Jordan, ya 58 años; Phil Jackson, 75; y, 25 años después: "Ganaríamos a los Lakers de LeBron por dos o tres puntos..."

Alejandro Delmás
14/02/2021

Una penúltima frase de la 'saga jordánica' de los Chicago Bulls de 1995-96, hace 25 años precisos, que se tituló 'The Last Dance'... ha corrido como la pólvora, repescada con ocasión de que se nos echa encima -este mismo miércoles 17-F- el 58º cumpleaños de un tal Michael Jeffrey Jordan. Esa frase va en una secuencia de 'The Last Dance' que apenas dura quince segundos, 'frame by frame' y que va tal que así...

El entrevistador, Ahmad Rashad, célebre amiguete y colega de Jordan, pregunta a Michael: "¿Podrían 'vuestros' Bulls del año 96 ganar a los actuales Lakers de LeBron James (vigentes campeones 2020 de la NBA)?"

Respuesta (1) de Michael Jordan a Rashad...

-"Sí, por dos o tres puntos..."

-Pregunta (2) de Rashad, con cara de sorpresa... "¿Cómo puedes ver un tanteo tan ajustado a vuestro favor?"

-Respuesta (2) de Jordan: "Bien... claro, es que nosotros estamos ya casi en 60 años, 'we're nearly sixty".

Obviamente, todo comentario sobra ante la 'jordanada', puro despliegue de 'taunting' o 'trash talking', el toma y daca de provocaciones en el que un supremo maestro instruyó a Michael: Larry Bird. Después de Dennis Rodman, a menos de tres meses de hacerse sexagenario, Jordan sería el segundo jugador de más edad del equipo de gala de aquellos memorables Bulls que, dirigidos por Phil Jackson (75 años cumplidos, serán 76 en este mismo año) firmaron un escandaloso balance favorable de 72-10 en la 'Regular Season' 1995-96... y tres anillos en fila, 96, 97 y 98, para completar la media docena de anillos que a Jordan (y a Pippen) no le caben -obviamente. en una sola mano: por cierto, Robert Horry maneja siete anillos de campeón NBA, entre Rockets, Lakers y Spurs. Esta ya es otra historia.

De los Chicago Bulls seis veces campeones de la NBA entre 1991 y 1998, sólo cabe agregar como dato entre paréntesis las edades actuales de Scottie Pippen (55 años), Ron Harper (57 recién cumplidos), el australiano Luc Longley (52), el croata (exyugoslavo) Toni Kukoc (52), el 'beirutí' Steve Kerr (55, entrenador triunfante en G. S. Warriors) o el pívot-reserva canadiense Bill Wennington (rival, con Canadá, de la España subcampeona olímpica en L. A./1984). Wennington, hoy locutor televisivo, también tiene 57 años recién cumplidos: el pasado 26 de diciembre. Uno elige a este ramillete porque cuando tiras en 'Google' las palabras 'Bulls 1995-96'... estos son los que se te abren en la pantalla. Como recordatorio, y entre 1988 y 2002-03, el aquí firmante ha presenciado 'in situ' (incluido su ciclo de dos años en los Wizards, playoffs, cinco finales NBA, JJ OO, etc)... más de cien partidos en directo de Mr.Jordan. No se conservan las credenciales de todos los partidos, claro que no. No se conservan todas esas credenciales... del mismo modo que a ningún estúpido, bribón o malandrín se le puede convencer para que deje de ser estúpido, bribón o malandrín. Pero sigamos.

PHIL JACKSON: "ALGO SURREALISTA".- Básicamente, ese artículo se teclea para explicar/rememorar un poco lo que fueron aquellos Chicago Bulls que, de alguna manera como unos tiranos o un ejército... carismáticos siguen convocando tanta añoranza como fascinación o casi... misterio. Dando una pequeña vuelta de tuerca desde aquellos primeros tres títulos 'jordánicos' entre 1991, 92 y 93, antes de la 'primera retirada' de Michael, fijaremos la situación y el escenario a través de los métodos y la sistemática del propio Phil Jackson. El 'Zen Master' o 'Maestro Zen', el entrenador más laureado de todos los tiempos en la NBA, con 11 anillos: los seis de Chicago más otros cinco en los Lakers de Shaquille O'Neal, Kobe Bryant y Pau Gasol. 25 años después de aquellas hazañas extraordinarias ¿Cómo funcionaban aquellos Bulls prácticamente invencibles de Jordan, Pippen, Rodman... Jackson?

Jeff Coplon, de 'The New York Times', relató: "Asistí a diez partidos aquellos Bulls en febrero y marzo de 1996, en seis ciudades diferentes. Eran en plenos 'dias de perros' ('Dog Days') de la NBA, cuando la batalla con la fatiga zarandea y saca de quicio a los mejores equipos. Algunas veces, los Bulls lo pasaron mal: pero también encontraron el modo de ganar nueve de esos partidos, su 'ratio' durante la mayor parte de esta temporada 95-96. Siempre... los Bulls ya parecían ganadores desde que aparecían para las 'bandejas' del calentamiento. Se podía ver en su presencia, su porte: no de chulería exactamente, pero casi... y en sus pétreas determinadas expresiones de cara al juego. Estaban tejiendo algo especial: y lo sabían. "Somos conscientes de que, si ejecutamos como sabemos, nosotros vamos a ganar a cualquier equipo en esta Liga", soltó Scottie Pippen, en corto y por derecho.

Según el propio Jackson, el transatlántico acorazado ('Juggernaut') de aquellos Bulls soltó amarras de verdad con una victoria en remontada ante los N. Y. Knicks por 101-94 (6-12-95), con cinco jugadores en diez o más puntos y Jordan/Pippen compartiendo punta de anotación en 22 tantos. "Ese triunfo les dio suprema confianza en lo que podían hacer", diría Jackson, que continuaba: "En sólo una semana de plazo ya abatimos a dos 'pesos pesados', San Antonio Spurs (con David Robinson) y Orlando Magic (Finalistas NBA 1995, con un Shaquille O'Neal desbocado, en avalancha)..."y entonces, a partir de ahí, todos cogimos el ritmo y lo que se llama 'momentum', el momento, la inercia de ganar: y una vez que ese 'momentum' empieza a fluir ya es algo surrealista; uno se pregunta si es que has encontrado alguna poción mágica". En ese 'momentum' que duró casi un mes, hasta el 26 de diciembre de 1995, cuando perdieron por 103-97 en Indianapolis ante los Pacers, los Bulls se anotaron 13 victorias seguidas; perdieron en Indiana... y a continuación sumaron otras 18 más en fila. Total: 31-1. 

A la llegada de abril de 1996 y hacia el final de la 'Regular Season', los Bulls de Jackson no habían perdido un solo partido en Chicago y habían ganado, por porcentaje, algo más de 3/4 turnos en las salidas, la 'Tierra Perdida' de la NBA. Cada una de sus derrotas equivalía casi a un evento cataclísmico. A dos talentos 'all around' tan supremos como Jordan y Pippen se unía un especialista tan incomparable como Rodman: capaz de cambiar partidos sin anotar un punto. "La gente no se entera de que yo no deseo anotar; mi trabajo es otro, tanto o más sólido; no me pagan muy bien por él, pero lo hago", sostenía Dennis. 

En 1995-96, Michael Jordan, en pleno desarrollo de su tiro en suspensión ('fadeaway jumper'), cayendo hacia detrás y muchísimo más musculado y fibroso... acabó siendo designado 'MVP' o Jugador Más Valioso de la Temporada. Fue en 30,4 puntos por partido (líder NBA)... y con Pippen en la nada desdeñable media de 19,4 tantos. Rodman fue el máximo reboteador de la Liga (como en otras seis temporadas, entre Pistons, Spurs y Bulls) con 14,9 capturas por partido. El equipo de los Bulls era el más veterano de la Liga 95-96: 29,86 años de media. Por su parte, alguien tan extremadamente competitivo y tan orientado al negocio como Phil Jackson descansaba en los números de las estadísticas... pero también en la metafísica. Veamos cómo.

EL 'ZEN MASTER'.- En realidad, Jackson era -es- lo que podría llamarse un 'antientrenador', un 'Anticoach', de acuerdo a los términos normales. Era capaz de quemar incienso en los 'secretos' cuartos de los entrenadores y decir a los jugadores que era... "para exorcizar a los espíritus del Mal que pudieran poseerles". Y esto es totalmente verídico. Regalaba extraños, sugerentes libros a los jugadores antes de empezar cada temporada o por sus cumpleaños, esperando que sus conciencias se vieran expandidas y sacudidas con opúsculos y títulos como 'Zen Mind', 'Beavis & Butt-Head: This Book Sucks' ('Este libro... apesta'). Difícilmente leían eso los jugadores de los Bulls.

Artefactos 'Sioux' -pieles de búfalo, pipas de madera/'calumets', 'tomahawks'...- colgaban de las paredes de su oficina: tantos que allí se detectaba un aire como de 'Bailando con Lobos', el 'film' proindios de Kevin Costner. Jackson enseñaba Meditación Trascendental a sus jugadores al menos con la misma seriedad con la que diagramaba el ataque perimetral del 'Triple Poste'. El celebérrimo 'Ataque de Triángulo'. Phil conducía una motocicleta BMW: pero casi prefería las 'proyecciones astrales'.

Jackson... ¿era tan... 'diferente' en aquel ejercicio 1995-96? Pues... lamentó por igual las pérdidas de Mickey Mantle, el astro del béisbol profesional, y de Jerry Garcia, mesiánico líder de la banda 'The Grateful Dead'. Por esos días, Phil no pudo ahorrarse este consejo/resumen para sus jugadores "Si te encuentras a Buda por el carril del contraataque... pásale el balón". Para él, eso era el 'summum', el equivalente de un 'clinic'. Era Phil Jackson. Un 'Anticoach', un tipo que a finales de los años 90 hacía parecer anticuada a la 'New Age'. Cuando los Bulls perdieron el primer partido de las semifinales de la Conferencia Este de 1994 (con Jordan fuera de la NBA, jugando a béisbol) en Nueva York, e iban rumbo a entrenarse en el Madison Square Garden, corazón de Manhattan, Jackson desvió el autobús del equipo. Y, sin razón aparente para los jugadores, les regaló un viaje en 'ferry', pasando por la Estatua de la Libertad y Staten Island: la idea era qué los Bulls viesen el ritmo y manera de trabajo de los estibadores del Puerto de Nueva York, a la hora de descargar barcos mercantes...

Un equipo de baloncesto se cohesiona dentro de un mortero de confianza y ritmo; en el mejor de los casos, los mejores equipos y las mejores construcciones... son muy frágiles. Más que cualquier otro equipo, los Bulls vivían de pleno en la Delgada Línea Roja que separa éxito y fracaso. Ningún otro grupo cargó con tanta expectativa, ni encontró oponentes tan febriles como para vencerlos, ni recorrió manojos de impulsos desmayados antes de cada juego. "Si no ganamos este título después de ganar más de 70 partidos en 'regular season', sólo se nos recordará como un equipo que ganó setentaitantos partidos... pero que luego se 'c...' en los playoffs", reflexionó Jordan en público justo al concluir el Campeonato oficial NBA 95-96: en las NBA Finals de ese 1996, los Bulls batieron por 4-2 a los Sonics de Seattle, Gary Payton, Shawn Kemp.... 

Por todo eso y al fin, el mensaje de Jackson venía a ser muy simple: "Jugad baloncesto inteligente". Cuando Rodman descargó un cabezazo contra el árbitro Ted Bernhardt, en marzo de 1996, en duelo contra los Nets, el 'Zen Master' resumió -más observador budista que un técnico fiscal-: "Dennis tenía que descargar 'karma', energía mala... y ese ha sido el método que ha escogido. ¿No créeis que, los rebotes a un lado, resulta muy interesante tener dentro de un equipo a tío como Dennis? Pero no hay ningún riesgo con Dennis: él nos va a ayudar, no tiene otra solución que hacerlo. Con Dennis sólo puede haber recompensas".

Jackson comparaba a Rodman con el 'Heyoka': el chamán/payaso de los 'Sioux-Lakota'. Y declaró a 'The New York Times', su periódico de cabecera, de cuyo 'NY Magazine' disfrutaba ávidamente: "Dennis ha sido una verdadera bendición para nosotros, porque es como uno de esos 'Heyoka', el payaso de la tribu Lakota". El entrenador con más titulos de la NBA adornaba la explicación: "El heyoka era un travesti, una persona única, vestida de un modo especial, 'cross-dressing', y que caminaba hacia atrás. Era respetado porque traía a todos un cambio de la realidad y rutina 'normales; otra mirada, otra visión". 

Así hablaba Phil Jackson, criado en un hogar de predicadores evangéicos de Pentecostés, en Montana... en relación a Dennis Rodman, ese pintarrajeado 'graffiti' ambulante. Bueno: ya se sabe que, en ese misma Semifinal del Este de 1994... Pippen se negó a seguir jugando uno de los turnos decisivos contra los Knicks... porque el tiro final de los Bulls de Jackson (sin Jordan)... estaba diagramado para Toni Kukoc: que, casualmente... lo metió. Tan extraños podían llegar a ser los jugadores y momentos que Jackson trataba de organizar con todo su talante 'zen'. Y sin embargo, sin embargo... los Bulls dominaban la liga con su creatividad, su armonía, un impulso especial que debería buscarse más allá incluso de la monstruosa influencia de Jordan como competidor: para explicar -en fin- aquel su gigantesco éxito. ¿Podría ser que ese 'impulso especial' hubiera respondido aJackson,  'El Hijo del Predicador', 'Son of a Preacher Man', ese predicador de la NBA, este tipo Jackson llamado 'The Human Coat Hanger' ('El Perchero Humano', 2,03 de altura y hombros cuadrados en sus tiempos de jugador)... este Phil Jackson? "Everyone needs an angle". 'Todo el mundo necesita un ángulo, un plano propio'. Ese era otro de sus 'mantras' del hombre que se había autoimpuesto un 'alias' o apodo con reminiscencias 'Sioux': 'Águila Ligera', 'Swift Eagle'.

¿Un chiflado? Para nada. Los jugadores coincidían en que 'con Jackson no se juegan jueguecitos'. "Empezando por los mismos entrenamientos, todo lo que Phil hace está orientado al negocio de competir; y todos sabemos en este equipo que quien manda aquí y está al control de todo es... él, Phil Jackson", reveló Steve Kerr (cinco anillos como jugador; tres como entrenador de los Warriors), quien cierta vez se vio agredido en pleno entrenamiento a puñetazos... por un tal Jordan. Uno de los ayudantes de Jackson, Johnny Bach, técnico del baloncesto olímpico estadounidense (presente en el banquillo de Estados Unidos en 1972, en los 'malditos' Juegos de Múnich) tuvo que pedir cuentas al propio Phil tras cierto 'tiempo muerto' en momentos críticos... en los que el entrenador 'Zen' de los Bulls se quedó en pie sin decir una sola palabra a sus jugadores. "El mensaje era muy claro; no me estáis escuchando, resolvedlo vosotros mismos", resumió Bach. 

En su libro 'Sacred Hoops ('Lecciones espirituales de un guerrero de los parquets, 'Hardwood Warrior''), escrito junto a Hugh Delehanty, Jackson afirmaba: "En la vida hay más cosas que el baloncesto... y en el baloncesto hay más cosas que el mismo baloncesto". Y agregaba: "Me gusta la disciplina pero no como  un arma, sino para poner armonía en la vida de las personas... no voy tanto a los detalles como a los conceptos, cuya probeta de ensayo y maduración son... los entrenamientos. Con este equipo de los Bulls me siento muy cómodo, dejando que ellos mismos se manejen y dirijan para salir de los apuros. En esas situaciones... sus egos están bajo control".

Y todo esto, insertado dentro de un equipo con tanto o más carisma y atracción mediática que los mismísimos Beatles o la familia Kennedy. Michael Jordan, Rodman, Pippen, el propio Jackson... podían haber sido estrellas invitadas casi cada noche en los 'shows' de Ed Sullivan, Conan O'Brien, Larry King, David Letterman...

JORDAN Y LA 'MISA'.- En realidad, y como David Halberstam hizo notar... Michael Jordan fue 'el primer 'Mejor Gran Deportista' del mundo... en un mundo ya interconectado', ya interrelacionado por Internet, donde y cuando, a mediados/finales de los años 90, la audiencia y los contratos televisivos de la NBA ya se dispararon hasta 175 países, con 600 millones de hogares pendientes de la 'Liga de los Bulls'... a través de 40 idiomas. En diciembre de 1995, en Pekín y a instancias de la propia NBA... ya se confiscaron 29.000 camisetas 'cuneras' o 'de contrabando' de los Bulls: no oficiales, en cualquier caso. Enjambres de TVs de China y Japón viajaban al United Center... sólo para poder darse el gusto de grabar la taquilla del vestuario 'local' con la camiseta '23' de Jordan y sus 'Air Jordans': pero sin el héroe en cuestión. Un héroe que concedía casi menos audiencias que S. S. el Papa de Roma, como si fuera la 'General Motors' en un solo hombre.

En febrero de 1996 y de este modo, mitad romance, mitad magia 'jordánica', parte surrealista... los Bulls se habían disparado en la NBA hasta un balance de 50 victorias y seis derrotas, de paso para el 72-10 final. Jackson continuaba con sus entrenamientos esotéricos. Jackson decía a los Bulls que debían de 'rebound' ('rebotear')... y sus jugadores se inclinaban hacia adelante con anticipación, tratando de anticiparse a la lección mística. Ya se sabe: "En la vida hay más cosas que el baloncesto..  y en el baloncesto hay más cosas que el mismo baloncesto". Wennington preguntaba: "Phil, cuando dices 'rebote', ¿qué quieres decir exactamente...¿Quieres decir que debemos 'rebotar'? ¿O 'rebotear'? "A veces, por supuesto, sólo quiero decir que deben rebotear. Pero nunca se sabe", comentaba Jackson a Richard Hoffer, de 'Sports Illustrated', cuando trataba de explicar a Hoffer la 'estampida controlada' o... 'el Gobierno de los Bulls'.

Había tantas cosas... la primera vez que el 'trainer' Chip Schaefer vio a Dennis Rodman correr junto a Pippen y Jordan, Schaefer apuntó. "Sólo necesitamos un tipo más para fijar un equipo de relevos de 4x400 metros". Repletos de talento, los Bulls habían reunido a los tres mejores 'purasangres' en sus respectivas posiciones. Según Schaefer, un jugador NBA de promedio llega a transportar del 7 al 9% de grasa corporal; es la media de las pruebas-promedio en los deportistas de altura media en la baja adolescencia o crecimiento. Estos tres 'toros' de los Bulls, en sentido literal, Jordan, Pippen y Rodman, con alturas entre 1,98 y 2,03 de altura... promediaban entre un 4% y un 5,5% de grasa corporal. En una Liga de cuerpos biónicos, Jordan, Pippen y Rodman... también habrían brillado. En una prueba de machacar el balón en el aro a pie parado y desde el ángulo muerto del tablero, el interminable Pippen ganaba siempre a Jordan con 'plenos' de 10/10 y 20/20.

Jackson hacía derivar el sentido 'Zen' de 'vivir el momento' a una espiritualidad 'Zen-Cristiana'. Había días en los que pedía a sus hombres 'entrenamiento en silencio', como si se tratara de una Misa: y los Bulls realizaban los ejercicios sin decir palabra. O explicaba así el 'Ataque de Triángulo', el 'Triple Poste' de la Edad de Piedra y de Tex Winter al gran Michael Jordan: "Michael, el Triángulo se basa en el principio taoísta de ceder a una fuerza inicial del oponente... para así reconocerlo, reconocer sus intenciones... y dejarlo impotente. No entiendes eso, Michael?" 

El veterano entrenador-ayudante Tex Winter, un hijo de la 'Gran Depresión' que en los viajes siempre gorroneaba las comidas en los bufés de las Salas de Prensa, en los pabellones, intentaba hacer reflexionar a Jordan de este modo: "Michael, no hay ninguna 'I' ('yo', en inglés) en la palabra 'team' (equipo)". "Pero sí hay la 'I' en 'win', ganar", replicaba Michael Jordan.

Jackson no veía a Jordan como un 'Zen-Christian', un 'Cristiano Zen'. Pero supo desde el primer momento en el que se hizo cargo del equipo, en 1989, que Jordan no iba a luchar contra sus técnicas de entrenamiento. "A Michael le gusta mucho el aspecto comunitario que tiene el baloncesto", sostiene y sostenía Jackson. "Le gusta hacer cosas con los compañeros. Y la realidad es que hay una cierta cantidad de energía no comunicativa que ocurre entre todos nosotros. Ese estado espiritual es lo que nos une como seres humanos y nos permite un esfuerzo grupal extraordinario. Michael acepta eso ". Jackson mezclaba así las lecciones de su mentor Red Holzman, el gran técnico/profeta de sus años de jugador en los Knicks, junto con las de Lao-Tsé, el 'Zen' budista... con el sentido comunitario de los Sioux Lakota cuando practicaban incursiones en busca de robar caballos garañones de otras tribus nativas. Años antes, Jackson había dado un 'clinic' en las tierras de los 'Lakota' junto a su gran amigo y ex estrella de la NBA, el Senador Bill Bradley, del Partido Demócrata. "Las expediciones de caza de los 'Sioux Lakota'eran más o menos... lo mismo que hacemos nosotros en los viajes de la NBA" (aunque los Bulls viajaban en un Boeing 737 privado), solía afirmar Jackson con lupina sonrisa de estibador, desde su torre de 203 centímetros de altura. Antes, Yogi Berra, supremo bateador de béisbol profesional, había sentenciado: "¿Quién puede pensar y batear al mismo tiempo?" 

Pues el ataque de Triángulo de los Bulls/Jackson/Winter pasaba por el principio de 'being in the moment', 'estar o vivir en el momento', estar siempre alerta a la cambiante, mutante geometría del Triángulo ofensivo de Jackson/Winter. "¿De dónde me viene ese pase?", podía preguntarse el distraído Wennington de turno: "Be in the moment', respondía Jackson, añadiendo: "Simplemente, relájate y juega". 

Wennington revelaba cosas: "El otro día, Jackson nos soltó esta línea de Walt Whitman: 'Nosotros no buscamos la buena fortuna o buena suerte. Nosotros 'somos' la buena suerte Es como... 'Concéntrate en lo que está sucediendo ahora, no lo que pasó hace dos jugadas, no lo que va a pasar en cinco minutos. Y, cuando vayas a la línea de personal, olvídate de quién te cometió la falta o con qué fuerza. Sólo... mete tus tiros libres. Juega dentro de cada instante, relajado, así es como puedes hacer tu trabajo. Como también nos dice Jackson: 'Es como dirían los indios 'Hopi': no se puede coger una piedra con un solo dedo'.

Y así funcionaban y funcionaron -maravillosamente, cabría añadir- aquellos Chicago Bulls de la leyenda. Dentro de la temporada, ellos se decían cosas como éstas... Michael Jordan: "Creo que Dennis Rodman es muy inteligente, es más inteligente de lo que puedes pensar. Aquí, Dennis tiene su espacio siempre que sepa que tiene para jugar con el resto del equipo ". Michael también venteó cierta vez. "Este es el equipo de Scottie". Y Scottie (Pippen, naturalmente) respondió al instante: "Simplemente, Michael estaba siendo amable".

¿Y Rodman, a medias Hannibal Lecter, a medias un fantástico, sensacional atleta... expareja de Madonna...? ¿Qué decía Rodman? "Eh, yo no quiero elogios. No soy aquí la pieza o componente principal. Sólo estoy aquí para poner gasolina en el motor".

El gran ciclo concluyó en 1998, con seis títulos. 'What a finish, Michael', dijo Jackson a Jordan, en plena pista del Delta Center de Salt Lake City, tras la imborrable canasta final de Jordan a Utah en las 'NBA Finals' de 1998. Al momento, un Jackson peleado para siempre con la dirección deportiva de la entidad de Chicago (es decir... con Jerry Krause, que despreciaba todo protagonismo que no fuera el del club/organización) lió sus bártulos y se fue a Los Angeles, donde empezó a volver a ganar anillos a partir de 2000 (2000, 01, 02, 09, 10) con los Lakers de Shaquille O'Neal -el pívot ideal para el 'Ataque de Triángulo'-, Kobe Bryant y Pau Gasol. Comentando el crecimiento del baloncesto europeo y sus jugadores, Phil Jackson dijo una vez a este firmante: "La influencia de los deportes de asociación en Europa, como el mismo fútbol, 'soccer', resulta vital para que los deportistas europeos nunca hayan olvidado el trabajo de los fundamentos y el sentido colectivo, algo que desde finales del Siglo XX ya se desdeñaba en las grandes Ligas de América; es por esas razones que se han ido igualando las distancias entre la NBA y Europa". 

En 2011, asediado por graves problemas físicos de movilidad, y ya con esos 11 títulos, con más anillos que ningún otro entrenador en la historia de la NBA (Pat Riley, Jeff Van Gundy... siempre le odiaron), Phil Jackson abandonó Los Angeles -donde mantuvo una importante relación sentimental con Jeanie Buss, hija y heredera del gran 'boss' Jerry Buss-, todo, cuando su último gran equipo 'laker' ya daba señales de decadencia. En 2014 firmó como Presidente de Operaciones de 'sus' New York Knicks -con quienes había ganado la NBA como jugador, en 1973-... con un contrato de 60 millones de dólares por cinco años. La operación fue un duro fracaso para el prestigio de Jackson, quien se despidió en 2017... no sin cobrarle el contrato entero a James Dolan, el desquiciado 'boss' de unos aún más desquiciados y turbulentos Knicks.

Cuando murió Kobe Bryant, en enero de 2020, Jackson, que fue mentor deportivo y 'casi' padre adoptivo de Bryant (entre 2000 y 2010 ganaron cinco anillos juntos a tavés de siete finales NBA)... tuvo estas palabras llenas de sentimiento para el trágicamente desaparecido 'KB24'. Fueron palabras 'Typical Jackson Style': “Kobe fue uno de los elegidos. Fue 'Un Elegido', especial en muchos sentidos y para muchas personas. Nuestra relación como entrenador/jugador trascendió toda norma". 

Y al fin, de aquellos' Chicago Bulls de las 72 victorias y los tres títulos entre 1996, 97 y 98, los Bulls 'Zen' de Jordan, Pippen, Rodman, Jackson y Winter sólo nos queda decir que esta cosa del baloncesto, aunque atrajo a su naturaleza competitiva, siempre pareció a Jackson una perversión de todos sus principios religiosos y filosóficos: era un poco como 'traer hacia abajo' fuerzas del Cosmos para influir en eventos que son inusuales sólo en su insignificancia. Una tontería, ¿no?

Aquellos admirables, armónicos Bulls se deshicieron como por un simple soplo de viento, 'Blowin' in the wind'. Ni los restos quedaron para otros entrenadores más dogmáticos y miltaristas. Desapareció Jordan, que, muy de vuelta, aún jugó un par de años (2001-03) en los Wizards. Pippen se fue a Houston. Se esfumaron los artefactos Lakota. Los Bulls dejaron de ser, a la vez, excéntricos y conmovedores. Pero una vez... sí lo fueron. Y por eso dice lo que dice en 'The Last Dance' un Michael Jordan que lanzaba miguitas de pan a sus compañeros durante las meditaciones que Jackson ordenaba. Eso era cuando antes de los partidos y en la caseta de los Bulls, te podías acercar a Dennis Rodman con los ojos cerrados, completamente solo y escuchando a Pearl Jam en sus auriculares. Y no hacía falta comprobarlo: Dennis estaba 'meditando': Rodman meditaba. Eso sólo lo podía conseguir Phil Jackson, el Hijo de un Predicador de Montana.

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