40 años de la Liga de la Real de Arconada, Zamora, Idígoras... y del KO a manos del Sevilla de Blanco, Álvarez, Miguel Muñoz...

Alejandro Delmás
08/05/2021

En Donostia/San Sebastián, entre 1913 y 1999, el llamado 'Campo de Fútbol de Atocha' se ubicaba en la parte baja del barrio de Eguía, en la calle Duque de Mandas. Muy cerca del centro de la ciudad y a un paso del viejo edificio de Tabacalera, lo que hoy es el llamado 'Centro Contemporáneo'. Donde estuvo Atocha se levanta hoy en Donosti una gran plaza rodeada de viviendas, que toma el nombre oficial de 'Plaza de Atotxa'. Hay un parque infantil adosado a una pequeña zona de césped que trae efluvios melancólicos del viejo campo del pasado, una zona para 'gymkhanas', algunos bancos para descansar, entre pintadas, bares de 'pintxos' con sus terrazas…Uno de esos bares toma el nombre de 'Tribuna Norte', en recuerdo de una de las gradas del ancestral campo.

Jugando como 'local' en ese telúrico 'Campo de Atocha' conquistó la Real Sociedad de Fútbol los dos únicos Campeonatos de Liga de toda su historia: 1980-81 y 1981-82 (este último, sellado materialmente en Atocha con un 2-1 al Athletic bilbaíno)... aunque antes, en 1979-80, no cerró el tercero (primero, cronológicamente) por un soplo (sevillista) de desgracia que abatió a la Real en el Estadio 'Ramón Sánchez-Pizjuán', del Sevilla Fútbol Club. Este último día, 11-5-1980, en la 33º y penúltima jornada del Campeonato 79-80, tumbaron a la Real dos tantos de Ricardo Daniel Bertoni, el 'crack' argentino (de Bahía Blanca) que Eugenio Montes Cabeza contrató para el Sevilla, ya flamante campeón del mundo. Aquella era una imponente Real Sociedad que llegaba a Nervión invicta en Liga (ante había caído ante 'la' Internazionale de Milán en Copa de la UEFA y ante el Castilla, en Copa del Rey) y que se disponía a asegurar el título en el campo del Sevilla para ponerle rúbrica en la última jornada, la 34ª, ante el Atlético de Madrid y en Atocha. Pero no adelantemos acontecimientos. Digamos solamente que estos mismos días que venimos (mal)viviendo se cumplen 40 años exactos de toda una hilera de hechos: la primera Liga realista (26-4-1981, proclamada con un 2-2 agónico, tras gol esencial de Zamora, en el Estadio 'El Molinón', de Gijón)... y la subsiguiente e inmediata eliminación copera de aquel brillante campeón de Liga a manos -nada menos- que del mismo equipo del Sevilla F. C. (ya sin el 'crack' Bertoni) que había alejado a la Real de la Liga 1979-80.

El KO copero de la Real campeona, a manos del Sevilla de Miguel Muñoz, de Pablo Blanco, Antonio Álvarez, de Paco Buyo... sobrevino el 6-5-1981, a través de un partido de 120 minutos de altísima tensión, siempre en 'Atocha', donde el Sevilla supo defender bravamente el 2-1 de la ida de octavos de final en Nervión (29-4-81)... y salir a flote en la ominosa prórroga donostiarra... con un zapatazo lejano del canterano Juanito Choya: que valía el 1-1, en el minuto 114, anulando el tanto inicial de Zamora. Así el Sevilla hacía valer ese 2-1 que en la ida 'pizjuanista' habían impuesto sendos tantos de Enrique Montero (min. 71) y Juan Carlos Álvarez (81'), para remontar el 0-1 marcado de penalti por Roberto López Ufarte a los 55 minutos de juego.

Este será un relato elaborado a base de las impresiones de protagonistas más que importantes de todos esos años, cuatro décadas atrás. Por situar a los más jóvenes o legos en la materia, diremos que la fantástica estirada de la imagen que abre el texto es una de las que sabía hacer el sensacional guardameta donostiarra Luis Miguel Arconada Echarri (26-6-54, Donosti, 68 veces Internacional A), quizá el mejor portero al que uno ha contemplado en vivo. Arconada era el líder supremo en aquel vestuario ("... es que tenía que tocarle a alguien hablar y me tocaba a mí; tenía que ser yo y lo aceptaba"), relataba Luis hace un tiempo al aquí firmante, con quien también posa -y no hace tanto- Santi Idígoras, en imagen tomada en la capital easonense, en el barrio del Antiguo.

Por comparar o iluminar, ese equipo de la Real Sociedad que entrenaba Alberto Ormaechea y que presidía José Luis Orbegozo era como un relámpago de agresividad, velocidad y brillantez, todo combinado. Unían el pedernal y el empuje de hombres como Kortabarria, Gajate, Górriz, Idígoras, Satrústegui o 'Perico' Alonso -padre del mediocampista internacional Xabi Alonso- con la ya citada brillantez, clase y 'savoir faire' de estrellas como el propio Arconada, Diego (José Diego Álvarez), Jesús Mari Zamora, Roberto López Ufarte... más 'complementarios' de lujo: los laterales Genaro Celayeta y Julio Olaizola, por ejemplo. Si a alguno de los lectores le fascina o conoce bien la NBA, 'esta' Real irrumpió en el firmamento futbolístico español de los años 80 como un cometa o un meteorito que en algo recordaba al estallido en la NBA del durísimo -y a la vez, brillante- equipo de los 'Bad Boys' de Detroit Pistons en la NBA de finales de los 80 sobre las cabezas asombradas de los 'totems' de Boston Celtics (Larry Bird), Los Angeles Lakers (Magic, Kareem... Riley) o... los Chicago Bulls: con Michael Jordan. Por carácter, solidez y convicciones... esta Real Sociedad podía ser tan intratable e irrompible, casi tan imbatible... como aquellos 'pistones' de Detroit. Y vamos allá. 

(I) JUANJO VISPE: ATOCHA.- El periodista y camarógrafo Juanjo Vispe, hoy residente en Sydney, pasó más de dos décadas en Madrid, en el Grupo Prisa (Canal Plus, Diario AS, etc)... antes de instalarse en Australia, donde ha trabajado en el Australian Open de tenis, el primer evento de Grand Slam cronológico en cada año; también lo ha hecho con la ATP y los Masters Series de tenis. Pero antes de trabajar en Madrid o en Australia, Vispe, que en Donosti vivía prácticamente puerta con puerta con el terreno de juego de la Real Sociedad, pasó dos décadas de su vida sin perderse un partido de 'su' equipo: naturalmente. Y estos son los recuerdos de Juanjo/Jon Vispe, en los que niega el 'pique' especial con el Sevilla al que después se referirán Pablo Blanco y Antonio Álvarez:

"En principio, Atocha era un campo cojonudo para casi todos los rivales. Con el Sevilla o el Betis, la gente estaba tranquila, sólo iba más caliente con el Real Madrid. Ahí sí era a morir, a cara de perro; también, con el Athletic, aunque no viniera mucha afición de Bilbao. El Sevilla no nos era especialmente antipático. Los más odiados en Atocha han sido el 'Poli' Rincón, Manolo Sarabia (el del Athletic), Hugo Sánchez y Buyo. El portero madridista Agustín era otro 'odiado'. Recuerdo un partido con el Sevilla, el 3-0 que le metimos en la Liga que ganamos, 80-81, en el que tuvieron que salir Miguel Muñoz y Ormaechea a calmar los ánimos por culpa de Buyo. No gustaban los jugadores 'chulos'. Y por 'chulos' digo estos que simbolizaban lo que no le gusta a la gente, mucho más en tíos que juegan con la Selección española o son internacionales. El chulo, el que contesta... por ejemplo, Rincón siempre se ha portado fatal en Atocha y era muy odiado. Buyo, pues por lo mismo. Toda la gente 'pasaba' de ellos, en el peor sentido de 'pasar': no les apreciaban lo más mínimo. Sin embargo, siempre era un ritual cuando Luis Arconada iba a su portería, siempre la de la 'Tribuna Mujika', donde estaba la Peña, y todos le cantaban de seguido... 'Luis... Luis... Luis-Luis-Luis'... y Arconada siempre saludaba y levantaba la mano; ahí empezaba de verdad el partido".

"Todo esto era en la época dura de ETA y el separatismo; el Real Madrid representaba el Estado español y era muy odiado, el que más. Era la hostia. La gente decía... '¿quién juega hoy?'... ¿el Sevilla? Bueno, vale, como si fueran el Español o el Valencia, a la gente les daba igual. No les daban igual el Athletic o el Real Madrid, eso ya te lo digo yo. Atocha reventaba con el Real Madrid, había un ambiente de odio... y con el Athletic, en la rivalidad vasca, tampoco mucho más allá. Pero nada en especial contra el Sevilla; en todo caso, sí contra el 'Poli' Rincón. También recuerdo un partido de pretemporada Real Sociedad-Liverpool, en el que Bruce Grobbelaar, aquel portero sudafricano del Liverpool apareció con camiseta amarilla y pantalón rojo, los colores de la bandera de España. Los de 'Mujika' empezaron a chillarle y Grobbelaar ni se imaginaba por lo que le chillaban. Empezó a hacer chorradas, a reírse, etc. Le extrañó que se metieran con él por la ropa, no entendía nada.

..."A Atocha había que ir dos horas o dos horas y media antes del partido. Mínimo, hora y media. Una hora era poco. El fútbol se veía de pie. Si eras alto, bien, pero si eras pequeño... pues ya me dirás. En Copa de Europa había que ir hasta tres horas antes para coger un buen sitio de pie, cuando no habían llegado aún ni los jugadores. Era un campo viejo; la gente se colaba en Tribuna de Preferencia y para ellos saltábamos una valla con pinchos. Allí en Preferencia, la gente fumaba unos puros y se comía unos bocadillos de tortilla... impresionantes. El rito en Atocha era que la gente iba con el bocadillo para comérselo en el descanso, todo el mundo..."

..."Del olor a puro que se nos metía, los que allí llegábamos teníamos que lavar la ropa de inmediato en casa. En las tribunas, lo que había era bancos corridos de madera; no como ahora en Anoeta, que tienen los asientos individuales, las butaquitas. Había que comprar almohadillas porque la madera estaba fría, mojada y te dolía el culo. Las almohadillas normales eran muy fáciles de tirar el campo y se le tiraban al árbitro; tanto como unos conos de papel, éstos, a ver si le daban a alguien del rival. Salía el equipo visitante; primero... el capitán. Saludaban todos en el centro del campo y luego ya se iban, algo que ya no se hace. El juez de línea siempre estaba muy pegado a la banda, a la primera fila de tribunas, pero son películas si dicen que le daban paraguazos. Paraguas, no. Pero papel 'Albal', sí: los papeles brillantes de los bocadillos, con los que se hacían bolas para tirarlas al campo. Esos papeles 'Albal' les caían a todos, antes de los córners. A Juanito o Isidro, los del Madrid, a los 'líneas'.. Del Sevilla sí me acuerdo especialmente de Buyo al principio, de Sanjosé, el lateral izquierdo, un poco calvo, bajito, muy duro, pero del que todo el mundo decía que fuera del campo era una bellísima persona... y también, de Francisco, un jugadorazo, un jugador impresionante".

(II) PABLO BLANCO: "INFERNAL".- "Claro que recuerdo el partido aquel en el que les eliminamos de la Copa, a la Real, cuando acababan de ganar la Liga. Pues casi al mismo nivel que cuando les quitamos la Liga 1979-80 en Sevilla, el año anterior. Lo de la Copa fue menos sonado... pero también fue así porque pasó en San Sebastián", recuerda hoy Pablo José Blanco Blanco, un macareno -forjado en el Colegio de los Salesianos-, gran capitán en aquel Sevilla y después coordinador de la cantera en Nervión: antes de ser y recibir, a partir de noviembre de 2018, el 'XI Dorsal de Leyenda' del Sevilla Fútbol Club, con su número '2' entronizado para siempre en el corazón del mejor sevillismo. 

"En la vuelta de la Copa, aquel 6 de mayo de 1981 que me dices, el ambiente era infernal, casi parecía que nos querían matar, no sé si era por el recuerdo de lo del año anterior en Sevilla, en la Liga. Pero sacamos adelante el partido como pudimos. Los campos vascos siempre eran complicados para nosotros, pero la realidad es que se nos daba peor el Athletic, la Real no se nos daba mal. Atocha era uno de nuestros campos favoritos. Siempre hemos combatido allí. Atocha era un campo muy estrecho, con la gente muy cercana. Salías por por un 'fosito' de unos vestuarios muy viejos; cuando sacabas de banda tenías a un tío en el cogote, y a mí se me han dado con el paraguas en el balón, en los saques de banda. Cuando ellos marcaban gol... pegaban dos cohetazos o chupinazos para que se enterara la gente que estaba en la mar, los marineros. Pero sí que tenían un equipazo fortísimo. Arconada era un porterazo con el que yo coincidía casi siempre como capitán, en los saludos y sorteos del partido. Tenía mucha 'mala leche', en los córners te ponía la  rodilla en el cogote".

"Aquel día de la Copa, el campo estaba hasta la corcha dos horas antes; gritaban lo más grande y recuerdo que Miguel Muñoz nos dijo: "No preocuparos, que lo chillen todo ahora, que luego no tendrán fuerzas. El partido durísimo, era su primer partido en Atocha recién coronados campeones de Liga en Gijón y lo sacamos adelante a base de resistir y gracias al golazo de 'Juanito' Choya, Juan Antonio Choya. Al final, aquella Copa la perdimos en semifinales con el Sporting, en un 0-0 en Nervión (tras perder 2-0 en Gijón, donde yo había debutado en 1972), en una noche increíble de tormenta de arena y calor, también lo más grande que he visto: aquel calor que hacía en el campo, un calor africano, cabrón. El cielo se había puesto rojo, casi no se podía respirar y terminamos deshidratados. No teníamos fuerzas. Pero fíjate, aquel día, aquella noche (13-6-1981) fue cuando yo conocí a Marta, la que hoy es mi mujer; salimos de jugar con el Sporting, que fue un tormento, se me ocurrió ir a cenar al 'Kiosco de las Flores' antiguo, allí bajo el Puente de Triana, invitamos a unas chicas que nos encontramos por la calle Betis, una de ellas era Marta... y hasta hoy".

Pablo Blanco concluye con 'su' resumen de la Real Sociedad campeona. "Jugaban bien; duros, pero jugando bien. Tenían, que recuerde, a Alonso, Zamora, Diego, López Ufarte, Celayeta, que ya era un lateral moderno... Kortabarría, Gajate y Górriz, más duros... pero siempre muy competitivo. Alonso se metía entre los centrales; era muy fuerte y el que se estiraba más era Zamora, que iba y venía cubriendo campo. Diego, era un buen jugador, muy buen jugador.. el más técnico, el más que se estiraba; 'allí' siempre era infernal. Un poco antes, en enero de 1977 (2-1-1977), los de la Real habían venido en una tarde de lluvia y frío, cuando a López Ufarte no lo conocía casi nadie... y la que le armó a Juanito y nos armó a todos. Ese día de 1977 nos metieron 0-3, creo que Satrústegui nos metió dos (N. B: cierto; y Gaztelu, uno)... lo que pasa es que nosotros, 'nuestro' Sevilla, era también muy competitivo: y combativo. Nos gustaba eso, 'el combate', 'combatir'. Con el partido 'grande'... nunca teníamos problemas, los problemas venían con los equipos 'menores'. Es un curioso 'gen competitivo' que he visto de toda la vida en este equipo. Lo malo para nosotros era cuando venían el Hércules, el Burgos, el Racing... esos equipos nos costaban la misma vida, aunque el que nos tomó bien la medida fue el Athletic de Bilbao; pero más en Bilbao, siempre. Éramos muy raciales. Paco Gallego, Curro Sanjosé, Rafa Jaén, yo mismo... todo eso había en aquel equipo del Sevilla... era algo que venía de antes, de cuando Víctor Espárrago y Enrique Lora. Juan Rivas era el más tranquilo; incluso Juan Carlos y, a su manera, Julián Rubio".

(III) ANTONIO ÁLVAREZ:  "ESAS TRANSICIONES"...- "El año anterior, en 1980, cuando les quitamos la Liga con el 2-1, yo salía de una lesión y estaba en el banquillo, pero aquel partido de Copa sí lo jugué", relata el zurdo marchenero Antonio Álvarez Giráldez, el 'Gran Mariscal' de la defensa del Sevilla entre los años 70 y 80. Después... ha sido entrenador titular  campeón de Copa con 'su' Sevilla (2010) y Director de la Escuela de Fútbol de la entidad, en la Ciudad Deportiva 'José Ramón Cisneros'.

Hoy, desde noviembre de 2016, Antonio Álvarez es el 'Dorsal de Leyenda Número IX' del Sevilla, un eterno 'Número 5'. Y le asaltan las memorias de aquel 6-5-1981, en Atocha. "Fue durísimo. El gol del empate y de la clasificación fue un tiro lejano de Juanito Choya, me acordaré. Empatamos y les eliminamos. Otra cosa que recuerdo de aquel partido es que -al pasar adelante- decidimos acabar con unas diferencias que teníamos con la Prensa antes del partido de vuelta, en San Sebastián. Reabrimos las puertas y volvimos a conceder entrevistas, etc. Acabó el silencio. Coincido con Pablo: para los grandes, venir a Sevilla contra nosotros era algo muy duro. Era como que nos decíamos... 'Que vienen los de arriba y nos quieren ganar'. En las convocatorias de la Selección, los del Real Madrid y el Barcelona siempre me lo decían, que era muy tremendo competir con nosotros. Es cierto que -lo mismo que pasó con la Real cuando les quitamos la Liga y no nos jugábamos nada-, cuando te encontrabas con partidos fuertes para competir y que te exigían mucho, nuestro equipo se armaba mucho para pelear; cuando había algo así...  se metía en la lucha. Nos metíamos todos. Aquel equipo de la Real Sociedad era muy bueno, jugaba de una manera muy especial. Salvando un poco las distancias, se parecían al Cádiz de hoy, muy cerrado y con transiciones muy rápidas, algo que entonces no era frecuente. En eso eran especialistas... cuando les dabas opciones".

"Tenían a un superclase como Zamora, sobre el que giraba el equipo, tenían mucho poderío físico... y un portero reconocido mundialmente, Arconada. Esto pasa, se suele decir, cuando 'se ha juntado una hornada', cuando hay un grupo muy bueno y muy unido. Fue 'esa' hornada. Se lo creyeron y fueron campeones de Liga. Cada partido con ellos era a vida o muerte. Con los del Norte siempre era duro: los campos, siempre mojados, el público muy encima... todo era muy complicado. No una guerra, pero sí un combate muy difícil y con los arbitrajes de antes, no como ahora, que hay 70 cámaras por partido. Insisto en que ir allí era algo muy complicado".

(Y IV) 11-5-1980. LA LIGA... Y LAS PRIMAS.- No se pueda hablar de aquellos duelos Real Sociedad-Sevilla sin señalar los eventos que rodearon el partido de la 33ª jornada del Campeonato 1979-80, entre las 18:00 y 20:00 horas del domingo 11-5-1980, cuando sendos tantos de Ricardo Daniel Bertoni pusieron KO por primera vez (2-1) a la Real Sociedad en toda esa Liga 79-80; fue un resultado que le costó su eventual primer título a la Real y que estuvo salpicado por incidentes en un partido trepidante -que el Sevilla terminó con ocho jugadores de campo más un portero suplente, Alejandro Valero-, anécdotas varias, primas millonarias (de un Real Madrid al que el éxito sevillista le situaba a las puertas del título) y un recuerdo imborrable. De nuevo, Pablo Blanco...

"Cuando le quitamos el título, en 1980, con el triunfo por 2-1, a mí me echaron y también a Juan Carlos. Fue por el gol de ellos, en fuera de juego claro. El árbitro era Soriano Aladrén, nos echó a Juan Carlos y a mí porque protestamos el claro fuera de juego de Satrústegui. Pero brilló con luz propia Daniel Bertoni, que se destapó como el campeón del mundo que era, nos sobrepusimos... y ganamos por 2-1. Les faltaba López Ufarte, que siempre nos formaba un lío. Juanito acabó lesionado. Todos sufrimos muchísimo, un esfuerzo increíble".

En su edición del martes 13-5-1980, 'ABC de Sevilla' describía así ese tanto realista, el 1-1, en pies de fotografía y en la ficha técnica del cronista, Manuel Ramírez Fernández de Córdoba:  "El balón llegó a Satrústegui, este cabeceó hacia atrás y quedó en fuera de juego posicional... tira Zamora y gol, el linier no se mueve de su banda (Nota: había una foto del linier-estatua), Soriano no consulta y se formó el lío... un gol que en ese minuto significaba prácticamente una Liga... Minuto 64, Centro de Gajate, balón que toca Satrústegui de cabeza hacia atrás y disparo a bocajarro de Zamora; el delantero estaba en fuera de juego". El cronista, F. de C, se refería al Sevilla vencedor como... 'Los Nueve Magníficos'.

En la portada del 'ABC' sevillano de ese mismo día titulaba a todo trapo: 'La Real Sociedad, batida en Nervión'. Y dentro, un editorial en páginas de Deportes se titulaba... 'Así, así, así gana el Madrid'. El editorial se enfrentaba a las manifestaciones de repulsa de la afición sevillista a su palco (presidido por Eugenio Montes Cabeza), con los consabidos gritos de 'Así, así, así gana el Madrid'... referidos al titánico esfuerzo que el disminuido equipo sevillista ejecutaba ante el equipazo donostiarra. Había mucho dinero (madridista) de por medio... y la afición sevillista era consciente. Esto, cuando las primas 'a terceros' ya estaban oficialmente prohibidas.

La Real Sociedad había llegado a Sevilla en la tarde del sábado 10-5-80. En 'ABC de Sevilla' se convocaba la 'Asamblea General del Betis' en el Colegio Claret: para el jueves 12 de junio. Tal como pisó el Hotel Colón, Luis Arconada sentenció sin el menor aspaviento: "Nos jugamos la Liga... la gente quiere que seamos campeones... ¿las primas? es una cosa que, como nosotros no la hacemos, pues allá el que lo haga... si no ganamos la Liga sería una desilusión". El equipo liderado por Arconada había recibido en 1979-80 una derrota en Copa de la UEFA, en Milán (Inter, 3-0) y dos en Copa... Barcelona, 2-1, y Castilla, 2-0, con eliminación incluida en el 'Santiago Bernabéu'. Pero no había perdido en una Liga en la que Arconada aparecía en Sevilla con 18 goles encajados en 32 partidos... hasta ese mismo fin de semana.

Curiosamente, el directivo sevillista Paco Ramos, antiguo propietario del Restaurante trianero 'Río Grande', había estado en Donosti pocos días antes para asistir a la Comunión de la hija del médico de la Real, Enrique Echevarren, con el que le unía una gran amistad. El hijo de Echevarren trabaja hoy en  'El Diario Vasco', del mismo modo que Luis Arconada Jr, hijo del mito Luis Miguel Arconada... es el Jefe de Prensa en la actual Real Sociedad. Curiosamente, y a través del propio Echevarren y del rociero donostiarra Manolo Dioni (Discoteca 'La Kabutzia', una barcaza) Paco Ramos era amigo, tan amigo de los 'cracks' donostiarras... que,  todos los años, Ramos les invitaba a disfrutar de lo mejor de la primavera sevillana, una vez concluidas las competiciones oficiales. Y ahí te podías encontrar por la calle Betis o la piscina del Círculo de Labradores, en Los Remedios, a Satrústegui, Zamora, Idígoras, Arconada... 

De alguna manera -confirmado siempre por los protagonistas-, a esos jugadores de la Real Sociedad... siempre les caía algo mejor un Betis estelar de 1980 y 81, con toda 'aquella' leyenda de simpatía del Betis y su bellísimo fútbol, técnico y más 'amable' de enfrentar que el del competitivo Sevilla, que sabía hacer aquel 'combate' recordado por Pablo Blanco y Antonio Álvarez. "Teníamos esos buenos amigos en el Sevilla, pero el fútbol que hacía aquel Betis de 1980 y 1981, también era muy bonito de ver... y eso que siempre nos daba problemas", recuerdan, aun hoy, Idígoras, 'Satrus' y Zamora. En aquellas dos temporadas, 79-80 y 80-81, el Betis jugó cuatro partidos con aquella potentísima Real Sociedad... con cero derrotas: tres empates (1-1, 0-0, 2-2)... y una victoria por 1-0, Betis: 1-2-1981, diana de Segundo. Pero algo iba a sacar también el Betis del Real Madrid. No todo bueno.

En la misma tarde del sábado 10-5-80, José Luis Orbegozo, presidente de la gran Real Sociedad declaraba y sostenía, en previsión de lo que pudiera ocurrir en Nervión... y que se veía venir: "Nosotros no hemos primado en los 13 años que llevo de presidente ni por ganar ni por perder; y además, está prohibido". Según revelaría el diario 'El País' en enero de 1983... el Real Madrid había librado 4.500.000 pesetas, 300.000 pesetas de 1980 (menos de 2.000 euros al cambio actual) para cada uno de los 15 jugadores que que entraron en la convocatoria de un Miguel Muñoz... al que el Real Madrid iba a tratar con especial consideración, de acuerdo a su ilustre pasado en Chamartín.

Tras el gol ilegal de Zamora, el 1-1, efectivamente el Sevilla pasó a desplegar un esfuerzo titánico, inhumano (el punto del empate donostiarra fastidiaba al Real Madrid y sí le valía 'todo' a la Real, que hubiera seguido dependiendo de sí misma con el 1-1)... y acorraló a una Real Sociedad incomprensiblemente 'atocinada', tan espesa como una de estas tardes tórridas, entoldadas y casi sin aire, del mayo sevillano. El ambiente era denso, espeso, ominoso: repleto de tensión. Con la Real atenazada y los 'Nueve Magníficos' sevillistas sacando fuerzas de donde apenas debería haberlas... en el minuto 83, Daniel Bertoni se fabricó y guisó un golazo en acción individual con tiro raso al poste derecho que defendía -esta vez, con impotencia- Luis Miguel Arconada. El 2-1, la puntilla de Bertoni, tumbaba sobre el verde tapete de Nervión a una Real Sociedad desplomada... que ya no se iba a levantar y que iba a perder la Liga 79-80 por esa sobrehumana demostración del Sevilla... y por sendas victorias del Real Madrid en los dos partidos finales del Campeonato: Las Palmas (1-2) y Athletic (3-1), este en el alirón madridista en Chamartín frente al inútil triunfo de la abatida Real sobre el Atlético de Madrid, en el cierre de Liga en Atocha.

Al final del partido pasaron bastantes cosas más, amén de las referidas protestas ('Así, así, así gana el Madrid')... al palco de Eugenio Montes, en pleno corazón de Nervión. Dijo Miguel Muñoz Mozún: "Ahora pienso que mi equipo pudo estar más arriba... profesionalmente yo no tengo nada que desear al Real Madrid, el Madrid es un equipo con el que no me atan lazos materiales ahora mismo... ganaron los míos y basta; íntimamente es otra cosa. Y eso lo sabéis todos". En plena desolación, el entrenador realista, Alberto Ormaechea, espantaba fantasmas. O lo procuraba: "No he reconocido a mi equipo, no ha sabido sobreponerse a la presión. Luis de Carlos (N. B: presidente de aquel Real Madrid) sabe que las primas a terceros están prohibidas; así que él sabrá lo que ha hecho, si es que ha hecho algo".

Las palabras de Miguel Muñoz no iban más allá de la mitad de la verdad; mientras Muñoz había ajustado su propia 'prima personal' con el Real Madrid (500.000 pesetas, 3.000 euros de hoy), en una de las neveras del vestuario del Sevilla aguardaban su turno 4.500.000 pesetas ('más o menos', sonríe Pablo Blanco), en billetes fresquitos y listos para los verdugos de la Real Sociedad. No cabría mejor plasmación de la expresión 'Toma el dinero y corre'. En 2020, Alejandro Valero, el portero del Sevilla en aquel partido, declaró a Efe: "Al descanso íbamos ganando 1-0 y, al comienzo de la segunda parte, ellos empataron en claro fuera de juego... lo que nos obligó a jugar más de media hora con nueve porque el árbitro expulsó a Pablo Blanco y a Juan Carlos, al protestar el gol de Zamora. A ellos les valía el empate y pensaban con dos más les sería fácil mantener el resultado". 

La cruda realidad es que Valero, que no volvió a jugar en el Sevilla (y se iría al Badajoz)... se embolsó la prima: y también, el portero suplente del Sevilla en aquel célebre partido, que era el del Sevilla Atlético: Miguel Ángel (Álvarez), un chico de Los Remedios. La (ácida) cruz de la moneda fue para Francisco Ruiz Brenes, 'Paco', 'SuperPaco', meta titular del Sevilla en toda la temporada 79-80, y que no jugó ante la Real Sociedad por tarjeta recibida en Salamanca, en la jornada anterior (32º, 2-1 para UD Salamanca). Consternado, Paco (hoy, tras avatares varios, hostelero de éxito en Cabo Roche) reclamó al menos 'media prima' a los capitanes del equipo, que no tuvieron otro remedio que negarse. El dinero fue para Miguel Ángel. 'Vaya el rebote de Paco cómo fue', confirman Pablo Blanco y Antonio Álvarez.

EPÍLOGO: EL COMITÉ... Y EL BETIS: SANCIÓN A BENÍTEZ.- Pero muy poco después... explotaron los hechos. En cadena. Por el lado más inopinado. El 28 de mayo de 1980, ante ciertas sospechas y declaraciones de testigos presenciales, el Comité de Competición, que hasta entonces no había actuado por 'falta de pruebas'... llamó a declarar a Antonio Benítez y Enrique Morán, del Betis, que confirmaron ante el Comité -previo diálogo de partes con el club verdiblanco-... 'haber recibido una prima total de 750.000 pesetas por empatar en Atocha ante la Real Sociedad'.

Esta confesión de Benítez y Morán se refería a un partido del 16 de enero de 1980, en el que una Real Sociedad que parecía imparable y un Betis que jugaba 'como Dios' firmaron tablas en Atocha: 0-0 . El dinero del Real Madrid les fue entregado al día siguiente a los béticos en el aeropuerto de Barajas, cuando el equipo verdiblanco se disponía a tomar el avión de vuelta para Sevilla; otros sostienen que los hechos 'de autos' ocurrieron en la Estación de Chamartin, cuando el tren con el Betis llegaba desde el País Vasco, ya en tránsito para Barajas. Una mujer, a la que se llegó a identificar como la exactriz 'Sonia Bruno' (Antoñita Oyamburu), esposa del doctor y futbolista internacional, José Martínez 'Pirri', entonces jugador internacional madridista, les entregó el dinero a los del Betis en una bolsa de papel estraza. El entrenador bético, el gallego Luis Cid 'Carriega', fallecido en 2018, se negó a cobrar una peseta de la prima. El jugador Benítez -además, capitán- sí fue sancionado con un mes de suspensión que empezó a contar en la temporada siguiente: la 80-81. Y eso sí que iba a ser así... cuando Daniel Bertoni, traspasado a la Fiorentina, ya ni siquiera se encontraba en las filas del Sevilla, que reemplazó al 'Terrible' Bertoni con Carlos 'Puma' Morete.

Entonces, el Comité de Competición sí indagó sobre la prima del Real Madrid al Sevilla por batir 'in extremis' a la Real Sociedad el 11-5-1980... pero no consiguió la comparecencia de Luis de Carlos, presidente del Madrid, pese a cursar varias citaciones. El Real Madrid fue multado con 2.600.000 pesetas del ala, que no pagó: al prosperar su recurso ante el Comité Superior de Disciplina, ahí presidido por Francisco Martínez Fresneda, por entonces... socio del club madridista. Un miembro del Comité de Competición diría con ironía casi británica: "Exigen que el dinero se entregue ante notario para que exista prueba suficiente".

Cuarenta años después, Satrústegui lleva un negocio de (buenos) vinos; Zamora, representaciones y 'consultings' varios, Idígoras regenta gimnasios, corre maratones y pasea en las mañanas fresquitas donostiarras del Barrio de El Antiguo, junto a la playa de Ondarreta y al Peine de los Vientos. Y ya casi con 67 años, Luis Miguel Arconada Echarri pasea por las confiterías del Casco Viejo -le gustan mucho las milhojas- con sólido aire de patriarca. Le siguen saludando igual que 'antes', con el murmullo, 'Luis... Luis... Luis-Luis-Luis'... que trae la brisa del Cantábrico desde el nido de la 'Peña Mujika'. Tras dejar una hija 'sevillana', Miguel Muñoz Mozún falleció en 1990. Alberto Ormaechea, en 2005. Antonio Benítez les siguió en 2014. Y...

 ... "En Donostia/San Sebastián, entre 1913 y 1999, existió el llamado 'Campo de Fútbol de Atocha': donde hoy hay una gran plaza rodeada de viviendas"...

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