Sevilla-Betis, la Liga de papá y mamá: el de arriba embruja al de abajo

Alejandro Delmás
Alejandro Delmás
24/01/2023

Si viviera el gran periodista José Antonio Blázquez Cabrera, de reconocida filiación sevillista -tanto, que el Sevilla FC concede premios anuales con su nombre-... reconocería de inmediato la expresión: 'La Liga de Papá y Mamá'. Probablemente, Blázquez nos diría algo así como 'fue mío el término', aunque eso tampoco sea del todo exacto. Pero vamos a explicar lo de la 'Liga de papá y mamá', en relación a Sevilla y Betis... lo mejor que sepamos. Incluidos, naturalmente, los efectos psicológicos de la cosa.

En sus memorables crónicas de los años 60 y 70 en las páginas de 'ABC de Sevilla', Blázquez llegó a explicarlo como 'el efecto psicológico que se produce cuando papá está arriba y mamá está debajo o viceversa'. Entonces sí se podían escribir esas cosas. Bueno, hasta hace muy poco (hasta que no fue políticamente incorrecto), la revista 'Vanity Fair' -mejor, en inglés- incluía en su célebre sección 'El Cuestionario Proust' la pregunta 'Top or Bottom?' '¿Arriba o abajo?'. Era el mismo 'Proust Questionnaire' en el que se le preguntó al hoy desaparecido David Bowie: '¿Cuál es su actual estado de ánimo?' "Embarazado" ('Pregnant'), respondió el sinuoso, camaleónico 'Duke' Bowie.

Establecido todo esto, ya cabrá comprender que a lo que Blázquez iba era a los curiosos efectos psicológicos que, indiscutiblemente -y como en vasos comunicantes o reloj de arena- se producen e interactúan no sólo (y por supuesto) en las aficiones de los 'eternos rivales' sevillanos... sino en las mismas plantillas de jugadores, como en una dependencia o fascinación hipnótica del funcionamiento y los resultados de 'la acera de enfrente'. Hablando en plata, esto quiere significar que si al Sevilla le va bien en su desempeño deportivo... el Betis tendrá más probabilidades de que le vaya mal, por simple péndulo psicológico. Y, por supuesto, a la inversa.

No se trata de ciencia exacta, naturalmente. Pero hay numerosos ejemplos -algunos de ellos, en la actualidad más rabiosa- de que por ahí van bastantes tiros. De algún modo, cuando el Sevilla lanza un arreón histórico... coincide con una ralentización del Betis. Y a la inversa, repitamos. Existen infinidad de ejemplos en situaciones concretas. El crecimiento deporivo del Betis de Pellegrini ha coincidido con la época más convulsa del Sevilla en los últimos 15 o 20 años... ¿o es que la ha provocado? Del mismo modo, esos 15 o 20 años sevillistas repletos de plata y todo tipo de conquistas europeas entre 2006 y 2020 han venido a coincidir con las convulsiones de un Betis que nada conquistó en ese mismo ciclo... y vivió, inclusive, sendos descensos de categoría (2009, 2014) en ese mismo ciclo triunfal del Sevilla. El 22 de Enero de 2014, el Sevilla le sacaba al Betis 20 puntos en la jornada 20... y acabó sacándole plusmarca de 38 puntos (63-25) desde el quinto puesto sevillista hasta el último de los béticos, que vivieron un año aciago. Además, el Sevilla conquistó su tercera 'UEFA'/primera 'Europa League', en la memorable final de Turín ante el Benfica... tras apear al Betis en Heliópolis y en penaltis (sendos 0-2 en cada campo), en aquel espectacular cruce continental de cuartos.

Alguno dirá que quizá no tocaría creer en esta 'conexión espiritual' o estas 'meigas' sevillanas... aunque 'haberlas, haylas'. Pero he aquí como el primer título nacional del Betis desde 2005, la Copa del Rey de 2022, tras evidente progresión a las órdenes de Pellegrini, ha tenido efectos directos -coincidencia o no, ya se verá- con unos meses de absolutas turbulencias y desplome deportivo del Sevilla... que parece como que empezara a remitir entre un amago de verdiblanca crisis.

Casi que no toca remontarse mucho más atrás para bucear en esta curiosa evidencia psicológica. Pero dejaremos apuntes añadidos. El segundo descenso del Betis tras la Guerra (In)Civil, en 1943, con larga visita añadida al pedregal de Tercera División... coincidió con una fantástica etapa en la historia del Sevilla, con los mejores resultados ligueros de su historia, incluido el Campeonato de Liga de 1946... los subcampeonatos de 1940 (primer descenso del Betis en posguerra), 1943 (otro descenso bético), 1951 y 1957 e incluso el tercer puesto de 1944. Además, el título de Copa de 1948 y la participación en la Copa de Europa 57-58, hasta cuartos de final. Mientras ocurrían todas esas cosas por el barrio de Nervión, el Betis se debatía entre Tercera y Segunda: 1943-1958.

Otro claro ejemplo de 'la Liga de papá y mamá' es el descenso del Sevilla en 1997, en sórdida tarde de Oviedo y en absoluta coincidencia con un gran Betis a las órdenes de Lorenzo Serra Ferrer que firmó el cuarto puesto en Liga, con su mejor puntuación histórica... más el subcampeonato de la Copa del Rey 1996-97 y la subsiguiente participación en la Recopa 1997-98. Aquel año, el Betis de Serra le sacó al descendido Sevilla una plusmarca de nada menos que 34 puntos de separación: 77-43.

Por ceñirnos a las algo más de ocho décadas desde que concluyó la Guerra (In)Civil, el Sevilla y el Betis sólo han bajado juntos desde Primera División un par de veces; esto, considerando que entre 1943 y 1958, el Betis no jugó en Primera. Esas dos veces de descenso 'al alimón' sobrevinieron en 1968 y 2000. Tras este último año, los dos regresaron juntos a Primera, en 2001. Hubo otra curiosa temporada, 1966-67, en la que ambos promocionaron; el Sevilla para permanecer en Primera ante el entonces Real Gijón... y el Betis, que venía de un cruel descenso en Málaga (facturado por grave derrota previa ante el Sevilla), para recuperar la máxima categoría ante el Granada. Los dos 'eternos' salvaron con nota ambas promociones: cuatro triunfos y sin encajar un solo gol.

Sin embargo, en 1968-69, el Sevilla (entrenado por Juanito Arza) sí regresó a Primera como campeón de Segunda, para firmar una brillante, corta etapa a las órdenes técnicas de Max Merkel, tercero en Liga 1969-70 y participación continental... mientras que el Betis continuó penando por los campos de Segunda hasta la primavera de 1971.

Era de nuevo la curiosa coincidencia del 'impacto en la otra acera'... que volvió a impactar, de vuelta, en el Campeonato 1971-72, cuando el Sevilla de Dan Georgiadis (y de Vic Buckingham) se fue inopinadamente a Segunda mientras un Betis, que parecía condenado sin remedio, resucitaba de la mano de Ferenc Szusza hacia una permanencia con aires casi de Campeonato. En el partido definitivo de esa Liga 1971-72, el 14 de mayo de 1972, en Heliòpolis, un potentísimo Atlético de Madrid batía por 1-3 a un Betis que ya se había salvado dos jornadas atrás. En el saque de centro del 1-3 atlético (Gárate, minuto 89)... estalló una descarga de cohetería en el campo del Betis porque en el Estadio 'Santiago Bernabéu', justo en esos mismos momentos, el Real Madrid iba firmando el descenso del Sevilla con un 4-1 que enviaba a los sevillistas a Segunda División y sellaba el título liguero madridista.

Uno que lo vio y se acuerda, manifiesta cómo en aquel saque de centro del Betis, el del 1-3 de Gárate, minuto 89, 14.5.1972, el propio José Eulogio Gárate iba haciendo expresivas señas a un tal Luis Aragonés Suárez (que había marcado el 1-2) cómo inquiriendo a qué venía aquel estallido de júbilo en las gradas del Betis cuando era el Atlético quien apuntillaba el 1-3. Y uno recuerda la cara sonriente de Luis señalando a Gàrate la torreta (ya desaparecida, claro) del extinto marcador simultáneo 'Dardo' que reflejaba el 4-1 de Madrid, con el consiguiente descenso del Sevilla en el Estadio 'Santiago Bernabéu'. Las cosas de 'papá y 'mamá'.

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