"No se repetirá nada igual"; 38 años atrás, el 21-12-1983, el fútbol mundial se sacudió desde Heliópolis: España-Malta, 12-1

Alejandro Delmás
26/12/2021

Se cumplieron 38 años cabales el pasado martes. El 21 de diciembre de 1983, en el barrio sevillano de Heliópolis y en el estadio del Real Betis Balompié, la Selección española de fútbol, dirigida por Miguel Muñoz Mozún (quien había entrenado al Sevilla FC entre julio de 1979 y diciembre de 1981, como último club en su estupenda carrera de técnico)... firmó un extraordinario 12-1 a Malta que depositó a aquella España en la fase final de la Eurocopa de 1984.

El 27.6.1984, aquella gran España perdería ante la excelente Francia de Michel Platini (2-0) la finalísima de aquella Europa, una final marcada por cierto grotesco, memorable error del fantástico guardameta que fuese Luis Miguel Arconada Echarri en el minuto 57. Tan fatal fue el error que, a día de hoy, el 1-0 para Francia, tras tiro a balón parado del propio Platini, se considera oficialmente como 'autogol de Arconada' en los mismos archivos oficiales de la Selección Española. En el minuto 91, un tanto a placer del 'toulonnais' Bruno Bellone redondeó el 2-0 definitivo para la Francia del gran técnico que fue el normando Michel Hidalgo, de ascendencia española (republicana)... y hoy tan fallecido como el propio Muñoz. Pero eso ya iba a ocurrir como seis meses después de la inusitada, inolvidable y extraordinaria docena de goles de España a Malta...

Dentro de la fase previa o de grupo de la Europa de 1984, fase disputada a partir del verano de 1982, el 12-1 de España a Malta mejoraba el cociente final de goles de España con Holanda/Países Bajos, con quien España se igualaba a 13 puntos en la cima del Grupo VII de clasificación. España iba a pasar a la fase final en Francia, con un favor-contra final de 24-8 en ocho partidos... por 22-6 de los 'oranje'. 

Tras la igualada a 13 puntos y el 'average' particular empatado en los duelos directos del grupo (1-0, España; 2-1, Holanda), se decidía el liderato definitivo y el pase a la fase final de Francia (ocho equipos tan sólo)... por la diferencia de goles favor-contra. Que acabó siendo de +16 para ambos rivales punteros en la cima del Grupo VII. Al fin de todo, España prevaleció por haber marcado más goles totales (24-22) que el equipo de los Países Bajos. Antes del España-Malta en el campo del Betis, la cifra mágica para España estaba en un triunfo por 11-0; pero al marcar Malta el 1-1 (Silvio Demanuele) en el minuto 26, España ya necesitaba un mínimo de 12 tantos... que acabaron consiguiéndose, aunque casi nadie se explica cómo. 

A través de los años y a partir casi de esa misma noche mágica del 21.12.1983, el firmante ha dialogado en decenas de ocasiones sobre 'la noche del 12-1' con el delantero madrileño Hipólito Rincón Povedano, ‘Poli’ Rincón, entonces en el Real Betis Balompié. Con cuatro tantos, Hipólito 'Poli' Rincón (hoy, negociante de éxito y con campos de cítricos, afincado en Sevilla y comentarista de renombre en la Cadena COPE) fue el máximo goleador de aquel partido histórico, cuya repercusión apenas ha ido decreciendo con el paso de los años -casi al tiempo que agigantándose por la misma interrogación del '¿cómo pudo ocurrir, cómo fue posible?'... y cuyas incidencias intentaremos ir detallando y desentrañando entre los mismos recuerdos del firmante... y las palabras de Poli Rincón. 

Para ahorrar suspicacias, detallemos también que entre los once titulares de España se hallaban, en aquellos momentos, dos jugadores de cada uno de estos cuatro clubes: Athletic Club (Goicoechea y Sarabia), Barcelona (Víctor Muñoz, Carrasco), Betis (Gordillo, Rincón) y Real Madrid: Camacho y Santillana. Los otros tres titulares, siempre con expresión de su equipo en aquella fecha de 21.12.1983: Francisco Buyo (Sevilla FC, portero), Juan Señor (Real Zaragoza) y Antonio Maceda, del Sporting de Gijón. La entrada de Marcos Alonso Peña (más tarde, entrenador del Sevilla) por Rincón, ya en el minuto 87, llevaría a escena a un tercer barcelonista de aquellos días. Pero vayamos al partido.

PRÓLOGO; LA SITUACIÓN.-  Así agrupa Rincón sus recuerdos emocionales de cómo se llegaba al escenario conjunto de aquel combate: "El portero de Malta, John Bonello, creo que era, había dicho que se retiraba si le metíamos once, así que entonces les metimos… doce. Pero la única realidad es que yo no creo que se pueda repetir un partido como ese ni un resultado semejante, en esas condiciones. Nunca habrá nada igual. No, no lo creo. Usted recordará que se venía de un fracaso muy grande en el Mundial de España de 1982 y ese resultado sirvió para levantar el orgullo nacional. Ayudó a olvidar penas y a recuperar ese orgullo. Nosotros éramos ahí un equipo de muchísima calidad: muchísima. Dándolo todo, sin egos y con el sentimiento de querer jugar por España. Eso fue lo que hicimos y por eso pasó todo, esencialmente".

Técnicamente, la evolución del Grupo VII se le había ido complicando a la España de Miguel Muñoz, paso por paso, golpe por golpe. Contra España en la ida, el 15 de mayo de aquel mismo 1983, Malta usó su tradicional, problemático campo de tierra, el Stadio Ta’Qali de La Valetta... y la Selección española de M. M. sacó adelante un dramático triunfo por 2-3, con gol de Gordillo en el minuto 85. Malta llegó a ir en ventaja de 2-1. Todos los jugadores y técnicos españoles recuerdan aquel triunfo de Malta como ‘crucial’. 

Pero un año antes del España-Malta del 12-1, el 19 diciembre de 1982, el teórico 'Malta-Países Bajos' de ida se había jugado cerca de Holanda, casi en la frontera holandesa con Alemania Occidental (en el New Tivoli Stadion de Aachen, Aquisgrán), porque Malta tenía sanción UEFA para jugar en casa mientras no tuviera un campo disponible en condiciones aceptables. La Federación Maltesa incluso cobró dinero por jugar en Aachen. Ese partido impuso diferencias porque concluyó con 0-6 para un potentísimo equipo de los Países Bajos, que iría contando en los turnos del Grupo VII con Ruud Krol, Bennie Wijnstekers... Hugo Hovenkamp... Ruud Gullit o Frans Rijkaard. En el partido del 0-6 en Aachen, las entradas de acceso al New Tivoli Stadion llevaban impreso el sello de la KNVB, la Federación Holandesa de Fútbol.

Rincón recuerda que "en el partido de diciembre del 82, Holanda le había metido 0-6 a Malta, pero los holandeses hicieron el 0-4 antes del descanso y luego se pusieron a jugar de tacón. Si hubiesen querido meterles diez o doce por ejemplo, yo no sé cuántos les habrían podido meter... a la vista de eso sí empezamos a pensar que nosotros podíamos llegar al menos hasta once. Fue que nos trajeron a la concentración de Sevilla (Oromana) las cintas de los dos partidos de Holanda con Malta. Nos costó mucho disponer de ellas. Tardaron varios días pero al fin… llegaron. En el inmediatamente anterior al del 'Villamarín', sólo cuatro días antes y en Rotterdam, en el campo del Feyenoord, habían quedado 5-0 (partido que estableció la diferencia final de goles a superar por España), todo sin mucho de particular, como ya digo. Pero el de un año antes... ese si que nos dejó claro que pensar en once goles ante ese equipo de Malta no era ningún imposible. Se podía hacer, lo tuvimos claro. Y ahí empezamos a creer. Creímos". Un mes antes, en un amistoso, en Belfast, Irlanda del Norte le había colocado a esos mismos malteses de Heliópolis un correctivo de... 8-0. En fin.

EL PARTIDO MÁGICO: MIGUEL MUÑOZ.- La noche (mojada) del 21 de diciembre de 1983, en el campo del Betis, ante 18.871 espectadores y bajo el arbitraje del turco Erkan Göksel, España aguardaba 'su' turno. Piafante. Hasta el dios de la lluvia acudió en ayuda de las llamadas 'Furias Rojas'... con Malta en uniforme de camiseta blanca (al pecho, la 'Cruz de Malta') y calzonas de color más corinto que carmesí. 

Pensaba Rincón, Trofeo 'Pichichi' con el Betis (20 goles) en el Campeonato español de Liga 1982-83: "Lo primero era estar convencidos, como ya lo estábamos todos nosotros. Todos creíamos y además, Miguel Muñoz se encargó de recordarnos lo importante que era aquello para toda España y para la ilusión de todos.  Era el sentimiento de querer jugar por España... y para España. Después pasaron bastantes cosas que nos iban a ayudar. Por ejemplo, yo quería incluso que lloviera, porque a ellos les iba a ir peor el campo pesado para el acoso que les íbamos a hacer… y acabó lloviendo. Habíamos visto que en el 5-0 de tres o cuatros días antes, en Rotterdam, en el campo del Feyenoord, tampoco se habían podido adaptar a otro partido fuerte en campo mojado. Esa vez de Rotterdam no fue como el día del 0-6; Holanda quiso meterles más hasta el final, los tuvo acorralados y sólo acabó 5-0 por puro milagro. ¿Cómo no íbamos a pensar que estaban a nuestro alcance? En Sevilla seguía lloviendo y lloviendo, los de Malta no tenían mucha plantilla de jugadores… y en Sevilla estábamos nosotros, que teníamos un equipazo y que íbamos a tirar de todo lo mejor que teníamos dentro". 

A los 15 minutos, después de que Señor enviara un penalti al poste de Bonello en el minuto 2, Carlos Santillana -cabezazo en centro de Maceda- abrió el marcador del recinto verdiblanco, la vieja 'Torreta del Palomar de Gol Sur'... y la 'cuenta atrás' de España ya caía a '-10'. Según Rincón, la clave estaba en 'no dejar de pensar que sí era complicado, era una barbaridad, cómo no íbamos a pensar que era una barbaridad... pero era posible, siempre era posible'. Entonces, sólo a los nueve minutos del testarazo de Santillana, en el 26, el interior maltés Silvio Demanuele acertó con un zurdazo casi a la desesperada que se envenenó tras rebote en Maceda... y se puso imposible para Buyo, que trastabilló y cayó a la red detrás del balón rebotado: 1-1.

Poli Rincón insiste: "Sentó como un tiro, claro. Pero sabíamos que quedaba mucho... y tampoco cambiaba tanto. Había que tirar de corazón, orgullo, ilusión: de todo lo más grande que tiene uno. Yo creo que lo hicimos por eso, por orgullo y por casta. En aquel momento y siempre sólo pensábamos en que había que meter 'uno más', siempre 'uno más'... aquella Malta se podría comparar a un buen equipo de Segunda de los de ahora. Ahí ya necesitábamos un mínimo de once goles, y nos fuimos haciendo el cálculo de buscar seis antes del descanso".

...Pero, con las fuerzas de los malteses más o menos en pie, el intermedio llegó 'solo' con 3-1, otros dos impactos de Santillana, uno con el pie (minuto 26), vía pasecito de Señor con la cabeza, y otro testarazo del montañés madridista (minuto 29), en centro medido de Rafael Gordillo Vázquez. "Nos fuimos al descanso en pleno fragor de todo, de una sensación inigualable de altísima competición y exigencia", continúa Rincón... que 'reestrenó' el marcador casi de salida en la segunda parte (minuto 47) con el 4-1, tirando literalmente del ataque español en una jugada personalísima de energía: "Era todo por orgullo, por casta e ilusión; ahí nos faltaban ocho goles, pero es que quedaba casi un tiempo de juego, entero, prácticamente toda la segunda parte. Teníamos claro que sí, que se podía". 

Entre palmas por sevillanas, con la gente de Heliópolis empezando a vibrar y a entrar en ignición... Maceda adelantó un servicio a Rincón entre las líneas maltesas. Tras regate al portero, 'uno contra uno', el 'Pichichi' reinante acertó con el 5-1... a los 57 minutos. La línea roja bajaba a '-7'... y el incendio del gentío y de la pasión empezaba a sobreponerse sobre la lluvia fina del diciembre heliopolitano. Cinco minutos después, en el 62, estallaba el 6-1, remate de Maceda... después de una jugada de Gordillo con las medias caídas que, cuando la ves ahora, te rejuvenece como cuatro décadas. Prodigio de prodigios. Un minuto después, con el fuego encendido a los pies de Malta... ya fue 7-1, tras córner que Juan Señor ejecutó, Santillana cabeceó... y Maceda machacó, también de cabeza, en el rechace de Bonello. Y de repente... vino el frenesí. "Vamos a ver si es posible", clamaba José Ángel 'Tofo' de la Casa por TVE-1 en el minuto 64, justo cuando Sarabia trenzó con Maceda, este volvió a ver a Rincón, que se ofrecía constantemente... y 'Poli' clavó el 8-1, en eslalon que finiquitó... con la izquierda, sobre la salida de Bonello. Otros dos minutos más, en el 66, ya adentrados en plena locura, y Gordillo colgó sobre el área maltesa, Santillana estuvo al 'segundo rechace'... y clavó el 9-1.

ESTALLIDO FINAL.- Con 9-1 a casi media hora del final y Malta sin oxígeno, reservas ni equipo, desmoronándose como un derretido tocinillo de cielo, mientras Miguel Muñoz pedía a Sarabia, Señor y Carrasco que 'abrieran campo a las bandas'... España olió sangre y pasó a la carga. Con la faca entre los dientes. Zafarrancho de combate. El 10-1 sobrevino en el minuto 78; de nuevo irrumpió Rincón, en su cuarto tanto de la noche, para cabecear a quemarropa un centro de Maceda... a quien había servido Gordillo. En realidad, Maceda había sellado 'asistencias', entre líneas y desde bandas, en tres de las cuatro dianas del vibrante, acometedor y competitivo Rincón. Cuando en las empapadas tribunas heliopolitanas ya retumbaba el 'Sí, sí, sí, nos vamos a París' (rescoldo y reminiscencia del 'Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid', de aquellos béticos coperos de 1977, ay)... el 11-1 se produjo en otra apertura de Señor por banda. Manolo Sarabia, el 'hijo proscrito' de Javier Clemente en Bilbao, remató el envío del zaragocista con la clase suprema que el estilista Manolo Sarabia atesoraba. Lo hizo con el interior del pie derecho, como con un taco de billar.

Y el 12-1 es el zurdazo seco de Señor al empalmar tras caída de Víctor, es el 'gallo' célebre en TVE-1 del 'Tofo' De la Casa, el tiro rastrero -desde los límites de la media luna del área del Gol Norte del Betis, la del Instituto de la Grasa, un poco a derecha- que resultó tan imposible para Bonello como hubiera sido para el 95% de cualquier guardameta de élite. Era el minuto 84. Aún habría tiempo para más cosas asombrosas de Gordillo, galopadas sin fin, un gol injustamente anulado que valía el 13-1... 

Que sea Rincón quien relate el epílogo, con la locura desatada...y con Gregorio Conejo y Antonio Picchi, 'los hombres del Betis', echándose en brazos de Miguel Muñoz, en 'esa' instantánea que todos hemos visto tantas veces y que va dedicada a todos ellos y a su recuerdo... Rincón: "Como estaría yo con lo de meter siempre un gol más, que con 12-1 aún le eché una bronca a Carrasco porque ya estaba perdiendo tiempo. Pero si yo al final, ni sabía que había metido cuatro goles… lo primero en lo que pensé cuando llegó el final fue en el balón ¡Cualquiera me lo quitaba!… en aquel tiempo no era costumbre que un jugador fuera a quedarse con el balón. Se lo llevaba el árbitro, punto. Pero el árbitro (el turco Erkan Göksel) me lo puso en las manos nada más que me vio la cara cuando me fui corriendo a por él. Me vio venir, se ve perfectamente en el vídeo y me entrega el balón sin rechistar, de cómo yo iba. ‘Toma, para ti’. Me lo metí debajo de la camiseta, que también se ve, y salí corriendo. Ese balón, mis medias y mis botas de aquel día, todo está en el Museo Histórico del Fútbol". (Todo ese material de nostalgia, con Rincón al frente, se halla en la imagen que abre este texto).

'A posteriori', Rincón reflexionaría: "No creo, insisto, que se pueda repetir un partido como este. Ni un resultado semejante, en esas condiciones. Ayudó a olvidar las penas y a recuperar el orgullo perdido en 1982. Nosotros éramos ahí un equipo de mucha calidad, muchísima. Dándolo todo, sin egos y con el sentimiento de querer jugar por España. Fuimos a una Eurocopa en la que solo entraban ocho, quiero que eso se recuerde porque hay que recordarlo. Pese al 1-1 inicial con Rumanía (en Saint-Etienne), llegamos hasta la final y seguramente habríamos ganado esa final a Francia, de no ser porque ya fue imposible recuperarnos de tanta lesión. Yo mismo me había roto los abductores en un partido con Hungría, pero fueron tantos percances…Hoy han cambiado ya muchas cosas, sobre todo y en todos los sentidos, la tecnología, que ha igualado muchísimo cualquier cosa, desde la preparación y el cuidado al jugador, todo, todo, el material, las mismas botas. No hay comparación".

...A la mañana siguiente, varios jugadores de Malta, con el meta John Bonello a la cabeza, pasaron a cobrar liquidaciones de cierta cuenta en cierto banco en la sevillana Calle San Pablo. Se les habilitó una remesa de dinero de la Federación Maltesa que los jugadores razonaron a los empleados del banco con el fácil alegato de que se trataba del dinero 'para las vacaciones de Navidad', dado que algunos de la Selección de Malta se iban a quedar -explicaron- en esas mismas vacaciones de 1983... de turismo por España. Unos años más adelante, ya en el Siglo XXI y en algunos programas (lo recogió 'Fiebre Maldini') el seleccionador maltés, Víctor Scerri (fallecido en 2019) y algunos jugadores, como Michael DeGiorgio, expresaron sospechas de un eventual dopaje de los españoles a cuenta de ciertos... 'limones dopantes', que se les habrían servido a España en el descanso del atronador partido...

Precisamente, Rincón tiene propiedades de huertos de limones. Y dijo al aquí firmante "También me produce pena cómo se va a ver y cómo se va a sentir el entonces seleccionador de Malta (Víctor Scerri), cuando se vea en televisión, él, un hombre que tiene casi 90 años, diciendo estas cosas. ¿Alguien que haya hecho deporte de mediana o alta competición puede creerse que en mitad de un partido como éste, unos jugadores que ya van 3-1 en el descanso, en pleno fragor, van a aceptar la entrada en el vestuario de un ‘hombre pequeño vestido de blanco’ que nos va a inyectar cosas y nos va a poner echando espuma por la boca, y que así nos vamos a poner todos verdes, como si fuéramos ‘Alien, El Octavo Pasajero’? Todo es su-rre-a-lis-ta. Yo diría que aquel día de Malta fuimos unos ‘Aliens’, pero fue por otras cosas, todas juntas, por orgullo, corazón, ilusión y casta. Yo, después me dediqué… a mis limones, como por todos es sabido, jajaja".

Rincón nos da el epílogo de la época -y de la épica- con alguna pincelada de sus tiempos más brillantes en el Real Betis Balompié: "Estoy seguro de que yo sí hubiera podido ser 'Pichichi' algunas veces más. Yo me vi en un Betis que estaba un poco al final de una gran etapa. Ya no estaba aquel triángulo mágico en la media de López, Alabanda y Cardeñosa. De ellos tres, en aquel equipo de 1982-83 ya solo teníamos a este último, a Julio Cardeñosa. Con Julio sí teníamos también a un Gordillo que era fantástico... y a otro monstruo en punta, que era Diarte. Pero aun así, no nos faltó mucho para bajar (con los 20 goles de Rincón, el Betis firmó el puesto 11º en el Campeonato 1982-83, a cinco puntos del descenso). Yo sí creo que de haber estado allí, en el Betis, con la media López-Alabanda-Cardeñosa en plenitud, sí habría sido más veces máximo goleador. Pero claro, también tendría que haber tenido a  aquel Gordillo y también a 'ese' Diarte. Por lo demás... yo fui ‘Pichichi’ cuando en la Liga estaban al mismo tiempo unos que se llamaban Maradona, Santillana, Hugo Sánchez o Quini. ¿Hemos dicho algo? Si los pillamos hoy día a todos juntos, fíjese. Parece increíble, todos esos juntos y a la vez. Es que fueron tantas cosas increíbles, tantas..."

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