Bahamontes, 'El Águila de Toledo', cumple 94 años como el ganador vivo más longevo del Tour

Alejandro Delmás
Alejandro Delmás
16/07/2022

Hace una semana exacta, el pasado día 9, aún felizmente entre nosotros y mientras Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard iluminan como centellas fugaces las cumbres del Tour de Francia... Alejandro Federico Martín Bahamontes cumplió 94 años, y con pequeñísimos achaques de edad. En efecto, el tantas veces llamado 'Fede' o 'Federico Bahamontes' se llama en realidad... 'Alejandro Martín'. Sea como sea y con o sin la intervención que su tío y su madre tuvieron en el reconocimiento nominal como 'Federico Bahamontes', nos hallamos, 'Ave Fede', en presencia de una de las leyendas más extraordinarias del deporte español... y mundial.

Cuando Alejandro Federico Martín Bahamontes remató en París/Parque de los Príncipes la cabalgada del XLVI/46º Tour de Francia, el 18 de julio de 1959 -'18 de julio', nada menos...- rubricó una hazaña gigantesca, telúrica y demoledora en aquella España de hace... 63 años. No es exactamente como que allí mismo naciera el mito de 'El Águila de Toledo', que ese apodo de 'L'Equipe' se le impuso durante sus asombrosas demostraciones en Pirineos y Alpes durante el Tour de 1954, el de su debut y el de su primer 'reinado' en la montaña, con... 11 puertos pasados en cabeza. En realidad, 'El Águila de Toledo' había esculpido sus alas y garras algunas décadas antes, por los montes y cuestas de Toledo; ahora veremos cómo. Por favor, si van a seguir leyendo este texto, reflexionen en el calibre de dificultades de todo lo que hizo Alejandro Federico Martín Bahamontes (Santo Domingo/Caudilla, Toledo, 9.7.1928)... en la España de los años 40 y 50.

LEYENDA DE LAS CUMBRES.- Escuetamente y sin más, el departamento de logros o títulos de Bahamontes parece relativamente modesto a la hora de situar a 'Fede' en el Olimpo de las leyendas. Un solo Tour de Francia conquistado (1959), con podios en 1963 y 64, puestos segundo y tercero... pero que se adornan con nada menos que seis 'Gran Premios de la Montaña' en 'La Grande Boucle' y el récord de 'cimas', cumbres pasadas en primer lugar (52) en la misma Vuelta a Francia. Fue campeón de España en ruta en 1958 y, en 1957, segundo en una Vuelta a España que nunca llegaría a hacer suya. 

Desde 2013, en el 100º aniversario del Tour de Franca, Bahamontes está reconocido oficialmente como 'El Mejor Escalador en la Historia del Tour' por un Jurado oficial del mismo Tour, compuesto por directores, periodistas, excampeones... Preud'homme, Hinault, Bernard... en esa clasificación formal de escaladores, el segundo puesto fue para el polémico francés Richard Virenque, que, con siete 'malillots', arrebató a Bahamontes y a Lucien van Impe la plusmarca compartida de 'seis Grandes Premios de la Montaña'. Además, y con el 'maillot' del 'Margnat Paloma', Bahamontes pasó en primer lugar, en los 'Tours' de 1962 y 64, por el puerto más alto que jamás se haya cruzado en la historia del Tour: Restefond-La Bonette, Alpes Marítimos,  a 2802 metros de altura.

...Entrevistado para esta magna ocasión por 'L'Equipe Magazine', las respuestas de Bahamontes (85 años en ese 2013) no tuvieron desperdicio: "Este premio es merecido, pero no estoy de acuerdo con que el segundo puesto no sea para el (luxemburgués) Charly Gaul... Primero, Bahamontes; segundo, Gaul. Después sí hay tres o cuatro de los que sí se puede empezar a discutir. Pero Virenque no me llega ni a la suela de los zapatos; si él (Virenque), es escalador, yo soy Napoleón". En esa misma entrevista, el 'Águila' asesto sendos picotazos nada menos que a Marco Pantani y a Jacques Anquetil (el normando 'Monsieur Crono', ganador de cinco 'Tours' entre 1957 y 1964): "Pantani no corría con agua, mientras que yo nunca tomé nada. La salud no tiene precio; los franceses ayudaron mucho en su época a Anquetil, que tomaba una 'cosita' llamada 'chopi', que le ayudaba mucho, y en la etapa entre Andorra y Toulouse, en 1964, le subieron a un coche, después de no poder responder a un ataque mío en la montaña, para que no perdiera una minutada, cuando apenas me sacó algo más de cuatro minutos al final, siendo yo tercero; de haber contado con un buen equipo para que me ayudara en toda la carrera, yo habría ganado tres, cuatro o cinco veces el Tour”-

'Fede' acumula 11 victorias de etapa en 'Las Tres Grandes' (Tour, 7; Vuelta, 3; Giro de Italia, una. Ganó el Gran Premio de la Montaña dos veces en la Vuelta española. Al margen de los seis 'reinados' de la Montaña en el Tour, sólo cinco corredores en toda la historia de 'La Grande Boucle' han ganado el mismo año el 'maillot amarillo' de la general y el Premio de la Montaña. Han sido Gino Bártali (1938, 1948), Sylvère Maes (1939), Fausto Coppi (1949, 1952) Eddy Merckx (1969, 1970) y por supuesto, Bahamontes, en 1959. Ligar 'triplete' anual en Premios de la Montañá, 'Tour/Giro/Vuelta', sólo lo han conseguido solo 2 ciclistas: Bahamontes y Lucho Herrera. En la suma total de 'Premios de la Montaña' en las tres grandes rondas ciclista, Bahamontes y Bártali se unen en el liderato 'exaequo' de nueve victorias, seguidos por Van Impe: ocho. El toledano se halla en la posición 42ª del 'Cycling Hall of Fame' de todos los tiempos, que encumbra a Eddy Merckx como 'el más grande' (seguido por Hinault y Coppi). Hay cuatro españoles entre Merckx y Bahamontes: Indurain (quinto), Contador (13º), Alejandro Valverde, vigésimo, y Pedro Delgado, en el puesto 40.

LA ESPAÑA DE BAHAMONTES.- En 1959, 'La Grande Boucle' francesa no se televisaba en modo alguno en una España para la que el primer gran evento deportivo emitido por TVE en directo resultó ser... la final de la Copa de Europa de fútbol de 1960, en la que el mejor Real Madrid de Di Stéfano, Puskas... y un tal Luis del Sol aplastó al Eintracht Frankfurt en Glasgow, Hampden Park: 7-3. Cuando estallaba el Tour de 1959, el Real Madrid acababa de facturar su cuarta Copa de Europa al batir por 2-0 al Stade de Reims, en el Neckarstadion de Stuttgart, un torero llamado Francisco Romero López había tomado la alternativa en la Plaza de Toros de Valencia, el 18 de marzo de ese mismo año, y en la Liga de Primera División 58-59, que se llevó un gran Barcelona, el Betis de Del Sol había finalizado sexto (empatado a 32 puntos con el Atlético de Madrid, quinto)... con el Sevilla, decimosegundo.

Las reservas cinéticas del corazón, las piernas y el ciclismo de Federico Martín Bahamontes, 'El Águila de Toledo' fueron... las cabalgadas y recados que hacía con la bicicleta en los tiempos del estraperlo ( contrabando de todo tipo de bienes), en la escasez de la posguerra, años 40, para llevar y traer productos 'racionados' y/o vetados -especialmente, las frutas en que trabajaba la familia- por las cuestas y Montes de Toledo: 'contrabandeando' como si las cosas pasaran en otros tiempos y por la Serranía de Ronda. Era una especie de 'Don Quijote' en bicicleta, una figura tan quijotesca como estoica... que fue esculpiendo unas piernas, caja torácica y pulmones de capacidades casi irrepetibles. Tan irrepetibles como que... "La primera bici la compré en un herrero y la tenía tirada sin cubiertas, sin cámaras y sin cadena porque no había. Yo compré la bici con la llanta únicamente...". El padre fue un peón caminero. Y el tío, Federico... fue el que se empeñó en que le llamasen como a él. Ya se ve que lo consiguió.

Allí, en las sierras y suburbios de Toledo, Fede, 'El Lechuga' -ahí empezaban esos apodos que le daban en familia y en el Mercado de Abastos de un Toledo que aún se movía entre las ruinas devastadas del Alcázar toledano...-, Federico Martín Bahamontes... atacaba a saco y al asalto, mortalmente y desde la adolescencia esos repechos toledanos entre pueblos como Gálvez, Quismondo, Torrijos y los mismos Montes de Toledo... para acarrear en el transportín y las angarillas de una bicicleta prehistórica todos esos productos que estaban sujetos a racionamiento. Además, manejaba una carretilla para transportar las mercancías, subiendo a pie tramos de adoquines entre cuestas y cuestas de Toledo y sus pueblos. La Guerra Incivil había concluido (teóricamente, ya se ve) el 1.4.1939. Algunas décadas más tarde, Alejandro Federico Martín Bahamontes (1,74 de altura, 61-62 kilos en plena forma) explicaría también aquel alias de 'El Lechuga', remitiéndose al gabacho juego de palabras de que ''entre 'col y col' está la lechuga"... pero dando a la palabra 'col' el significado francés de los grandes puertos ('colines') o 'cols' alpinos...  

DEL 'QUIJOTE' DE 1954 HASTA EL TRIUNFO A RIENDAS DE COPPI.- Desde que el 'Quijote' de los Montes de Toledo debutó en el Tour, en el 1954 (cuando cumplía 26 años), con ascensiones fulgurantes al Galibier, Aubisque, Tourmalet y Peyresourde -en cuya etapa pirenaica terminó segundo, en Luchon, tras destrozar a Louison Bobet-, Bahamontes despertó curiosidad, excitación y asombro por su arrojo, facilidad escaladora... e inmunidad a toda crítica y consejo. 

Según el alicantino Bernardo Ruiz (de Orihuela, 8.1.1925, aún vivo, tercero en el Tour de 1952, ganado por Fausto Coppi), 'para Bahamontes, siempre su cama era la más dura y su filete, el peor'. Luego, los compañeros (el Tour se corría entonces por equipos nacionales; Julián Berrendero dirigía el bloque español) le pedían que diese la cara para 'justificar tanta bulla'. Pero el 'Lechuga' daba la cara; vaya si la daba.

'Ni Coppi ha subido nunca así', escribió 'L'Equipe' cuando al fin de la 'Boucle' le proclamó como 'El Águila de Toledo'. Acabó la carrera con extraordinario balance de pasar primero en la Montaña... 22 puertos totales sobre 11 en cabeza, la mitad exacta del total... sin dejar de estar bien colocado en el resto. Fede se proclamó 'Rey de la Montaña' en ese 'Tour' del debut, con 95 puntos, por 53 de Bobet, segundo muy lejano. Pero el toledano se detuvo en el puesto 25º de la clasificación general, frenado allí por los malos descensos y los derroches de esfuerzos sin el menor control (Bahamontes siempre recuerda cómo en el Giro, en Italia (donde no pasaría del 17º puesto, en 1958), los corredores italianos le increpaban... 'Dejale andare, que va el cretino que nos fa morir a tutti', Dejadle avanzar, que va el cretino que nos va a hacer morir a todos". Los españoles le llamaban 'gurriato', un gorrión joven e impertinente, sin experiencia.

De ese mismo Tour de 1954 es la célebre 'escena del helado' en el 'Col de Romeyére', en Isére, durante la etapa Lyon-Grenoble. Ocurrió -tal como Bahamontes narró a Perico Delgado en TVE-... dentro de una escapada alpina, por los 'cols' de Isére: "Iba escapado con tres corredores más, Leguilly, Lazaride y un belga que tenía un ojo de cristal. El coche de éste le dijo que no tirara del grupo porque yo les iba a dejar subiendo y cuando pasó el coche, tocó una piedra, saltó y me rompió dos radios de la rueda trasera"... Entonces, Bahamontes, destensó el freno, atacó, soltó a los otros tres fugados y se dirigió en solitario hacia la cima del puerto, a 1068 metros de altura. Algo tenía claro: no iba a poder el descenso sin freno, con la rueda de atrás malparada...

... En la cima del puerto, de 'La Romeyére', Alejandro Federico Martín Bahamontes, 'aterrizó' con media docena de minutos sobre sus tres compañeros de escapada... y 14 sobre el pelotón. Pero, al no poder descender en condiciones, echó pie a tierra y se puso a esperar al coche del equipo español, con Julián Berrendero al frente, a fin de recambiar la dichosa rueda. Y en esos momentos, como lo contaba Fede... "Vi dos carritos de helado, me fui allí, pedí un helado con dos bolas de vainilla y lo metí en el bidón. Por detrás me hacían fotos y pensé '¡Joder! ¿Es que tengo el culo más guapo que la cara o qué?' Y ahí fue donde me gané la fama de 'el del helado". "Perdí un montón de tiempo, los 14 minutos totales más lo que tardaron en cambiar la rueda", recordaba Fede a Perico, en el relato de TVE.

Extenderse sobre cómo ganó Bahamontes el Tour de 1959, el primer español de todos los tiempos en dominar la Vuelta a Francia... resulta un poco melancólico. Aquella 'Grande Boucle' tuvo 22 etapas, de Mulhouse a París, que iban en sentido inverso a las agujas de reloj: entre el 25 de junio y el sábado 18 de julio de 1959. 'El Águila de Toledo' voló bajo control táctico del gran -aún no oficialmente 'retirado'- Fausto Coppi, aunque Bahamontes corría a las órdenes oficiales de Dalmacio Langarica, seleccionador español; que había descartado con gran polémica a Jesús Loroño y también había relegado a Antonio Suárez. 

...Bahamontes y Coppi se habían reunido unos meses antes en una jornada de cacería de perdices, en los campos de Toledo junto a Raphaël Geminiani, gran colega de Coppi y que también vive aún, a los 97 años. Ante platos de buenas 'migas toledanas', Coppi propuso a Bahamontes que fichara por el equipo que estaba formando (el "Tricofilina-Coppi", patrocinado por una marca de brillantina para el pelo). Bahamontes había sido cuarto en el Tour de 1956... y octavo en el de 1958, abandonando rápidamente en el de 1957, que corrió bastante 'forzado'.

Según reconoce el propio Bahamontes, la intervención de Coppi, fue fundamental para convencerle de que debía luchar por la clasificación general del Tour, olvidándose del Gran Premio de la Montaña que, según Coppi, "también podría ganar, si sabía dosificar y racionar los esfuerzos". La idea de Coppi, 'Il Campionissimo', es que Bahamontes tenía potencial de sobra para dominar la general si no desparramaba esfuerzos suplementarios e innecesarios ('fuegos de artificio') en sus habituales series de ataques inútiles en las rampas. Además, y con las fuerzas dosificadas (Bahamontes ya cumplía 31 años dentro del Tour de 1959) se trataba de vigilar y calcular estrictamente las temidas etapas llanas... 

...Fausto Coppi era 'Il Campionissimo' (o 'El Alambre'), el ciclista más legendario de la posguerra en Europa hasta la irrupción del 'Caníbal' Eddy Merckx, ya en los años 60. "Una invención de la Naturaleza para completar el modesto ingenio mecánico de la bicicleta". Así había descrito a Coppi el periodista Gianni Brera (luego, biógrafo del gran entrenador Helenio Herrera) en 'La Gazzetta dello Sport'. Esto fue el 27 de julio de 1949, justo después de que 'Il Campionissimo' se alzara con el primero de los dos 'Tours' que ganó. En la II Guerra Mundial, en el desierto de Libia, Coppi había caído prisionero de las tropas inglesas del Mariscal Bernard Law Montgomery. Y allí mismo, en África, pero en Alto Volta, en otra cacería -también junto a Roger Riviére y... al propio Geminiani, que se salvó gracias a la quinina-, tan sólo unos pocos meses después del 'Tour de Bahamontes', Fausto Coppi contrajo la malaria que se lo llevó para siempre: el 2.1.1960. Coppi tenía 40 años en la hora de la muerte. 

Fausto Coppi, 'Il Campionissimo', fue el primer ciclista que conquistó Tour de Francia y Giro de Italia en el mismo año -1949-, tenía 44 pulsaciones por minuto, medía 1,77 de altura (64 kilos) y escandalizó a la Italia de los años 50 con su romance con la llamada 'Dama Blanca' (Giulia Occhini, esposa de Locatelli, un médico seguidor de Coppi; Locatelli denunció judicialmente a su señora y a Coppi). Fausto Coppi era agnóstico (en aquellos años...) y representaba de algún modo a la Italia proletaria y antifascista frente al más conservador 'Monje Volador': Gino Bártali. Eso... aunque recientemente se descubrió que el 'conservador' Bartali (también ganador de dos 'Tours' y tres 'Giros', uno menos que Coppi) se había jugado la vida en la Italia nazifascista de los años 40 para salvar de la quema de Auschwitz a unos 800 judíos italianos. 'C'est la vie'. 'É proprio cosi', dirían en Italia. Por cierto, y como curiosidad sobre las pulsaciones... Merckx tenía 39 por minuto. Y Miguel Indurain... 28.

LA GRAN CORONACIÓN DE 1959.- En aquel 'verano peligroso' de 1959, un señor estadounidense llamado Ernest Hemingway, que algo sabía de escribir y que en 1936 y 37 se habia visto sacudido en Madrid -Gran Vía, Hotel Florida, Casa de Campo...- por las bombas de la Legión Cóndor, reporteaba por las plazas de toros de toda España (comisionado por la revista 'Life') el histórico desafío, mano a mano y cara a cara, de dos 'cuñadísimos': Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín. En 1959 sólo hacia cuatro años que habían desaparecido las cartillas de racionamiento -1955-, pero Bahamontes ya había ganado los Premios de la Montaña en Tour (1954, 58), Giro (1956) y Vuelta a España: este último, en 1957, cuando fue segundo en la general de esa Vuelta... que Fede jamás conquistaría como vencedor supremo: tampoco iba a ganar el Giro de Italia. Cuando se bajó de la bicicleta de competición, en 1965, el toledano había firmado seis Grandes Premios de la Montaña en la Vuelta a Francia, otros dos en la Ronda española y uno en el Giro italiano. 

(...Cerca de Vinaroz)... "el aire marino me despertó el apetito y quise ver la zona que había contemplado por última vez cuando los nacionales llegaron al mar y estuvieron a punto de coparnos. Por tanto, esperamos a que hubiese más luz y cruzamos el Ebro por Amposta antes de que saliera el sol...(en Burgos) servían el vino en jarras de barro y comimos del delicioso queso burgalés que solía regalarle a Gertrude Stein en París al regresar de España, en los días en que viajaba en vagones de tercera". Todas esas cosas (y algunas más) escribía Ernest Hemingway justo cuando Federico Martín Bahamontes se recorría Francia entre junio y julio de 1959, al frente del pelotón y en el llamado 'verano peligroso' de ese 1959 (o más precisamente: 'verano sangriento'), cuando Don Ernesto seguía a 'los dos cuñados', Antonio Ordóñez y Luis Miguel Domínguin por cosos y ferias de la llamada 'piel de toro', por los puntos donde los 'nacionales'... "estuvieron a punto de coparnos". Probablemente, hoy algunos le hubieran llamado 'fascista': a él, a Ernest Hemingway. Señor, ten piedad.

Planteado por Coppi y dirigida a pie de obra por el puño de hierro de Langarica (luego 'boss' del celebre equipo 'Kas'), al que la exclusión del vizcaíno Loroño le había costado boicot y destrozos en su tienda de Bilbao, peleas personales, insultos a su mujer y epítetos de 'mal vasco'... a Bahamontes le salió una carrera perfecta en ese 'Tour' de 1959, que arrancó en Mulhouse el 25 de junio bajo la convicción, proporcionada por Coppi, de que podía ganar la carrera a poco que hiciera las cosas con lógica. "En aquellos tiempos también se sacaba bastante buen dinero si ganabas en los puertos, en la Montaña y otras clasificaciones parciales", recordaba también Bahamontes, en alegato para tanto demarraje intempestivo.

Pero, sin arriesgar nada más que lo justo, como no se le conocía ('Bahamontes ya no es Bahamontes, es otro', llegó a sostener la Prensa frances), Fede resistió a Jacques Anquetil -cediéndole sólo dos minutos- en la contrarreloj de la sexta etapa, Blain-Nantes. A los Pirineos, Bahamontes llegó en el puesto 17... y saldría noveno, aunque líder en el Premio de la Montaña: arriesgaba lo justo, controlando la legendaria 'souplesse' -'pedalada suave'- de Anquetil y la furia explosiva del luxemburgués Charly Gaul -ganador del Tour en 1958-, que amenazaba tormenta en los demarrajes rampantes por cada uno de los grandes puertos. Era el plan que Fausto Coppi había aconsejado a Fede en las toledanas cacerías invernales con galgos...

Bahamontes emergió ya de los Pirineos con ventaja de dos puestos sobre Gaul... que al fin se hundió clamorosamente el 8 de julio, en un infierno de calor en el páramo de la Provenza, entre Albi y Aurillac, cuando el equipo nacional francés crepitaba entre la vigilancia mutua y discusiones de sus cuatro grandes estrellas: Anquetil, Bobet, Geminiani y el luego infortunado Roger Riviére: confinado a una silla de ruedas tras terrible caída en el Tour de 1960. El 8 de julio de 1959, machacado por el calor infernal del Midi francés, que no soportaba, entre tres duros puertos (dos de segunda, uno de tercera), y bajo la ofensiva general de los 'gallos' franceses, el luxemburgués Gaul pierde veintitantos minutos y todas sus esperanzas en los toboganes provenzales, entre Albi, ('albigenses') y Aurlllac: ahí es donde Bahamontes ya llega tercero, junto a Anquetil, en una etapa que gana Hénri Anglade, francés del 'segundón' equipo Centro-Midi... y que aúpa al liderato al belga Jos Hoevenaers. Medio equipo español, incluido Antonio Suárez, entró fuera de control ese día. Pero Bahamontes ha metido tiempo a casi todos los favoritos, ha intimidado. Y...

...El viernes 10 de julio de 1959, con 31 años recién estrenados, Federico Martín Bahamontes, 'El Lechuga' del Mercado de Toledo, dinamitó el XLVI Tour de Francia en los 12,5 kilómetros de cronoescalada al Puy de Dôme, el callado pero imponente volcán de Auvernia. A 1465 metros de altura, asomado a un balcón telúrico sobre Clermont-Ferrand, Bahamontes gana y da el golpe al Tour con 1m26s sobre Gaul, 3m00 sobre Anglade,  le mete 3m37 a Rivière, 3m44 a Anquetil... y en la general ya aparece en el segundo puesto, a sólo cuatro míseros segundos del poco relevante Hoevenaers, que se había vestido de amarillo el mismo día en el que Charly Gaul se hundió en el estrago provenzal de calor, entre Albi y Aurillac. Lo primero que hizo Federico Martín Bahamontes en la cima del volcán auvernés, justo tras haberlo domado -y en aquellos tiempos- fue... ir a buscar desesperadamente un teléfono (no un helado...) para relatar el triunfo con su propia voz a su esposa: Fermina Aguilar. La gran e irrepetible Fermina: con la que Bahamontes se había casado en 1956. Pero quedaban los Alpes.

En la decimoséptima etapa, Saint Etiénne-Grenoble, Bahamontes reventó finalmente la carrera... con el ya descartado Charly Gaul a su rueda. Pactan Fede y Charly y 'hay trato': etapa para Gaul... y 'maillot' amarillo para Fede. Los dos mejores escaladores de la Vuelta a Francia destrozan la carrera en el corazón de los 'Alpes traidores'. Gaul, que había empezado la etapa a 23m17s de Federico, entra primero en Grenoble, pero Bahamontes asegura el Tour, mientras los gallos y 'vedettes' de Francia se peleaban por el galón del orgullo chauvinista, el segundo puesto... que será para Anglade, descartado de salida en el equipo 'A' de Francia... pero al fin, superior a Anquetil, Riviére y François Mahé en la meta de París. En los 69 kilómetros contrarreloj del penúltimo día, 17 de julio entre Seurre y Dijon, Bahamontes atesoraba de salida 9m16s sobre Anquetil... y 11m36s sobre Riviére, que gana en Dijon y recorta 6m17s al que ya es oficialmente 'El Águila de Toledo'. Definitivamente, el segundo en París va a ser... el 'pobre' Anglade, a 4m01s del 'Lechuga' que pedaleaba por los Montes de Toledo... como si le fuera la vida en ello: es que le iba.

LA BICICLETA, METIDA EN LA HABITACIÓN.- Después de una etapa final de 331 kilómetros, los supervivientes llegaron a París, al Parque de los Príncipes (justo: 'ese' Parque de los Príncipes, 'ese'...) el sàbado 18 de julio de 1959: el 18 de julio de 1936 también fue sábado, aunque en realidad, la rebelión del Ejército de África empezó el viernes 17. En Dijon, la víspera del cierre, y con la desconfianza del que ha sufrido las penalidades de la Guerra Incivil, el cañoeo del Alcázar de Toledo, el estraperlo, el racionamiento y lo que haga falta, Bahamontes no se fía de los franceses: y duerme con la bicicleta metida en su habitación. 

Y el sábado 18.7.1959, Alejandro Federico Martín Bahamontes entró con el 'maillot' amarillo 'Henri Desgrange', el definitivo, en el Parque de los Príncipes bien dentro del gran pelotón de 65 supervivientes; para la historia, el triunfador de esta última etapa fue el francés Joseph Groussard. Escoltado por Fausto Coppi, en la imagen que abre esta pieza, Fede entrega el gran ramo de flores del ganador de Tour... a la señora Fermina: Fermina Aguilar, su esposa, que falleció en 2018. Por ella, y sólo por ella, Federico siempre intentaba hacer cosas brillantes en cada etapa que se disputaba un 7 de julio. 

En el Parque de los Príncipes, la afición francesa abroncó a... los franceses: harto el buen pueblo de París de la guerra de guerrillas de sus 'vedettes': que siguieron en la general a Bahamontes por este orden: Anglade, Anquetil, Riviére y Mahé.

No faltó a la gran cita del Parque de los Príncipe el embajador español, Conde de Casas Rojas. Por ser el primer triunfo de un español en 'La Grande Boucle', la organización que dirigían Jacques Goddet y Félix Levitan vistió a las azafatas de... lagarteranas. Bahamontes también alzó allí su tercer Gran Premio de la Montaña en el Tour, tercero de seis. No volvería a subir a lo más alto del podio en París: pero sí fue segundo en 1963 (con José Pérez Francés, tercero) y todavía tercero en 1964, un año antes de retirarse de la competición, en 1965, tras sonado abandono y 'desaparición' del Tour... desaparición 'programada' en el 'Portet'D Aspet', 'a lo Bahamontes. Inclusive después de esta agridulce despedida de 'La Grande Boucle', 'El Águila' aún iba a volar y a ganar la Escalada a Montjüic, ya con 37 años cumplidos. 

España entera fue un estallido de júbilo aquel 18.7.59: además de todo... el estampido de Bahamontes resonaba en unos bolsillos recién llenos por la paga extra del 18 de Julio, Fiesta Nacional en aquellos momentos: y eso que, como hemos dicho, el Ejército de África se sublevó el 17 de julio de 1936, en Marruecos, Llano Amarillo de Ketama. Un año después, en el Tour de 1960, Fausto Coppi ya estaba muerto... y Riviére se partió la espalda -y más adelante, la vida- en una horrible caída de nueve metros, allá en el ignoto puerto del Perjuret. Roto por el dolor y la morfina, el superclase Riviére dijo adiós al mundo en 1976. Jacques Anquetil, el sensacional normando de la 'souplesse' (al que Bahamontes siempre acusaba veladamente de 'tomar cosas')... no pasó de 1987, a este lado del Edén. 

En los años 70 y 80, Alejandro Federico Martín Bahamontes (seguidor barceloNista de pro en el fútbol) dirigió a su propio equipo, 'La Casera-Peña Bahamontes' y montó una tienda de bicicletas en Toledo... que tuvo abierta durante 45 años, hasta 2004. Hoy, y pese a tanta irracionalidad desatada, Fede, 'El Águila de Toledo', tiene su propia escultura monumental en su ciudad -aunque él nació realmente en Val de Santo Domingo-Caudilla-... e incluso en 2009, Bahamontes recibió una placa oficial de reconocimiento de la República Francesa. Después del 'Águila', Luis Ocaña, Pedro Delgado, Miguel Induráin (5), Óscar Pereiro, Carlos Sastre y Alberto Contador (2) fueron los otros ganadores españoles del 'Tour'. Y en 2018 se nos fue Fermina Aguilar...

63 años después de aquel 18 de julio de 1959, Alejandro Federico Martín Bahamontes es el ganador del 'Tour' de Francia que aún reside en este mundo -y que sea por mucho tiempò- con más edad: 94 años cum-pli-dos. Han pasado 63 mortales años de 'aquel' Tour y de 'aquella' España, pero la imagen de Bahamontes y su ramo de flores -el ramo de Fermina...-, en ese saludo en y al Parque de los Príncipes junto a Fausto Coppi continúa igual de viva, igual de fresca, con el rótulo de 'Tricofilina' bajo la banderita rojigualda. Si alguien se molesta en repasar esa imagen, el señor cetrino que sostiene en París ese gran ramo de flores de Fede y Fermina... se llamó Fausto Coppi: 'Il Campionissimo'. Y aquí nos queda con nosotros ese lebrel de los Montes de Toledo que a medias es 'Águila' y a medias... 'Don Quijote'. Pero es Alejandro Federico Martín Bahamontes, Ave, Fede.

 

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