Garbiñe Muguruza, Djokovic y Nadal, a coronarse en un Melbourne sano y 'COVID-Free'

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Alejandro Delmás
07/02/2021

Hace 13 meses, en otra vida y por una serie de graves incendios... la cosa iba 'muy ardiente' en Australia, justo cuando irrumpía el Australian Open 2020. Ahora, cuando abre el 'AusOpen 2021' en Melbourne Park... Melbourne, Australia, arde menos. O más, según se mire: por todos los líos derivados del coronavirus/COVID-19, que ha llegado a enclaustrar a varias docenas de jugadores en hoteles de Melbourne durante dos semanas, incluidos varios españoles (Paula Badosa, Carlos Alcaraz, Roberto Bautista... también Kei Nishikori o Belinda Bencic): entre ellos no se hallaba el señor Rafael Nadal Parera, que no tomó ningún avión 'equivocado', con 'positivos' por ahí... y que pasó la cuarentena sanitaria decretada por Australia en el hotel previsto de Adelaida (junto a Novak Djokovic, respectivos números dos y uno de la ATP, Nadal y Djokovic). En Australia Meridional, Adelaida mantiene una bien curiosa diferencia horaria por delante de España: nueve horas y media.

Esta fue una 'cuarentena' paliativa y 'no positiva' en Adelaida (patria del ilustre 'Satán' Lleyton Hewitt) que el señor Nadal Parera dio por finalizada con un 'match' amistoso frente a Dominic Thiem en el Memorial Drive Tennis Center local, justo donde se jugaba el 'AusOpen' hasta 1967. Este 'bolo' Nadal-Thiem se desarrolló el 29 de enero; fue ante unos 5.000 espectadores -a recinto completo-, para nada obligados a portar las mascarillas 'Anti-COVID' (y 'anti' casi todas las cosas); mascarillas cuya utilidad había venido defendiendo ardientemente -según ante qué espectadores-, el mismo señor Nadal Parera: quien, para el registro y en la sudorosa Adelaida, batió a Thiem (tercer jugador mundial) por 7-5 y 6-4. También para el registro -y el recuerdo- fue el propio y potente Thiem quien acabó con la andadura de Nadal en el 'AusOpen' 2020, tras un duro cuarto de final resuelto en cuatro mangas a favor del austríaco: 7-6, 7-6, 4-6, 7-6. 

En todo caso, Thiem y Nadal no se cruzarán en este 'AusOpen 2021', 'el Grand Slam de Australia, Asia y el Pacífico'... salvado por dura disciplina de 'cuarentenas', fronteras y multas en el Estado de Victoria y en toda Australia. Una férrea disciplina... 'hereditaria' a las malas: 'the hard way'. Australia era el país del Imperio Británico adonde Gran Bretaña deportaba a la mayoría de convictos de larga duración. Y a día de hoy, allí sólo constan 52 casos activos de COVID-19: en un país con 25,5 millones de habitantes. El total de muertos por el virus en cuestión: 909. 

El sorteo de anteayer, ya con todos en Melbourne para la ATP Cup y sendos torneos de ATP y WTA Tour... dictó unos eventuales cruces de semifinales entre Nadal y Medvedev (cuarta raqueta mundial)... y Djokovic 'versus' Thiem, en lo que sería (si Kyrgios se lo permitiera a Thiem, previamente) la repetición de la encarnizada final masculina de 2020.  Aunque Djokovic... igual tiene que discutir ciertos asuntos en cuartos... con Sasha Zverev. En este caso, para que hubiese debate sería preciso que Zverev apareciera en el estrado con un segundo servicio de ciertas garantías. De todos modos, este mismo sorteo ha sido poco benigno para el señor Nadal Parera, al que en cuartos le puede aparecer la amenaza medio griega/medio rusa de Stéfanos Tsitsipás: número 6 de la lista mundial y el jugador de más alto ranking ATP en Melbourne, después de todos los ya citados: esto es, a la vista de la renuncia de 'Herr' Roger Federer, quien -rumbo decidido a cumplir 40 años- no juega un partido de competición desde hace un año, desde la semifinal que un semilesionado Federer entregó en el 'AusOpen 2020' ante el campeón Djokovic.

2021: TILEY Y MUGURUZA. Así que... a las 01:00 horas de la madrugada de este mismo lunes 8 de febrero en España (11:00 horas de la mañana del mismo lunes en Melbourne, Estado de Victoria) arranca en las pistas turquesa de Melbourne Park, en su compacta superficie de 'GreenSet') la edición número 109 del Abierto de Australia: el Australian Open 2021, 'AusOpen', llámese como se quiera. El torneo del que es vigente campeón Novak Djokovic -recuérdense su quirúrgico despiece de Nadal en la final de 2019 y la dura batalla a cinco mangas con Thiem en el último acto de 2020- abre puertas en el verano austral. A mediados de semana ya se esperan 30 grados en Melbourne; esto, aunque al tratarse de febrero, ese mismo verano 'austral' ya está algo más 'pasadito de rosca', casi como el invierno en España. Y esto es así con COVID-19 o sin él: como que hay Dios.

El honesto Craig Tiley, buen 'public relations', Director del Torneo australiano e inclusive promotor de la 'Laver Cup' de 'Herr Federer',  ya se ha esforzado en aquietar ánimos por lo del coronavirus: que casi desata un caos definitivo por el 'positivo' de un empleado del Hotel Hyatt del centro de Melbourne, el de la mayoría de tenistas implicados en el Open. Los fetén están en el 'Crowne Plaza', con su gigantesco casino de lucecitas titilantes, su magnífica piscina interior, con 'jacuzzi', su pista de tenis para entrenar... en la azotea y su sensacional -y carísimo- asador 'grill' 'Rockpool', tan del gusto del señor Nadal Parera, su familia y su entorno. 

Para esta curiosa ocasión, Tiley ha organizado en Melbourne una especie de 'Training Camp' o 'Pretemporada' a lo bestia. Con torneos y dinero. Lo que se llama 'Melbourne Summer Series' (la Federación de EE UU, USTA, hace algo parecido antes del US Open: 'US Open Series') y que ha agrupado, todos juntos en las instalaciones de la Federación Australiana, 'Tennis Australia', en Melbourne Park/Flinders... el 'Great Ocean Road', un torneo masculino ATP/250 (donde el joven Alcaraz, a sus 17 añitos batió a David Goffin, 14º tenista mundial, antes de caer ante Thiago Monteiro), la llamada 'ATP Cup', la 'Copa Davis' de la ATP... y un excelente torneo '500' femenino del WTA Tour: el 'Yarra Valley Classic'.

Con el señor Nadal Parera arrastrando una contractura en la zona baja de la espalda, a España no le quedó otro camino en la ATP Cup que la puerta de despedida en semifinales, donde los italianos Mateo Berrettini y Fabio Fognini dieron buena cuenta de Pablo Carreño y Roberto Bautista. En la final, esta pasada madrugada, los rusos Daniil Medvedev (64, 62 a Berrettini) y Andrey Rublev (61, 62 para apalizar a Fognini) han despachado a los italianos sin la menor contemplación. La mayor impresión del torneo masculino de Melbourne Park, el 'Great Ocean Road' ha sido Jannik Sinner, el joven italiano (19 años) tirolés de Alto Adigio, que se ha plantado en su primera final ATP (ante su compatriota Stefano Travaglia), después de apear a Karen Khachanov en semifinales. Sinner firmó el título con 76 y 64 a Travaglia.

A la hinchada española le quedaba -y le queda, de cara al Australian Open- la gran baza de Garbiñe Muguruza; quien, esplendorosa, posa junto al firmante en la fotografía que abre esta pieza... y que se plantó en la final del 'Yarra Valley Classic', tras resultados bien espectaculares en 1/4 y semifinal: doble 62 a la estadounidense Sofia Kenin, con quien Garbiñe perdió la final del AusOpen 2020... y 61 y 60 a la checa Vondrousová: respectivamente.

Y en la final de esta última madrugada en el Margaret Cout Arena de Melbourne Park (ya veremos si se mantiene el nombre de esta pista, por la homofobia declarada de la grandísima campeona que fue la hoy pastora evangélica Margaret Court, plusmarquista femenina de Grand Slams)... Muguruza se ha inclinado ante la solidez y piernas de Ashleigh Barty, la australiana de Queensland que encabeza la tabla del WTA Tour: 76 (3) y 64 para la 'lideresa' Barty, que ha batido a Muguruza en cinco de cuatro duelos 'cara a cara'. Garbiñe sólo pudo vencer a Ashleigh en 2017, en el Canadian Open. Esta madrugada en el MCA... Garbiñe arrancó dominando la escena, 3-1... y con 5-4 aún sirvió para ganar el primer set. Pero la consistencia de Barty (a quien una cansada Serena Williams dejó vía libre en semifinales, W.O), esa Barty que es una clase de roca venida de Ipswich, Queensland, al límite de los Territorios australianos del Norte... acabó doblando el pulso de una más que notable Muguruza. En la final del MCA, Barty fimó 78% de puntos con primeros saques y sus restos acosaron los turnos de Garbiñe al servicio: 4/11 en puntos de 'break' para Barty. Por su parte, Muguruza desembarca en el AusOpen 2021 con el número 15 del WTA Tour y lista para defender su plaza de finalista de 2020, cuando acabó derrotada de mala manera por Kenin en una dolorosa final (para Garbiñe) después de tres mangas: 46, 62, 62 para Kenin.

"Estoy ilusionada ante el Open y he tenido poquísimos torneos en mi carrera en los que me haya sentido tan bien como este último de Melbourne. No tengo que hacer nada especial para preparar un torneo como el Australian Open o para enfrentarme a jugadoras como Barty; sé que se trata de una batalla tras otra y que tengo que dar lo mejor de mí en cada partido, eso es lo que vengo haciendo", revela una Garbiñe Muguruza que opera bajo órdenes técnicas de Conchita Martinez, una vez cerrada su tormentosa etapa de cuatro años (2015-19) con el técnico bretón Sam Sumyk. Muguruza debutará en el AusOpen 2021 eln la jornada del martes, contra la rusa Margarita Gasparyan (125/WTA Tour) y podría toparse en segunda ronda con... Paula Badosa. A la roqueña Barty... Garbiñe sólo la vería en la final: ambas transitan en el cuadro por mitades diferentes.

Lo que es el 'AusOpen 2021' en sí arranca como tal en esa madrugada española del domingo al lunes 8. A las 10:15 horas de la mañana española del lunes se producirá el debut del ocho veces -y vigente- campeón: Novak Djokovic, que abre el fuego de la sesión nocturna en el Rod Laver Arena ante Jérémy Chardy: a la misma hora, esa revelación que es Sinner se verá ante un durísimo test en el Margaret Court Arena: Denis Shapovalov, actual número 12 del mundo. Sinner viaja en el puesto 36ºSin querer desmoralizar al pirenaico Chardy, de Pau... Djokovic domina al francés por 13-0 en el 'cara a cara' oficial de la ATP... y sin que el serbio, líder mundial, haya cedido un solo set en esos 13 encuentros, a contar desde 2009: el primer Djokovic-Chardy, precisamente en el Australian Open de aquel 2009: el mismo -y el único- que Nadal ganó en una trepidante finalísima, la de la famosa llantina de Federer. Contando desde 2015, Djokovic ha perdido... dos partidos en el Australian Open; ante el olvidado Istomin en 2017 y el remoto coreano Hyeon Chung, en 2018. Djokovic, 'octacampeón' -plusmarca- del torneo oceánico... JAMÁS ha perdido una final en Melbourne. Ocho finales ha jugado Novak/Nole en el Rod Laver Arena, la Pista Central de Melbourne Park... y ocho ha ganado. ¿Hemos dicho algo?  El otro 'crucero pesado' (sin Federer en acción) de estos Internacionales de Australia, el señor Nadal Parera, empieza a competir seguramente en la mañana española del martes... contra un serbio que no le pega nada mal: Laslo Djere, número 56 ATP, dirigido por el astuto ruso Boris Sobkin: exentrenador de Mikhail Youzhny y de Rusia en Copa Davis. Y llegamos al meollo de la cuestión.

¿'REVOLUTION'?.- Casi que la pregunta del millón no es 'quién' va a ganar en Australia; esa pregunta tiene desdoble en otra cuestión. ¿Puede ganar 'Down Under' alguien que no sea Djokovic (número uno del mundo) o el señor Nadal Parera, número dos? "Una pequeña revolución de cuando en cuando es algo saludable"; así concluye el espléndido 'film' que es 'La Caza del Octubre Rojo' (John McTiernan, 1990): con esa sensata reflexión que Marko Ramius (Sean Connery), inteligente capitán-desertor lituano del submarino nuclear soviético 'Octubre Rojo', hace a Jack Ryan (Alec Baldwin): analista especialista de la CIA en asuntos navales y submarinos.  

¿Pequeña revolución? ¿Tras dos décadas casi completas de despotismo y dominio aplastante del Triunvirato/tridente Federer-Nadal-Djokovic...? ¿Qué dice usted? Un solo dato sintetiza muchas claves: entre Federer (20), Nadal (20) y Djokovic (17) se concentran 57 títulos de eventos en Grand Slam; de ellos, 56 a partir de 2004: Federer ya ganó Wimbledon en 2003. Ello supone que, desde 2004, este trío/tridente de tiburones sólo ha dejado para el resto de la ATP... once (11) títulos de Grand Slam sobre un total de 67 en juego (recordatorio: los Campeonatos de Wimbledon no se disputaron en 2020. 'Coronavirus'). Esos once son los que ganaron Wawrinka (3), Murray (también tres títulos), Thiem (US Open 2020) y ya, perdidos en la lejanía, Gastón Gaudio (2004, Roland Garros), Marat Safin (2005, Australia) Juan Martín del Potro (2009, US Open) y Marin Cilic (2014, US Open). O sea, en 17 temporadas ATP, 2004-2020, Federer, Nadal y Djokovic han ganado el 83,6% de torneos de Grand Slam disputados: esto es un disparate... que toca arreglar a los llamados 'jóvenes lobos' de la llamada 'NextGen' ATP: Thiem, Tsitsipás, Medvedev y ese Sasha Zverev rodeado de turbulencias... femeninas.

DJOKOVIC VS. NADAL.- Diseñemos llaves. No queda otro remedio que analizar las circunstancias particulares y peculiares de la que debería ser la clave del torneo: la rivalidad Djokovic-Nadal, de quienes ciertos ilustres medios han asegurado tras el sorteo de emparejamientos: 'Nadal y Djokovic sólo se podrán encontrar en la final'. Algo insólito, sin duda, tratándose de los dos primeros cabezas de serie del evento transoceánico. Se trata de la rivalidad más lustrosa de la historia del tenis ATP: Novak Djokovic contra Rafael Nadal Parera. Y en estos momentos marca 29-27 para Djokovic.

¿Por qué es 'tan' favorito Djokovic ante Nadal en pistas duras, y por qué una rivalidad que llegó a viajar en un claro 14-4 para Nadal después del Masters madrileño de 2009 se ha volcado en favor de Novak ('The Djoker'), con parcial de 13-25 a favor del serbio siempre a partir de ese mayo de 2009? Djokovic no pierde en pistas duras con Nadal -y además, ni siquiera ha cedido un solo set- desde la final del US Open 2013: en 'dura' se va 9-0 para Novak/Nole desde aquel día... y 20-7 en total para Djokovic en el 'cara a cara' sobre pistas duras.  Desde aquel US Open 2013, Rafa, el señor Nadal Parera, ha vencido a Novak cinco veces: todas en tierra batida, con el asombroso despliegue 'nadalista' de la final de Roland Garros 2020. También desde ese septiembre de 2013, Djokovic ha ganado a Nadal en 14 de 19 duelos oficiales. Los cinco triunfos de Nadal... siempre en tierra batida: dos en Roma, uno en Madrid y dos en sendas finales de Roland Garros, 2014 -durísima, extenuante- y 2020. ¿Qué es lo que pasa aquí?

Sencillamente, 'sucede' -y muy esencialmente, en pista dura- que el finísimo revés a dos manos de Djokovic se ajusta, toma o ciñe como un guante el potente 'drive' pesado en el que Nadal basa su juego al cruzarlo y martillearlo constantemente sobre el revés del rival. Pero, por increíble que parezca -cuestión de altura física, caderas y 'timing'-, cuando se trata de Djokovic, el plan maestro de Nadal queda desactivado en sus inicios... porque el impecable revés del serbio es capaz de gobernar y dominar el tiro de 'drive' cruzado más temido en el mundo: el del zurdo Nadal. Así, en esas circunstancias, y descontando el extraordinario esfuerzo mental de competitividad que sólo Nadal es capaz de acometer... Djokovic es el que dicta el ritmo... y Nadal, el que se deja achicar espacios.

A ello se añade el extraordinario conocimiento que Djokovic tiene del juego de Rafa, tras venir midiéndose desde 2006... y no sobra añadir que, ante Djokovic, Nadal choca con el segundo mejor restador de la ATP, después del mismo Rafa: 174,0-166,6 en los 'ratings' actuales. El tercero, el argentino Diego 'Peque' Schwartzman, pisa los talones del serbio: 166,4. Nadal viene sacando cada vez mejor (por baremos y 'ratings' parecidos a los que evalúan a los restadores, Rafa es ahora el séptimo mejor sacador del circuito): pero todo resulta más difícil ante un restador excepcional como es Djokovic, provisto además de excepcional agilidad elástica para las recuperaciones... y que lee el juego de Nadal como un libro abierto. Además, en pistas duras ya se percibe una cierta barrera psicológica para Nadal ante Djokovic.

Lo que en pista dura ha devenido en martirio o crucigrama casi indescifrable para Nadal, en tierra batida tiene mucha solución: ahí es 18-7 para Rafa (en hierba, 2-2), que no perdió con Novak en pistas de arcilla hasta la final del Masters madrileño de 2011: este fue el año en el que Djokovic arrebató a Nadal nada menos que siete finales seguidas y, seguramente, sólo un partido genial de Federer en la semifinal de Roland Garros impidió la mortífera irrupción de Djokovic en aquella final parisina de 2011, en la que Nadal dominaría a Federer por cuarta vez en una final en París.  

En tierra pasa que el revés y la misma derecha de Djokovic 'punzan' y 'se deslizan' menos que en pista dura, lo que favorece la maniobra de Nadal para defenderse con liftados en las bolas apuradas o muy anguladas. Al mismo tiempo, el servicio de Novak (undécimo sacador del ATP Tour a día de hoy) 'anda' menos y se esponja bastante. La pérdida general de velocidad y ralentización del juego influyen lo suyo en favor de Nadal, al mismo tiempo que esa ralentización hace disminuir el calibre del arsenal de Djokovic... y alza a un buen rango de toque para Nadal unos tiros que, de otro modo, irían un punto demasiado veloces, angulados y... bajos, planos, 'flat'. 

Todo este agrupamiento hace que Djokovic pierda paciencia y concentración; y en suma... Novak se irrita o se desmoraliza. O se desquicia, algo bien frecuente en los últimos tiempos, incluso esta última semana en la ATP Cup de Melbourne. Torturado por sus limitaciones ante Nadal en tierra -el piso donde acorralar a Rafa cuesta un mundo y un universo enteros-... el lobo serbio 'sale' de la implacable disciplina de juego, tan necesaria para abatir al terrorífico guerrero que es Rafael Nadal Parera. Todo ello sitúa claramente el golpeo de Djokovic al alcance de Nadal. De ahí que la situación tienda a igualarse en tierra: o más bien a decantarse en favor de Rafa. Pero esto es Australia... y en Australia, Nadal nunca ha ganado a Djokovic, con quien se 'limitó' a sufrir y perder aquella dramática final de 2012, en seis horas menos siete minutos de martirio: y la ya mucho menos dramática de 2019.

Al fin, uno por uno, libra por libra y durante dos décadas casi completas, el ausente Herr Federer ('Genius')... Rafael Nadal y Novak Djokovic han dibujado -conjunto global, magistral- el retrato del superclase. Vengan salvedades finales. Además de Nadal y Muguruza, otros tres españoles han jugado finales del gran Campeonato de Australia: Juan Gisbert (1968), Andrés Gimeno (1969)... y Carlos Moyá, hoy entrenador de Nadal: Moyá, en 1997. Perdieron, respectivamente, ante Bill Bowrey, Rod Laver... y Pete Sampras: aquella final con el mejor 'Rocket' Laver le 'cayó' a un gran Gimeno, ya fallecido... y gran amigo del propio Laver. Fue en 1969 y fue una final disputada sobre hierba, la verdadera superficie tradicional en Australia. Esa finalísima Laver-Gimeno fue en Milton Courts, Brisbane: donde España también perdió en 1967 otra final de Copa Davis, con Santana y Orantes. Ya... no existe Gimeno. Ni tampoco Milton Courts. Al menos, Gisbert sigue aquí, entre nosotros. Cuando en Australia ya decae el verano... cabe también una cita en Sydney. En Sydney, donde Juanjo Vispe nos espera, sí sigue existiendo el White City Stadum de la final de Copa Davis de 1965, otro Australia-España en 'Challenge Round'. Habrá que volver a ir a Sydney, así pues. Y, en Melbourne, Australia, 'Ajde, Jon Vispe; ajde Garbiñe; ajde Nole'. Y 'Vamos, Rafa', que es casi lo mismo. ¿Qué otra cosa cabría decir?

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