La estampida de la 'Valkiria' Marita Koch, 6-10-1985; 36 años del récord mundial más inaccesible

Alejandro Delmás
03/10/2021

A 36 años cabales desde el 6 de octubre de 1985, cuando se impuso con pulmones y piernas de acero el que es seguramente el récord más inaccesible o inatacable del atletismo mundial... ya ni siquiera existe la pista sintética de tartán australiano donde Marita Koch, 'Marita Meier-Koch', a día de hoy, estableció esa plusmarca brutal, quizá más inhumana incluso que los récords de Usain Bolt en la alta velocidad masculina. Y aquí hablamos de los 47.60, 47 segundos con 60 centésimas, que Koch (Wismar, Pomerania/Distrito de Rostock, Alemania Oriental, 18.02.57, 1,71 de altura) estableció como marca capital, prácticamente inconcebible e inatacable, en 400 metros lisos femeninos.

El obús de Rostock descargó con toda su potencia en la final de 400 metros lisos en la IV Copa del Mundo de Atletismo, en el Bruce Stadium, Canberra, Australia. En esa misma Copa del Mundo, las irresistibles 'valkirias' germanoorientales aún se llevaron otro fastuoso récord mundial para la entonces República Democrática de Alemania (DDR, RDA): un 'marcón' de 41.37 en el relevo 4x100 femenino: Silke Gladisch, Sabine Rieger, Ingrid Auerswald, Marlies Göhr-Oelsner. Este último récord sí pudo ser batido... 'sólo' 27 años después de 1985, a cargo del 4x100 de Estados Unidos (Madison, Felix, Knight, Jeter) que se alzó con el oro olímpico en 2012, en Londres: 40.82. Y ya veremos cuándo cae este registro sideral de las campeonas estadounidenses en el Estadio Olímpico de Londres, hoy 'domicllio' del West Ham United.

Ni cinco años después del tremendo récord de Koch (más el del 4x100 de la RDA) sobre su bendita superficie, a comienzos de 1990, la pista sintética del Bruce Stadium -cuyo recinto capaz para 25.011 espectadores aún existe como Canberra Stadium o 'GIO Canberra Stadium'- ya había desaparecido. La pista-récord de Canberra se estrenó en 1977 con el Bruce Stadium y presentaba una curiosísima recta de llegadas con una docena de calles para 100 metros, ¡¡12 calles!!, algo casi imposible de ver en estos días. Todo su historial y calidad no salvó a la pista 'de Marita Koch' de ser removida y hecha pedacitos, a fin de que el estadio en cuestión -propiedad del Ministerio de Deportes de Australia- se pudiera usar a tope para el fútbol australiano ('Canberra Raiders'), rugby, 'cricket' o cualquiera de estas cosas. 

La poco atlética obra de demolición alcanzó inclusive a la pista de calentamiento. Aunque tampoco es algo tan difícil de ver en Australia; se trata exactamente de lo mismo que sucedió con la pista de atletismo del Estadio de Australia, en Sydney, la sede de los Juegos Olímpicos de 2000. En 2003 y con vistas a la Copa del Mundo de rugby (la gloria de la Inglaterra 'de' Jonny Wilkinson) ya desapareció esa pista de este gran recinto que luego se ha ido llamando 'Telstra Stadium o 'ANZ Stadium', pese a que allí se congregaron, el 25 de septiembre de 2000, nada menos que...  112.524 rugientes espectadores para dar alas a la aborigen australiana Cathy Freeman en su coronación como campeona olímpica de 400 metros lisos: con 49.11. Cabría reparar en que esta bonita marca de Freeman para colgarse el oro de Sydney (Cathy había firmado 48.63 para la plata olímpica de Atlanta, 1996) empeoraba la de Marita Koch en Canberra en más un segundo y medio... a los 15 años de la hazaña de la alemana de Rostock.

La comparación numérica, de registros y hazañas, es el departamento que más nos sitúa en el valor de la barbaridad estratosférica que Marita Koch acometió en el Bruce Stadium, aquel domingo 06.10.1985. Naturalmente y desde entonces, ninguna otra final femenina de 400 lisos en Mundiales o Juegos Olímpicos se ha ganado con un registro ni siquiera cercano. Para ser exactos: tampoco se hubiera ganado siquiera una 'simple' medalla de plata en estos grandes eventos y ahora veremos por qué y por quién. Primero... porque ninguna otra mujer ha bajado de 48.00. Y... 

Cuando se suceden las bravatas de unas y otras, desde Marita Koch ninguna mujer ha podido bajar de 48.00 en la vuelta a la pista. Sólo otra fémina hizo eso... pero fue un par de años antes que Koch: Jarmila Kratochvílova, la también terrible checa, que firmó 47.99 para alzarse con el primer título mundial de la distancia, el 10 de agosto de 1983, en el Mundial de Helsinki. Esos 47.99 de Kratochvílova fueron récord mundial en ese momento (era la primera 'humana' en bajar de 48.00) e interrumpían la dominación que la propia Koch ejercía en el primado mundial de la distancia, en secuencia que duraba desde julio de 1978 (Leipzig). Siendo monumental este registro de 47.99 de Kratochvílova, lo que ya lo convierte en alucinante es que la noche antes, el martes 9 de agosto de 1983, Jarmila había conquistado el oro mundialista de Helsinki en 800 con un 'crono' de 1:54.68. Ocurre que, actualmente, sólo otras cuatro mujeres han podido mejorar esta última marca en 800 metros... y esto es sin hablar de la propia Kratochvílova, que mantiene en esta última distancia otro extraordinario récord mundial, 1:53.28, desde el 26 de julio de 1983, en Múnich. Como ya verificamos en 'Muchodeporte.com' este pasado verano, al cumplirse el 38º aniversario de esta otra hazaña, el récord de Kratochvílova en 800 metros es el más longevo del atletismo mundial... y es el único que va por delante en duración del de Marita Koch en Canberra. Pero si uno tuviese que dar una opinión, esta sería que va a ser más difícil superar la plusmarca de Koch en 400... que la de Kratochvílova en 800. En todo caso, ambas son de otra galaxia. Pero, aunque sea para desvariar... no nos desviemos.

NÚMEROS, RIVALIDAD... 'DOPING'.-  Durante su vida competitiva, y a partir de las distancias de 50 y 60 metros 'indoor', el más purísimo 'sprint', Marita Koch puso su firma en... 30 récords mundiales, bajo techo y al aire libre, en 60, 200 y 400 metros lisos, y en los relevos 4x100 y 4x400. Esencialmente por el boicot del bloque del Este a los Juegos de Verano de 1984, en Los Ángeles, Koch -que ya no competía en 1987, inclusive antes de cumplir 30 años- sólo presenta dos medallas olímpicas, ambas en 1980, en Moscú, 400 y 4x400, además de cuatro oros mundialistas... y otros seis en Campeonatos de Europa, entre 1978 y 1986, aquí en el lluvioso Europeo de Stuttgart/Neckarstadion que sentenciaría la despedida de Marita de la gran competición. Que precisamente Marita Koch no tenga un título mundial en 400 lisos es un accidente que se explica básicamente porque hasta 1991, los Mundiales de Atletismo se desarrollaban cada cuatro años. Koch sí compitió en 1983, en el Mundial inaugural de la lista, en Helsinki... pero fue en 100 y 200 metros (plata y oro) más los victoriosos relevos de las 'valkirias' de la RDA en 4x100 y 4x400. 

Martirizada por una larga tendinitis en el 'Aquiles' y con la motivación reducida después de la hazaña de Canberra -al Europeo de Stuttgart en 1986, Koch ya acudió sólo bajo las órdenes expresas de Manfred Ewald, gran 'Führer' del Deporte en la RDA- Marita ya no competía cuando el Mundial de Roma, en 1987. En 2015, en una entrevista en la BBC con motivo del trigésimo aniversario del récord de Canberra, Koch se expresó con añoranza en el sentido de que le hubiera gustado volver a correr después de la Reunificación de Alemania, 'en 1992 o 1993, como sí pudo hacer Heike Drechsler'. Pero, admitía también Marita Koch, "en 1992 o 93 ya había pasado una decada desde mis mejores años, yo tenía en esos momentos como 12 o 13 años más de los años más deseables para competir y no pude hacer como sí hizo Heike". En todo caso, Heike Drechsler-Daute, otra gran 'valkiria' de la RDA, que aún ganó el oro olímpico en la longitud de Sydney-2000, ya al borde de los 36 años... era y es casi ocho años más joven que Marita Koch. La también imponente Drechsler (récords del mundo en 200 lisos y longitud, sendos oros olímpicos en longitud, en Barcelona'92 y en Sydney)... nació el 16.12.1964. Estos días, Heike Drechsler sostiene que su objetivo es terminar un maratón.

El récord de Kratochvílova en Múnich fue el último aceptado por la Federación Internacional, IAAF, antes de la regla de control 'antidoping' obligatorio para la homologación, que empezó a contar ya en los Mundiales de Helsinki, del 7 al 14 de agosto de 1983: a las dos semanas escasas después de la hazaña de la checa en Múnich. Recalcaremos que los 47.99 de Jarmila en la final de 400, en Helsinki, eran, a esa fecha... récord mundial, hasta los 47.60 de Koch en 1985, más de dos años después. De hecho, y con sus 47.99, Kratochvílova interrumpió en Helsinki el monopolio que Koch ejercía sobre la plusmarca de 400 desde sus 49.19 de julio de 1978, en Leipzig, hasta los 48.16 que ya firmaba en 1982. El 31 de agosto de ese mismo 1978, y en el Europeo de Praga, Marita Koch también fue la primera mujer en bajar de 49.00 en la vuelta a la pista: 48.94. En los Juegos moscovitas de 1980, Koch batió a Kratochvílova en la final de 400 lisos para subir a lo más alto del podio del Estadio Lenin, en Luzhniki: 48.88/49.46. Siempre 'ellas'. Siempre una gran rivalidad... que, sin duda, las hizo mejores.

Pero la sombra del dopaje/'doping' siempre atizó el planeo de la duda sobre los actos sobrehumanos de Marita (y de Jarmila), en 400 y 800. Kratochvílova dobló en Helsink/'World's/1983 los oros mundialistas en 400 -plusmarca mundial del momento- y 800 metros. Otra checa, Tatiana Kocembova, alcanzó la plata mundialista de 400 en Helsinki, con otro registro fabuloso, 48.59, ¡por la calle uno!... siguiendo la estela de Kratochvílova, en la calle 3, 'tres'. Evidentemente, Jarmila abandonó Finlandia en 1983 sin dar 'positivo', lo mismo que ocurrió con Marita Koch tras la Copa del Mundo de 1985, en Canberra... donde la soviética Olga Bryzgina/Vladykina hizo con Koch exactamente lo mismo que Kocembova con Kratochvílova en Helsinki: por la insólita calle 'uno', Bryzgina/Vlaydkina siguió como pudo tras la oleada de Koch y se apuntó el segundo puesto con unos 48.27 que a día de hoy la convierten en la quinta mujer de la historia más rápida en la vuelta a la pista. En esa misma carrera-récord de Canberra, una Jarmila Kratochvílova ya algo decadente (26.01.1951) y bastante cerca de los 35 años no pasó del quinto puesto, en discretos 50.95.

Un especialista en atletismo tan celoso con las trampas como es el escocés Doug Gillon nos revela: "Kratochvílova nunca dio positivo... pero nadie ha podido mostrar nada que vinculara a Kratochvílova con programas checos del dopaje, a pesar de que ella fue la estrella más brillante del atletismo de Checoslovaquia. La vi ganar los títulos de 400 y 800 metros en el Campeonato Mundial inaugural en 1983, en Helsinki, rompiendo la mejor marca del mundo en 400 lisos. Esa victoria interrumpió el monopolio de Koch en el récord de 400 metros, que ya se estiraba desde 1978. No importa cuán fuertes puedan ser las sospechas, esas sospechas no prueban que Kratochvílova haya podido doparse. Sí, era una figura extrañamente robusta, incluso masculina, pero eso no prueba nada. Algunos de los grandes campeones del deporte han sido 'monstruosos", concluye Gillon. 

Pero Gillon sí apuntó en el diario escocés 'The Herald' (Glasgow): "(Marita) Koch nunca ha admitido públicamente el uso de esteroides, aunque los documentos sobre el programa de dopaje de su país incluso muestran las sustancias y las dosis específicas. Estos documentos incluyen una carta de Koch al director de la compañía farmacéutica estatal en la RDA/DDR/Alemania Oriental, quejándose de que Barbel Wöckel su gran rival en 200 y 400 metros lisos, venía recibiendo dosis mayores de esteroides porque un pariente de Wöckel trabajaba para la empresa (NB: 'Jenapharm').... Yo diría que cuando existen pruebas tan claras de dopaje, como ocurre con David Jenkins y Koch, existen todas las justificaciones para eliminar sus registros". 

KOCH, KRATOCHVÍLOVA... Y FLO-JO.- Hasta 2017, la Federación Internacional (IAAF-World Athletics) estuvo trabajando por vía de investigaciones y comisiones en en el análisis de pistas y rastros que permitieran invalidar antiguas plusmarcas a través de evidencia de dopaje. Al fin, el proceso de esta 'Memoria Histórica' del atletismo se rebajó mucho en vatios e intenciones, debido a que la propia Agencia Mundial AntiDopaje (WADA/AMA) estableció una fecha máxima de 'retroactividad' para los eventuales castigos fijada en 10 (diez) años, algo que automáticamente puso a buen recaudo las sensacionales marcas de Koch y Kratochvílova en los primeros (y medios) años 80... y de Florence Delorez Griffith-Joyner en la gran velocidad, en 1988, en los 'Trials USA' de Indianapolis y en los Juegos Olímpicos de Seúl: 10.49 en 100 metros... y 21.34 en 200. 

En todo caso, Griffith-Joyner ya no está aquí para defenderse de las sospechas y acusaciones (por uso indetectable de y 'EPO' y homona del crecimiento, somatotropina) que caían sobre ella y sobre su 'gurú' técnico personal, Bob Kersee. Flo-Jo dejó este mundo el 21 de septiembre de 1998, a tres meses de cumplir 39 años y tras un violento ataque -¿cerebral, de epilepsia...?- en pleno sueño. Koch, Kratochvílova, Drechsler, etc... sí viven para contarlo, como ahora veremos más en extenso.

El 'Oral Turinabol' de 'Jenapharm' (fábrica ya floreciente en el III Reich) era el más usado de los esteroides anabolizantes que se entregaban a las atletas de la República Democrática Alemana (DDR), Alemania Oriental. Cabe pensar -empíricamente al menos- que una serie de récords de las 'valkirias' de Alemania del Este, en atletismo y natación, resultan casi imposibles de batir, si no media dopaje. Según especialistas alemanes (Giselher Spitzer, en el libro 'Doping in der DDR'), las cantidades de Oral-Turinabol entregadas a Marita Koch podrían haber mejorado su marca en 400, a lo largo de los años entre dos y tres segundos. 

MARITA, RÉCORDS... Y PALABRAS.- Con 'suplementación' o sin ella, pero siempre sin tests positivos, Marita Koch destrozó las listas de récords germanoorientales e incluso mundiales desde 1982 hasta 1985. En Campeonatos Nacionales de la DDR, Koch ganó 12 títulos, repartidos equitativamente entre 'indoor' y aire libre en distintas categorías. Además, batió repetidas veces los récords de 50, 60 (los 'sprints' cortos bajo techo), 200 y 400 metros, bajo techo y al aire libre... y relevos 4x100 (1979 y 83, donde tuvo compañera como 'Romy Schneider', luego 'Romy Müller) más, por supuesto, 4x400. En los Europeos de Praga (1978), Atenas (1982) y Stuttgart (1986), Koch se alzó con dobles 'oros' en 400 lisos y 4×400. Aproximadamente desde 1971 a 1986, antes de la explosión de Koch y su generación (a partir de 1979), las 'valkirías' de la RDA pasaban como un ciclón por los relevos 4x400... batiendo récords continentales y mundiales, uno tras otro, en la inmensa mayoria de las grandes citas. 

Hay por ahí un sideral récord mundial en 4x400, bastante 'escondido', 3.15.92 (Walther, Büsch, Rubsam, Koch, equipo nacional), el 03.06.1984, en Erfurt, en los Campeonatos de la RDA, que aún hoy sólo cede en lo más alto de la tabla ante los 3.15.17 del equipo olímpico de la URSS que ganó el oro en los Juegos de en 1988. Dice siempre Marita Koch (quien hacia 2010 declinó una entrevista personal telefónica con el aquí firmante 'por no estar dispuesta a hablar de 'doping' bajo ningún concepto', algo que no era negociable en según qué medios): ..."1984 estaba programado para ser mi gran año en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, de donde nos dejaron fuera por una farsa políticamente organizada. Vino el boicot... y aunque mi motivación era la mía propia, yo formaba parte de un sistema político y de propaganda. Era del mismo modo que me hubiera gustado acabar mis estudios de Medicina, pero también tuve que sacrificarlos.. Así que, de esta manera, también sabía que si podía bajar de 48 segundos era allí, en Canberra, porque ya tenía 28 años. Si no lo hacía, ya no repetiría la oportunidad. De esto sí era consciente. Además, viajar a Australia era algo que me hacía mucha ilusión, una ilusión particular. Entonces, en Alemania del Este no teníamos más oportunidades para viajar que los eventos oficiales".

Por fijar el trayecto de la 'Reina de las Valkirías' hacia y hasta Canberra/1985 y por recordar... en el Mundial de Helsinki 1983, Marita suscribió cuatro medallas: oro en 200 (22.13), 4×100 (récord mundial incluido, 41.76, con Gladisch, Lange, Göhr) y 4×400 m, así como la plata en 100 metros: 11.02, tras los 10.97 de Marlies Göhr/Oelsner. A esas alturas, Marita Koch era una rutilante 'Llanera Solitaria'. De no haber sido por el boicot soviético y del Pacto de Varsovia a los Juegos Olímpicos de 1984, en Los Angeles, Marita podría haber sumado otras varias medallas y récords. Pero iba a dejarnos aquella última llamarada en Canberra. Un resplandor final y colosal, como en esa 'Cabalgata de las Valkirias', de Richard Wagner.

CARRERÓN... Y DESPEDIDA.- En la Copa del Mundo de Canberra, el 6 de octubre de 1985, Marita arrasó el récord de 400 lisos de Kratochvílova en el Estadio Olímpico de Helsinki, aquelllos 47.99 del 10.8.83. Ese récord el único objetivo de Koch en Australia, tal como su entrenador -y luego marido-, Wolfgang Meier, había anticipado. "Fue una suerte que en esa Copa del Mundo de 1985 pudiéramos aprovechar y sacar a la luz todo el entrenamiento que se había hecho en 1984 de cara a los Juegos Olímpicos a los que no fui. La semana antes de ir a Australia, Meier me había tomado 21.56 en un control personal. Nunca había hecho esa marca en 200, donde mi récord mundial había sido de 21.71. Sabíamos lo rápida que estaba y él, Meier (NB: entre sospechas y en el año 2000, Wolfgang Meier pasó a entrenar brevemente a la francesa Marie-José Pérec, campeona olímpica de 400 metros en 1996)... Wolfgang me insistió en que con esa rapidez estaba para bajar de 48.00 en 400 y batir el récord del mundo de Kratochvílova, uno de los objetivos que aún me quedaban".

El viernes 4 de octubre de 1985, ya en el Bruce Stadium de Canberra, la Australia que tanto la ilusionaba y en la IV Copa del Mundo, Marita Koch empezó por arrasar a la competencia en 200 metros... relajándose al final, a instancias de Meier: 21.90. Con -0,7 metros de viento en contra... el prodigio de Rostock bajó de la barrera de 22.00 y barrió al resto del mundo. Koch dejó atrás, a bastante cerca de un segundo, a la esbelta jamaicana Grace Jackson (22.61) y a la soviética Zhirova: 22.66. Meier le había insistido en que 'guardara lo mejor de sus fuerzas' para la vuelta a la pista. Y ahí, en Australia, el domingo 6 de octubre de 1985 y desde el tiro para la salida de 400 lisos, por la calle '2', 'dos', con el dorsal '521' y sus ligeras 'Adistar Spezial' de 'sprint', grises, sin taconera acolchada y casi descalza excepto los clavos, Marita Koch, más tarde Meier-Koch... voló como una mariposa transportada con alas de fuego. 

...En Canberra, el récord más alucinante del atletismo mundial estalló a través de unos oficiosos tiempos parciales de paso (según la IAAF) de 11.4 (100), 22.5 (200) y 34.1 en 300 (11.4 + 11.1 + 11.6 + 13.5). Esto, aunque Meier informó que su cronometración fotoeléctrica había registrado en idénticas distancias unos 'pasos' de 10.9, 22.4 y 34.1, iguales a 10.9 + 11.5 + 11.7 + 13.5. No parece verosímil el 10.9 de salida, habida cuenta de que el mejor registro de Koch en 100 se firmó con 10.83 en 1983. En 1985 tenía 10.97. Si hubiera pasado a ese tope... el desfondamiento del final hubiera sido, con certeza, mucho más sensible que los cerificados 13.5 del último hectómetro. Puede ser que el tiro del juez de salida pillara a Wolfgang Meier tomándose un 'pincho de canguro'. O pudo ser 'exceso de cariño', quién lo sabe ya.  

...Sin duda, y como se advierte en las viejas grabaciones, la clave de la gesta residió en el explosivo paso de Marita por la 'contrarrecta', entre los 100 y 200 metros iniciales, que la llevó a un 22.5 en 200 digno de un gran cuatrocentista... masculino. Pero lo asombroso estaba por llegar. Y eran esos 34.1 en 300 metros que, a día de hoy... también supone lo más rápido que una mujer haya recorrido corrido jamás sobre la distancia de 300 metros lisos. En la técnica, Marita volaba de forma ideal en el braceo y en los codos, perfectamente ajustados bajo el cuerpo, en perfecta, rítmica y potente rotación de caderas.

...Ya totalmente apartadas y abismadas estrellas del calibre de la estadounidense Lillie Leatherwood, la cubana Ana Fidelia Quirot... o la mismísima Kratochvílova, en la entrada de la recta en la que las líneas señalaban una docena de calles, la transmisión de la televisión australiana solamente podía mantener en plano a Marita Koch y, por la calle 1, 'uno', a la soviética Olga Bryzgina/Vladykina, que se mantenía en combinación de potencia y técnica Las otras seis corredoras no aparecían. Con pequeña ralentización en los últimos cinco metros, algo irremediable a semejante ritmo, Marita Koch destrozó el récord y lo dejó como una 'Misión Imposible' para las décadas posteriores, hasta hoy: 47.60 segundos. 

A la monstruosa estela de la campeonísima de Rostock, Bryzgina, lógica segunda, firmó 48.27 -incluso recortando algún metro al final- y se convirtió así en la quinta mejor atleta de todos los tiempos sobre 400 lisos. Leatherwood fue tercera en 50.43, con Kratochvílova quinta en 50,95, tras Quirot y sus 50.86. 'Un poquito sí que me lo esperaba", dijo Koch sobre la misma pista a Donna de Varona, la comentarista estadounidense (ex campeona olímpica de natación en los Juegos de 1964 en Tokio); en los memorables Juegos Olímpicos de Verano de 1972, en Múnich, De Varona ya hacía las entrevistas a pie de piscina a un tal Mark Spitz...

En 2014, Marita Koch se extendió más y declaró a la IAAF, cuando fue introducida al 'Hall of Fame': "Fuimos muy afortunados de que en ese 1985, la Copa del Mundo fuese en octubre. A esas alturas, nuestra temporada ya habría finalizado en cualquier otro año, pero esa fecha y para esa gran competición nos dio tiempo a afinar nuestro sólido entrenamiento de la temporada con buenas dosis de entrenamientos cortos y de velocidad, que era lo que siempre buscábamos para superar, por ejemplo, a atletas tan resistentes como Kratochvilova. Todo eso lo pudimos hacer durante seis sólidas semanas antes de la Copa del Mundo. Así que llegaba corriendo los 300 metros casi medio segundo más rápido que mis mejores tiempos de siempre; me encontraba realmente en buena forma... en lo que fue la carrera en sí misma, mi primer '100' fue bueno y lo mejor es que después del paso por 200 no me sentí cansada en absoluto. Incluso en el 300, con esa tiempo que llevaba, aín me sentí fuerte. Los últimos 100 metros fueron horribles, ('awful')... pero ese siempre es el caso si has corrido un buen '400', como se tiene que correr..." 

..."En esos últimos metros, lo único que se me pasaba por la cabeza era : "vamos, no te quedes en 48.01 o algo así, por favor". Ese era el momento para bajar de 48 segundos. Ese momento. Ya en la meta me di cuenta de que los espectadores se habían levantado todos y pensé: 'pues parece que lo he hecho bien'. Entonces fue cuando miré al cronómetro... En principio, ya estaba aliviada al ver que delante de todo había un '47'. Las milésimas me daban igual, cualquier tiempo con un '47' ya era mi ilusión; el resto era un añadido. Después de correr 400 metros, una está tan destrozada que es difícil mostrarse con un gran júbilo. Aparte de eso, ¿qué podría decir?..." Pues lo que dijo a De Varona. Exactamente... 'I hoped so... a little bit'. Como que 'me lo esperaba un poquito'.

Marita Koch aún iba a ofrecer otra altísima competición... a altísimo nivel. Sucedería bajo los diluvios del Europeo de Stuttgart en 1986 (titulos con 48.23 en 400 y 3.16.87 en el 4x400, con Emmelmann, Büsch y Petra Müller-Schersing todo con la pista del Neckarstadion arriadísima), y todo, a instancias terminantes de Manfred Ewald; algo así como el 'Reichsführer' del deporte en la RDA, gran director del Programa Estatal de Dopaje germanooriental y, en el III Reich de Adolf Hitler, miembro del Partido Nacionalsocialista y de las Juventudes Hitlerianas en el III Reich ('Turinabol', 'Jenopharm'... etc). Ewald pretendía humillar con sus 'valkirias' en Suttgart al emergente atletismo de Alemania Federal. Pero, tras persistente lesión en el tendón de Aquiles (esos miles de kilómetros de entrenamientos en pistas sinteticas, esas 'Adistar' sin tacón acolchado...), Marita se fue a retirar en 1987 sin haber cumplido 30 años. Por ejemplo, Jarmila Kratochvílova tenía 32 años cuando realizó sus mejores marcas, en 1983. 

En 1989, Koch abandonó definitivamente la carrera de Medicina que había empezado 15 años antes. Se casó con Meier, con quien era 'algo más que amigos' a partir del Europeo de Praga, en 1978. Hoy, Marita es considerada como el icono supremo del 'olvidado' -aunque latente en ciertos sectores- sistema deportivo de la RDA/DDR. Su compromiso con el deporte y con el régimen socialista estaba fuera de duda. Hasta hace muy poco, ya como 'Frau Meier' o 'Marita Meier', aún se la podía hallar con cierta facilidad en Rostock, en su tienda de material deportivo y en un gimnasio del que es o era copropietaria. Tras los 48.25 de la ya citada Pérec para ganar el oro olímpico en 1996, en Atlanta, sólo la actual campeona mundial, Salwa Eid Naser, (23-5-1998, de Bahréin pero nacida en Nigeria), se ha acercado a la barrera de los 48.00: 48.14. Eid-Naser deslumbró con esta marca para ganar la final del Mundial de Qatar, el 03.10.2019. 

Después... Eid Naser -nacida en Nigeria- no ha podido presentarse a los Juegos Olímpicos de Tokio, este verano pasado... por causa de una suspensión de dos años por dopaje, con efecto a partir de 2020. Irónicamente, la sanción -que la IAAF perdonó inicialmente, pero que al fin impusieron entre la Agencia Mundial y el Comité Internacional Olímpico- cayó a Eid Naser por haber 'escurrido el bulto' ('no show') ante tres controles 'antidoping' por sorpresa. "En todo caso, el récord del mundo está cerca de nosotros”, dice el dominicano José Ludwig Rubio entrenador de la bahreiní. Ojo con las presunciones arriesgadas: a la suspendida africana de nacimiento aún le queda más de medio segundo, exactamente 55 centésimas según su actual mejor marca, para derruir El Muro de Koch, 'El Muro de las Valkirias'.

El final son palabras de Marita Koch (a Carlos Arribas, en 'El País', en 2010, y a la BBC en 2015) donde resume su pasado... y su presente, ya como empresaria en la hanseática Rostock -con tiendas de ropa y material deportivo más intereses en gimnasios-, junto a Wolfgang Meier, con quien Marita, ya 'Frau Meier' tuvo una hija: Ulrike. Hasta no hace tanto, Koch señalaba a Allyson Felix con el potencial para, eventualmente, batir la supermarca de Canberra. Obviamente, no fue así. Pero la sólida 'Frau Meier' mantiene la convicción de que su récord estratosférico de Canberra... caerá más temprano que tarde. Arribas pudo entrevistar a Koch 'bajo compromiso de no hablar de dopaje'.

"Después de 1985, se me acabó la motivación. ¿Qué más iba a poder hacer? Lo había ganado todo y había establecido aquel récord en 400. Aun así, me dejé convencer una última vez para participar en los Europeos de Stuttgart, en 1986. Claro, aquello era una encomienda de la 'clase', no de rendimiento. Un personaje como Manfred Ewald era muy hábil para convencerte a volver a decir que sí. Te hablaba, argumentaba y lograba que salieras de la oficina pensando: 'Jolín, si no hago esto, es que soy mala persona'. Te llenaban la cabeza con que también tenías que agradecerle al Estado todo lo que te dejó hacer y, por lo tanto, le tenías que devolver los servicios prestados..." 

..."Por supuesto, mucha gente todavía señala con el dedo a Alemania Oriental en el tema del dopaje, pero tenemos que recordar que eso, el dopaje, un problema global. Fue entonces, en mis tiempos, y todavía lo es en estos días. Podría empeorar a medida que el deporte se vuelva más comercial y se involucre más dinero. Tengo la conciencia tranquila y no tengo que demostrarme nada a mí misma. Lo único que lamento es no haber regresado al deporte después de la Reunificación, como hizo Heike Drechsler, para demostrar que ella aún podía correr rápido. Nunca di positivo, nunca hice nada que no debería haber hecho en ese momento. No logré el récord mundial de la nada. Previamente había mejorado mi tiempo en cinco ocasiones, paso a paso, siempre alrededor de la marca de los 48 segundos. Ya tenía 48.16 en 1982 y 1984. En algún momento... eso se iba a convertir en un récord mundial como éste que ha quedado. Además, todos los récords mundiales son de alguna manera una excepción, como lo es este mío, como lo será el que ahora tiene que venir de parte de la próxima persona que esté lista para batir el récord. En algún momento... ese día llegará. Va a llegar, seguro".

Marita Koch recordaba que "la base de todo lo que hacíamos en nuestros días era el sistema de entrenamiento desde muy jóvenes. "En la Escuela Deportiva de Wismar y en el '1.LAV Rostock' (Leichtathletikverein Rostock e.V), del que Marita sigue teniendo ficha y es 'Presidente de Honor')... teníamos un entrenador para cada grupo, desde los jóvenes hasta la élite. Estos días, aún corro unos cinco o seis kilómetros varias veces a la semana y todos los viernes juego a hockey o baloncesto. No correría un maratón, pero sí estaría feliz de suministrar las bebidas en el camino."

Tan directa, tan 'suya', tan teutona, hanseática y germánica, Frau Meier cree que 'va a llegar, seguro' ese día en el que alguien, alguna mujer... pase por encima de aquella monstruosidad suya en Canberra. Pero han pasado 36 años (más otros cinco de récord mundial, antes del 47.99 de Kratochvílova en Helsinki) y nadie, ninguna, lo ha conseguido. No vive mujer en este mundo cerca del resplandor de Canberra. Ese gran anillo bruñido que brilla en la mano de Marita Koch, Frau Meier y 'Reina de las Valkirias' es... el Anillo de los Secretos de las Valkirias de la RDA.

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