35 años del debut de Fernando Martín en la NBA... y 37 del adiós a la gran España de Corbalán

Alejandro Delmás
13/11/2021

En la madrugada española entre el viernes 31 de octubre y el sábado 1 de noviembre de 1986 y en el -aún existente- Memorial Coliseum de Portland, Oregón, el pívot madrileño Fernando Martín Espina se convirtió en el primer español en jugar en la mejor Liga de baloncesto en el mundo, la NBA. Lo que Ramón Trecet iba a llamar en TVE-1 'Cerca de las Estrellas'; una competición, la National Basketball Association, que entonces parecía en Europa absolutamente como otro mundo u otro planeta. El firmante recuerda la llegada a su puesto de trabajo en la tarde del 1.11.1986. Vamos a dar los menos nombres propios no necesarios y contaremos sólo los 'milagros'. Pero aquella tarde, el entonces jefe del firmante, en aquella oficina de aquel periódico de aquellos tiempos, el jefe, que tenía cierta sutil idea de los hechos, soltó al firmante: "Pues Fernando Martín sí que ha debutado en la NBA, esta noche en Portland, pero allí no tiene nada que hacer. Ha venido una foto con un tío que es blanco, que no es negro, pero es una bestia que le saca el doble y lo hace pequeñito. Impresiona. Como se tenga que buscar las papas con esos rivales...".

La foto en cuestión a que aludimos es exactamente la misma que abre este 'Escaparate'. El blanco que 'empequeñecía' o tapaba -exactamente, en un bloqueo de rebote- a Martín era ('es') Tom Chambers, el alero alto blanco de 208 centímetros de altura y 104 kilogramos de peso (nacido el 21.06.1959) que en aquella temporada 1986/87 brillaba en los Seattle Supersonics del hábil 'coach' Bernie Bickerstaff. Cuatro veces 'All-Star' de la NBA entre aquella misma misma temporada 86/87 y 1991, el excelente, gran alero Chambers -'Tommy Gun'- fue, en efecto, toda una estrella entre Seattle, Phoenix Suns, Utah... y anotó más de 20.000 puntos en la NBA, donde jugó la final de 1993 con los Suns, frente a unos lanzados Bulls de Michael 'Air' Jordan, que ahí sellaron su tercer título en fila.

Curiosamente, y al borde de los 37 años, en 1996, Chambers fue aún campeón de la Liga de... Israel con el Maccabi Tel Aviv. Y un poco más allá, y bastante 'iluminador', Chambers había sido -desde Utah, buena Universidad- el número 8 en la primera ronda del 'Draft NBA' de 1981, con los Clippers, entonces en San Diego. Todas las credenciales para ser una estrella. Por su parte, Fernando Martín Espina (Madrid, 25.03.1962-Madrid, 3.12.1989, 2,05 metros de altura, 2,16 de alcance de brazos o 'envergadura') no había pasado en el 'Draft NBA' del número 38 en 1985, seleccionado por los entonces mediocres New Jersey Nets. Tras otras experiencias que ahora narraremos, los Nets dejaron a Martín como 'agente libre' ya al final de 1985/86 para que pudiera firmar en Portland sin más problemas. Digamos que el jefe del firmante en aquellas fechas tuvo un buenísimo golpe de vista, aunque no fuera experto en baloncesto NBA. Con jugadores como 'aquel' Chambers en 'ruta de colisión'... Fernando Martín no tenía demasiado que hacer en la gran Liga estadounidense.

Cómo serían de mediocres aquellos New Jersey Nets... que en 1984 habían elegido en sexta ronda de 'Draft' -con el número 131- a Oscar Schmidt Bezerra, el gran cañonero de Brasil, y mandaron una carta a Schmidt haciéndole saber su elección y su interés... sólo para que Schmidt respondiera: "¿'Sexta ronda'? No, gracias"...Schmidt obró ahí un poco como cuando los alemanes intimaron la rendición en Bastogne, en las Ardenas y en las Navidades de 1944, a Anthony McAuliffe, General estadounidense de Brigada en la 101 Aerotransportada, atrapada en Bastogne, haciendo saber a la '101' lo desesperado de su posición... y McAuliffe sólo respondió por escrito a los enviados del XLVII PanzerKorps: "Nuts". 'Locos'. Poco después, McAuliffe y sus 'Águilas' de la '101' serían rescatados por las tropas del General Patton... y por la aviación de la US Air Force, cuando despejaron los cielos de las Navidades de 1944 sobre las Ardenas. Pero en el verano de 1987, después de que Oscar Schmidt destrozara a EE UU con 45 puntos en una memorable final de los Juegos Panamericanos en Indianapolis, donde Brasil puso a KO a los EE UU de David Robinson... los Nets volvieron a la carga con Schmidt, ofreciéndole un contrato millonario que el artillero brasileño de Natal, Rio Grande del Norte, volvió a descartar para escoger otro dineral, pero con mucho más tiempo de juego en... Caserta, Italia, 'Girgi/Snaidero'. Ya volveremos sobre Oscar Schmidt Bezerra. Pero estábamos con Fernando Martín y con los Portland Trailblazers.

BREVE AVENTURA.- Por fijar una situación sobre la que casi siempre se mira desde una perspectiva épica que tuvo más de ensoñación aventurera que de otra cosa, Fernando Martín intervino con los Blazers de Portland -eliminados por Houston Rockets en primera ronda de Playoffs NBA/1987- en un total de 24 partidos de aquella campaña 1986/87. Estadísticas totales, 146 minutos de acción (6,1 minutos por partido), ninguna vez como titular, 0,9 puntos, 1,2 rebotes, 0,4 asistencias, 29% en tiros de campo y 36,4% en tiros libres; materias, en general, en la que compañeros que le apreciaban tanto como el rusoespañol Xoce Biriukov Aguirregabiria (Moscú, 3.12.1963) declararon tan pintorescamente como el propio Biriukov hizo ('JotDown', noviembre de 2012)... "Fernando era un gran jugador, pero no era un gran 'metedor'. Le faltaba eso, tiraba de puta pena los tiros libres, tenía un tirito... básicamente su punto fuerte era el rebote, su físico potente". Biriukov regenta hoy el llamado 'Birukov Bistro' en el barrio madrileño de Las Tablas, una colmena algo así como de 'Blade Runner 2049'.

Durante toda aquella 'extraña' temporada 86/87, Fernando Martín -insistió en que se le pusiera la tilde, desconocida para aquellos 'blazers' oregonianos' en su camiseta de juego con el 10'-... produjo un total de 22 puntos (9/31 en tiros de campo, 0/1 en triples y 4/11 en tiros libres), más 28 rebotes, 9 asistencias y un tapón. Nunca se entendió con el entrenador-jefe, Mike Schuler... y sí algo más con el asistente Rick Adelman, que se ocupaba del entrenamiento directo de los pívots... y que después, ya como 'head-coach' de los Blazers sería culpable directo de que Drazen Petrovic se marchara echando pestes de Portland, en 1991 y rumbo justamente a los Nets, tras año y medio aciago de Drazen con Adelman en Portland, desde el verano de 1989. 

Martín llevaba tiempo empeñado en irse al mundo hostil de la NBA. Le atraía toda la mística e irresistible atractivo que 'aquello' exhibía entonces. Era así al menos, desde 1985, desde que los Nets le eligieron en el 'Draft'. Como jugador, en 1986, Fernando lo había ganado 'casi' todo en España y Europa: cuatro Ligas ACB entre 1981 y 86, dos Copas del Rey (1985, 86), una Recopa de Europa (1983) y un Mundial FIBA de clubes: 1981. A su regreso de la NBA hacia el Real Madrid de Ramón Mendoza, ya en 1987, Martín aún añadiría una Copa Korac, otra del Rey y otra Recopa. Pero nunca más la Liga. Y en Europa... el KK Cibona de Zagreb de Zagreb y de Drazen Petrovic se había interpuesto de modo 'insolente', volcánico y 'balcánico', entre aquel espléndido Real Madrid y la Copa de Europa de Campeones de Liga, incluso con sendas dolorosas derrotas directas de los blancos ante la banda croata de 'los' Petrovic (y del zorro Mirko Novosel) en las finales de Recopa y Copa de Europa de 1982 y 1985: 96-95 y 87-78, en Bruselas y Atenas ('Paz y Amistad', Pireo), respectivamente.

Pero, como escribió Juan Antonio Corbalán (volveremos mucho a él, a 'Juanito'), en cierto artículo en 'Gigantes', en diciembre de 2019... "Fernando Martín (era) alguien que quería vivir deprisa, alguien que como me dijo personalmente más de una vez, no le asustaba mirar a la cara a la muerte. Yo creo que no le asustaba mirar a los ojos a casi nada". Básicamente, eso que relata Corbalán, gran amigo y referente de Martín, fue lo que estuvo detrás de la marcha a la NBA de un Fernando Martín que conocía las extraordinarias dificultades de la empresa a acometer. Como un 'ochomil' del Himalaya.

...Así que Fernando Martín, 'FM-10', ya probó fortuna, casi como un 'jornalero' en Estados Unidos, en la 'Summer League' de los propios Nets, a primeros de agosto de 1985, en el 'campus' de la Universidad de Princeton (también en New Jersey; la Universidad donde, desde su domicilio en Mercer Street, iba a dar clase un tal... Albert Einstein). Después de doblar títulos con el Real Madrid en la Liga y Copa españolas en 1984/85, con la relación cada día más problemática con Antonio Díaz-Miguel ('Dios-Miguel') en una Selección española de la que Juan Corbalán se había retirado tras los Juegos Olímpicos de 1984, una vez colgada la plata de Los Ángeles... Martín estaba empezando a no aguantar mucho más en una España de la que soportaba muy poco la presión y el escrutinio social, cada día más severos con una estrella deportiva de su colosal calibre. Todo ello le traía a muy mal traer. Y los cabreos de Fernando Martín... eran para no verlos.

Aquel 'training camp' de Princeton con los Nets no le fue mal a Fernando; en realidad; pero, por todo su irresistible carisma y atractivo físico, 'FM-10' tampoco deslumbraba a nadie en una NBA que desde 1985 ya contaba (en Phoenix) con un sorprendente europeo: el tosco pívot búlgaro Gheorghi Glouchkov: 7ª ronda de 1985, número 148. Los Nets tenían problemas salariales, querían guardar dinero para garantizar en su 'roster' 85/86 el conflictivo contrato de su estrella Albert King... y sólo podían ofrecer el salario mínimo a Fernando Martín, un 'rookie' talludito (23 años, rumbo a 24) del entonces poquísimo valorado baloncesto europeo: unos escasos 70.000 dólares anuales, poco más de diez millones de pesetas limpios: unos 60.000 euros de hoy. Martín se había buscado un agente estadounidense, el poco reputado -más bien, diligente- Lee Fentress, que tampoco hizo mucho por la causa. 70.000 dólares era una suma demasiado parca, el Real Madrid tiraba a Fernando para que regresara... y también influía que España, con una Selección subcampeona olímpica en 1984, iba a acoger el Mundial FIBA de 1986, el 'Mundobasket'86'. 

Toda esta problemática pesó en el ánimo de Fernando Martín Espina para templar el ardor de su inicial ánimo aventurero con vistas a la NBA. Después veremos qué ocurrió exactamente a su regreso a Madrid después de los días de Princeton... donde el mejor elogio que Martin pudo sacar del gran técnico Hubie Brown fue: 'He has a very good hands'. 'Tiene muy buenas manos'. 'Manos' en el sentido literal, manazas como zarpas para atrapar la bola, 'the rock', que dicen ellos, los americanos. Algo bien valorado por los técnicos americanos de rancia estirpe. Además, y bien abiertas esas manazas como raquetas, el corpachón de Fernando -con espectacular caja torácica- ofrecía lo que los técnicos y el ilustre pensador Juan Manuel López Iturriaga describirían como 'un inmejorable objetivo de pase'; un pase a un 'corte' de Fernando Martín en la zona o en transición era algo casi imposible de no dar 'en el blanco'. Pero...

...Pero en aquella NBA de aleros -'treses', incluso 'doses', algunos de ellos- con la movilidad y altura de Tom Chambers, Larry Bird (2,06), James Worthy (2,05), Bernard y Albert King, Dominique Wilkins (2,03 y...), Clyde Drexler (2,01)... ¡¡Julius Erving!!, todos señaladamente más allá de dos metros de altura (Erving; 2,01, más 'flips' de despegue...) o 'blancos' como Kiki Vandeweghe (2,03 más un demoledor tiro exterior), Fernando Martín hubiera precisado ante esa gente una movilidad, pies, velocidad y fluidez lateral de las que simplemente... carecía. Salvo excepciones (el colosal Barkley, 'Round Mound of Rebound'. 'Montón Rodante de Rebotear', con su 1,98 escaso) los pívots y alas-pívots, los 'cuatros' y no digamos los los 'cincos', ya se movían bastante más allá de los 205 centímetros de Martín, hacia 2,08 o así; y ya se disparaban más arriba de la cota de los 2,10... con movilidad y agilidad desconocidas en el juego europeo. 

PRUEBA Y REGRESO.- Todo con todo y con ese cúmulo de cosas en la cabeza, Fernando Martín regresó a España a mediados de agosto de 1985, ya con el prurito de la NBA algo más calmado. Le esperaban el Real Madrid y la Selección Pre-Mundial... que había vivido un bastante turbulento Eurobasket alemán en 1985, ya sin Juan Corbalán, retirado voluntariamente de la Selección española tras la plata de Los Angeles. 'Juanito', Juan Antonio Corbalán, el base por excelencia, el mejor base del baloncesto español en todos los tiempos,  'Mejor Jugador de Europa FIBA' en 1983 y  MVP del Campeonato de Europa en ese mismo 1983, pese a un drama inicial ante Italia. En definitiva, y tras poner KO (canasta vital de Epi) a la URSS de un asombroso Arvydas Romas Sabonis, España firmó subcampeonato en Nantes, ese año 1983, ante la terrible 'Nazionale' italiana, grande y corsaria campeona de Europa: Marzorati, Villalta, Meneghin...: 96-105.

Pero dos años después de Nantes, en el Eurobasket germano de 1985 (Stuttgart), ya con todas las costuras abriéndose en la trastienda de Díaz-Miguel, la Selección española, gran favorita para la cima del podio tras las platas de Nantes y de los Juegos de 1984... se detuvo en el opaco cuarto puesto después de una poco honrosa derrota en semifinales (95-98) ante la humilde 'Cenicienta' de Checoslovaquia... a la que se despreció incluso tras haber apeado en cuartos a la Yugoslavia de los Petrovic y de los 'Cibona'. El partido por el bronce fue simplemente una humillación ante la 'Nazionale' italiana de Antonello Riva, que no tuvo piedad con los subcampeones olímpicos: 102-90. Con Fernando Martín, Epi, etc... pero sin Juan Corbalán. 

Pese a tener a Fernando Martín hasta 1986 -sólo hasta 1986-, la España de Díaz-Miguel, Epi, Jiménez, Romay, etc... ya iba a ganar muy pocas cosas sin el doctor Corbalán. Casi 'ninguna cosa'. Poquísimo.

DESPEDIDA Y DETALLES.- A la vuelta de Princeton, la relación entre Fernando Martín y Díaz-Miguel -quien había recomendado a Martín a ciertos técnicos estadounidenses conocidos suyos, empezando por Hubie Brown- aún no se había deteriorado totalmente. Y de ello da cuenta un suceso que hoy permanece bastante olvidado. Antonio Díaz-Miguel, ADM, también  buen empresario de modas, y el imponente FM sí coincidían en algunos (buenos) gustos y ambientes del mejor Madrid de los años 80. Su relación había llegado a ser cercana: tanto, que el primer aviso serio que la carretera dio a Fernando Martín sobrevino justo en ese mes de agosto de 1985, cuando el jugador iba al volante de un cochazo Mercedes 450 SLC, que era propiedad... del propio Díaz-Miguel.

Entonces, el 21.08.1985, y en la salida de la calle Josefa Valcárcel para la carretera general N-II, nada lejos de donde se iba a producir el mortal episodio de 1989 que le costaría la vida a Fernando... el cochazo de Díaz-Miguel se salió de la calzada (¿...por un reventón…?) cuando iba guiado precisamente por Fernando Martín Espina, quien escapó prácticamente ileso, salvo una serie de cortes en los pies. El autor Carlos Vences, uno de los dos acompañantes que Fernando llevaba -según 'ABC'-, tuvo que abandonar el destrozado vehículo tras intervención de los bomberos, al igual que el propio Martín, quien tuvo que salir del destrozo... descalzo, sin zapatos, que se le habían quedado empotrados en hierros retorcidos. Según 'ABC' del 22-8-1985, Juan Corbalán se personó en el lugar de autos para ayudar a su gran compañero. Corbalán era la primera persona a la que había llamado Fernando Martín... 

Después de volver a ganar Liga y Copa con el Real Madrid -y de fracasar en Europa, sin opciones a manos de Cibona y del Zalgiris de Kaunas y de Sabonis, el 20.07.1986 resultó ser el último partido de Fernando Martín en toda su vida con la Selección española.  Ahí se detuvo Fernando en 86 partidos oficiales con la Selección absoluta de España: desde el 13 de mayo de 1981, cuando debutó en Burdeos ante Francia (106-109 para España, de paso para el Eurobasket checo del 81) y ese 20 de julio de 1986, cuando FM selló en el Palacio madrileño de Deportes su internacionalidad número 86 y última. Fue con el 87-69 a Italia que valió a España la consolación del quinto puesto en el que iba a ser ‘su’ Mundobasket. 

Todo se cerró tras un tormentoso Campeonato y un cierre repleto de incidentes externos ante la 'Nazionale'... e internos, con el seleccionador Antonio Díaz-Miguel Sanz, quien vitriólicamente resumió: “El quinto puesto es un buen resultado para todos, para nosotros como equipo… y para todos los que querian poder decir que hemos fracasado”. Aquel 20 de julio de 1986, en lo que iba a ser su despedida con la Selección, Fernando Martín anotó 18 puntos y fue “un gigante imparable al que nunca pudimos controlar”, observó el seleccionador italiano Valerio Bianchini. Ese fue también el último partido oficial de los 131 que jugó el ‘Lagarto’ Juan de la Cruz con el equipo de España. Pero Fernando Martín Espina acababa deteniéndose en 86 internacionalidades (por ejemplo: Andrés Jiménez, 187… Sergio Rodríguez, 154). Su hermano Antonio Martín, hoy Presidente de la ACB, firmó 207 presencias con la Selección absoluta. Juan Antonio San Epifanio, ‘Epi’ ('Epi II', en realidad) subió al Olimpo de las 239 camisetas. El récord lo situó Juan Carlos Navarro en 253 internacionalidades, por 236 de Felipe Reyes, 216 de Pau Gasol y 182 de Marc Gasol…

Ese mismo julio de 1986, también tras una serie de problemas derivados de otras importantes relaciones personales, y no precisamente esa tan cacareada con Ana García Obregón -que en 1986 no existía en la vida de Fernando Martín-, el todavía pivot del Real Madrid decidió emprender la aventura de la NBA... a toda costa. Fuera como fuese. El Real Madrid (con Pedro Ferrándiz como delegado de baloncesto, a la orden del presidente Ramón Mendoza) sufría un doble golpe. Y era que no sólo se marchaba Fernando a EE UU; también lo hacía su hermano, el prometedor Antonio, que se enrolaba en los 'Waves' de la Universidad de Pepperdine, en Malibu, California, donde una lesión de rodilla le limitó drásticamente. La Selección quedaba debilitada por la marcha de Fernando a la NBA y eso tampoco gustaba a Díaz-Miguel... quien ya sólo produciría con el equipo nacional español el bronce continental de 1991, en Roma, de paso para el hundimiento definitivo de ADM y toda su mística por el torpedo del olímpico 'angolazo' de 1992, en los Juegos de Barcelona.  

Para el asalto definitivo a la NBA -y por lógica-, Fernando Martín había prescindido de Lee Fentress. El inteligente y experto agente español Miguel Ángel Paniagua ('MAP') se hizo cargo de los asuntos de FM, para quien 'MAP' consiguió la oficialización de la posición de 'agente libre', 'free agent', tras convencer a unos N. J. Nets ya tampoco con excesivo interés. Los contactos de Paniagua con la 'front office' de los Blazers de Portland, por vía del 'general manager' Morris 'Bucky' Buckwalter generaron para Fernando Martín Espina en Oregón un contrato parcialmente garantizado, con validez de dos años. De cumplir los dos años en los Blazers, hasta el fin de 1987/88, Martín percibiría en total 300.000 dólares, unos 42 millones de pesetas de la época, añadida la inflación... y aproximadamente unos 400.000 euros de hoy. Sin embargo, se trataba de una suma similar a la que el Real Madrid le ofrecía entonces por una sola temporada.

Por todos los buenos oficios de Paniagua, Fernando Martín se garantizó sólo el pago de 'algo menos de la mitad' del sueldo convenido para la primera temporada, la 86/87: 130.000 dólares, unos 17 millones de pesetas de entonces, que cobraría en su totalidad al hacerse con un puesto en la plantilla -'roster'- definitiva de 12 jugadores de los Blazers. El segundo año del contrato ya era 'opción' del club. Si Portland hubiera decidido mantener a Martín para la temporada 1987-88 le hubiese pagado 170.000 dólares, a sólo 5.000 de los 175.000 de Kevin Duckworth y muy cerca de los 190.000 de Jerome Kersey (Duckworth y Kersey ya fallecieron, ambos de 'muerte repentina'). El 'Planeador' ('Glide') Clyde 'The Glide' Drexler 'planeaba' ya en el Memorial Coliseum de Portland a lomos de 350.000 dólares anuales... pero un 'rookie' como el buenecito base Michael Holton no iba a pasar de 120.000 dólares anuales. 

...Tanto iba abriéndose Morris 'Bucky' Buckwalter (que aún vive hoy en Oregón) a las 'expectativas' que venían de Europa, que en ese mismo junio de 1986, el 'general manager'/Director de Operaciones de los Blazers había hecho uso de dos posiciones privilegiadas en el 'Draft NBA' de 1986 para seleccionar a nada menos que... Arvydas Sabonis (1ª ronda, puesto 24) y... Drazen Petrovic: 3ª Ronda, puesto 60. Hasta esas posiciones de 'Draft' serían un elemento más de la tradicional rivalidad entre Sabonis y Petrovic. Las elecciones de europeos en el 'Draft NBA' eran notas tan exóticas como la 5ª ronda (número 84) de Kresimir Cosic en 1973 (Lakers) o... la 11ª de Dino Meneghin (número 182) con Atlanta Hawks... en 1970. En todo caso, el gran pívot croata mormón  'Kreso' Cosic había hecho carrera en la Universidad mormona de Brigham Young, en Utah. Las elecciones 'europeas' de Portland en 1986 con Martín, Sabonis y Petrovic... empujaron de firme las compuertas de la apertura de fronteras de la NBA, con la mirada puesta en el mejor baloncesto europeo. Posteriormente ayudarían lo suyo, entre finales de los años 80 y primeros 90, la 'Perestroika' de Mikhail Gorbachov, más la caída de la Unión Soviética, del Muro de Berlín y del Pacto de Varsovia. 

...En fin, Fernando Martín mantuvo reuniones en julio de 1986 para escuchar las ofertas de Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid, quien le ofreció un contrato combinado de varias temporadas de duración, con promedio en torno a unos 45 millones de pesetas anuales. Más que lo que le esperaba en Portland. Pero a esas alturas del verano de 1986... Fernando estaba decidido a irse. Por tantas, tantísimas cosas. 

Pero, por todos los factores técnicos antes expuestos y por el no mucho conocimiento del baloncesto europeo que mantenía el cuerpo técnico de Portland... la suerte de Martín quedó echada en manos de la opinión de Mike Schuler, aquel cuadriculado entrenador que venía de ser ayudante de Don Nelson en Milwaukee Bucks... y a quien 'Bucky' Buckwalter relevaría en 1989 por Rick Adelman, el hombre que sí había visto más cosas en Fernando Martín... y no las vería después en Drazen Petrovic. La escasez de minutos y oportunidades, alguna lesión -pie, espalda...- de mediana duración, el difícil ajuste al idioma y al cambio de rol, de estrella a gregario, combinado todo con la soledad y el aislamiento en una ciudad interior a medio camino de las planicies húmedas de Oregón ('aquí nunca se ve el sol', diría el propio Drazen Petrovic ya en 1989)... fueron convirtiendo en pesadilla el sueño americano de Fernando Martín Espina, que de aquella se quedó con un sobrenombre, un alias que casi él mismo se autoimpuso y que no le disgustaba: 'Rambo'.

Obviamente, iba quedando muy lejos aquella noche, 'Opening Night 86/87 season', del debut del 31.10.1986, la de la imagen con o 'bajo' Chambers, cuando Schuler hizo jugar a Fernando los dos últimos minutos, totalmente 'de la basura', en una derrota por 110-127 de los Blazers ante los Sonics de Chambers (27 puntos), Xavier McDaniel, Dale Ellis... cuando Schuler sacó a jugar a Martín sólo porque no hicieran el larguísimo -y carísimo- viaje totalmente en balde los tres periodistas españoles que allí acudieron al Memorial Coliseum de Portland... y que siguen hablando del asunto, 35 años después. Por ahí los hay que han ido 125 veces a Estados Unidos/NBA entre 1988 y 2016 y que tienen fotos firmadas en el Forum de Inglewood del debut de Kobe Bryant con los Lakers y en la NBA, el 3.11.1996. 'C'est la vie'.

Cuando sobrevino la temprana eliminación de los Blazers de Schuler (balance en 'regular season' de 49-33, segundos en la Pacific Division) por barrida adversa (0-4) en primera ronda de los 'Playoffs' de 1987 ante los potentes Houston Rockets de Olajuwon y Sampson, las 'Twin Towers' (finalistas NBA de 1986, ante unos extraordinarios Celtics)... Fernando Martín ya estaba lo bastante 'quemado' como para tener decidido su regreso a España y al Real Madrid.

DE NUEVO... EL REAL MADRID.- En el verano de 1987, Fernando acordó con Ramón Mendoza cerrar un contrato trianual bajo las mismas cifras que había rechazado en julio de 1986, antes de marcharse a Portland. Cerró un acuerdo para escribir en la naciente revista 'Basket16', publicación que duraría un par de años (el segundo, ya sin Fernando entre las firmas). En la primavera de 1988, Mendoza accedió a ampliar económicamente el contrato de Martín y 'reextenderlo', mejorado, en las dos siguientes temporadas, siempre en conversaciones con Paniagua. Ese mismo verano, los Portland Trailblazers de Buckwalter 'invitaron' a Arvydas Sabonis a Portland para que Robert Cook, cirujano de los Blazers, que había sido médico militar en Vietnam, reparar los dañados tendones de 'Sabas'. En septiembre de ese mismo 1988, el 'reparado' Sabonis resultó vital para que la URSS se colgara el segundo y último oro olímpico de su historia en baloncesto; siempre ante los Estados Unidos de América. El portentoso Sabonis fichó por los Blazers en el verano de 1995, tras conquistar la Euroliga... con el Real Madrid al que sí había hecho ganar la Liga (lo que Petrovic... no consiguió). Allí, en América del Norte, en los humedales y selvas de Oregón, 'Sabas' vivió en la zona residencial de Lake Oswego y se le conocería, hasta bien entrado el Siglo XXI, como 'The Big Red' o 'The Lithuanian Zar': 'El Gran Rojo' o el 'Zar Lituano'. A elegir.

Con el Real Madrid de Lolo Sainz y Mendoza, FM aún ganó la Copa de 1988 -final en Coruña ante el Barcelona, el único gran título español de Drazen Petrovic-... cayó ante el Barça de Aíto y Epi en las finales ligueras de 1988 y 89 ('La Liga de Petrovic')... y en Europa aún le dio para alzar los títulos de la Copa Korac en 1988 (ante Cibona) y Recopa, en 1989, en la grandiosa final de Atenas con los históricos 62 puntos de Drazen Petrovic frente 'la' Snaidero Caserta de... Oscar Schmidt (44 puntos) y nada menos que el ex 'Sun' Gheorghi Glouchkov: 15 puntos y diez rebotes. 

De aquella finalísima de Atenas (117-113, tras prórroga, 14.03.89), el Real Madrid de Lolo Sainz saldría campeón... pero reventado interiormente, por la decidida predilección de Mendoza hacia Petrovic ('Drazen Petrovic será como el Di Stéfano de nuestro baloncesto', proclamó el presidente en el avión de vuelta de Atenas; Fernando Martín había logrado 11 puntos y 10 rebotes en la final ante Caserta con un dedo medio roto...)

Fernando ya no volvió a ser internacional con España después de aquel 20 de julio de 1986, con Italia en el Palacio. Ahí ya se había producido el desencuentro con su antiguo amigo Antonio Díaz-Miguel, que nunca volvió a dirigir a ‘Superfernando’. Todavía en 1986, y hasta abril de 1989 (Congreso de la FIBA en Múnich), los que firmaban contrato en la NBA no podían jugar con sus selecciones nacionales. Aunque Fernando Martín dejó Portland y regresó al Real Madrid en el verano de 1987… legalmente aún debieron pasar dos años para que la FIBA diera el visto bueno para una eventual convocatoria en selecciones de la gente que actuaba o había actuado en la NBA. Eso fue tras la alianza entre Boris Stankovic y el Comisionado Stern que se concretó en aquel ‘contubernio de Múnich’ en abril de 1989, que puso al ‘Original Dream Team’ en la rampa de lanzamiento para los Juegos de 1992, en Barcelona. 

EL FINAL.- Nadie lo sabía entonces, pero a Fernando Martín sólo le quedaban en ese abril de 1989 muy poco más de ocho meses de vida. Después de tres años de ausencia, FM ya sólo podría haberse vuelto a alinear con España en el Eurobasket de Zagreb, en junio de aquel mismo 1989… pero no lo hizo por un cúmulo de razones: había terminado absolutamente fresado (mental y físicamente) la famosa ‘Liga de Petrovic’, donde sus problemas de espalda le torturaron hasta el fin. De hecho, un severo ataque de lumbago impidió a Fernando jugar el primer partido de aquella finalísima ACB de 1989, cuando el Barça de Aíto y Audie Norris destrozó por 94-69 en el Palau Blaugrana al Real Madrid de Petrovic... con Pep Cargol enfrentado al bruñido 'Audie' (Norris) de García Reneses: que por cierto conducía un bonito y -entonces- poco visto automóvil ’Saab’. "No me he levantado de la cama para perder este partido", lanzo Fernando a sus compañeros de equipo cuando apareció en el comedor del Hotel Calderón barcelonés. 

En efecto y bajo el liderazgo carismático de FM, el Real (y el mismo Drazen Petrovic…) se rehizo, tomo el Palau e igualó la final con un 81-88. Fernando jugó aquella tarde con la monumental faja, que ya no iba a abandonar durante los tres últimos partidos de la final más recordada en la historia de la ACB. “¿Por qué es tan importante Fernando Martín? Porque es alguien sin el que el Madrid pierde por 25 puntos…”, razonaba brillantemente Alejandro 'Aíto' García Reneses, en Barcelona y en aquellos ardientes días de cantar de gesta. Tras la herencia de los épicos combates entre Cibona y Real Madrid, la raíz de los problemas entre Fernando Martín y Drazen Petrovic en el Real Madrid fue una sola: "Drazen no puede romper la disciplina del equipo como la rompe, no puede pensar que este equipo juega solo para él, el juego de este equipo debe pasar por los pívots", decía Fernando Martín Espina: en Madrid, en Barcelona… y en Atenas, si hacía falta. En el verano de 1989, tres años después que Fernando Martín, Petrovic 'escapó' a Portland, donde en su primer año le esperaba un contrato de 1.300.000 dólares... y donde chocaría durante temporada y media con Rick Adelman, aquel técnico que sí veía prometedor potencial en Fernando Martín. 

A mediados de la temporada 90-91, Drazen se marchó de Portland a los New Jersey Nets, donde ya iba ganando fama... y 1.615.000 dólares de contrato anual en la temporada 1992-93; al final de esa temporada, el 7 de junio de 1993, Drazen 'Mozart' Petrovic halló la muerte en Denkendorf, Baviera, en mitad de una oscura autopista alemana... al matarse en un accidente producido por el choque del coche que conducía su entonces novia Klara Szalantzy (luego, esposa del futbolista y directivo alemán Oliver Bierhoff), mientras sus compañeros de la Selección de Croacia hacían por avión el corto trayecto entre Polonia y la República Federal de Alemania, después del 'PreEurobasket/93'.

Problemas físicos al margen (el dolor en el tendón de Aquiles también le persiguió hasta el fin de sus días), el regreso de Fernando Martín a la Selección siempre quedó pendiente de una conversación directa con el propio Antonio Díaz-Miguel. Ya en aquella lejana primavera de 1989, el distanciamiento entre FM y ADM había adquirido temperatura de glaciación. Comentarios y apreciaciones que fueron y vinieron y que ya duermen lejanos... les habían separado más y más. Antes o después, de no haber abandonado la actividad por cualquier lesión y con los Juegos de Barcelona a la vista, Fernando Martín habría tenido que plantearse el asunto de la Selección. Pero nunca llegó a ser en aquel 1989 (Eurobasket en Zagreb, España quinta y Yugoslavia, campeona ante la URSS), justo cuando Drazen Petrovic sí planeaba su propio salto a la NBA. 

Antes de irse a Portland, Estado de Oregón, Drazen preguntó nada menos que a su archirrival Fernando por cómo funcionaban los impuestos en Portland. Ya era cuando Díaz-Miguel, en cuyo orgullo aún ardían los rescoldos de 1985 y 86, aún llegaba a proclamar: “Pienso en Santi Aldama como el hombre para mi juego interior” (el hijo de Aldama ya está hoy en los Memphis Grizzlies de la NBA). Era ese el mismo Díaz-Miguel que, genio y figura, dijo a este mismo firmante antes de los Juegos de 1988: "Andrés Jiménez es mejor que James Worthy". Tras el hundimiento del ‘Titanic’ madridista en el Palau, aquella noche de Neyro que cerró la Liga de Petrovic y la mismísima etapa de Drazen en el Real… Antonio Díaz-Miguel Sanz y Fernando Martín Espina ya no volverían a reencontrarse. Una discreta España acabó quinta en aquel Eurobasket de Zagreb que Fernando Martín nunca jugó. 

A Fernando, todo carisma y recién renovado por Ramón Mendoza en aquella misma temporada 88-89, no iban a dejar de martirizarle la espalda, el lumbago... y el tendón. Y en eso, como unidos por mano fatídica, llegaron el domingo 3 de diciembre de 1989 y la M-30: siempre esa M-30, tan cerca de aquella calle Josefa Valcárcel del verano de 1985. "Me ha pillado un accidente en la M-30, hay muerto un jugador de baloncesto... y ese muerto tiene un cuerpo como el de Superman', dijo cierto fotógrafo, cuyo nombre se respeta, el fotógrafo al que le pilló el drama final de FM. Y esto fue lo que dijo Juan Corbalán (al que se le escapan lágrimas alguna vez que recuerda a Fernando y que acaba de terminar un documental sobre Mirza Delibasic, otro genio irrepetible: 'Shooting for Mirza'):

"Fernando...  era alguien que quería vivir deprisa. Fernando Martín fue víctima de su propio éxito". Si eso lo dice el doctor Juan Antonio Corbalán, 'The Floor General', el mejor base europeo de todos los tiempos, poco más queda por añadir, doctor.

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