20-4-86: hace 35 años que 'Dios, disfrazado de Michael Jordan' descargó 63 puntos en el Boston Garden sobre los Celtics

Alejandro Delmás
23/04/2021

Este pasado martes 20 de abril se cumplieron 35 años de que el domingo 20-4-1986, en el desaparecido Boston Garden de Boston (Massachusetts, EE UU), Michael Jeffrey Jordan cosió con 63 puntos a los Boston Celtics de Larry Bird e impuso el vigente récord de anotación en playoffs de la NBA. Jordan rebasaba así la plusmarca previa de 61 puntos de Elgin Baylor en 1962: también a los Celtics y también en el Boston Garden... pero con Baylor en uniforme de los Lakers, que también perdieron ese gran día de Baylor. En 1986, un fabuloso equipo de Boston ganó aquel tremendo 'thriller' dominical del Boston Garden a los Chicago Bulls de Jordan (135-131, tras dos prórrogas), rumbo al título de la NBA 1985-86; se trataba del segundo anillo de los Celtics desde 1984; tercero y último para el equipazo que Boston alzó en torno de Larry Bird. 

Pero Bird, absoluto 'boss' de aquellos Celtics y de aquella NBA comparó a Michael Jordan con Dios. Y lo hizo con estas palabras, brillantes e imborrables, en los humeantes vestuarios del añejo Garden: "No creía que nadie pudiera hacer esto: no contra los Boston Celtics en el Boston Garden. Creo que hoy, aquí, este jugador, Michael, era Dios disfrazado de Michael Jordan". A partir de ese día se disparó la leyenda de Michael Jordan, quien dio nombre a las zapatillas de baloncesto más famosas de la historia, las 'Air Jordan' de 'Nike', las que desearon tener todos los chicos de América y del mundo entero. Jordan pasó a rodar 'spots' memorables con Spike Lee, siempre de paso para hacerse el amo de la NBA en los años 90, con un total de seis anillos de campeón... y edificar una leyenda que resiste todo el feroz paso del tiempo. Pero si hay una fecha que registre el nacimiento de tal leyenda, es esta: 20-4-1986, Boston Garden. 

Este de aquí es un recuerdo vívido de aquel 'Día del Trueno', condimentado con imágenes, las declaraciones de varios testigos y los recuerdos bien personalizados del Dr. Ed Lacerte: en aquellos momentos, primer ayudante de Ray Melchiorre, 'trainer' de aquellos Celtics campeones. Justo a partir de 1986-87, Lacerte (de Lowell, Massachusetts), que ya había trabajado como 'trainer' en los eventos de fútbol en los Juegos Olímpicos de 1984, pasó a ser el 'trainer' jefe de los Celtics ('Head Athletic Trainer')... hasta el final de la temporada 2016-17: todo este servicio continuado produjo una estancia total de 30 años en el legendario club bostoniano, en lo que es récord absoluto para un 'Head Athletic Trainer' en la NBA. 

Más allá de los Celtics, Lacerte -que, en su profesión es toda una leyenda viva y suscita un respeto extraordinario- fue, nada menos, el 'trainer' del primer y legendario 'Dream Team' de Estados Unidos, la dorada Selección estadounidense de la NBA que subió a lo más alto del podio en los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, con estrellas del calibre de Earvin 'Magic' Johnson, el propio Jordan, John Stockton, Karl Malone, Charles Barkley, Scottie Pippen, David Robinson, Clyde Drexler, Patrick Aloyzius Ewing... pero será mejor que devolvamos la acción a lo que pasó en Boston y en el Boston Garden entre el 19 y el 20 de abril de 1986.

El 19 de abril, sábado, el mormón Danny Ainge (más adelante y actualmente, Presidente/Director Ejecutivo de los Boston Celtics y entonces base-escolta del club bostoniano), quedó para unos hoyos de golf con Michael Jordan, en el 'Country Club' de Brookline, un suburbio 'chic' de Boston, cerca del Helenic College, la ancestral pista de entrenamiento de los 'Celts'. Jordan estaba allí, en Boston, porque dos días antes -el 17, 17/4/86-, los monumentales Celtics de Ainge, Bird, Robert Parish, Kevin McHale y Bill Walton ya habían ganado a los Bulls por 123-104 el primer partido de su ronda inicial de la Conferencia Este en aquellos playoffs NBA de 1985-86. 

Ese día del 1-0, los formidables Celtics, el mejor equipo del año en la Liga, habían 'detenido' a Jordan en... 49 puntos (18/36 en tiros de campo y 13/15 desde la personal; 0/0 en triples). Michael había clasificado milagrosamente a los Bulls para los playoffs contra la opinión de la directiva de Chicago, que prefería ir a un buen puesto del draft y reservar a Jordan, parado durante buena parte de la temporada 85-86 por una fractura en el pie. Aquel 20-4-1986, Michael Jordan tenía 23 años y poco más de dos meses cumplidos. Aquellos jovencitos, variopintos y estrambóticos Bulls de Stan Albeck, octavos del Este (30-52), con el último billete para las eliminatorias por el título, con Charles Oakley, Orlando Woolridge, Dave Corzine... como compañeros de Michael Jordan, simples 'jordanaires' o 'partenaires' del semidiós, pasaron a ponerse en la ruta del transatlántico de Boston, bruñido en verde metálico.

EL DESAFÍO.- Pero, si había o hay una palabra que sedujera o fascinara a Michael Jordan, ésa era -o es- 'challenge': 'Desafío', 'reto'. Difícilmente dejaba de pronunciarla en vísperas... o a la terminación de partidos o duelos importantes: 'challenges'. Al día siguiente de la cita Jordan-Ainge en Brookline, el 20 de abril, un domingo que se anticipaba soleado, relampagueaba el fulgor del segundo partido Celtics-Bulls en primera ronda de la Conferencia Este: a la una de la tarde en el Boston Garden y televisado por la CBS para todo el país. "Mañana os voy a meter más de 50 puntos y os vamos a ganar", dijo Jordan a Ainge, al salir el sábado a los 'links' de golf de Brookline. MJ no dijo exactamente "ganar", sino "kick some ass". Tiene relación con patear cierta parte del cuerpo: no a los Boston Celtics, se suponía.

Ainge no se cortó -pocas veces lo hizo o lo hace- y replicó: "Mañana te tenemos una sorpresa. 'DJ' (Dennis Johnson, el base 'All-Star' de aquellos Celtics, el 'Mejor Defensor de la NBA', 1.95 de altura: Johnson fallecería de infarto en 2007), ha pedido personalmente ocuparse de ti. Tú y yo sabemos lo que eso supone". Estaba claro lo que suponía para Jordan: un reto. 'Challenge'. Vivía, vive para eso.

Y el domingo 20 de abril de 1986, en el Boston Garden, una llamarada roja descargó sobre los Celtics, a los que salvó su prodigiosa consistencia. Fue el duelo descarnado de una sola maravilla, 'Air Jordan', contra el mejor equipo de la NBA, unos fantásticos Celtics que tenían a Larry Bird en todo su apogeo (MVP de la NBA 1985-86) y a los que bastantes analistas califican como 'el mejor equipo de todos los tiempos, si hay que hablar en términos de equipo y de juego colectivo'. Fue el duelo del soberbio equipo 'celt', de los 'celtas', de los irlandeses, de los duendes y los 'leprechauns' del imponente Boston Garden... contra la maravilla 'aérea' de los Bulls. Y el gran equipo resistió a la 'Maravilla Aérea'. 

Los Celtics habían firmado un aparatoso balance de 67-15 en la 'regular season' 1985-86... con 37-1 en el Boston Garden (donde sólo ganaron los Blazers de Portland, 103-121) más 3-0 en sus tres partidos como 'locales' en el Hartford Civic Center: total... 40-1 como locales. Los Bulls del recientemente fallecido 'Coach' Stan Albeck habían cerrado la 'regular season' 85-86 con un Jordan limitado en 'minutaje' por la cicatrización de su fractura en el pie... y con un poco estelar balance total de 30-52.

"Éramos un equipo muy competitivo", recordó Ed Lacerte al aquí firmante, en 2015, en Madrid. Lacerte se embebía hablando de 'sus' Celts, los de su dorada juventud: "Pero, más allá de los resultados, era porque con jugadores como Larry Bird, McHale, Danny Ainge o Robert Parish, nosotros éramos un equipo que esperaba ganar siempre, cada vez que salía al campo. No se trata de la simple 'esperanza' de ganar, son diferentes estados de ánimo. Una cosa es la simple esperanza de ganar y otra cosa es esperar ganar cada partido porque 'tú' eres Boston y 'tú' formas parte de los Boston Celtics. Esos eran el ánimo y la intención de los Celtics de Larry Bird y nuestro presidente 'Red' Auerbach". Cabe añadir que si, en lo competitivo, Michael Jordan había tenido un ídolo, un maestro, un 'totem' en el que fijarse a su llegada a la NBA... ese era el propio Larry Joe Bird, 'The Hick of French Lick', 'El Paleto de French Lick' (Indiana). Pero vaya 'paleto'... diabólico.

EQUIPO CONTRA MARAVILLA.- Ese sensacional equipo de Boston, amunicionado con el orgullo y convicción de victoria que Ed Lacerte nos describía... se enfrentaba a una especie de 'Ejército' o 'Regimiento' de un solo hombre. ¿Un solo hombre, un hombre? Pero... qué hombre: Michael Jeffrey Jordan, en el esplendor de sus 23 años recién cumplidos.

En un combate titánico que atravesó por dos prórrogas, los Celtics perdieron a cuatro jugadores por seis faltas: defensores de Jordan y hombres altos que caían en las ayudas a bases y aleros ante los vuelos del '23' rojo, un diluvio de fuego: 22 canastas (sin triples, 22/41 en tiros de campo) y 19 tiros libres de Michael: 19/21, más cinco rebotes y cuatro asistencias en 53 minutos 'jordánicos' sobre el venerado tablero del Boston Garden. En nuestra 'Galería' puede consultarse la hoja oficial NBA de la estadística oficial del partido, la hoja de aquel mismo día. Arbitraron Jake O'Donnell, Ed Middleton y Jack Nies; veteranos, prestigiosos 'referees' NBA 

Se trataba de la estampida de los Bulls, liderada por el jefe de la manada, ante el orgullo de los Celtics; que Larry Bird sostenía nada menos que con 36 puntos: 14/27 en tiros de campo -2/5 triples-, 6/7 en tiros libres, 12 rebotes, 8 asistencias, todo en 56 minutos. Pero un tiro de Jordan empató el trepidante duelo en el tiempo reglamentario... a 116 puntos. Ahí venía la primera prórroga. "Michael era tan bueno... que te quedabas mirándolo", recordaría Danny Ainge en Madrid, casi tres décadas después. 

El aquí firmante también tuvo ocasión de conversar con Dick Stockton, el locutor de la CBS que comentò aquel partido. Estos eran los recuerdos de Stockton: "Era un domingo lleno de sol en Boston, el sol del mediodía en Massachusetts, con el brillo y el reflejo del mar. La luz del sol que penetraba en la cancha a través de los cristales del Boston Garden producía un efecto extraño, como irreal. Supe en aquellos momentos que estábamos viendo explotar en una llamarada al mejor jugador del mundo, mejor incluso que Larry Bird. Daban ganas casi de quedarse en silencio. Lo que tú veías en Jordan era como un salto al futuro. Me interesa recalcar que Michael Jordan anotó toda aquella montaña de puntos a los Celtics... 'in the flow of the game', en el fluido o flujo normal del juego, sin que se hicieran jugadas o 'aclarados' especiales para él, prácticamente sin tirar a canasta más de la cuenta, sin abusar (o 'chupar')... y con toda la terrible defensa de aquellos Boston Celtics enfocada especialmente sobre él".

Michael Jordan, al que el venerable 'Coach Albeck' no había tenido más remedio que rebajar de servicio por la lesión del pie antes citada... ya se dirígía a 53 minutos totales en pista. A galope tendido y adueñándose de la escena, Jordan batía arrolladoramente su marca de tiempo de juego en la NBA. En la primera prórroga, con el partido empatado, pero tras 48 minutos en combate, Jordan falló ante Bird un tiro 100% 'aclarado' y abierto, entre el silencio sepulcral de 14.890 espectadores en el Boston Garden: esa canasta hubiera valido el triunfo de los Bulls. "Cuando le vi tirar solo, dije: 'It's over', se ha acabado", revelaría Bird. En la segunda prolongación, en suspensiones limpias sobre McHale y Parish, 'Air Jordan' empató primero y batió después la plusmarca de 61 puntos en playoffs que Elgin Baylor había suscrito allí mismo, en el Boston Garden, en 1962. Al fin, mandó la ley de los Celtics: 135-131. 2-0. Y Jordan anotó -o descargó- 63 puntos. Bombardeó el Boston Garden. Pero perdió.

"Desde el inicio se vio que era la noche de Jordan: le entraba todo y eclipsó a Bird, que luego le elevó a la categoría de Dios. El '23' estuvo divino. Así lo reconoció el Garden puesto en pie en una 'standing ovation'. Le rindió un tributo merecido porque no todos los días se ve a un genio anotar 63 puntos y más, ante aquellos Boston Celtics", nos recuerda Juan Navarro, histórico fotógrafo de NBA y de bastantes más deportes en general. Entonces, Navarro estudiaba Fotografía en el Boston Art Institute y, sin haberse acreditado para el partido... se encontró un 'ticket' para aquel partido del Garden en el Metro de Boston. Bastante más adelante, Navarro recordaría con melancolía y cariño: "Una vez allí, en el Boston Garden, me volvió a sonreír la fortuna. Apareció el dueño de la entrada, reclamando su sitio, pero me dejaron quedarme de pie en un pasillo; tanto tiempo después lo recuerdo como si fuera hoy mismo. Y pensar que todo empezó con un ticket perdido en el Metro"...

LARRY BIRD... Y MÁS.- Cuando Larry Bird vio la estadística oficial, ya en la caseta 'local' del Boston Garden y después de la ducha (Bird raramente hacía declaraciones sin haber leído antes las cifras del partido)... fue cuando soltó la célebre parrafada: "No creía que nadie pudiera hacer esto: no contra los Boston Celtics en el Boston Garden. Creo que hoy, aquí, este jugador, Michael, era Dios disfrazado de Michael Jordan". Martirizado hasta el extremo y no lejos de Bird en aquellos mismos instantes, Dennis Johnson, 'DJ', se rendía: "Como se ha podido ver, nadie puede defender a Michael Jordan", resumió el agobiado base de los Celtics, con su peculiar tez picada de 'jabao'. "Lo que hizo Michael nos deparó el primer vistazo al futuro inmediato. Y lo que vimos fue para asustarse por nuestra parte", diría un tiempo después el entrenador de aquellos Celtics: K. C. Jones, fallecido el Día de Navidad de 2020. Aunque los Celtics aún cayeron en las 'NBA Finals' de 1987, ante los Lakers de Magic y Kareem, el legendario club de Boston -perseguido por decadencias, gafes y desgracias varias como las muertes de Len Bias (ese mismo 1986) o Reggie Lewis (1993)-... ya no volvería a ganar un Campeonato de la NBA nada menos que hasta 2008, ante los Lakers de Pau Gasol y Kobe Bryant.

Al día siguiente del terremoto 'jordánico' en el Boston Garden, el lunes 21-4-86, todavía bien lejos de las urgencias de Internet, aparecía en 'The New York Times' la crónica de Sam Goldaper, una de las firmas más ilustres del 'NYT' en la NBA. Así lo contaba 'Goldpaper' (papeles de oro): "Jordan anota 63 en una derrota (...) Vino (a Boston), anotó pero no conquistó. El excitante escolta de los Chicago Bulls anotó 63 puntos, récord de playoff... pero a los Bulls no bastaron las heroicidades de Jordan".

Y en dos días más, en el viejo -ya derruído- Chicago Stadium de Chicago, los implacables Celtics apuntillaron la serie con el definitivo 0-3. Fue un rotundo triunfo 'celt' por 104-122 en el que K. C. Jones, entrenador de Boston, lanzó a TODA su defensa contra Michael, con instrucciones rígidas de 'limitar a Jordan a toda costa'; de algún modo, los Celtics se habían sentido tocados en su orgullo porque la sobrehumana demostración de 'Su Alteza Aérea', 'His Airness', se hubiere producido ante ellos, los Celtics... y en el Boston Garden. En los dos turnos anteriores de 'playoff', en Boston, Michael Jordan había metido a la defensa de los Celtics... 112 puntos: media de 56 por partido. Esto era insoportable, un dolor. Y en aquel tercer encuentro de remate, los cinco titulares de los Celtics promediaron más de 20 puntos por cabeza (Bird, 'sólo' 19; Kevin McHale, 31; Ainge, 20)... pero sí redujeron de tal modo a Jordan, que éste se frenó en 19 puntos, con un discreto 8/18 en tiros de campo (1/1 en triples), sólo 2/3 desde la línea de personal y 10 rebotes más 9 asistencias: asediado, acorralado y perseguido por las cuatro esquinas de la pista, Jordan tuvo que repartir todo el juego que pudo; tanto, que el máximo anotador de los Bulls, con 22 puntos, fue Dave Corzine, barbudo, rocoso y tosco pívot blanco de 211 centímetros de altura. 

Cabrá añadir que Kevin McHale había cumplido la palabra que dio a los medios de Boston cuando los Celtics se fueron a subir en el avión para Chicago, en el Aeropuerto Logan de Boston, el lunes 21-4-86, después del 135-131 favorable del 20-4-86... y después de los 63 puntos de Jordan. Cuando los 'celts' comparecieron se bajaron del autocar que les había llevado a Logan, McHale emergió sólo con un pequeño neceser, sin la bolsa de viaje de sus compañeros. Kevin se dirigió a los periodistas y desafió: "No hace falta más equipaje para este viaje que una sola muda, lo que ya llevo aquí; mañana volvemos después del partido, con el 3-0 y en segunda ronda de los playoffs". McHale cumplió su palabra. Al fin, Ed Lacerte -que ya estuvo con los Celtics en Madrid, en 1988, para vérselas con el Real Madrid de Drazen Petrovic y Fernando Martín- también nos reflexionaba sobre la grandeza de los jugadores y de los equipos. Lacerte hacía estas reflexiones con el legado característico de los Celtics: "Si hablamos de generaciones que han vivido cada una en su época, LeBron James puede ser el mejor ahora; tanto como Michael Jordan lo fue en la suya. ¿Qué más podría decir? Pero de equipos sí puedo hablar y me gusta hablar más que de jugadores. Yo fui también el 'trainer' del 'Original Dream Team', el que se formó para los Juegos de Barcelona, en 1992, les acompañé desde los primeros días, en San Diego y Portland... y ese sí es el mejor equipo que yo he visto jamás. Barcelona fue otra experiencia increíble".

Mucho tiempo después de estos hechos que se han relatado, en 1998, cuando los últimos Chicago Bulls campeones de Michael Jordan eliminaron a los Indiana Pacers de un entrenador llamado... Larry Bird, en la Final 1998 de la Conferencia Este de la NBA, Jordan escuchó en Conferencia de Prensa cómo Bird se había quejado de los árbitros del partido decisivo. Con la sonrisa en los labios, Michael disparó unas palabritas de burla cínica hacia el  ya 'Coach Bird'... y hacia Bill Walton, entonces locutor de TV, en 1998... pero miembro del gran equipo 'celt' campeón en 1986: "Hey, Bill; Larry sí que habla ahora como un entrenador de verdad... no le recuerdo que hablara de igual modo aquel día de los 'sesentaitantos' puntos en Boston... ¿cuántos fueron, Bill? ¿Quién me defendía?"... Larry Bird no estaba en la Sala de Prensa del United Center de Chicago justo ahí, cuando Jordan lanzó esas palabras. Pero Walton y el resto se las transmitieron al instante. Y Larry Joe Bird respondió desde la misma puerta del vestuario 'visitante' de Chicago, el de 'sus' Indiana Pacers... "Todo lo que recuerdo de nuestra serie de playoffs con los Bulls en 1986 es que todos aquellos partidos los ganaron los Celtics, que luego quedaron campeones. Esto es todo lo que sé". 

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