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Polideportivo

Djokovic arrolla a Nadal... y va a la caza de Federer

27/01/2019 · Alejandro Delmás

En la final del Abierto de Australia, Novak Djokovic, indiscutible número uno del mundo y real dominador del tenis mundial desde 2011 (14 grandes títulos a partir de ese año), arrolló a Rafael Nadal, actual número dos de la ATP, por 6-3, 6-2 y 6-3... en lo que fue una auténtica demolición del castillo de naipes montado en torno a Nadal durante la ultima quincena, demolición -y martirio para Nadal- que se extendió cuatro minutos más allá de las dos horas.

De este modo, Djokovic (que cumple 32 años, por 33 Nadal y 38, Federer) alza su séptimo Australian Open, siete Campeonatos Abiertos australianos, y sube su cuenta total de títulos de Grand Slam a 15, desde el Abierto australiano de 2008: así, Novak rompe el empate a 14 con Pete Sampras y se lanza decididamente a la caza de los dos hombres que atesoran más Campeonatos de Grand Slam: Rafa Nadal (17)... y Roger Federer (20). A finales de su triunfal campaña 2018, Djokovic aseguró que se veía en condiciones de 'superar la cuenta de Federer'. Lo hecho por el serbio en esta apabullante final del Rod Laver Arena ha sido como disparar una bengala o una bala de oro que confirma sus palabras con la hazaña de su séptima conquista en Melbourne Park.

RITMO FRENÉTICO.- Sometido desde el arranque a un ritmo frenético de golpes, como no se había encontrado en esta quincena de rivales de dureza tan sospechosa como Ebden, De Miñaur, Tiafoe o el exhausto Tsitsipas... Nadal fue a remolque desde la primera bola que le arrojó el serbio, siempre como una bala trazadora. Djokovic ganó 13 de los primeros 14 puntos. 

Ante el mejor restador del mundo y, quizá de todos los tiempos, el cacareado nuevo gran servicio de Nadal se quedó en el 51% de puntos ganados con primeros saques. De vuelta, Rafa sólo disfrutó de una bola de 'break' a favor (0/1)... cuando Djokovic ya mandaba por 3-2 en el set final. De este modo, Nadal sufre su cuarta derrota en una final del Abierto australiano, tras las de 2012 (ante Djokovic), 2014 (Wawrinka) y 2017 (Federer). La superioridad de Djokovic en la cuenta total de puntos resultó abrumadora: 89-51. 

Novak Djokovic -que recibió la Norman Brookes Cup por séptima vez, de manos de Ivan Lendl, campeón aquí en 1989 y 1990- consolida con puño de hierro su liderazgo en la cima del tenis ATP. Se trata del tercer título de Grand Slam en serie que enarbola el campeón de Belgrado, después de Wimbledon y US Open en 2018. Con Federer de regreso a París, la cita de la próxima primavera en Roland Garros, se perfila con el dibujo de un reto extraordinario para el 'Big Three': Federer, Nadal, Djokovic... por orden de grandes títulos conseguidos hasta hoy.

TENIS ES TENIS.- El secreto de lo que ha pasado en el Rod Laver Arena reside o radica en que 'tennis is tennis'. El tenis es tenis, y en tenis suele ganar, al 90%, el mejor jugador: que en estos momentos es Novak Djokovic porque agrupa una combinación irresistible de frescura física, elasticidad... y un inaudito arsenal de golpes. El revés paralelo de Djokovic, el 'backhand straight down the line', es el único golpe del circuito que consigue desplazar a Nadal hacia posiciones defensivas, hacia el propio revés de Rafa. Ahí, y con los restos matadores (5/8 puntos de 'break', ganados, total de 42% de puntos bajo saque de Nadal, 31/73, por sólo un 19% de Rafa)... Djokovic empezó a desatar el incendio en la habitualmente bien protegida cubierta de Rafael Nadal Parera.

El revés de Djokovic es una katana afilada en tiros planos que reducen el calibre del resto de golpes de Nadal a la dimensión de como si fueran tirados con un sable de bambú, un 'shinai'. Y el 'shinai' de Nadal, claro es, poco tiene que hacer ante la katana de Djokovic, que constantemente afila y rasga ángulos y espacios en la coraza de este Nadal de hoy, poco o nada acostumbrado en Melbourne 2019 a semejante monumental nivel de estrés competitivo.

Pero, exclusivamente por intereses comerciales y de ocultamiento mediático -hábilmente teledirigidos por el equipo de Comunicación de Nadal- nada de esto se había dicho, ni siquiera sugerido, en unos días anteriores donde sólo se hablaba, en las trincheras domésticas, de un 'Nadal invencible' o 'el mejor Nadal de la historia'. Eso era en España, claro. Por ejemplo, los medios especializados estadounidenses, o por ejemplo los franceses, daban como gran favorito a Djokovic por más o menos porcentaje. Así, expertos como Steve Tignor ('Tennis'), 'Sports Illustrated (4-1 a favor de Djokovic en su panel de comentaristas)... todos ellos juzgaban masiva la ventaja del serbio en pistas duras. En España, a cambio, se venteaba que Nadal dominaba a Djokovic por 9-5 en Grand Slam (ahora es 9-6)... escondiendo que en ese 9-5 hay siete partidos en Roland Garros, con balance de 6-1 para Nadal. Pocos señalaron el terrible dominio de Djokovic sobre Nadal en pista dura: 18-7, dentro de un total de 27-25 en el 'cara a cara' más extenso de la Era Open: y hoy ya es 28-25, siempre a favor de Djokovic: que aún no sabe lo que es perder una final del Abierto australiano, de las que ha disputado siete.

EL IMPERIO DE NOVAK.- Como Jim, Jamie, el niño del Imperio del Sol que se topó con con las tropas japonesas tras un barranco de Shanghái, justo cuando buscaba un pandero perdido... Nadal se topó con la katana de Djokovic después de haber recorrido en Melbourne un playero sendero de amables rivales... sin dejarse un solo set. 

Esto, mientras Djokovic se batía el cobre -y se ponía a punto- con tipos tan duros como Shapovalov y Medvedev. Claro que Novak se dejó sets ante Shapovalov y el tremendo revés de Daniil Medvedev. Pero eso sólo afiló más al serbio ante una prevista batalla... en la que Nadal se quedó como pasmado, como sin saber por dónde le venían los golpes. Un Nadal igual de acosado que los hombres que protegían al Soldado Ryan de Spielberg cuando, entre escombros derruidos, reciben el asalto de un carro 'Tiger' bajo ladrillos destrozados en el pueblo de Ramelle...

Con 3-0 para Djokovic, Álex Corretja ya soltó en Eurosport lo que hasta ahí... ningún analista español había sido capaz de decir: "El ritmo de Djokovic es superior a todo lo que Nadal se ha encontrado hasta ahora". Ya, ni siquiera la resiliencia de Nadal podía evitar la catástrofe. Esto es tenis, y aquí, y ante el mejor jugador del mundo, ni siquiera cabe la salvación ante el 'Tiger' serbio aunque se reúnan tantos intangibles como 'momentum', piernas y el descomunal coraje competitivo de Rafa Nadal.

Como una inhumana máquina de tenis, como lo que era el penúltimo Ivan Lendl a finales de los 80 ante el fuego zurdo de McEnroe (15-21 ante Lendl) o Connors (13-22), Novak Djokovic ya se coloca con 15 grandes títulos de Grand Slam, y con clara ventaja en los 'cara a cara' ante Nadal (28-25) y Federer: 25-22. Con ese revés paralelo, 'straight down the line', en el paralelo... y en el cruzado, Novak, el mejor restador del mundo... maneja una katana. Quedan menos de cuatro meses para Roland Garros, la tierra de Nadal: y la próxima presa que husmea el lobo serbio.

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