Betis y Granada regresan en 'drama fashion'... al escenario de sus dramas de 1967 y 1979

Alejandro Delmás
Alejandro Delmás
14/05/2022

Las entidades hoy conocidas como 'Real Betis Balompié S. A. D.' y 'Granada C. F. S. A. D.' se miden con sus primeros equipos a partir de las 19:30 horas de este domingo 15.5.2022 en el hoy llamado Estadio Benito Villamarín, del barrio sevillano de Heliópolis. Con la afición del Betis pendiente de que su equipo ingrese en la Champions League 2022/23, bajo lo que sería un cúmulo de circunstancias absolutamente excepcionales (y lo que te rondaré, morena)... y con los hombres del Granada en plena lucha por evitar el descenso de categoría, todavía en esta penúltima jornada del Campeonato 2021/22, no cabe sino registrar que esta no será, ni de lejos- la primera confrontación entre los primeros equipos de ambas sociedades revestida con todo el ropaje del drama, a última sangre, llámese como se quiera. Casi perdidos en la noche de los tiempos (o no tanto) se hallan un par de combates en Heliópolis entre Betis y Granada que, seguramente, tuvieron más munición dramática que la batallita de hoy.

Cuando el fútbol, la vida y las personas eran, todos y sin duda, de otra y mejor manera, en 1967 y 1979, el Real Betis Balompié y el Granada C. de F. chocaron en el barrio de Heliópolis en sendos partidos literalmente a vida o muerte... en tanto que el triunfo valía al vencedor la estancia en Primera con amplísimo porcentaje de posibilidades... mientras que la derrota hundía casi sin remedio al 'sufridor'. Ocurrió en sendas 'calendas' de junio casi calcadas entre 1967 y 1979: 18.6.1967 y 17.6.1979. El Betis ganó ambos partidos, el primero de promoción de permanencia/ascenso; el segundo, en el cierre de la Liga regular de Segunda División 1978-79... y con ambos resultados condenó al Granada a extender su lista de temporadas en Segunda. A la vista del tiempo transcurrido entre y desde ambas fechas... iremos día por día.

18.6.1967. LA 'PROMOCIÓN' DE BARRIOS, ROGELIO Y QUINO.- En la temporada 1966-67, un Betis descendido -de forma no ya dramática, sino más bien trágica-, en Málaga y en la última jornada de la Primera División 1965-66 militaba en el Grupo Sur de Segunda División con un (notable) plantel prácticamente calcado en chasis y motor al que había descendido... y que había jugado una sensacional Copa del Generalísimo, de la que en 1/4 eliminó en el 'Santiago Bernabéu' al Real Madrid 'ye-yé', flamante hexacampeón de Europa. 

Tras poner punto y final a las carreras deportivas de Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskás, en partidos que significaron memorables exhibiciones de Joaquín Sierra 'Quino', Rogelio Sosa Ramírez o Jesús Landa, el Betis acabaría cayendo (1-1, 1-4) en semifinales de Copa 65-66. Esta temporada del maléfico descenso de 'La Rosaleda' quedó cerrada el 22.5.1966, entre tamboriles rocieros y tormentas de mayo en Heliópolis con el 1-4 ante los 'leones' de San Mamés... en el mejor partido que se le recuerda al mediocampista bilbaíno Juan Mari Zorriqueta, autor del primer gol que abrió brecha en el Betis. Por cierto, arbitraje calamitoso contra el Betis de... otro bilbaíno, aunque fuera un 'number one': José María Ortiz de Mendívil.

El Betis había caído a Segunda -sin mucho dinero gastado, como suele ser costumbre-, pero con el armazón de un brillante equipo recién saiido de la cantera, de un grandísimo Triana o de Coria pura y que se hallaba en plena eclosión: el defensa internacional Antón, Quino, Demetrio, Rogelio, Pepe González, el gran capitán Eusebio Ríos... y el Granada había cruzado caminos con el Betis al solucionar exitosamente su propia, pasional promoción con el Málaga de 1966, al que envió a Segunda (2-1, 1-1), con pedradas de ida y vuelta en la Cuesta de la Reina 'trenes botijo' a reventar (incluso con vagones de ganado) entre Granada y Málaga e incidentes tales como el del aficionado granadino que en la ida, en 'Los Cármenes', iba con un gato uniformado 'en rojiblanco' del Granada y una bolsita de boquerones, que el aficionado iba suministrando al gato 'granadinista' de uno en uno para que coma, entre la rechifla general. Pero los de Málaga se desquitaban y llamaban 'Sanitex' a los de Granada, en alusión a aquella exótica -y barata- bebida gaseosa que se fabricaba en Motril y que, por su precio, era ampliamente favorita de los granadinos. Ya se registraron incidentes entre ambas aficiones a consecuencia de duelos directos para el ascenso a Primera en 1948-49...

En 1966, esta fatídica promoción para el Málaga selló la retirada del fútbol del hábil delantero melillense José Díaz, 'Pepillo', quien había dado mucho que hablar en el Sevilla, Real Madrid, River Plate y Mallorca y al fin... Málaga, donde se retiró con la irritación del descenso. "Mi Seat '600' bajó la Cuesta de la Reina en Segunda y la subió en Primera”, afirmaban, orgullosos, los granadinos que se habían jugado el tipo para ir a Málaga, a vivir la ilusión del ascenso... con coches que entonces ostentaban los distintivos provinciales en cada placa de matrícula: 'GR', 'MA', 'SE', de Granada, Sevilla, Málaga etc.

En realidad, el Granada, entrenado por Ignacio Eizaguirre, tampoco era gran cosa -casi que el Málaga era mejor y, como lo demostraría, el propio Betis-... y, como antepenúltimo, había escapado al descenso automático por los pelos, tras un casi letal final de Liga 66-67... lo que no le impidió firmar los cuartos de final en Copa 66-67. Allí se extendió hasta el 11.6.1967, cuando le eliminó un excelente Elche (1-1, 5-0). 

Y tras esta tan exigida, casi penosa travesía iban a aparecer los granadinistas en Heliópolis, el domingo 18.6.1967 ante un Betis que a su vez había tenido que trabajar lo suyo para llegar a la que para él era promoción de ascenso. Ese Betis de tantos nombres relucientes había comenzado la campaña 1966-67 en el Grupo Sur de Segunda a las órdenes del técnico murciano Luis Belló (fallecido en 2021), cuya dirección se extendió justo hasta un humillante 0-3 recibido en la jornada 16ª en Heliòpolis ante un rival directo: el Castellón. Con ese durísimo 0-3, Betis se iba al sexto puesto de ese Grupo Sur de 16 equipos, de los que uno ascendía a Primera directamente y otro promocionaba. Bajo la presidencia de Julio de la Puerta, la Junta verdiblanca destituyó 'ipso facto' a Belló -que había vivido una racha de hasta tres derrotas en filas- y le sustituyó provisionalmente con Pepe Valera; quien al momento, el 15.1.1967, hizo vencer al equipo en la visita al Condal, filial del Barça y antecesor del Barcelona Atlético: 0-2, dianas de Pepe González y Miguel Azcárate (que falleció en 2019). No está más de apuntar que en un partido de 'ronda previa' de Copa, el 23.10.1966, Jesús Landa, el delantero de Zarautz, anotó... cuatro goles en 'Las Gaunas'; todos los del 0-4 del Betis al Logroñés. Aún y en la vuelta (3-0 para el Betis), Landa firmaría otro gol más.

Pero y pese a todo, en aquellos sórdidos días de enero de 1967 la Directiva verdiblanca no quería 'quemar' a Valera, un campeón de Liga en 1935, una especie de 'Molowny' bético... y cerró de inmediato el regreso de Antonio Barrios al banquillo 'local' de Heliópolis. 'Tito Antonio Barrios', el peculiarísimo vizcaíno con el que el Betis ya había regresado a Primera División en 1958, no sin pasar antes incluso por el páramo de la Tercera División, entre finales de los años 40 y primeros 50. Y Barrios puso 'firmes' a los jugadores, que ganaron ocho de los últimos 11 partidos, con dos empates y una sola derrota, 1-0 en el viejo campo de 'Vallejo', del Levante. El Betis venció en los cuatro últimos partidos de Liga (Algeciras, Mallorca, Recreativo de Huelva, Badalona) y, en 1/16 de Copa, vapuleó al Español de 'Los Delfines', tercero de Primera División, al que apeó del llamado 'Campeonato de España' con 'scores' de 3-0 y 3-3; al fin, Antonio Barrios daría orden de ralentizar en los octavos de Copa, que aguardaban ante un excelente Valencia (sexto en Primera) y que incluso perdió por 2-1 en Heliópolis, antes de sentenciar en Mestalla (3-0) a un Betis que ya pensaba en la promoción ante ese justito Granada, metido en correrías coperas... y al que esperaba relamiéndose.

ROGELIO, QUINO... ANTÓN.- Aquella primavera agónica de 1967, Sevilla vivió no una... sino dos promociones de Primera a Segunda y viceversa. Cuarto por la cola en Primera División, bajo riendas de Sabino Barinaga, el Sevilla apeló al fin en la jornada 29ª de 30 (tras perder por 1-0 en Sabadell) al vigor y carisma de Juanito Arza, a fin de mantenerse en Primera. Arza ya se sentó en el banquillo 'local' de Nervión para el 3-1 con que el equipo cerró la Liga 66-67... y produjo sendas victorias en la promoción de permanencia frente al Gijón (subcampeón del Grupo Norte de Segunda), sendos 'uno-cero' para el Sevilla, con tantos de Lizarralde y Pintado entre Sevilla y Gijón, los días 28 de mayo y 4 de junio de 1967.

Así, la promoción Betis-Granada empezó dos semanas después de la de Sevilla y Gijón por aquello de la incursión copera de los granadinistas. El 18 de junio de 1967, en el campo del Betis, el Real Betis Balompié alineó este equipo, no exactamente (aunque casi al completo) el de la fotografia grande que abre este texto: Campillo; Aparicio, Ríos, Antón; Frasco, Azcárate; Macario, González, Quino, Rogelio y Demetrio. Entonces no se podían hacer cambios en juego a excepción del portero... y por lesión. Con lleno total y ambiente abrumador en Heliópolis, el Granada de Ignacio Eizaguirre apareció con: Manolín (el ágil aunque ya algo veterano Manuel López Silva, gallego, exguardameta del Sevilla entre 1959-65); Tinas, Datzira, Tosco; Santos, Lorenzo; Lara, Almagro, Miguel, Eloy Matute y Flores. Este Flores, el sevillano Antonio Flores, había jugado en el Sevilla. Y a partir de aquí mismo, el interior granadino Eloy Matute se marchaba a fichar por el Sevilla, donde entre 1969 y 1971 sería el 'jugador de confianza' de Max Merkel.

Pero aquella tardenoche del domingo 18.6.67, y sobre todo en el segundo tiempo, aquel Betis de 'Tito Antonio Barrios' fue demasiado para el Granada de Eizaguirre. Y lo arrolló con más contundencia de la que puede hacer intuir el 2-0 del fin. 'Ya puede hacerse el calendario' (de la Primera 1967-68); así titulaba José Antonio Blázquez su crónica del martes 20.6.67 en 'ABC' de Sevilla. Rogelio marcó el 1-0 a los 55 minutos al ejecutar una falta con 'rosca de caoba' de derecha a izquierda. Manolín sacó la pelota ya desde detrás de la línea de gol. Macario remachó cuando Ortiz de Mendívil (de nuevo, él...) ya había concedido el tanto. A los 72 minutos, Quino estampó el 2-0 en un 'pase de la firma' de Joaquín Sierra, tras regate y tiro seco que siguieron a una jugada entre Frasco y Rogelio. Pudo caerle un saco al Granada al que el 2-0 final ya dejaba rodilla en tierra, al borde del KO.

"El Betis está fresco, entero, fortísimo", tecleaba Blázquez, quien describía cómo 'entró Antón en el turno de las avalanchas ofensivas... Lara lo veía pasar por su lado como el Talgo pasa por la estación de Cantlllana, a toda mecha'. De inmediato, el aterrado Granada destituyó a Eizaguirre, aunque el mismísimo Blázquez suscribía ese martes 20.6.67 que "seis días tan sólo de espera ante la ansiada apoteosis de 'Los Carmenes'. Y se harán realidad los presentimientos... por su derroche de fuerzas, el partido del Betis tuvo mucho de exhibición".

Inevitablemente ('visto lo visto, no valorarlo así sería caer en la impertinencia...'), los presentimientos de Blázquez se cumplieron. La fuerza del 2-0 de Heliópolis y la diferencia de calidad entre ambos equipos produjeron el 0-1 de la vuelta en 'Los Cármenes', siempre para el Betis; que retornaba a Primera el 25.6.1967, algo más de 14 meses después del aciago descenso de 1966 en 'La Rosaleda'. Ese día, Rogelio apuntilló al Granada -que ya dirigía Manolo Ibáñez, ayudante de Eizaguirre- con un tanto de oro purísimo, en el minuto 50. El demolido Granada quedó en en 'zona catastrófica' y en manos de una Junta Gestora que dio paso al advenimiento -en el mismo verano de 1967- de su más legendario presidente: el exportero Cándido Gómez Álvarez, 'Candi', que aún vive, casi con 94 años, y que reconstruiría al club... para hacerle vivir días triunfales. Curiosamente, el C. D. Málaga también había vuelto a cruzar caminos con su odiado Granada... y había regresado a Primera, de modo automático, como campeón del Grupo Sur de Segunda, justo por delante del Betis de Antonio Barrios. Casi más curiosa -y perversamente-, al final de la siguiente temporada, 1967-68, Betis y Sevilla, los dos 'promocionistas' de 1967, se iban a hermanar en un histórico y poco agradable descenso conjunto a Segunda División.

Pero aquellos dos goles que marcó al Granada en los dos turnos de la promoción de 1967 -sobre todo, el de 'Los Cármenes'- fueron quizá los que Rogelio Sosa Ramírez (fallecido en 2019) iba a recordar con más cariño y devoción como los valiosos en toda su bética, legendaria vida. De camino, esos goles de Rogelio al Granada le dieron una última, final alegría a uno de los béticos de Coria que el propio Rogelio miró siempre con más cariño. Y de ese día del ascenso de 1967 en 'Los Cármenes', 25.6.1967, data la fotografía que abre esta pieza y cuyos verdiblancos protagonistas enumeramos. En pie, el meta Campillo, Grau, Ríos, Aparicio, Antón, Azcárate y Manolo Vega (portero suplente). Agachados, Macario, Frasco, González, Quino y Rogelio. Del otro detalle del 'collage' fotográfico... nos ocuparemos a continuación.

17.6.1979. BENÍTEZ, CABEZAS, CARDEÑOSA... KO DEL GRANADA.- El 17 de junio de 1979, 12 años prácticamente exactos después de los sucesos que se acaban de relatar´(y a 43 añitos de hoy...), con un calor aplastante en el barrio de Heliópolis, Betis y Granada volverían a mirarse cara a cara en la cita que echaba el cierre al Campeonato de Segunda División -ya unificado- de 1978-79. Después del duro descenso de 1975-76, que clausuró para siempre su ciclo triunfal en el club, 'Candi' había dejado la presidencia del Granada en 1976. Presidentes como Jesús Garrido, Salvador Muñoz y, en esos momentos, Manuel Anel habían intentado reponer en Primera al club de 'Los Cármenes', incluso con fichajes de no poco postín. Pero todo era sin éxito. 

Por su parte, el Betis seguía presidido -desde 1969- por un José Núñez Naranjo que había hecho cuestión personal y había empeñado su palabra y fama en la tarea de dejar al club en esa Primera División que había abandonado de forma sorpresiva en mayo de 1978. La idea de Núñez, 'Presidente de la Verdad', era colocar de nuevo al Betis en Primera y, 'consumatum est'... abandonar el cargo para siempre jamás, algo que 'Pepenúñez' cumpliría con rigor. A este fin, Núñez había fichado a un entrenador por entonces de muchas campanillas, el hoy fallecido Josè Luis García Traid, y había reforzado al brillante -pero corto- plantel con jugadores de combate (esencialmente, para media y defensa) tales como el uruguayo Carlos 'Toto' Peruena, el corretón lateral argentino Mario 'Colorado' Killer (desde Gijón) y otros dos notables puntales del Cádiz: Antolín Ortega y Manolo Villalba. Sin embargo, la base del equipo era, en lo sustancial, la misma que había conquistado el título de Copa de 1977... menos de un año antes de suscribir el infamante descenso de 1978: Esnaola, Bizcocho, Biosca, Gordillo, Benítez, López, Alabanda, Cardeñosa, Megido, Hugo Cabezas... eso, hasta que se fueron lesionando. 

Habían ido abandonando Heiiópolis nombres como Attila Ladinsky, Rogelio, el propio Rafael Iriondo... y García Traid se hizo cargo de esa (teóricamente, excelsa) plantilla bajo una idea fija: "Si ya son tan buenos... qué serán cuando corran". Sin oir del todo los consejos de preparadores físicos tan afamados como Felipe del Valle Perea (que falta entre nosotros desde 1990), García Traid aplicó desde la voz de 'ya' la técnica de 'látigo y silbato' a un grupo de jugadores tan bueno, tan bueno... pero ya algo veterano y como un poco 'tocado' física y moralmente tras la durísima temporada 1977-78, con Liga, Copa, Recopa... y descenso. Casi por inercia, desde el arranque y entre algún grave escándalo arbitral (Jaén, García de Loza), el Betis de Traid viajó líder hasta un 0-0 en Getafe en la jornada octava. Perdió por primera vez (después de un 1-0 adverso en San Fernando, en Copa, adelante por penaltis)... el 26.11.78, en Tarrasa: 1-0. Aún ganaría cinco de los seis siguientes turnos. Pero...

...Pero el puño de acero que Traid manejaba había abierto brecha en la estructura y flancos de sus jugadores. Biosca y López sufrieron sendas osteopatías de pubis. Gordillo funcionaba, corría bajo el martirio sordo de una parameniscitis. Cardeñosa -que había estado casi fichado por el Barcelona, dentro del verano de 1978, no se cerró por pura cautela de Núñez- estaba deslomado. Simplemente, deslomado. Y en los campos de Segunda, 'El Cerebro' del Betis era perseguido a patada limpia. Villalba se partió la pierna; Anzarda no era el que fue antes de la lesión de rodilla de 1977... y Mühren y Megido tenían las cabezas en otras partes. 

Todo esto le ocurría al Betis de Traid en el último tramo del otoño de 1978... para, después de mantener brillantemente el tipo en el 'Santigo Bernabéu' ante el potente Castilla (1-3) y consolidar el liderato... hacer implosión con tres derrotas seguidas en los días finales de enero de 1979: Granada (1-0), Las Palmas (Copa, 2-1) y Baracaldo: 1-0. Tras un asombrosamente deslucido 5-1 al Sabadell en Heliópolis, explotó la tercera derrota en cuatro partidos de Liga de Segunda, un terrorífico 5-2 endosado por el Alavés (dos goles de un tal Jorge Valdano), el 11.2.79, en Mendizorroza /Vitoria. Ese resultado hizo líder al Granada... y desjarretó al Betis. La soga se iba anudando al cuello de José Luis García Traid, 'dónde el Betis que te di'...

RUMBO AL DESENLACE.- Después del descalabro de Vitoria, perdidas la confianza propia... y ajena (jugadores, club y afición), García Traid no duraría ni dos meses en el Betis. El sábado 7.4.1979 (justo tras un apuradísimo 2-2 en casa ante el Getafe de un Pepe Juan en 'crack' y bajo un aguacero), el Málaga torpedeó bajo la línea de flotación del equipo en 'La Rosaleda': 3-0, sendos impactos de Orozco y uno de Santi. El Betis quedaba segundo, a un punto del Granada, líder (36 puntos)... pero a sólo tres del séptimo, AD Almería. "Yo ya no sé qué hacer", repetía José Luis Traid tras la debacle de 'La Rosaleda'. Esa frase, claro, le costó el puesto, justo cuando JLGT había encargado a Del Valle otra batería de 'tests' (?) físicos para los jugadores.

La plantilla estaba bastante harta y el lunes siguiente a 'lo' de Málaga, 9.8.1979, Lunes Santo cayó García Traid para dejar paso en el banquillo a León Lasa, antiguo capitán del Betis, que se encontró con un equipo roto... y con tres sumarias, penosas derrotas en fila: Jaén (1-2), Osasuna (3-1) y Tarrasa: 1-2. Pero el partido del Jaén, con Manuel Ruiz Sosa al control del Jaén, se anuló por alineación indebida del portero jiennense Espinosa... y el 9.5.79 se repitió en el viejo 'Arcángel' de Córdoba, con triunfo del Betis por 1-0 (Megido), en lo que fue una bocanada de oxígeno y el prólogo a otras dos victorias: Ferrol (0-2) y Castellón, 2-1. Esencialmente, Lasa intentaba no mover mucho los muñecos que ya tenía cogiditos con alfileres o pinzas. Ese del Castellón fue el último partido de Gerrie Mühren con la camiseta del Betis. 

Tras derrota en Almeria (2-1, 27 de mayo de 1979, tanto del coriano Jeromo para los sólidos, temibles almerienses de aquella hora), una derrota agónica y llena de metralla, vino un buen 5-0 en Heliópolis a un Castilla que jugaba por jugar. En Valladolid, en el viejo 'Zorrilla' -donde hoy se asienta 'El Corte Inglés' pucelano. el Betis de León Lasa cayó por 1-0 en la jornada 37ª y penúltima. Pero, como pudo... aguantó el 'average'/cociente particular (1-0, 0-1), lo que le valía aventajar al Valladolid con el 'general' final.

...Y FUE VERDE OTRA VEZ LA PRIMAVERA; PEPE GONZÁLEZ.- Al fin de todo, el 17.6.79 y bajo un calor tropical, desmesurado, Betis y Granada volvían a retarse en Heliòpolis para jugar en Primera. Cualquiera de los dos podía ascender; el empate no servía a nadie para nada y el que ganara, si alguien ganaba, tenía que esperar a otros resultados de toda una baraja. Con AD Almería, líder matemático y en Primera, los dados rodaban en los duelos Getafe-Elche, Ferrol-Valladolid y Málaga-Deportivo Coruña. 

En Getafe, 'Las Margaritas', un tan Manuel Ruiz de Lopera y Ávalos se esforzaba con suculentas ofertas/'bonus' de lavadoras y 'televisoresencoló' a precios de regalo -o, directamente, regalados- para los jugadores del entonces 'Club Getafe Deportivo', cuyo 1-1 con el Elche iba a resultar decisivo al apartar a los ilicitanos de un triple empate con Betis y Valladolid... que habría hundido al Betis. 

El tanto al Elche del veterano internacional getafeño (valenciano) Enrique Galán, en el minuto 33, resultaría ser una bendición para el Betis de Núñez Naranjo y Lasa (aunque no tanto, para el talonario de Lopera)... que venció por 2-1 al Granada y ascendió en el tercer puesto -segundo fue el Málaga-, empatado a 46 puntos con el Valladolid. Prevaleció el Betis por el 'cociente general' que había sido capaz de preservar en Valladolid, con el 1-0 adverso de la jornada anterior: '+23' (58-35) frente al '+15' de los pucelanos. 47-32. En Heliópolis, aquella tarde de hirvientes infartos, el Granada se adelantó por 0-1, en fantástico castigo ejecutado por el pequeño goleador grancanario José Luis Hernández Ortega... por el mismísimo tragaluz de la escuadra derecha de José Ramón Esnaola. 

Con 19 tantos en la cuenta del ejercicio 78-79, José Luis se alzó a la cima de los goleadores de la Segunda 1978-79. Pero el Betis remontó y ascendió con espléndidas dianas de Antonio Benítez (minuto 61, zapatazo seco y lejano) y Hugo Cabezas (69', cabezazo a quemarropa ante el buen meta vasco y granadinista Javier Izcoa). Corrieron maledicencias -nunca confirmadas- sobre primas 'negativas' a algún elemento extranjero del Granada, cuyo nombre no es demasiado difícil rastrear; el caso es que el Granada apenas levantaría ya cabeza, hasta que vivió una etapa especialmente negra entre 1988 y 2010, etapa que incluyó los más terribles descensos y desventuras

...Y este Betis-Granada del 17 de junio de 1979 fue también el último partido en la carrera deportiva de José González González, 'Pepe González', el exquisito, espigado interior de Tocina y de la cantera verdiblanca... que desde el Triana Balompié había debutado con el club de 'su vida' en partido o-fi-ci-al el 27.11.1966, en un 2-0 al Levante, en Segunda y con goles de Antonio Pallarés, que aún vive. Pepe González jugó aquel día del Levante como extremo por la izquierda y en relevo de Rogelio, entonces sancionado por la Directiva del Betis. 

Pero en este agónico, infartante Betis-Granada, aquel domingo semiterminal de junio de 1979, González era el único jugador que quedaba en ambos equipos, Betis y Granada, de la legendaria promoción de 1967, una docena de años antes. Sólo que en esta tarde hirviente de 1979 en Heliópolis, el 'tuccinense' González -que había sido traspasado al Zaragoza de los 'zaraguayos' tras el descenso bético de 1973 y en 1978 se fue a Granada-... jugaba con la camiseta del Granada.

En el minuto 79 de aquel matador Betis-Granada, ya con 2-1 para el Betis, Pepe González -vestido de rojiblanco por esta vez y con 33 años cumplidos- se despidió del recinto de Heliòpolis y del fútbol de alta competición para dejar paso en el Granada al interior zurdo cordobés Rafa Martínez, que había jugado en el Sevilla. En siete temporadas con el primer equipo del Betis, entre 1966 y 1973, González anotó 49 goles para la entidad, con 16 penaltis... en los que era prácticamente infalible. En entrevista de 2013 para la página bética 'Manquepierda' (de Alfonso del Castillo), González afirmaba: "Cada vez que volvía a jugar en el campo del Betis aunque fuera con otra camiseta, sentía que estaba en mi casa, pues por mí no me hubiera ido, pero mandaron las circunstancias (económicas)... los goles más importantes fueron los que daban el triunfo para subir a Primera... y sobre todo, los que le metía al Sevilla. He tenido muy buenos compañeros y a muy buenos jugadores como compañeros. Los jugadores que más me han gustado de los que he visto han sido Quino, Benítez y en el Zaragoza, Diarte y Arrúa". Después, González entrenó al Cantillana. Aún hoy resulta fácil ver a Pepe González por Tocina, su pueblo, y en las reuniones de los veteranos del Betis...

Y terminamos -si es que han llegado hasta aquí- con el raro, extraño texto, tal cual, con el que 'ABC de Sevilla' abrió su Suplemento de Deportes, 'Campeón', el martes 19.6.1979, a fin de reflejar y describir la victoria y ascenso a Primera del Real Betis Balompié. 

Este texto, sin la menor firma, recibió una expresa felicitación escrita de la Junta Directiva del Real Betis Balompié, en cuanto que 'sentido y emotivo', y en carta dirigida a la atención de Nicolás Jesús Salas, entonces director del 'ABC' sevillano. La reproducción de la página de 'ABC' y del texto (con fotografías a todo trapo -firma de Manuel Ruesga Bono- del triunfante Benítez y de un Cardeñosa que llora en el hombro del directivo Manuel Zubiría, exdirector de BBVA)... es exactamente esa captura fotográfica que ocupa el ángulo inferior izquierdo de nuestro 'collage', bajo Pepe Campillo, el portero del Betis en aquella promoción de 1967 frente al Granada, va a hacer ahora... 55 años. Diremos que aunque el mismo Betis lo intentó... nunca se pudo identificar -no lo hizo 'ABC', no lo haremos ahora nosotros- al autor de este anónimo, sentido y emotivo" texto de la portadilla de 'Campeón', el martes 19.6.1979, que aquí les ofrecemos como despedida, debidamente transcrito: "Benitez y Cardeñosa, dos esculturas, dos símbolos... este es el Betis".

'Son dos imágenes que -en realidad- se funden en una sola, dos momentos, dos crujidos que -en el fondo- responden a una misma pasión, a una misma agonía, a un mismo éxtasis. Iban cincuenta grados de calor en lo alto como una gigantesca banderilla sobre la hierba agostada de Heliòpolis. Iban muchos minutos, no sé cuántos. Iban miles de estupores, todo un estadio. Entonces, Antonio Benítez se metió a diestro de postín y en un 'va por ustedes, señores', insolente, artista, colosal, logró un gol de oro, sirvió otro de platino y vació sus pulmones al aire hirviente de la tarde mientras tras él cuarenta mil personas, y un aliento y un genio, acababan de desbaratar a un Granada herido ya de muerte. Luego -dentro, casetas- lloraba como hombre, como bético y como jugador de fútbol Julio Cardeñosa Rodríguez, temple y arte, esencia y presencia, solera y enjundia. Ellos dos, el desplante y el llanto, el apoteosis y el lamento, el clamor y las lágrimas, ellos dos, así, son el Betis. Y como dos esculturas, como dos símbolos, como dos tallas, encarnaron una tarde de fuego. Aquella en la que fue verde otra vez la primavera".

(Cuentan viejas consejas que el genio jerezano Antonio Benítez, que nos dejó en 2014, regaló al autor del texto ese mismo brazalete de capitán del Betis que Benítez porta orgullosamente en la explosiva foto de Ruesga; por lo demás, tanto el brazalete de capitán del Betis de esa tarde histórica del 17.6.1979 así como el autor del texto... desaparecieron en el océano del tiempo. Pero, por si alguien encuentra al autor -que no es el de ese bello lema de 'De padres a hijos y de abuelos a nietos'-...  "la próxima vez será mejor que escriba 'algo más agradable", como dice Harvey Weinstein que dijo la Reina Isabel I de Inglaterra a Will Shakespeare después de estrenarse 'Romeo y Julieta').

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