mobile facebook twitter
muchodeporte
 
Jueves, 17 de Enero de 2019
Versión móvil · Política de Cookies
Polideportivo

Larry 'Legend' Bird cumple 62 años

09/12/2018 · Alejandro Delmás

Hay dos marcadísimos días 7 de diciembre que generaron aniversarios importantes en la historia de los Estados Unidos de América. El 7 de diciembre de 1941, con la contraseña 'Tora, Tora, Tora' (acrónimo de 'Totsugeki Raigeki', 'Ataque Relámpago'), la Armada Imperial japonesa flageló y destruyó la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en lo que el Presidente Franklin Delano Roosevelt, FDR, calificó ante el Congreso como 'un día que vivirá en la infamia'. Y el 7 de diciembre de 1956, en West Baden, Indiana, nacía Larry Joe Bird. Según dijo Arnold 'Red' Auerbach, el 'Bernabéu' de los Boston Celtics, en 1988 y en 'Sports Illustrated',  Larry Bird es 'el mejor jugador de todos los tiempos en los Celtics, incluso por encima de Bill Russell' y, 'con seguridad, el mejor jugador blanco de todos los que he visto'.

Larry Bird, Larry 'Legend', un prodigio tan especial, cumple, pues... 62 años desde que vino al mundo en West Baden. Pero al momento, su familia se instaló al lado de West Baden, en French Lick, un pueblecito aislado de Indiana, con poco más de 2.000 personas en los años 50 y en la mitad del campestre triángulo que forman Evansville (Indiana) y Louisville (Kentucky) al Sur, junto con Bloomington, al Norte. En Bloomington está la célebre Universidad de Indiana, los 'Hoosiers', del 'Basketball State', el 'Estado del Baloncesto'. Ninguna autovía interestatal se acerca a la profundidad rupestre de French Lick. En las laderas hay casas de tablones blancos y por allí tienen un Club de Leones. A tres kilómetros de allí, West Baden sí alberga el manantial del agua medicinal 'Pluto': un agua tan digestiva y laxante que llevó al balneario a celebridades como el propio FDR y un tal Alphonse 'Al Capone'...

Así que a Bird se le conoció inicialmente como 'The Hick of French Lick' (El Paleto de French Lick); sólo por un tiempecito antes de que ese paleto de 2,06 de altura que tiraba como apretando un gatillo desde la coronilla... firmase el número uno del Draft NBA de 1978 —un año antes de su incorporación real a la NBA, retrasada a 1979 por el fin de su promoción natural en Indiana State—... más el nombramiento de 'Rookie of the Year' o 'Novato del Año' en la NBA 1979-80… y, muy pronto, la propia edificación de un mito que pasó a llamarse 'Larry Legend', que construyó su propia leyenda y los cimientos de lo que es la actual NBA junto a Earvin 'Magic' Johnson. Todo pasó solo un poquito antes de que el edificio lo rematara, en pleno aire... Michael Jeffrey Jordan: 'Air'.

LA MEJOR NBA: AÑOS 80.- Hubo una época, los años 80, la mejor NBA que uno ha disfrutado —se quiera o no y por 10.000 razones— en la que, pese a (atención) Julius 'Doctor J' Erving, Kareem Abdul-Jabbar, Moses Malone, Isiah Thomas y el advenimiento del mismísimo Jordan… este juego del baloncesto en la NBA era 'suyo'. Suyo: de Bird y Johnson. Larry Bird y Earvin 'Magic' Johnson. 'Cuando el juego era nuestro'. Ese es el título del libro de Jackie MacMullan, la periodista neoyorquina que cubría para la ESPN a los Celtics de Bird durante la saga 'celtic' de los años 80. Con Red Auerbach al timón del club de Boston, Bird y los suyos cerraron la saga y la década mágica de aquellos 80 con tres anillos ensartados en el Boston Garden (1981, 84, 86) , a través de cinco presencias en finales: las dos perdidas fueron contra los Lakers de Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy y su distinguido entrenador: Pat Riley. "Pero Larry nunca olvidó que él sólo nunca podría haber ganado esos títulos sin los otros compañeros; en baloncesto, nada le es posible a un jugador sin los otros jugadores del equipo; Larry tenía eso perfectamente claro", señala Mark Murphy, el reportero del 'Boston Herald' que cubrió la andadura de aquellos Celtics. 

Era el mismo Bird, aquel 'Hick', al que su abuela mandaba mensajes inquietantes tras las interminables sesiones de tiro en los patios de tablas de French Lick: "Recuerda que por mucho que tú entrenes, siempre habrá otro por ahí en este país que termine de tirar después que tú". Un veterano de la Guerra de Corea, Claude Joseph Bird, 'Joe', el padre de Larry, se suicidó de un tiro en 1975 cuando, entre depresiones alcohólicas, se vio incapaz de abonar a su exmujer, Georgia (que se tuvo que poner a limpiar casas por 100 dólares en semanas de 100 horas) los pagos que habían acordado judicialmente para sus seis hijos, incluido Larry. "Mi padre iba a trabajar de soldador con el tobillo roto, incluso aunque entre mis hermanos y yo le tuviésemos que poner y quitar las botas", revelaría Larry Bird, ya de mayor.

Bajo la amenaza de la pobreza y los tablones de French Lick, Larry, hijo de Joe y Georgia, soñaba con que encontraba y escondía un tesoro de un millón de dólares... desarrolló un tiro imparable, desde alturas siderales. Tras sólo un mes en Bloomington, Bird rehusó hacer carrera en la Universidad de Indiana por una inadaptación que cohabitaba con el recelo ante los métodos espartanos y paramilitares de Bobby Knight, 'The General', el célebre entrenador de los 'Hoosiers' de Bloomington. Así que Larry acabó en los 'Sycamores' de Indiana State (Terre Haute, Indiana), donde ya perdió su primer enfrentamiento con Magic Johnson: la final NCAA de 1979, en Salt Lake City, con 75-64 para los 'Spartans' de Michigan State y Magic: entre expectación desbordada. Esa final universitaria de Salt Lake City y su desenlace condicionarían hasta el extremo los años primigenios de Bird y Johnson en la NBA: hasta que se configuró, haciendo explosión como una 'Supernova', su rivalidad cenital y ancestral de los dos genios.  

Desde 1979-80, Larry Bird y Magic Johnson empataron en 13 temporadas jugadas en la NBA. Pero, desde 1980 y hasta 1991, Johnson firmó cinco títulos tras nueve finales NBA, con 2-1 para los Lakers dirigidos por Pat Riley en la cuenta de finales ante los Celtics: 1984, 85, 87. En el total de 19 duelos directos en esas finales, los Lakers se impusieron por 11-8. En esas tres finales Celtics-Lakers, Bird promedió… 27’4, 23,’8 y 24’2 puntos, respectivamente. En rebotes, 14, 8’8 y 10. En asistencias, 3’6, 5’0 y 5’5. Ahí mismo, Magic Johnson presentó tarjetas de 18, 18’3, y 26’2 puntos. En rebotes, 7’7, 6’8 y 8. En asistencias, 13’6, 14’0 y 13. En las finales de 1984 y 85, Jabbar fue el máximo anotador 'laker' (MVP de las Finales en 1985, con 38 años); y en la de 1985, Kevin McHale anotó más que Bird para unos Celtics que en 1987 se resintieron gravemente de que Bird y McHale jugaban bajo las secuelas de un dedo roto en una pelea de bar (Bird) y una fractura por estrés en el pie que aperrearía a McHale hasta el quirófano. El halo de Bird era magnéticamente especial. Bill Fitch, entrenador de los Celtics cuando el primer anillo de Bird, en 1981, llamaba 'Kodak' a Larry: por la manera, como de impresión fotográfica, que tenía de retratar cada lance del juego en cada partido. El 9 de noviembre de 1984 y sobre el sagrado parquet del Boston Garden, se desencadenó una brutal pelea a puñetazos entre Larry Bird y Julius Erving, que se defendían mutuamente. Todo había estallado... porque Bird recordaba a Erving, a cada paso, cómo iba aquel día la cuenta de puntos entre ambos: cuando llegaron a las manos, la cuenta estaba en 42-6 para Bird, con 17-23 en tiros de campo... a 1:38 para el fin del tercer cuarto. Después, Larry culpó al agitador M. L. Carr, que pasaba por allí con su toalla.

Quizá Pat Riley afinó más, cuando arengaba sobre Larry Bird a 'sus' Lakers en la pretemporada de 1984, recordando la final perdida en Boston, el célebre Showdown de 1984, siete partidos que fueron siete dramas: "La verdadera fortaleza del juego de Bird es su tenacidad mental… hay que vérselas con su fuerza psicológica antes de discutir siquiera la parte del baloncesto… nunca seréis capaces de batir a Bird hasta que entendáis hasta qué punto quiere él ganar y todo lo que está dispuesto a hacer para asegurar que al fin gana". Y el caso es que Bird calcaba materialmente esas palabras sobre la obsesión del triunfo… pero dirigidas a Magic, al que los 'celts' de colmillo más retorcido, Cedric Maxwell o M. L. Carr, apodaban 'Cheesy', 'Quesito', por su perenne —¿hipócrita…?— sonrisa de Cheesy Bites, como bocaditos de queso. “Esa sonrisa es un truco perfecto, os hace olvidar a todos que ese tipo enferma cuando no gana: él quiere ganar… tanto como yo”, soltaba Larry a sus descreídos colegas, en las casetas del Boston Garden o del Helenic College bostoniano.

60 PUNTOS A LOS HAWKS.- Ambidextro y con un sentido o mesura inconcebible de la 'campimetría', Larry tiraba a cesta, veía y diseñaba la pista y las situaciones de juego bajo mecánica y sentido posicional absolutamente surrealistas para el resto. Como cuando robó aquel pase de Isiah Thomas en 1987, en la final del Este, en el Boston Garden, y tumbó a los Detroit Pistons más imponentes: en un milagro de coordinación y anticipación. Entre todo y entre todos (su familia, la pobreza, el suicidio de su padre, un fracasado matrimonio de juventud con Janet Condra y una hija, Corrie...) le habían forjado ese dominio mental. Hubo aquel día asombroso de 1985 en Nueva Orleáns, cuando fusiló a los Atlanta Hawks con 60 puntos, récord de la franquicia de Boston, a día de hoy. Fue el 12-3-1985, en Nueva Orleáns. Los Hawks iban de 'locales'... los mismos Hawks que abandonaron el banquillo, histéricos y en 'shock'... ante una máquina que les acribilló con una ráfaga mortal de 32 puntos en... 14 minutos de la segunda parte. Al descanso en Nueva Orleáns, Bird ya llevaba 37 puntos -también, récord de la franquicia bostoniana- y al fin, Dominique Wilkins, el gran mito de los Hawks de los 80, sentenció: "Del modo en que estaba tirando Larry Bird era como estar viviendo dentro de un videojuego. No podía ser real. Pero lo era".

Cuando los equipos visitantes llegaban al Garden, al entrenamiento de tiro matinal ('shootaround'), solo horas antes de saltar a la pista contra los Celtics, el Garden les deparaba el disfrute de una visión surrealista, psicológicamente demoledora: Larry Bird dando vueltas y vueltas al trote por los pasillos superiores de las tribunas de Boston Garden, como El Fantasma de Tom Joad. En un desplazamiento, en 1986, Bird acudió a un concierto de Bruce Springsteen en Dallas junto a algunos otros celtics. No le sedujo particularmente la interpretación del 'Boss del 'Rock and Roll', aunque argumentó: “Sé que el tipo se gana su dinero porque ha sudado más de lo que he visto a ningún otro cantante, todo eso es lo que sé”. Esas fueron las palabras de Larry a los perplejos Rick Carlisle y Bill Walton.

Cuando Bird y Johnson llegaron a la NBA, en 1979-80, este era el estado de la Liga, según el propio David J. Stern, Comisionado de la NBA durante tres décadas mágicas, 1984 y 2014: "En 1979, todo lo que se hablaba de esta Liga era sobre razas, drogas y sueldos demasiados altos. La percepción de nuestros jugadores era: 'son unos negros que ganan demasiado dinero, y de ahí que como son negros y ganan demasiado dinero... se lo gastan en droga”. Jackie MacMullan relata estos recuerdos de Stern. No mucho recuerdo queda de aquellos SuperSonics o los Wizards campeones en 1978 y 79. De los Blazers campeones de 1977 perdura el carisma de Bill Walton. Los Warriors de 1976, que Al Attles impulsó a un extraordinario, inolvidable título... han regresado a la superficie gracias a los éxitos de los nuevos Warriors: esos 'Dubs' de Steph Curry, Klay Thompson, Kevin Durant… Steve Kerr.

EL CÉNIT: CONTRA LOS LAKERS DE MAGIC.- Pero al final de 1979-80 empezaron a pasar cosas. Bird fue elegido 'Rookie del Año' con una votación abismal: 63-3. En el vestuario de los Lakers, en el Forum, Magic demandaba los resultados de la votación con un ingenuo “¿he estado cerca?”. Lo siguiente después de esa votación fue que Johnson, hambriento de emulación y revancha, alcanzó su primer anillo y se coronó como MVP de las Finales de 1980 gracias al antológico 107-124 de los Lakers sobre los Sixers de Erving y Dawkins en el sexto partido, en el Spectrum de Filadelfia… con Kareem Abdul-Jabbar en Los Ángeles, escayolado en el tobillo.

En 1981, Bird subió al trono del Campeonato, mientras los Lakers colapsaban entre convulsiones internas. Apareció Riley. Con títulos repartidos entre Lakers y Sixers en 1982 y 83, a partir de 1984 surgieron esas tres finales… mágicas, los tres 'showdowns 'que marcaron una época. En el cuarto partido de 1984, a 16 segundos del fin de la prórroga y en el Forum de Inglewood, Larry anotó una suspensión vital en 'fadeaway' sobre Magic que valía el 123-125: de paso para el 125-129 que selló el 2-2… y puso a los Celtics en ruta para devolver el anillo a Boston. Michael Cooper, el defensor más feroz a que Bird se enfrentó jamás, había resbalado tras bloqueo de McHale y, en el ajuste, Magic se quedó a solas con Larry. “Sabía que tenía que anotar ese tiro, precisamente ante él”, diría después Larry Joe Bird.

“La del 13 de junio de 1984, en Boston, fue la peor noche de mi vida… me dije en ese hotel de Boston: Nunca en tu vida olvides cómo te sientes ahora”, contó Magic Johnson tras entregar ante la ola celt el séptimo partido de aquellas dramáticas series finales de 1984. Aquel mismo mediodía de las pesadillas de Johnson, Larry Bird ya salió a trotar por las cercanías de su casa de Boston, en Brookline. “¿Adónde vas, qué haces?”, le soltó su segunda esposa, Dinah (Mattingly, hija de un agente del FBI). “He de estar preparado para el año próximo; va a ser duro”, respondió Larry Bird, más 'Legend' que nunca. Y fue justo así.

'Ellos', Magic y Los Angeles Lakers, ya no volvieron a perder otra final ante los Celtics, a los que batieron en 1985 y 1987: aquí, gracias al célebre 'junior hook' de Magic en la agonía del cuarto partido en el Garden, que impuso un 3-1 letal para los sueños de Boston. En 1987, los Lakers ya alineaban a cuatro números uno de Draft NBA (Kareem, Mychal Thompson, Magic, James Worthy) y los Celtics de Bird ya habían pisado su última cima: en 1986, ante los Rockets, cuando, funcionando como un regimiento acorazado, conquistaron su tercer y postrero anillo. A finales de los 80, los brutales Pistons Bad Boys de Laimbeer e Isiah barrieron la decadencia de los Celtics de Bird. "Bird está sobrevalorado porque es blanco", soltó Dennis Rodman tras perder con los Pistons ante los Celtics la final del Este de 1987 (pronto se tomarían desquites). "De no ser blanco, en efecto, Larry Bird sólo habría sido otro buen jugador", corroboró Isiah Thomas, en el mismo vestuario que Rodman y entre risitas venenosas. De inmediato, la NBA convocó a Bird y Thomas a dar explicaciones públicas, en un hotel de Los Ángeles, antes de la tercera y última finalísima de Larry contra Magic. "Hey, esto no es Rusia, cada uno puede decir lo que quiera. Sólo he pedido a Isiah que le dijera algo a mi madre, que se ha disgustado un poco, pero porque es una gran admiradora suya. Yo sé que soy un jugador blanco, lento y que ni siquiera salta, pero todo eso me hace más orgulloso de saber que puedo competir con unos atletas tan grandes como los que hay en esta Liga", aclaró Larry Bird, a quien Thomas, metido en un buen embrollo, dio gracias expresivas: "Thank you, Lar".

THE END.- En 1991, Air Jordan abrió los 90 ante Magic, que en el otoño de ese mismo 1991 fue diagnosticado con los anticuerpos del SIDA. En 1992, Larry, que ya se retiraba, asediado por una espalda destrozada, y Magic (que aún jugaría más de media temporada en 1995-96) se colgaron juntos el oro olímpico: en los Juegos de Barcelona. Tras el oro de Barcelona -donde pasaba los partidos tirado boca abajo en el parquet-, Larry Bird ya no volvería a jugar un solo partido en la NBA. El 4 de febrero de 1993, en el Boston Garden, Magic Johnson despidió así a Bird en su retirada oficial: "Larry, sólo me has dicho una mentira. Tú me dijiste que habría otro Larry Bird. Y Larry, nunca... nunca habrá otro Larry Bird". 

Larry Bird aún fue entrenador en Indiana Pacers (tres años, 1997-2000) y presidente de operaciones (2003-17, hoy aún continúa en los Pacers como asesor...) en el mismo club. En 2003, en el Eurobasket de Estocolmo, quien suscribe le preguntó por el entonces emergente Pau Gasol. Larry respondió como Bird: "¿Qué tenéis los españoles con Gasol, no habéis visto a ningún otro jugador de baloncesto, es el Papa o quién es, qué demonios...?"

"Todo el mundo le dijo a Larry en Indiana, en 2000, que cómo iba a dejar de entrenar, después de haber llevado a los Pacers a las Finales NBA ante los Lakers. Pero él había dicho que iba a entrenar durante tres años, entrenó esos tres años... y eso fue todo. Ese es Larry", relata Bob Ryan, el veterano reportero del 'Boston Globe' que escribió el libro 'Drive', junto a los propios Larry y Dinah Bird. En las finales de la Conferencia Este en 1998 ante los Bulls, ya como primer entrenador 'pacer', Bird desafió así a Michael 'Air' Jordan, en plena Conferencia de Prensa: “Preguntad a Michael quién ganó aquel partido de su récord de 63 puntos en Boston, en 1986; eso es lo único que yo recuerdo de aquel día”. Fue el domingo 20-4-1986. El día en que Larry declaró: “He visto a Dios disfrazado de Michael Jordan”… pero ganó Boston, 135-131, con 36 puntos de Bird. "Si mi vida dependiera del último tiro de un jugador, yo le dejaría ese tiro a Larry Bird", diría luego el mismísimo Air Jordan. Desde ese 1986 y hasta 2008 —cuando Red Auerbach ya llevaba dos años muerto— no volvería a saludar Boston otro título. Ni otra final. Así pasó. Así fue y así es, la leyenda de Larry Joe Bird, 'Larry Legend': 62 años ya.

© Muchodeporte Internet, S.L.L. | Avda. del Deporte, 4. 41020 Sevilla | redaccion@muchodeporte.com | LSSI | Política de Cookies
El sitio en Internet www.muchodeporte.com, es propiedad de Muchodeporte S.L.L Inscrita en el Registro Mercantil de Sevilla, con C.I.F. nº B-91080093.