Elgin 'Rabbit' Baylor murió en 2021, a los 60 años de su 'Resurrección' con todos los Lakers en un maizal de Iowa: 1960

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Alejandro Delmás
04/04/2021

Entre los pasados días 22 y 25 de marzo, la NBA 'auténtica' -poco que ver con el simulacro que hoy se vive- asistió a una dura, doble pérdida y se despidió de dos figuras históricas: Elgin Baylor, 'Rabbit' ('Conejo')... y un pequeño Napoleón' que se llamó Stan Albeck y que fue 'casi' (tras Kevin Loughery) el primer entrenador en la NBA y en los Chicago Bulls de un tal Michael Jeffrey Jordan: en 1985-86. No toca aquí recurrir a la cotidiana pamema covidiana: Baylor falleció con 86 años cumplidos, rumbo a los 87, por 'causas naturales' -ya tenía algo de Alzheimer-... y Albeck, a menos de dos meses de cumplir 90 años, estaba ya gravemente 'tocado' por un ataque cerebral, cuyas secuelas arrastraba desde comienzos del Siglo XXI y que puso fin a su carrera en los banquillos de la Liga. Un segundo ataque cerebral, el pasado 14 de marzo, ya resultó demasiado para Albeck, un 'Napoleón' casi nonagenario y del que se recuerda una espectacular bronca a pie de pista con Chuck Daly, durante un Bulls-Pistons, en el viejo (y demolido) Chicago Stadium. Todo fue por una espectacular falta personal (más bien, ataque directo) de Bill Laimbeer a Michael Jordan... que generó una secuencia en la que ambos técnicos, Albeck y Daly, resultaron expulsados. Fue después de que Daly (que había ido a increpar a un Jordan agresivo contra Laimbeer, matón de matones) dijera directamente a Albeck, que le recriminaba: "Levántate de ahí y ven a por mí". Albeck se levantó como un resorte y, de no ser separados ambos técnicos... habrían llegado a las manos. Ambos 'head coaches' fueron expulsados del Chicago Stadium, bajo escolta de Guardias de Seguridad: naturalmente.

Como entrenador-jefe, Albeck, de Illinois, dirigió a equipos de la extinta ABA (Colonels, Conquistadors) y a Cavaliers, Spurs y Nets antes que a los Bulls de Jordan. Con los Cleveland Cavaliers, Stan 'cazó' a los Lakers campeones de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar en un memorable partido de... cuatro prórrogas, el 29-1-1980: 154-153, pese a 42 puntos de Kareem y 30 de Magic... pero con 34 del 'asesino silencioso' Mike Mitchell para los Cavs. Más adelante, 'sus' Nets fueron capaces de apear en primera ronda de los NBA Playoffs de 1984 a los Sixers campeones de 1982-83... dando el inopinado gran golpe final del quinto partido en Filadelfia. "Si los Nets quieren ya las estadísticas del partido, se las podemos mandar a casa. Pero no hace falta que vengan a Filadelfia, aquí no van a ganar, punto", sentenció Julius Erving, 'Doctor J'... justo el día antes de que los Nets de Albeck silenciaran al Doctor y a todo el Spectrum de Filadelfia con un matador 98-101. Ya mayor y no muy allá de salud, Albeck cerró su ciclo en los banquillos de la NBA como entrenador-asistente de Lenny Wilkens en los Toronto Raptors (de Vince Carter); allí mismo, media hora antes de un partido contra Miami, en 2001, ya sufrió un primer ictus que le dejó semiparalizado y acabó con su carrera como técnico.

Pero íbamos a por Elgin 'Rabbit' Baylor: que falleció el pasado 22 de marzo en su residencia de Los Angeles, California (Bel Air, donde las antiguas estrellas), rumbo (truncado) a los 87 años y 'por causas naturales', según la propia familia. De 1,96 metros de altura, en la práctica ambidextro -Elgin usaba ambas manos sin distinción ni esfuerzo-, Baylor era un jugador sedoso, flexible como un gimnasta y lleno de habilidades en la pista; vivió una ilustre carrera NBA como jugador... y como técnico y ejecutivo. Nacido en Washington D. C. y emergido deportivamente en los 'Redhawks' ('Halcones Rojos') de Seattle University en 1958, con el número uno del Draft NBA de aquel mismo año, por los Lakers (entonces en Minneapolis)... Baylor ganó un 'cuestionable' anillo NBA con los Lakers, ya en Los Angeles, en 1972. Y fue con Wilt Chamberlain como 'Goliath' de aquel equipo. Fue elegido 'Rookie' (Novato) del Año 1959 en la NBa y jugó 11 partidos 'All-Star', siendo elegido MVP del 'All-Star Game' de 1959. Su número 22 fue retirado por los Redhawks de Seattle: y por los Lakers. 

En 1971-72, Elgin Baylor finalizó su carrera como jugador tras devastadora y tempranera (dentro de la campaña) rotura del tendón de Aquiles con medias generales de 27,4 puntos -en total, 23.149; tercera mejor media global tras Chamberlain y Jordan-, más 13,5 rebotes y 4,3 asistencias. Esta gravísima lesión del 'Aquiles' retiró 'de facto' a Baylor y le impidió vivir la gran racha 'laker' de 33 victorias en fila, que todavía hoy sigue siendo récord en la NBA, al igual que el tremendo 81,6% de triunfos fuera de casa: 31 en 38 partidos. Sus 71 puntos del 15-11-1960  contra los Knicks fueron récord NBA... hasta que Wilt Chamberlain firmó 78 puntos el 8-12-1961, en un 151-147 de los Warriors de Wilt a los Lakers de Elgin, con tres prórrogas. Aquella noche del 8-12-61, Elgin Baylor vaticinó que Wilt Chamberlain iba a anotar 100 puntos: 'y lo veremos algún día pronto, sin que tarde mucho'. Fue un visionario. No pasaron ni tres meses hasta que Chamberlain facturó 100 puntos a los Knicks, el 2-3-1962. Los 71 puntos de Baylor a los desdichados Knicks de 1961-62 fueron la segunda mejor marca personal de un jugador NBA... hasta los 81 de Kobe Bryant a los Raptors, el 22-1-2006, en el Staples Center de L. A. 

Los 61 puntos que Elgin (esa temporada 61-62, como reservista en el Ejército estadounidense) anotó en el Boston Garden, en el quinto partido de las 'NBA Finals' de 1962, Celtics-Lakers (al fin, 4-3, Celtics) fueron récord de 'playoffs' en la NBA hasta que el 20-4-1986, también en el Boston Garden y en primera ronda de 'playoffs' 1986... irrumpió de nuevo 'ese' Michael Jeffrey Jordan para dejar el récord de playoffs en 63 puntos: eso sí, tras dos prórrogas y con tanteo de 135-131 para los Celtics. Antes, Elgin Baylor y los Lakers ganaron aquel quinto partido de las finales de 1962: 121-126; aunque esto les sirviera de bien poco. Baylor promedió 13,5 rebotes durante su carrera, incluyendo una espectacular media de 19,8 capturas en 1960-61. Recuerden: con 196 centìmetros 'justitos' de talla. Fue elegido (núm.36) entre los 50 mejores jugadores de la NBA de todos los tiempos y a día de hoy es el número 31 entre los anotadores totales históricos de una Liga en la que hace 35 años... sólo cinco jugadores rebasaban los 25 puntos de media anotadora. Compárese.

Aunque Elgin Baylor no pudo disputar las 'NBA Finals de 1972', donde los Lakers (con Chamberlain, Jerry West, Goodrich, Riley...) despacharon con un severo 4-1 a los Knicks de Red Holzman, Walt Frazier... y Phil Jackson, la franquicia angelina le otorgó el anillo de campeón como a cualquier miembro de la plantilla. Ahí terminó Elgin su ciclo sobre las canchas, aunque aún entrenó hasta 1979 (con mal balance de 86-135) a los New Orleans Jazz de 'Pistol' Pete Maravich. Después fue 'General Manager' nada menos que de Los Angeles Clippers, eternos rivales de los Lakers, entre 1986 y 2008, con éxito muy discutible. Sus 'X-Clippers' sólo ganaron UNA serie de playoff NBA entre 1986 y 2008; fue en 2006 y eso valió  a Elgin Baylor el título de 'Ejecutivo del Año'. Baylor se despidió de los Clippers con un letal balance de 607-1153 en victorias-derrotas y tras haber demandado en 2009 al polémico magnate Donald J. Sterling, entonces propietario de los 'Clips'; al presidente formal, Andy Roeser, y a la NBA como organización... por despido 'debido a la discriminación racista': ya tenía 74 años cuando fue despedido por Sterling, pero eso no le detuvo de reclamar daños y perjuicios 'por bajo salario durante su tenencia y despido injustificado a causa de su edad y raza'. El 30-3-2011, Baylor perdió esta demanda en la Corte Superior de Los Angeles por una votación unánime de 12-0. Probablemente, en estos tiempos y esta NBA de hoy... la hubiese ganado. 

LA 'RESURRECCIÓN' DE LOS LAKERS DE ELGIN.- Pero todas estas correrías de Stan Albeck y, esencialmente, de Elgin Baylor... palidecen ante el hecho milagroso que resultó ser la salvación en pleno de todo el equipo de los Lakers (entonces, en  Minneapolis), tras espeluznante aterrizaje forzoso de su avión 'charter' de Gopher Airlines -algo, el 'charter', en lo que los Lakers también fueron pioneros-, en la madrugada temprana del lunes 18 de enero de 1960. Cabe decir que un milagro semidivino salvó de la condenación (para los restos) a la entera franquicia de los Lakers; incluido Elgin Baylor... y bastantes más: como 22 miembros de la franquicia, entonces... 'Minneapolis Lakers'.

No hace mucho, en el 60 aniversario de los dramáticos sucesos relacionados con cierto campo de maíz en Carroll, Iowa, el veterano periodista Peter Vecsey, uno de los mitos del periodismo NBA, hizo una recolección directa de aquellos eventos a través de Harold Gifford, uno de los tres pilotos de aquel condenado vuelo: y aún lúcido y coherente a sus 97 años. Extractamos el relato de Vecsey... y de Gifford: "Algo tengo yo que ver con que Elgin Baylor haya completado su carrera y legado en la NBA... y con la supervivencia de la entera franquicia de los Lakers", razonó Gifford a Vecsey, el pasado mes de enero. Durante varias conversaciones prolongadas, Gifford relató a Vecsey la lucha aérea de cinco horas y 40 minutos que comenzó al despegar (a las 20:30 horas en St. Louis, CST, Hora Central 'Standard' en EE UU) el DC-3 de los Minneapolis Lakers de San Luis/St. Louis, después de que los Lakers hubieran perdido por 135-119 ante los Hawks: entonces, radicados en San Luis, Missouri. Reflexionaba Gifford a Vecsey: "Elgin era una persona muy reservada y desde aquella noche nunca más me he vuelto a poder ponerme en contacto con él; pero aquella noche, Baylor estaba especialmente preocupado por los detalles del vuelo, aunque íbamos a unos 17.000 pies". ¿Sabía Elgin Baylor que 17.000 pies, más de 6.000 metros de altura, eran demasiada altura para un viejo DC-3, imposible de presurizar... y que se iba a perder en una cegadora tormenta de nieve? En aquellos años, hoy casi prehistóricos, los pilotos de los vuelos 'charters' confraternizaban con los jugadores, cuyas bolsas de material incluso transportaban: y se sentaban justo detrás de los banquillos, como unos miembros más del equipo.

Bajo el mando del propietario Bob Short, conocido por su 'prudencia' -más bien, avaricia- para acometer gastos, y que reconoció que el 'sí' de Elgin Baylor al fichaje de 1958 'había salvado a su franquicia', estos Lakers eran los 'hijastros' de la primera 'Gran Generación' de la franquicia forjada en Minneapolis. Ellos habían heredado el potente legado de la 'Dinastía' original de Minneapolis: George Mikan, Slater Martin, Vern Mikkelsen, Whitey Skoog y Jim Pollard. Estos Lakers habían conquistado cinco títulos entre 1948 y 54.

"En 1959-60 teníamos algunas buenas figuras, Elgin Baylor, 'Hot Rod' Hundley, Frank Selvy, 'Slick' Leonard, Rudy LaRusso, Dick Garmaker, Larry Foust, Jim Krebs, Boo Ellis...", dijo a Vecsey un 'rookie' de aquel equipo de 1959-60: Tom Hawkins. En reemplazo de John Castellani, el propio Jim Pollard era casi flamante entrenador de un equipo 'laker' que no funcionaba  demasiado bien: apenas un opaco balance de 13-30, justo tras caer ante los Hawks, aquel 17 de enero de 1960. “Pero la gente no estaba muy interesada en nosotros. Todo estaba revuelto". Antiguo Subsecretario de Marina en el Gobierno Federal USA, Short estaba a punto de trasladar al equipo a Los Angeles. Sin embargo, en las primeras horas de la mañana del lunes 18 enero de 1960, los Lakers todavía pertenecían a Minneapolis. Habían perdido ante los St. Louis Hawks (hoy, Atlanta Hawks), 135-119 y volaban de regreso a casa: Minneapolis.

"Estábamos enfrascados jugando a las cartas, habíamos empezado justo después del despegue... y entonces sentimos cómo se apagaron las luces y se puso a hacer hizo frío, un frío intenso, tremendo", contaría Elgin Baylor a David Aldridge, de la ESPN, en los primeros años del Siglo XXI. Proseguía Baylor: " Durante un tiempo, el piloto no dijo nada. Al fin, ya todos queríamos saber qué estaba pasando, y el piloto (Gifford) dijo que lo único que funcionaba era el generador de los motores; ninguno de los otros. Ni el panel de instrumentos, nada. No podían hacer nada ''. 'No veo nada', agregó Gifford a Baylor, quien recordaría a Vecsey: "Al principio, pensábamos que alguien estaba gastando bromas con las luces". Regresar a St. Louis no era una opción; como todo lo demás, la radio del avión... no funcionaba. Los pilotos intentaron volar por encima de la tormenta, pero no pudieron salir de la nieve.

"Queríamos regresar a Minneapolis y de repente nos encontramos con una tormenta de nieve", dijo a Aldridge Bob "Slick" Leonard, que después fue entrenador... y locutor de los Indiana Pacers. "Yo y el viejo Tommy Hawkins, de Notre Dame, estábamos sentados allí juntos y teníamos una manta sobre nuestras cabezas. Él me dijo 'Slick, ¿piensas que vamos a morir?' Dije 'no, no vamos a morir'. Y él dijo... 'tengo el pelo todo erizado en la parte de atrás del cuello".

CONGELACIÓN DE PILOTOS.- Los pilotos tuvieron que abrir las ventanillas de la cabina para cepillar la nieve, porque los limpiaparabrisas no funcionaban. Con eso, uno de los tres pilotos, Vernon Ullman, el capitán... estaba ya congelándose. Nadie sabía dónde estaban, pero todos veían que el avión se estaba quedando sin combustible... y tenía que aterrizar pronto: muy pronto. "Había salido la Luna y estábamos perdidos, así que comenzamos a seguir a un coche que se movía por debajo de nosotros", relató Leonard, que recordaba... "Ya no volábamos nada de alto, como a unos 8.000 pies, y los pilotos pensaron que los faros los llevarían hacia un pueblo. Entonces, esa maldita cosa de avión se iba derecha hacia una colina. Pero de repente, el piloto tiró de esa cosa y volvimos a subir".  De nuevo, Baylor con Vecsey: "A fin de cuentas, el piloto dijo 'escuchen, voy a bajar; creo que veo un campo en el que podríamos aterrizar', y les dijo a todos que se prepararan". Primero, sin embargo, los pilotos tuvieron que hacer varias pasadas sobre la tierra para tratar de descubrir y describir el terreno del presunto campo de aterrizaje. Era en Carroll, Iowa, cuya policía ya había sido alertada... y había alertado a los residentes para que mantuvieran todas las luces encendidas, como referencia para el avión. Además, tuvieron que volar alrededor y sobre líneas eléctricas, así como con la referencia de la torre de un depósito de agua. "Tu vida realmente pasa frente a ti en esos momentos", contó Leonard a Aldridge. Agregó: "Tenía tres niños pequeños en ese momento y muchas cosas pasan por tu mente. Pero no pensé que íbamos a morir; miraba a Elgin y me reconfortaba su seguridad". 

Con Ullman a pique de sufrir congelación severa en cara y manos, Gifford y el tercer piloto, Jim Holznagel, de 21 años, se aferraron a los mandos. Ambos pilotos tenían antecedentes agrícolas. Después de la II Guerra Mundial,  donde voló en misiones de combate (luego veremos por qué y cómo), Gifford también había pilotado avionetas fumigadoras. Sabiendo que no había zanjas ni rocas y que un campo de maíz a la vista estaba ordenado en hileras, como tableteado, la sensación final fue que... ese, el maizal, sería la mejor opción para aterrizar. Después de dar dos vueltas en círculos, Ullman dio orden de desenrollar los 'flaps' y redujo la velocidad a 70 nudos (poco más de 110 km/h), rumbo hacia una ligera pendiente en el maíz en pie. Frank Selvy tenía una niña de 4 meses y medio, Leslie, y una esposa: Bárbara. “Estaba pensando que esta es una manera increíble de hacerlo”, dijo a Leonard. "Estaba petrificado, pero tenía miedo de mostrarlo porque los niños estaban muy tranquilos", admitió Garmaker a Vecsey. "No vi entonces a todos tan asustados como luego dijeron", afirmó Boo Ellis. Gifford resumió a Vecsey sus sentimientos del momento: “Todavía teníamos una oportunidad. El avión no iba fuera de control. Nuestras mayores preocupaciones eran el bajo nivel de combustible y la imposibilidad de ver; aparte de eso... el aterrizaje parecía incluso sencillo".

Baylor dijo a Aldridge que dejó su asiento y se colocó en el piso en la parte trasera, enganchando sus brazos y piernas alrededor de los fondos de los asientos en ambos lados. "Había leído que la parte de atrás era el lugar más seguro para estar en esos momentos, aunque para entonces mi miedo a morir había desaparecido. Si me tenía que ir, pues así sería: déjalo estar. Eso pensé. Pero realmente... sentía que todo iba a ir bien".  

Al fin, el aterrizaje de emergencia del avión de los Lakers de Elgin Baylor, en el maizal de la granja propiedad de Elmer Steffes, en Carroll, Iowa, ocurrió alrededor de la 1:40 a.m del lunes 18 de enero de 1960. "Prácticamente colapsamos sobre la panza y el avión rodó unas 100 yardas (91 metros) después de que aterrizamos". Esto fue lo que Gifford dijo a Stew Thornley, autor de "Basketball’s Original Dynasty: The History of the Lakers". Inadvertidamente, la rueda de cola se había enganchado en el hilo superior de una cerca de alambre de púas, ayudando al DC-3 a detenerse en la rodada definitiva. “Fue como aterrizar en un portaaviones”, dijo Gifford, que había volado en muchas misiones durante la Segunda Guerra Mundial, en pleno Pacífico, desde y sobre los 'aircraft carriers' de la US Navy.

Durante más de unos segundos reinó un silencio total, ominoso. "Cuando nos dimos cuenta de que estábamos a salvo, estallamos en vítores", recordó Hundley a Vecsey. Aún lleno de emoción, Hundley relató como “saltamos por la parte de atrás... éramos como niños pequeños. Nos tirábamos bolas de nieve el uno al otro y a los pilotos ".Según Garaker, Hundley se levantó de un salto y gritó: "¡Vivo para amar de nuevo!" 

Si bien Baylor insistió a Vecsey en que ese fue "el aterrizaje más suave que nunca tuve", Leonard lo recordó de manera un poco diferente. "La historia es ésa, y ahora no me voy a darme la vuelta para verla. No sé si Elgin estaba tirado en el pasillo o no", dijo Leonard, quien detalló: "Las cáscaras (de maíz) todavía estaban levantadas por todos lados; simplemente, el avión se estaba rompiendo. Estábamos en esa posición final de choque con el terreno. Y luego nos detuvimos y un piloto abrió la puerta trasera muy rápido, y ahora, aquí estábamos todos en un campo de maíz... tan felices, con la nieve alzándose clara hasta tu pecho: y ahí nos comenzamos a tirar bolas de nieve el uno al otro y todo lo demás".

Hundley afirmó que Garmaker, un agente de seguros en temporada baja, vendió pólizas a sus compañeros de equipo durante el vuelo. "Ojalá fuera tan inteligente", dijo Garmaker a Vecsey, riendo larga y ruidosamente. "No es verdad. Pero, por favor, déjelo ahí; ni saques esa parte". Una de las primeras personas con las que tropezaron los Lakers cuando sus pies tocaron la nieve hasta las rodillas fue el enterrador de la ciudad. "No te voy a engañar", relató Tom Hawkins al propio Vecsey. "El tipo declaró: 'Pensé que tenía algún trabajo que hacer esta noche con vosotros, muchachos". Baylor cortó rápidamente al 'infortunado' enterrador, levantado a deshoras: "Por esta noche no haces negocio, amigo".

Entre sirenas y murmullos de asombro y reconocimiento, camiones de bomberos, coches de policía, camiones y automóviles se alineaban en el campo de maíz de la familia Steffes. Los 22 pasajeros y la tripulación fueron transportados al restaurante/cafetería Burke Motor Inn: administrado por el  mismo propietario, Robert A. Wright. Pollard fue el último en abandonar el lugar y montó al frente y erguido en el coche fúnebre.
En el mantel de la cafetería había un mapa junto a la imagen de una mazorca de maíz ya madura y despegada. En negrita, las letras proclamaban a Iowa como 'el Estado del Maíz Más Alto'. Hundley se quedó con dos manteles individuales (ahora, bien laminados), ambos firmados por los miembros del equipo y los pilotos. Hawkins asegura que tiene uno, pero no está seguro de dónde podría estar. No había teléfonos en las habitaciones, por lo que Pollard y sus jugadores se alinearon frente a tres cabinas de pago, fuera de la oficina del restaurante. Los seres queridos necesitaban ser notificados de lo sucedido... y de que todo estaba más o menos en su sitio. 

Apodado "Desert Head" ('Cabeza Desértica') por Hundley, porque se estaba quedando calvo, Larry Foust era conocido por beber algunas copas de más después de los partidos... y a continuación. contarle disparates a su esposa: Joanie. En la cabina de al lado, Hawkins escuchó a Foust decir: "Acabamos de tener un aterrizaje forzoso en un campo de maíz de Iowa". En el otro extremo, según los informes de Hawkins, Joanie explotó así: "No creo que esto sea nada gracioso en lo más mínimo. Llámame cuando estés sobrio ". Luego... Joanie Foust colgó abruptamente. Entonces, Larry Foust se giró al atónito Hawkins y le dijo: "Ah, ¿te importaría decirle a tu mujer, Doris, que llame a Joanie y decirle que hemos aterrizado de verdad en un campo de maíz de Iowa...?"

Después de haberle entrevistado, Harold Gifford -que aún sigue vivo- escribió esta conmovedora carta a Peter Vecsey (quien, a su vez, sirvió en Vietnam con el Cuerpo de Operaciones Especiales, los 'Boinas Verdes'; y fue y sigue siendo amigo cercanísimo del 'Doctor J', Julius Erving). Esta es la carta de Gifford a Peter Vecsey, literal:

"Puede que esto no sea de interés, pero en 1937 mi hermano, Quentin, 4 años mayor que yo, se unió a la Marina de los Estados Unidos y sirvió en el acorazado USS Oklahoma, fatalmente dañado en el infame ataque japonés a Pearl Harbor. En 1940 dejé la Escuela Secundaria para trabajar en una granja lechera, debido a la severa depresión económica. Ese verano, Quentin estaba en casa de licencia y antes de regresar a su barco, me visitó en el trabajo y me pidió que le prometiera que regresaría a la Escuela y trabajaría duro; prometió que, al dejar la Marina, encontraría un camino, una manera para que nosotros asistiéramos juntos a la Universidad juntos. Por mi parte, yo había cumplido mi promesa. Desde entonces, Quentin y yo estuvimos en contacto frecuente, y él siguió con orgullo mi actividad en el fútbol ('americano') y mis actividades académicas. En Pearl Harbor, Quentin se hundió con el Oklahoma. Pero yo cumplí mi promesa. Mi arduo trabajo fructificó en pasar los exámenes para convertirme en Cadete de la Fuerza Aérea; me fui al servicio el 3 de febrero de 1942, antes de graduarme. Me convertí en piloto y oficial en 1944. Estos eventos me llevaron a una carrera en la aviación que jamás habría tenido si no hubiera cumplido mi promesa a Quentin. Ahora, mi punto final de reflexión es que... si todos estos eventos no hubieran ocurrido, ¿quién habría salvado a los Lakers...? Seguimos hablando. Giff'.

BAYLOR... Y JERRY WEST.- Aquellos Lakers del milagro, con pista 'local' en la Minneapolis Armory concluyeron la Liga 59-60 con balance final de 25-50, terceros pese a todo en la División Oeste. Pasaron una ronda de 'playoff' con 2-0 a los Detroit Pistons y cayeron por 3-4 en la Final de la 'División Oeste'... justo ante los mismos St. Louis Hawks de aquella endemoniada noche de brujas entre los cielos, las nieves... y sobre los maizales de Iowa. Naturalmente, Baylor fue su gran estrella, con 29,6 puntos y 16,4 rebotes de media. 

Al año siguiente 1960-61, Short ya tenía a los Lakers en Los Angeles, jugando como 'locales' en el Los Angeles Memorial Sports Arena, junto al Staples Center de hoy... y con un 'rookie' de lujo en sus filas: Jerry West, el soberbio ala-escolta blanco, virginiano, que había deslumbrado en el grandísimo equipo estadounidense campeón en los Juegos Olímpicos de Roma... y que fue elegido por los Lakers con el número dos del 'Draft NBA' de 1960. Promedió 17,6 puntos en su primera temporada NBA, 60-61. Aún hoy, el virginiano Jerry West, Jerome Alan West, (al menos, de momento; ya veremos) el 'logo' que la NBA lleva impreso en sus camisetas. Le llamaron 'Mr. Clutch' por su habilidad en los momentos finales de los partidos. Pero Elgin Baylor le impuso otro apodo: 'Zeke from Cabin Creek', 'Zeke, el de Cabin Creek', refiriéndose al rudo, tosco acento de los Apalaches que West manejaba... y aún sigue manejando. En 'Galería' podemos ver una fotografía del aquí firmante junto a Jerry West, después de todo... entrenador y 'general manager' de los Lakers y de los Memphis Grizzlies que contaron con Pau y Marc Gasol: y hoy, a sus ya casi 83 años, Jerry West es todavía un 'consultor especial' de Los Angeles Clippers.

Dos años después de todos estos hechos asombrosos, los Lakers fueron a jugar un partido de pretemporada/exhibición en el Medio Oeste, Y Elgin Baylor aún pudo hacer este no menos asombroso a relato a David Aldridge, de ESPN: "Alquilamos un avión en Butler Aviation en Chicago, y aterrizamos allí, así que 'eso' era lo que íbamos a usar al regreso", dijo Baylor a Aldridge. Y añadió Elgin: "El avión se veía un poco extraño. Era un DC-3, de bonito interior, bien rematado en ese interior y de motores nuevos. Dije 'este avión me recuerda a nuestro viejo avión Laker'. Le preguntamos al piloto; él no lo sabía nada. dijo que simplemente él vuela con los aviones que le ponen. Pero el piloto observó que el propietario del avión volaría con nosotros desde Fort Wayne". 

Y Elgin Baylor terminó así: “Cuando conocimos al propietario en el aeropuerto, le pregunté dónde había sacado el avión. Él dijo 'Se lo compré a un hijo de puta llamado Bob Short'.

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