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Polideportivo

Bobby Fischer: más allá de Kárpov... y de Einstein

22/12/2018 · Alejandro Delmás

Tuvo que ser cosa de los recovecos invisibles del tiempo. El pasado miércoles 19, el Gran Maestro Internacional Anatoly Evguénevich Kárpov (Zlatoust, Unión Soviética/Urales, 1951), campeón mundial de ajedrez entre 1975/85 y Versión FIDE entre 1993/99... regresó al Casino de la Exposición sevillano y a su Teatro Lope de Vega: el telúrico escenario de aquel Mundial de 1987 donde Kárpov no pudo arrebatar el cetro mundial a Garry Kaspárov. Eso fue tras 24 partidas cerradas con un impenetrable 12-12, 'combate nulo' que mantuvo el título en manos de Kaspárov: a través del segundo episodio mundialista de la rivalidad quizá más importante en el ajedrez de la posguerra. Esa rivalidad Kárpov-Kaspárov (símbolos tan opuestos, el 'soviético' Kárpov, el 'progresista' Kaspárov...) se extendió a lo largo de 144 partidas y cinco Campeonatos del Mundo, de los que Kaspárov dominó todos menos el primero: Moscú, 1984, en suspensión escandalosa, tras seis meses de un duelo y 48 partidas que arrojaban ventaja de Kárpov por 25-23. Un escándalo de suspensión decretada por el singular filipino Florencio Campomanes, presidente de la Federación Mundial de Ajedrez (FIDE): justo en el momento en que Kárpov parecía a pique de derrumbarse bajo los ataques agresivos de Kaspárov, hoy, nacionalizado croata y residente en Nueva York.

Los medios occidentales que cubrían aquel Mundial moscovita de 1984 delataron clamorosas presiones del 'apparátchik' vinculado al Kremlin para que Campomanes pusiera fin a la situación de cerco que Anatoly 'Tolya' Kárpov sufría ante Kaspárov. Y eso que a Kárpov, pálido y enfermizo, se le conocía como 'El Estrangulador de Zlatoust' o 'La Boa Constrictora de Zlatoust'. Estimulado por su propio padre (Evgeniy Stepánovich) y por el contacto con los grandes campeones mundiales soviéticos Mikhail Botvinnik ('la mano que meció la cuna de Kárpov') y Mikhail Tal, el ajedrez de 'Tolya', tan industrial y soviético como su región de Chelyabinsk, en los Urales, pasaba por el riesgo minimalista, el perfeccionismo extremo, la sencillez compleja de sus planes y la capacidad de anular jugada a jugada a su rival 'hasta que se ahoga por si mismo sin tener que ahogarle'. Con el paso del tiempo y de cuatro Mundiales más (hasta 1990, Nueva York), todos dominados por Kaspárov, la rivalidad Kárpov-Kaspárov se detuvo en 144 partidas: en 104 firmaron tablas y hubo 21-19 victorias para Kaspárov, que mandó con 73-71 en puntos. En sus mejores años, Kárpov fue entrenado por el 'trainer' bielorruso Semyon Abramovich Furman, extrabajador de una fábrica en Leningrado... y también masajista con la Selección de la URSS de baloncesto que capturó el oro olímpico en 1972, en los Juegos de Múnich. En realidad, la muerte de Furman -en 1978- canceló la etapa inicial 'karpoviana' de proyección y lanzamiento.

A los 31 años del Mundial de 1987, y en las partidas simultáneas de su regreso a Sevilla, el miércoles pasado, Kárpov se midió con rivales tan singulares como Ángel Haro García, presidente del Consejo de Administración del Real Betis Balompié, y Enrique Setién Solar, entrenador titular del primer equipo de este mismo club. Según 'Diario de Sevilla' (Samuel Silva)... "Jugar al ajedrez con un campeón del mundo como Anatoli es espectacular para un principiante", señaló Setién, que ya había jugado con Kárpov en 1991. "Estoy encantado de jugar con Anatoli y con no acabar el primero será suficiente", señaló el señor Haro, quien ofreció a Kárpov una camiseta del Betis con el nombre del gran campeón de los Urales y el dorsal 'diez'. "(En 1987)... fui un invitado especial del Betis y vi la selección magnífica de trofeos que tiene. Sé que tenéis otro equipo y este año a los dos les va muy bien y eso es importante para la ciudad", contestó Kárpov -respetuoso y meticuloso como siempre ha sido-, remontándose a unos tiempos en los que, indudablemente, el Betis y Ángel Haro andaban bastante lejos de cruzar sus caminos y sus carnets. "Si Haro no acabó muy satisfecho con su partida, en la que cometió errores por ese nerviosismo previo, Setién resistió hasta el final al ruso, aunque acabó reconociendo la superioridad de su contrincante". Así terminaba la información de 'Diario de Sevilla'.

EL 'REY MALDITO'.- Pero, más allá de las 144 partidas con Kaspárov, más allá de todos sus entorchados y más allá -antes, en otra vida...- de las simultáneas con Haro y Setién, existió un prodigioso jugador de ajedrez con el que Anatoly Kárpov jamás pudo enfrentarse. Fernando Arrabal saludó a ese jugador incomparable como 'El Rey Maldito' (libro de Ed. La Rocher, 1988). Su nombre era Robert James 'Bobby' Fischer, nació en Chicago en 1943 y el próximo 17 de enero se cumplirán once años desde que se fue al otro barrio, en Reykjavik, Islandia. Fischer murió allí por una insuficiencia renal de la que se negó a tratarse. En los ocho meses entre julio de 2004 y marzo de 2005, Bobby Fischer permaneció encarcelado en Japón en lo que el propio Fischer llamó 'el Centro de Reclusión radiactiva de Ushiku'. A su liberación, Bobby manifestó: "Ha sido un secuestro tramado por el bastardo idiota de Jun'ichiro Koizumi (Primer Ministro de Japón), a las órdenes del criminal Bush; Bush y Koizumi son criminales de guerra que deberían ser ahorcados": la detención se produjo en el Aeropuerto Internacional de Narita/Tokio, a causa de que Fischer viajaba con un pasaporte estadounidense caducado, cuando acusaba a EE UU de "ser y representar el mal, junto a sus aliados". En 2001, Fischer también había jaleado el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, como 'preparado por los propios judíos'...

Robert Fischer, hijo biológico de dos superdotados intelectuales, el físico y matemático judío húngaro Paul Nemenyi y la enfermera suiza Regina Wender, también de origen judío -vigilada durante 30 años por el FBI-, proclamó en su conferencia de prensa al llegar a Reykjavik el 27-3 2005 que "EE UU, controlado por los judíos, es el mal". "Hablan del Eje del Mal. ¿Y los aliados del Mal? ¿Y EE UU, Gran Bretaña, Japón, Australia...? Son ellos quienes hacen y representan el Mal", sostuvo Fischer, sobre el que siguió pesando hasta el final una orden federal de detención en esos mismos Estados Unidos de América, su país de origen. "Técnicamente, el señor Fischer es un fugitivo de la Justicia de EE UU", había declarado Adam Ereli, portavoz del Departamento de Estado del Presidente George W. Bush. El padre oficial de Bobby, el alemán Gerhardt 'Gerd' Fischer, nunca pudo entrar en EE UU, por su nacionalidad y conexiones comunistas: en realidad, era un espía de la República Democrática Alemana. “Los niños que pierden a un padre se vuelven lobos”, diría Fischer.

Pero, pese a su antisemitismo y paranoias, Bobby Fischer fue un fascinante ajedrecista. Sin él, el mundo es más sombrío y aburrido. Cada uno puede ser un idiota a su debido momento: pero Fischer fue, probablemente, el mejor jugador de ajedrez de todos los tiempos. 'Ciertamente, sólo un genio podía enfrentarse con la 'Soviet Chess Machine', la Máquina del Ajedrez Soviético que había controlado el ajedrez desde el fin de la II Guerra Mundial... y ponerla de rodillas, como Fischer hizo', escribió Frank Brady en 'Bobby Fischer, Perfil de un Prodigio'. Al proclamarse campeón mundial en 1972, en Reykjavik y ante el pobre Boris Spassky (tras extraordinarias humillaciones previas a Taimánov y Petrosián en el Torneo de Candidatos, que les acarrearon consecuencias 'soviéticas')... el hijo de Regina Wender puso fin a 24 años de supremacía soviética en la cima del ajedrez mundial. Fue por un 'score' de 12,5 puntos a 8,5.

El 11 de julio de 1972, en el Teatro Laugardalshoell de la capital islandesa (donde Bobby Fischer había prohibido a los niños comer chocolate, 'por el ruido de los envoltorios de papel de plata'). Spassky, de Leningrado, abrió el Mundial con blancas y Defensa Nimzoindia: d4. Con las negras, Fischer, respondió con el caballo f6, uno de sus movimientos después más queridos. Hasta ahí, Fischer nunca había ganado a Spassky. Había dos tablas y tres victorias del ruso en cinco duelos anteriores. En Laugardalshoell, un Spassky, asesorado por toda una batería de analistas soviéticos -con el célebre Víctor Baturinsky al frente- ganó esa primera partida tras grave atolondramiento de Fischer en posición de tablas casi inevitable... pero toda la 'Soviet Chess Machine' ya sólo iba a vencer físicamente en una partida más, la número 11. Eso, después de la incomparecencia de Fischer en el segundo día: que arrancó lágrimas al árbitro, el alemán Lothar Schmid e incluso llamadas implorantes de Henry Kissinger, Secretario de Estado del Presidente Richard Nixon. 

Después sobrevinieron siete triunfos de Fischer, siete obras maestras de ajedrez de ataque, imaginativo, innovador, maravilloso... rematadas con la Partida 21. Siete victorias que apuntillaron a Spassky y avergonzaron ante el Kremlin a la maquinaria que lideraba Baturinsky. Ahí, nadie podía imaginar que Robert James Fischer... jamás volvería a jugar al ajedrez en un gran Campeonato oficial. De Spassky dijo su compatriota Viktor Korchnoi, también de Leningrado: "Spassky siempre fue un caballero. Y los caballeros tal vez conquisten a las damas, pero pierden en el ajedrez".

MEJOR COCIENTE QUE GALILEO, KANT Y EINSTEIN.- Por aquellos días de halcón, la Emory University lanzó este ranking de Coeficientes/Cocientes Intelectuales (IQ) sólidamente establecidos: Bobby Fischer, 187 puntos. Galileo Galilei, 185. René Descartes, 180. Inmanuel Kant ('sapere aude', 'atrévete a pensar por ti mismo'), 175. Wolfgang Amadeus Mozart y Charles Darwin, 165. Albert Einstein, George Eliot y Nicolás Copérnico, 160. Rembrandt Van Rijn, 155. En ajedrez, Fischer desarrolló un monstruoso IQ de ...300. Más la friolera de 2780 puntos ELO en 1973 o 9,5 en Cociente Emocional. Pero él sólo repetía: "Lo único que quiero hacer siempre es jugar al ajedrez". Así que, por ejemplo, mejoró la Variante Siciliana de Najdorf... pero pasó a convertir en un desastre casi cualquier otra faceta de su vida. ¿Fue un 'Asperger', un 'savant' al que su madre, Regina, abandonó en Brooklyn precisamente por esa insana obsesión con el ajedrez...? ('No se preocupe. Hay obsesiones mucho peores que el ajedrez', dijo a Regina un psiquiatra que vio al niño Bobby). La 'Psicobiografía de Bobby Fischer', de Joseph Ponterotto (Charles C. Thomas Publisher, 2012) quizá nos ayude ante esas incógnitas. Pero...

En 1975, Fischer renunció a defender el título en Baguio (Filipinas) precisamente ante... Kárpov, que había ganado el Torneo de Candidatos, con bolsa total de cinco millones de dólares. En 1974, Bobby había chocado con la FIDE, cuyo vicepresidente holandés, Fred Cramer (el presidente era Max Euwe), había resuelto que el título entre Fischer y Kárpov sería para quien firmara la decena de victorias, sin contar las tablas... pero manteniéndose el título para el campeón vigente si se llegaba a un 9-9. Era la 'Regla Cramer'. En junio de 1974 y en marzo de 1975 (aquí, por margen escaso de 35-32), la FIDE votó contra la 'Regla Cramer' y, sobre todo, contra el apartado del '9-9' que permitía al campeón retener el título con ese empate en victorias. Tomándoselo como una persecución personalísima, Fischer telegrafió desde Pasadena (California) su renuncia oficial al título, que, sin jugar, pasó a Kárpov. Y ahí van las palabras de Kárpov, máquina frustrada e incluso apenada. Están en sus 'Memorias', 'Kárpov sobre Kárpov': "No sé cómo se sintió Fischer sobre esto, pero yo consideré como una pérdida enorme el que nuestro 'match' nunca se jugara. Me sentí como el niño al que le han prometido un juguete maravilloso, ya se lo han puesto por delante, y en el último momento... se lo quitan".

Al menos hasta 1980, la FIDE, los mentores de Kárpov y todo el sistema soviético intentaron hallar cauces para el duelo Fischer-Kárpov. Fue inútil. Psicológicamente, Fischer ya había dicho adiós a la competición oficial. En 1984 irrumpió Kaspàrov... mientras, confundido con un pordiosero, Fischer (que donaba dinero a sectas religiosas y se hacía de amistades filonazis) era arrestado por la Policía de Pasadena. En 1992, Bobby Fischer volvió a vapulear a Spassky (10-5 victorias) en un simulacro de Campeonato Mundial disputado en Yugoslavia, entre Sveti Stefan y Belgrado... cuando Kaspárov era el campeón oficial, con 2790 puntos ELO. Bobby se embolsó 3,35 millones de dólares sobre una bolsa total de cinco millones y se autoproclamó 'Campeón del Mundo Imbatido', pero lo peor fue que la Justicia estadounidense le declaró proscrito y prófugo al haber quebrado el embargo occidental a la antigua Yugoslavia. Entonces, Fischer escupió y se restregó en el burofax federal de EE UU que le prohibía competir profesionalmente en Yugoslavia... y desde ahí pasó a vivir como un emigrado entre Filipinas, Japón, Islandia e incluso Hungría (Budapest). 

Así acusaba Fischer de 'tramposos' a Kárpov y Kaspárov: "Kaspárov y Kárpov sí amañaron sus partidas. Todas. El ajedrez mundial me ha hartado. Está muerto. Ha muerto por corrupto y arruinado por las nuevas tecnologías y los computadores. No juego al viejo ajedrez pero obviamente, si lo hiciera, sería el mejor". Mucho antes de esos disparates, el periodista español Leontxo García, exjugador de ajedrez, pudo almorzar -sin entrevista para Prensa- y pasear con Fischer por Los Ángeles. Y... "tras cuatro horas de paseo a ritmo rápido (Fischer), me pidió que me diera media vuelta para que no supiera cuál era el número del autobús que lo iba a llevar a casa", contó Leontxo en 'El País'.

TRACA FINAL.- En 2001, y a través de una radio de Filipinas, en Baguio, Bobby Fischer se explayaba rabiosamente contra Bush y los judíos a raíz del ataque a las Torres Gemelas, el célebre 11-9-2001: "Son noticias maravillosas. Es hora de que los putos Estados Unidos reciban una patada en la cabeza. Es hora de terminar con Estados Unidos de una puta vez. Aplaudo el acto. A la mierda los Estados Unidos. Es un país que se basa en las mentiras y en el robo. Mira todo lo que he hecho yo por Estados Unidos. Cuando gané el campeonato mundial, en 1972, tenían la imagen de ser un país de fútbol, de béisbol, nadie pensaba en él como un país intelectual. Yo cambié todo sin ayuda... se necesita un Golpe de Estado por parte de personas sensatas. ¡Muerte al Presidente Bush!, ¡A la mierda los judíos! Son criminales, mutilan a sus hijos, son asesinos, ladrones, bastardos mentirosos. Se inventaron el Holocausto (...); llorad, nenas, Lloriquead, cabrones. Ahora llega vuestra hora". 

Pero justo en ese mismo septiembre de 2001, el gran maestro inglés Nigel Short contó cierta historia. Afiliado al Internet Chess Club (ICC), Short recibió el mensaje cifrado de un desconocido anónimo, un 'Mr. X' o 'John Doe' que quería jugar con él vía web... pero lejos de los mirones habituales 'online' del ICC. Para jugar con el 'Señor X' dos partidas 'blitz' -relámpago- a tres minutos de duración, Short tuvo que desregistrarse provisionalmente del ICC. La partida empezó con una barbaridad de Mr. X, que avanzó todos los peones una casilla. "Pensé que era un timador", recuerda Short. El 'timador' barrió al inglés de tal modo que hasta le añadía segundos al reloj para matarle por posición, no por tiempo. "Ahí me dije que eso sólo podía hacerlo Bobby Fischer", cuenta Short.

Nigel Short quiso salir de dudas y tecleó a su rival el nombre de 'Armando Acevedo', un ignoto (buen) ajedrecista mexicano. La respuesta fue "Siegen, 1970": ese año y en esa ciudad, Bobby Fischer había jugado contra Acevedo. En esos momentos, a Fischer ya le aguardaba en América una petición de ocho años de cárcel por sedición. En 2004, el espectro barbudo y errante de Robert James Fischer, siempre con su eterno tablero portátil en el bolsillo, fue detenido en los controles de Narita por la Policía aeroportuaria de Japón y de Koizumi. Teóricamente, había ido a Japón para contraer matrimonio con la gran maestra nipona Miyoko Watai, después presidenta de la Federación Japonesa de Ajedrez... y con la que se relacionaba desde 1973. Se le liberó a los ocho meses porque Watai movllizó todos sus recursos y porque Islandia, agradecida por el impacto histórico de aquel Mundial de 1972 en Reyjkavik, aceptó concederle asilo y ciudadanía para evitar la temible extradición a EE UU. Bobby murió en 2008 de hiperplasia benigna de próstata convertida en mortal por la negativa a recibir tratamiento. En 2010, aún se le exhumaron restos de ADN de su tumba, en el pueblo de Selfoss, para verificar si había sido el padre de la niña filipina Jinky Young, algo que quedó descartado por el ADN.

Así que Anatoly Evguénevich Kárpov nunca pudo disfrutar del 'juguete maravilloso' que habría sido tener a Bobby Fischer al otro lado del tablero de 64 casillas. A cambio, y lo que no es poco, Kárpov ha podido regresar a Sevilla y al Casino de la Exposición, anexo al teatro Lope de Vega, para medirse con los dilectos Haro y Setién. Sobre Robert James Fischer, casi será mejor que nos quedemos con esta frase de Inmanuel Kant: "Nadie tiene originariamente más derecho que otro a estar en un determinado lugar de la Tierra”. 'Este' Kant tenía diez puntos más de Cociente Intelectual/IQ que 'ese' Albert Einstein... pero al mismo tiempo se quedaba a otros diez de Bobby Fischer, 'El Rey Maldito'. Juguetes maravillosos, juguete roto.

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