Agosto 1989: La fuga de 'Mozart' Petrovic a la NBA dinamita la Liga ACB

EL ESCAPARATE

Alejandro Delmás
25/08/2019

El 16 de agosto de 1989, entre el calor húmedo del verano madrileño y en la T-1 del Aeropuerto de Barajas, Dražen Petrovic tomó un avión de American Airlines que hacía la ruta Madrid-Dallas/Fort Worth junto a su agente de entonces, el 'tiburón' estadounidense Warren LeGarie. El destino final de la entonces superestrella yugoslava (croata, nacido en Sibenik el 22-10-1964, siempre con Croacia integrada aún en Yugoslavia) no era Dallas: era... Portland, en el estado federal de Oregón, USA. Hace treinta años ya.

En aquellos momentos, nadie en el Real Madrid presidido por Ramón Mendoza, el club en el que militaba Petrovic, estaba al tanto de que se estaba produciendo una 'fuga' en toda regla del jugador que había conmocionado en 1988-89 la Liga ACB, la Copa del Rey y la Recopa de Europa: tanto había conmocionado Dražen Petrovic casi cada competición en la que había intervenido (no los Juegos Olímpicos, donde 'su' Yugoslavia había perdido la final a manos de la URSS de Sabonis)... que los Blazers de Portland, entonces presididos por el promotor judío Harry Glickman, se pasaron el invierno y la primavera de 1988-89 mandando emisarios a Petrovic (Brad Greenberg, Morris 'Bucky' Buckwalter...) para atraerle definitivamente a Portland y a la NBA: allí, los Trailblazers, los Blazers de Portland habían 'drafteado' a Dražen Petrovic en 1986, con el número 60: ese mismo año, y en ese mismo 'Draft', los Blazers de Glickman habían elegido con el número 24 a un tal Arvydas Romas Sabonis: cuya carrera, casi tanto como la del pívot madrileño Fernando Martín Espina, siempre iba a mantener algún tipo de hilo paralelo con la del propio Petrovic. Tan paralelos y fuertes eran los hilos que unían a Martín y Petrovic, Fernando y Dražen... que los dos murieron en sendos inopinados accidentes de tráfico: el 3-12-1989 y el 7-6-1993, respectivamente, en la M-30 de Madrid (Fernando) y en una oscura carretera alemana, en un paraje de Baviera (Dražen).

EL 'SHOCK' DE MOZART.- La irrupción de Dražen Petrovic en el baloncesto de Yugoslavia y Europa había representado un cúmulo de sacudidas sísmicas o tectónicas: un 'shock' detrás de otro que se fueron traduciendo en dos Copas de Europa (1985, 86), más una Recopa (1987), con el KK Cibona de Zagreb, (el club donde explotó de la mano del su hermano Aléksandar, 'Aço', y de Mirko Novosel, gran gurú del baloncesto croata), la Liga yugoslava de 1985, el oro europeo de selecciones -siempre con Yugoslavia- en el Eurobasket de 1989 y el Mundial de 1990, más la plata olímpica de Seúl (1988) y el bronce de Los Ángeles (1984), además de otro bronce 'yugoslavo' en el Mundial de 1986. Ya con el Real Madrid, desde octubre de 1988, y coronado como el 'Mozart' del baloncesto europeo, Dražen Petrovic, alzó la Copa del Rey de 1988-89 (Coruña, rompiendo una racha de dos títulos del mejor Barça de Aíto), más la Recopa de 1989, en la inolvidable final de Atenas ante 'la' Snaidero Caserta, que Dražen sentenció con... 62 puntos, frente a los 44 tantos de Oscar Schmid Bezerra, el mito brasileño 'capocannoniero' de Caserta... y de Italia.

Muy poco después de la llamarada de Atenas, en la final de la Liga ACB 88-89 se produjo el escándalo cenital del Palau Blaugrana por el que la Liga ACB 1988-89, la llamada 'Liga de Petrovic' quedó convertida en la 'Liga de Neyro', el árbitro bilbaíno que eliminó a siete jugadores madridistas (Petrovic incluido), dejándo a los blancos con sólo cuatro hombres en pista en el quinto y último partido de la final: 96-85 y 3-2 para el Barça. El cuarto partido, el 2-2, en el Palacio de los Deportes de Madrid, había registrado un angustioso triunfo del Real (88-87)... con 42 puntos de Dražen, en otra monstruosa sinfonía del 'Mozart' de Sibenik. Pero...

El 14-3-1989, la resaca de la memorable final de la Recopa y los desmesurados elogios a 'Mozart' de parte del presidente Mendoza ("Dražen Petrovic va a ser para el baloncesto de España y del Real Madrid lo mismo que Di Stéfano fue para el fútbol") sólo fueron la antesala de la tempestad. En realidad y en aquellos días de la primavera de 1989, 'Mozart' Petrovic, un fabuloso, ensortijado, singular base-escolta de 1,96 metros de altura, que con Cibona y en Liga yugoslava había llegado a anotar ¡112 puntos! en 1985, en un 158-77 a un disminuido (con 'juniors') Olimpija Ljubljana... ahí, en 1989, ya tenía un principio de acuerdo con los Blazers de Glickman, Greenberg y Buckwalter para irse a la NBA. 

De hecho y ahí, Dražen ya había reemplazado al agente que le trajo a España, José Antonio Arízaga, con el referido LeGarie, más 'conectado' a la NBA y a los propósitos del propio Petrovic, quien por Madrid siempre iba con las luces largas: incluso en el 'Porsche' rojo que Mendoza le proporcionó: notable salto de calidad desde el humilde 'Alfa Romeo' que Dražen conducía en sus últimos años en Zagreb. En 1988-89, el 'Porsche' de Dražen Petrovic pasó a las manos del técnico George Matthew Karl, quien antes de brillar en los banquillos NBA de Seattle y Denver, se hizo cargo de la dirección técnica del Real Madrid tras la despedida de Lolo Sainz, 'a posteriori' de aquella debacle del Palau Blaugrana, ante el Barça de Aíto, Epi y Audie Norris. Era un Barça amunicionado por las aviesas intenciones del árbitro Neyro, quien se tomó cumplida venganza de cierto escupitajo del propio Petrovic en un Torneo Internacional de Puerto Real... y también, de otros recientes insultos públicos en los 'playoffs' ACB, ese mismo 1989, lanzados por un bien conocido e ilustre periodista, tradicionalmente bastante cercano al Real Madrid.

Años después, en 2014 y a quien suscribe, el propio Arízaga contaría en 'AS': "Traer a Dražen fue la locura, mi gestión más difícil. Le dije a Novosel el interés que Dražen desataba en España. Estaban Barcelona y Real Madrid (N. B: que ya había tenido al 'Rey' bosnio Mirza Delibasic, otro 'crack' de la mejor Yugoslavia)"... Arízaga relata: "Una ley impedía salir de Yugoslavia a ningún jugador con menos de 28 años. En aquel momento, en 1986, Petrovic tenía 22, iba a cumplir 23. Novosel me dijo dos cosas: Una: ‘En Yugoslavia, todo se puede arreglar con dinero’. Y otra: ‘Pero si sale Dražen, los demás de menos de 28 se van a cabrear y vamos a tener follón’. Puede imaginar lo que hubo que sobornar, corromper y pagar para cambiar una ley en un caso como este. En fin... él, Petrovic, venía inicialmente para el Barcelona. Me lo había pedido un directivo al que hoy sigo respetando muchísimo: Salvador Alemany. Lo teníamos para el Barça. Íbamos a firmar contrato en Puerto Real, en el verano de 1986... ahí, cuando dije a Alemany que lo teníamos todo listo, este pidió unos días. Al poco, me dio libertad para colocarlo. 'Cada club tiene sus cosas', me dijo. El Real Madrid seguía ahí y Ramón Mendoza aceptó. Intuyo que Dražen Petrovic no jugó en el Barcelona porque Aíto opinó contra el fichaje. Él pensaba que Dražen era de una individualidad ‘absorbente’. Ya en Madrid, Dražen no se portó bien conmigo". 

"Nunca dije que no jugaría en el Real Madrid y nunca dije que me llevara mal con el público madrileño... el Real Madrid cuenta con grandes jugadores como Corbalán e Iturriaga", dijo Petrovic cuando se comprometió formalmente con el Real, en octubre de 1986, dos años por delante de su incorporación real al plantel blanco. Cuando esa incorporación se produjo al fin, en 1988... Corbalán e Iturriaga desaparecieron 'ipso facto' de las filas blancas. Ahora sabremos algo más.

'EL NIÑATO'.- En España y en Madrid, Dražen Petrovic nunca tuvo la vida especialmente fácil. El niño prodigio de Sibenik, el provocador portento, el virtuoso del imposible manejo de balón, el semidiós croata... que hacía a Clifford Luyk abrir cada mañana el viejo Pabellón 'Raimundo Saporta' de la Ciudad Deportiva blanca para encestar un millar de tiros (incluidos 100 triples)... estaba marcado desde su llegada por las constantes humillaciones a que había ido sometiendo al Real Madrid, con la camiseta azul del KK Cibona, desde mediados de los años 80. Mendoza lo había fichado (con aprobación del 'manager' de baloncesto, Pedro Ferrándiz, y el primer entrenador, Lolo Sainz)... precisamente para que cesara tanta humillación. "No ganaremos la Copa de Europa, 'Presi', mientras Petrovic esté enfrente de nosotros", llegó a decir Sainz a Mendoza.

Pero puede afirmarse que la 'intelligentsia' del vestuario del Real Madrid no veía con buenos ojos la sucesión de sinfonías de 'Mozart' en un equipo en el que su verdadero 'boss', Fernando Martín Espina, afirmaba: "Este equipo debe ganar jugando en equipo, y para que gane jugando en equipo ha de repartir y jugar con los pívots, que para eso son internacionales, no desequilibrándose por excesos en el juego exterior". Ya se habían marchado Corbalán (retirado temporalmente antes de reaparecer en Valladolid, junto a Arvydas Sabonis)... y López Iturriaga: al Cajabilbao. Pero antes, en 1986, el propio Juan Manuel López turriaga, escolta internacional, plata olímpica en 1984, en Los Ángeles... buenísimo amigo de Fernando y Antonio Martín, de Biriukov y de Fernando Romay, había dejado escrito algo muy especial. 

El 13 de julio de 1986, en pleno Mundobasket de España, Iturriaga (exacto: 'Palomero') escribió en 'El País' un antológico artículo titulado 'El Niñato', en el que podían leerse líneas como éstas: "Dražen Petrovic ha añadido en Tenerife, con su salida del campo dando cortes de mangas al público, después del partido Yugoslavia-Canadá, un eslabón más a su brillante carrera de actos antideportivos. Dražen Petrovic ha conseguido en poco más de dos años convertirse en epicentro de amenazas, promesas de linchamientos y antipatía generalizadas...  un individuo de la clase de Petrovic sólo puede inspirar un sentimiento: desprecio. Este desprecio es compartido por casi todos los jugadores que han tenido la desgracia de enfrentarse a semejante sujeto. Sabonis ha prometido volarle la cabeza en cuanto pueda. El Limoges predijo una caza implacable en el partido de vuelta de la liguilla final de la Copa de Europa, después de que en Zagreb sufriera -como todos los equipos- variedad de afrentas. Está cercano el día en que alguien le devuelva, aunque sea en mínima proporción, todo lo que él ha dado"... 

"...En cuanto a su faceta deportiva -empañada por su incalificable conducta- no hay que ser un lince para darse cuenta que es un superclase. Su dominio de los fundamentos básicos del baloncesto -bote, pase, tiro- le permite ser implacable en el juego. Su salto y rapidez de tiro, así como su estatura, le permite plantarse en posiciones cercanas al aro sin importarle la salida de pívots mucho más altos que él. Esto, añadido a su magnífico tiro lejano, hace de Petrovic el mejor jugador de ataque de Europa. En la otra parte del campo, nada más reseñable que sus continuas tretas para sacar de quicio a su atacante y lograr que esté más pendiente de evitar sus perrerías que de jugar al baloncesto. Si esto no fuera poco, cuenta con una habitual protección arbitral. No se sabe bien porqué, pero a Petrovic se le permiten cosas que a otros les causarían, si no la expulsión, sí un buen número de faltas. Sus zancadillas, escupitajos y todo tipo de payasadas pasan por delante de las narices de los árbitros con su total consentimiento..."

HUBRIS Y NÉMESIS.- El 5 de marzo de 1989, en la revista 'Basket 16' (una idea de Pedro J. Ramírez para el Grupo 16, que se extinguiría en ese mismo verano del 89), Dražen Petrovic concedía, también a quien aquí suscribe, una entrevista/reportaje especial que se titulaba en portada, número 74 de 'Basket 16': 'Petrovic, el mago blanco', con Dražen haciendo filigranas bajo la mirada de Earvin 'Magic' Johnson, genio y líder supremo de los Lakers del 'showtime', enmarcado en un 'poster' tamaño natural. A sólo diez días de la final de Recopa Real Madrid-Snaidero, del 14-3-89, en Atenas, el texto se titulaba en sí mismo: 'Dražen Petrovic, 12 días que estremecieron al mundo de la canasta'. 

Y arrancaba así, con un punto de premonición... "Dražen Petrovic no conoció, ni conoce, a un ciudadano de Portland llamado John Reed, autor de 'Diez días que estremecieron al mundo'. La cosmogonía de Petrovic se ciñe a seres tales como Aíto García Reneses, Fernando Martín y Magic Johnson. Autor de 115 puntos que en doce días estremecieron al baloncesto europeo, este es el resultado no de un trabajo, sino de un delirio por el deporte y la victoria... 'Logra producir el ridículo mostrando los defectos y los vicios de los hombres comunes. Cada libro escrito por este hombre ha destruido una parte del saber que la Cristiandad había acumulado a lo largo de los siglos...' a lo largo de las páginas de 'El Nombre de la Rosa', Umberto Eco desarrolla decenas de paraleismos nunca tan válidos"...

A esta entrevista, celebrada en las inmediaciones del Palacio madrileño de los Deportes, hoy WiZink Center, Dražen Petrovic llegaba en una punta soberbia de 'Hubris', 'arrogancia, soberbia, orgullo', que el genio de Sibenik intentaba maquillar con frases como... 'el primero que habló mal de mí fue Aíto. Yo nunca fui contra él. Yo sólo jugar, meter puntos'. Pero Dražen ya confesaba: "Portland ya ha hablado conmigo en serio para jugar allí el próximo año". Esos referidos 115 puntos en doce días agrupaban exhibiciones ante Cibona (espectacular alarde en semifinal de Recopa, 47 puntos a su exequipo), RAM Joventut (34 puntos)... o Barcelona: 34 tantos en un 87-94 de Liga regular que sellaba un provisional 5-0 para el Real Madrid ante el Barça en 1988-89 y en el que Petrovic, el 18-2-89, se despidió, en pleno túnel de vestuarios del Palau Blaugrana con gestos con la mano abierta y voces a pleno pulmón) de este corte: "5-0, 5-0... Aíto, maricón". Antes de esto, Aíto se había quejado: "Petrovic tiene bula arbitral, hace lo que quiere, y hace 'pasos' frecuentes en los movimientos de tiro. Le dejan hacer lo que le da la gana". Juan Antonio San Epifanio, 'Epi', corroboraba las palabras de su entonces técnico: "Petrovic puede llegar a meterse e interrumpir en pleno lanzamiento de un tiro libre, pero aquí no pasa nada".

El 14 de marzo de 1989, el Real Madrid de Dražen Petrovic fulminò en Atenas a 'la' Snaidero de Caserta y de Oscar Schmidt (y de Ferdinando 'Nando' Gentile), con un 117-113 tras prórroga... que valía el titulo de Recopa. En 45 minutos en pista, Petrovic anotó 62 puntos a la llamada 'JuveCaserta' del excelente técnico Franco Marcelletti, con 18/30 en tiros de campo (8/16 en triples), 14/15 desde la personal… y sólo una asistencia. 44 puntos de Schmidt no salvaron a Caserta. Todo, entre gestos de impotencia de un Fernando Martín que, con protección en un dedo, se vio reducido  a 11 puntos (5/12 en tiros de campo, 1/5 en libres) y seis capturas: máximo reboteador madridista. 

Una pérdida de balón de Petrovic, emperrado en 'uno contra todos', casi hace perder el partido al Real Madrid al fin de los primeros 40 minutos reglamentarios, con 102-102. Fue una pérdida atolondrada de 'Mozart' ante Sandro 'Sandrokan' Dell'Agnello: que dio paso a un lejano intento triple agónico y errante de Gentile (34 puntos ante la 'defensa' de Petrovic)... triple que, de entrar, habría costado la Recopa al Real Madrid. Ceñudo, Fernando Martín/FM se desesperaba con gestos irritados en la propia pista del Palacio de la Paz y la Amistad, en El Pireo. Años después, el propio Chechu Biriukov Aguirregabiría (20 puntos en la finalísima de Atenas ante 'la' Snaidero, hoy un buen restaurador en Madrid, 'Biriukov Bistro') recordaría: "Dražen sólo sabía jugar de una manera: si la gente no lo recuerda, yo… sí. Él también fallaba mogollón, jugaba sólo de esa manera, ‘yo hago, yo entro, yo tiro, yo meto'… que al principio te podía destrozar, pero que luego le cogían el truco, como ya se lo habían sabido ver en la Liga de Yugoslavia, y no encajaba con Fernando Martín, que nos equilibraba dentro de la zona y era otro ego... importante".

"Ha sido el mejor partido de mi vida... quizá. Bueno, no sé si este ha sido mi mejor partido, pero lo único que me importa aquí es el triunfo. Biriukov y Johnny Rogers (14 tantos) han ayudado mucho... el último balón lo perdí porque dudé si entrar a canasta o pasar a Biriukov. Todos han visto que la prórroga la jugué sin que esa pérdida afectara para nada a mi juego", soltó un Petrovic calculador como pocas veces -y ya con un acuerdo verbal con Portland-... antes de tenérselas tiesas con Fernando Martín en la caseta, donde Mendoza tuvo que mediar entre palabras y acusaciones de los jugadores. El ambiente del avión 'charter' de vuelta Atenas-Madrid resultó sombrío, y más cuando Mendoza reclamó a Petrovic para que interviniera con José María García... desde la misma cabina del piloto del 'charter' de Iberia, sobre el Mar Mediterráneo, y entre corrillos y pequeñas conspiraciones de jugadores blancos agrupados en torno a un Fernando Martin/FM... ceñudo, visiblemente molesto. En el invierno de 1988 a 89, el bloque liderado por FM y que agrupaba a los grandes pesos del equipo había conseguido vetar a Mendoza el fichaje del gran intimidador croata Stojan Vrankovic (2,17, luego a la NBA), que habían cerrado materialmente con el Zadar (adelanto incluido de 20.000 dólares) entre Pedro Ferrándiz y el propio Mendoza: era para que Vrankovic diera escolta (literalmente) a Dražen Petrovic.

Ferrándiz y Mendoza (aquello de 'Di Stéfano...') perdieron esa batalla, con Petrovic como víctima colateral. El 8-4-89, menos de un mes después de los sucesos de Atenas, el Barcelona de Aíto ('el e-qui-po', al fin) venció por 87-95 al Real en Madrid y se instaló en ventaja del campo para los 'playoffs': y eso, después de aquellos cinco triunfos madridistas, los del 5-0, final de Copa incluida: ahí, la Liga ACB se jugaba en dos fases antes de los playoffs.

LA FINAL Y EL FINAL.- Tras la Recopa y El Pireo, el Real Madrid 'de Petrovic' fue otro: minado, socavado, corroído. Otros fueron Fernando Martín y, sobre todo, un Petrovic que echó candado a la bolsa de su iniciativa y agresividad… porque no quería problemas y porque cerraba sus cosas con los Blazers. Buckwalter había estado en Atenas… y con él ya negociaba Warren LeGarie, a calzón quitado, el nuevo agente del croata en relevo de Arízaga. Ni siquiera el 'Porsche' rojo que después utilizaron, Neven Spahija (gran amigo de Dražen) George Karl y Quique Villalobos sacaba a Petrovic de su aparente atonía... que escondía la decisión tomada de irse a la NBA y olvidarse de España, de Madrid, de los problemas de concepto y egos, del Barça, de Aíto, etc: y además, Petrovic, de 'Mozart' a 'Diablo', quería más dinero: qué demonios. Pensaba que el contrato firmado en 1986 por Arízaga... se le había quedado corto, chico, pequeño...

Como en traducción anticipada de los pensamientos de Chechu Biriukov, el Barça de Aíto descifró el juego de Petrovic. García Reneses descifró el mapa y pasó a atacar frontalmente al Real Madrid de Lolo Sainz desde la organizada catedral de su juego interior, liderado nada menos que por Audie Norris, mas Steve Trumbo y Granville Waiters, dos 'rocas'. En el perímetro, Aíto utilizaba munición perforante: Epi, Sibilio, Solozábal y Andrés Jiménez. El 8-4-1989, en el Palacio de los Deportes, con el 87-95 que devolvió al Barça el liderazgo y la ventaja del campo en la fase regular, ya de cara al playoff final, los tres pívots del Barça desbordaron a los madridistas por un abrumador 40-15 en anotación (Trumbo, 15; Norris, 13; Waiters, 12). En el Madrid, hubo siete puntos para Romay, seis para Antonio Martín… y dos para Fernando Martín, con 25 para Petrovic y 26 para Birukov en ese partido vital… que devolvió al Barça (dominador en rebotes, 27-25) la ventaja del campo tras aquel 5-0 inicial para el Madrid que Dražen Petrovic recordó en los insultos a Aíto del túnel del Palau Blaugrana, el 18 de febrero de ese mismo 1989. Al fin, la 'Liga de Petrovic' se esfumó en las manos de Neyro y del Barça de Aíto. 

Fue el 25-5-1989, con el 96-85 definitivo para el Barça (3-2 en el total de la final), y con todo el quinteto titular del Madrid sentado. Juanjo Neyro y Paco Monjas decretaron 40 faltas personales contra el Real Madrid… y 20 contra el Barça: la mitad exacta. Lolo Sainz perdió por cinco faltas a… Petrovic (14 puntos, con un infame -para él- 4/11 en tiros de campo), Fernando y Antonio Martín, Rogers, Cargol y Biriukov, que, con 23 tantos (por 21 para Norris y Jiménez), fue el máximo anotador de ese partido final de Petrovic en la Liga española. Dražen se iba de España como máximo anotador de la Liga ACB 88-89, a media de 28,0 puntos por partido. Lolo Sainz también dijo adiós esa noche 'de Neyro' al banquillo del Real Madrid. 

En tres o cuatro semanas más, Petrovic y LeGarie cerraron la negociación con los Blazers (4,4 millones de dólares por tres años, 530 millones de pesetas de aquel tiempo, más del doble de lo que Dražen ganaba en Madrid), después de que, durante el verano, el propio Dražen preguntara al mismísimo Fernando Martín cómo y cuántos eran los impuestos que se pagaban en el Estado de Oregón. Como se sabe, Martín había jugado en Portland en 1986-87. El 15 de agosto de 1989, Petrovic no se presentó a los reconocimientos de la plantilla madridista, ya a las órdenes de George Karl. Al día siguiente, 16-A, junto a Renata, su novia de entonces, y una docena de maletas, Dražen emprendió viaje a Portland con American Airlines: desde Madrid y vía Dallas. Ni siquiera se enteró el técnico serbio Miroslav Vorgic, empleado del club madridista, el acompañante, 'policía' o 'detective' que el Real Madrid había puesto a Dražen... y que quedó tan implacablemente burlado como si hubiese tratado de defender al de Sibenik 'uno contra uno' y con el balón en juego. 

Antes de que todo se supiera, por esos mismos días, Fernando Martín dijo a Biriukov: "Este tío se ha fugado a Portland; se ha escapado, seguro". Ahí, Fernando recordaba nítidamente las preguntas que Dražen le había hecho sobre los impuestos oregonianos. Ya en Portland, en su alojamiento del buen Hotel Red Lion Lloyd Center, el 17 de agosto, Dražen Petrovic, arrojó todas las caretas en una entrevista de impacto con quien aquí suscribe: "Tengo muchas ganas de jugar en la NBA y es el momento idóneo. No se trata de dinero. O doy el salto ahora o no lo doy nunca, quiero jugar en la NBA por encima de todo. Portland me ha ofrecido tres años de contrato y tiene un solo base en la plantilla (Terry Porter), con lo que en el primer año, y a poco que tenga suerte, voy a jugar un mínimo de 25-30 minutos por partido. El año que viene puede ser demasiado tarde, ya he dicho lo que tenía que decir y debo esperar a que se desarrollen los acontecimientos, pero creo que voy a jugar en Portland y que mi etapa en Madrid ha terminado". 

Mendoza y el Real Madrid se quejaron a la NBA, Pedro Ferrándiz viajó para negociar con los americanos de Glickman y se fijó una vista judicial para el 24 de agosto de ese 1989 en el Juzgado de Multnomah County, en Portland, dirigida por un juez que era abonado de los Blazers. Al fin, dada la determinación de Dražen y para ahorrarse conflictos, el Real Madrid aceptó una buena compensación de los Blazers -1.500.000 dólares, se dijo- y prefirió cortar por lo sano. Se abría un ciclo de gafes y maldiciones para la sección de baloncesto del Real Madrid: que sólo clausuraría la imponente aparición de Sabonis, a partir  de 1992-93.

En 1989-90, su primera temporada con los Blazers del industrioso Rick Adelman, que no le daba el balón y quería hacerle defender... Petrovic debutó en casa, el Memorial Coliseum de Portland, con un triple ante Sacramento Kings: pero, pese a jugar  (y perder por 1-4) la final de 1990 ante Detroit Pistons, 'Mozart' sólo promedió en los Blazers 89-90 12,6 minutos por partido, que bajaron a 7,4 en 1990-91. Aquí, Dražen pidió el traspaso a New Jersey Nets. Allí le iría muy bien, con Chuck Daly, y con alguna exhibición suntuosa como los 44 puntos del 24-1-1993 en Meadowlands a unos excelentes Rockets de Hakeem Olajuwon, en pleno rumbo a sus dos títulos de 1994 y 95. Hay alguna foto entrañable de esa última época en la que un chiquillo llamado Stephen Curry mira extasiado un tiro lejano y lateral del propio Petrovic... desde los brazos de su padre: Dell Curry. Esto fue ya en el mismo 1993... en el que el Real Madrid, para disgusto del propio Petrovic iba a hacer 'doblete' en Liga y Copa del Rey, enganchado a las gigantescas manos de Arvydas Sabonis. Aquí, Petrovic se hallaba de gira amistosa por España con la flamante Selección de Croacia, justo cuando el Real Madrid conquistó la ACB... y puede constatarse, con certeza, que no le sentó nada bien que el Real firmara con el 'Zar' Sabonis... lo que no había firmado con un tal 'Mozart' Petrovic.

El 3 de diciembre de este 1989 con tantas idas y venidas, Fernando Martín Espina se mató en el terrible accidente de la M-30: no era el primero grave que Fernando sufría por esas inmediaciones; en el verano de 1986, FM ya había escapado por milagro a otro accidente que fue 'siniestro total' de un 'Mercedes Benz' que le había prestado Antonio Díaz-Miguel; Corbalán fue el primero en atenderle en esas otras horas nocturnas y siniestras de 1986. Dražen Petrovic -no: no fue "el Di Stéfano del baloncesto español"-… no llegaría a sobrevivir a FM ni cuatro años: le llegaría su hora en otro accidente de tráfico, el 7-6-1993, en una autopista alemana, cerca de Ingolstadt (Baviera), en un triste infortunio con un camión cruzado entre la lluvia sesgada de la primavera germana: Dražen iba dormido dentro de un coche que conducía su novia de entonces, la modelo Klara Szalantzy… que luego se casó con el futbolista y directivo alemán Oliver Bierhoff. Pero todo esto ya fue otra historia. La nuestra se resume en dos palabras  que cruzaron caminos en agosto de 1989 entre Madrid y Portland: Hubris y Némesis. Soberbia y Maldición.

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