa Vecina era el cerebro en pista)... se despachó con 22 puntos. Pero no hay casi nada mejor que los relatos de Alfonso Queipo, Martín Urbano y Rubia...

QUEIPO, MARTÍN URBANO, RUBIA.- "A Sampson nos lo recomendó cien veces Norman Carmichael". Ahí se activa el motor infatigable de Alfonso Queipo de Llano: quien sabe lo que es organizar partidos de baloncesto... en los portaaviones americanos que fondeaban en Málaga, como el 'USS Atabaskan'. "Sabíamos que podía haber algo de artrosis en la rodilla de Sampson, pero en aquellos tiempos, totalmente otra época, no teníamos muchas más lineas de información. Antes sí habíamos tenido a otro jugador de Virginia cuando el equipo era 'Miraflores': Love, un alero alto blanco un poco 'hippie', que vivía en una caravana. Además, Sampson nos vino 'tocado mentalmente', un poco trastornado. Se le veia muy parado, no estaba en condiciones para que le llegaran balones arriba. Como trastornado. Fue sólo cuestión de tiempo que empezara a llenarse de liquido la rodilla (N. B: la rodilla izquierda era la que peor estaba). Fue una pena, porque habría armado la de Dios con un poquito que hubiera hecho... pero no pudo ser. Ralph Sampson costó relativamente poco, como unos 150.000 dólares de la época. Al final, ya era imposible y lo tuvimos que sustituir por Eddy Amos, un americano más medianito, que teníamos desplazado en Melilla. Como digo, una pena. Pero en fin, esta ha sido una más de las cosas raras que nos han pasado toda la vida en este club".

José María Martín Urbano fue el entrenador de Ralph Sampson en Málaga. Así recuerda José María la triste 'Málaga Sampson Story': "Estábamos apurados en la clasificación..  y nos lo había recomendado no sólo Norman Carmichael; también creo que Walter Szczerbiak, que trabajaba como agente, nos había hablado de él. Demonios... es que era Ralph Sampson. La expectación en Málaga era impresionante. Y el primer día en Ciudad Jardín, el del Pamesa, con el Pabellón abarrotado, Ralph se tiró el primer balón, un triple desde la esquina... y el balón acabó saliendo por detrás del tablero. Eso no se me olvidará en la vida, no. Aquello no era normal... pero es que las rodillas estaban hechas polvo totalmente. No sé si los médicos tenían que haber sido más duros desde el principio, pero es que, con aquella expectación... a ver qué se hacía. El caso es que Sampson quería jugar bien, porque era un enamorado del baloncesto y del juego, era profesional, tenía ilusión y quería contribuir. Pero..."

Martín Urbano recolecta en el fondo del tesoro de la memoria. "En Málaga, el ambiente con Sampson era increíble... y nosotros lo que teníamos era un jugador... sin rodillas, cojo. Ralph terminaba los entrenamientos y se quedaba en el Pabellón, donde se comía un pollo asado con una Coca Cola de 2 litros de aquellas, eso era lo que comía: allí se quedaba con el pollo asado y la Coca cola de dos litros. Nuestro 'fisio', Antonio Jurado, nos contaba cómo había que sacarle de las rodillas las jeringuillas de líquido, ya mezcladas con sangre. Pero la gente se callaba en general, porque siempre se pensaba: 'Sampson, con una pierna, es mejor que todos los jugadores de la ACB'. Pero no pasaba de meter seis o siete puntos. En Sevilla (19-1-92) fue horrible. Perdimos con el Caja San Fernando por 60-59, con un triple que Quino Salvo metió al final, cayéndose... Ralph no anotó ni un punto... y hubo que sacarle doce jeringas de líquido. Me quedé blanco cuando me lo dijo el 'fisio'. Vi que había sustituirlo y se lo dije a Paco Moreno, que entonces era el 'hombre fuerte''. Moreno aseguró que no había más dinero y apuntó a que en Melilla teníamos a Eddy Amos, que lo habíamos dejado allí para que fuera entrenándose... pero que era espantosamente malo. Como Moreno insistía en que no había "ni un duro más", pues decidí quedarme con Amos. Cuando se le dijo, Sampson puso una cara, más o menos de... 'cómo me va sustituir este tío a mí, con lo malo que es'. Pero es que Anicet Lavodrama se cargaba a Ralph: con sólo ponerle la mano en la cintura. Y ya se la doblaba. En aquel equipo, Vecina era el bueno y 'Tiki' metía los puntos". 

Concluye el relato de José María Martín Urbano: "Ahora, todo aquello puede parecer como una serie de cosas increíbles... pero pasó. Pasó porque pensamos que un cojo con un pie, le iba a meter 20 puntos a todo el mundo, sólo porque era Ralph Sampson, y así le íbamos a ganar a todos en la ACB. Pero yo lo veía... y me cagaba en la leche. Ralph no podía. Quería y creía que podía, pero no imaginaba que el baloncesto español tuviese ya tanto nivel. Ya no era como que un cojo de la NBA podía arrasar aquí, aunque fuese tan bueno como él lo había sido. Era imposible: ya no llegaba. Y al final... nos salvamos con Eddy Amos, lo que son las cosas". Y Manolo Rubia, el delegado histórico e internacional de Unicaja tiene fresco el recuerdo de las jeringuillas con la sangre de la rodilla de Sampson: "Todos los días, Antonio Jurado le extraía de las rodillas las jeringuillas con líquido y sangre. Era artrosis. Había una rodilla peor que otra (N. B: era la izquierda, la de la caída en Boston en 1986). Pero Sampson era una bellísima persona, buenísima persona. Mira, allá por 2012 yo estuve en Houston, en un homenaje a aquel equipo de las 'Twin Towers'. Allí estaba él, Ralph. Hacía como 20 años que no me veía... y me conoció, el tío. Me saludó, me habló en español... no veas la alegría que le dio".

Después de Málaga, Ralph Sampson fue asistente del 'Coach' Charles 'Lefty' Driesell en los 'Dukes' de James Madison (1992-93)... y.aún jugó testimonialmente, en 1994-95, en Rockford Lightning, de la CBA. Ahí se retiró como jugador. Luego, entrenó a un equipo semiprofesional en Richmond, Virginia. En 2005 y 2006, Sampson tuvo problemas financieros, derivados del impago de 300.000 dólares en manutención de dos de sus cinco hijos (Ralph Sampson III y Robert Sampson jugaron -bien- en NCAA). Llegó incluso a pasar dos meses entre rejas por un fraude en la compra de un vehículo. Entre 2011 y 12, Ralph Sampson fue elevado a los dos principales 'Salones de la Fama' del baloncesto mundial, el Universitario (National Collegiate Basketball Hall of Fame) y el 'Naismith Memorial Basketball Hall of Fame'. En 2012-13 pasó unos meses en el 'staff' técnico de los Phoenix Suns. Pero cuando Manolo Rubia se lo encontró en Houston, Ralph seguía teniendo el porte de 'Gentleman', de Caballero, 'Cavalier' de Virginia, ese mismo que ahora se ha paseado por Mineápolis: cabeza y hombros sobre la multitud del US Bank Arena. Lástima de aquellas 'cosas increíbles' que le pasaron a la 'Twin Tower', la Torre Gemela de Olajuwon, en aquel 'Unicaja Ronda'. Pero aquí siguen entre nosotros Alfonso Queipo, José María Martín Urbano y Manolo Rubia. Ellos vivieron las 'cosas increíbles'.. ellos las contaron. Y las contarán.

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