43 años de Marzo-1978: tras el Dínamo de Moscú y 'Emmanuelle', el Betis pasó de 'la cima de Rusia... a la sima de Murcia'

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Alejandro Delmás
27/02/2021

El Betis juega hoy un importante partido del Campeonato de Liga de España en Cádiz, Estadio 'Ramón de Carranza' (de momento) y esto retrotrae a los testigos/supervivientes (como veremos, no tantos) a una serie de hechos de la primavera de 1978, entre marzo y mayo, que, curiosamente, agrupan a ciertos nombres de este mismo ciclo primaveral de 2021: 43 años después. Ocurrieron esos hechos entre el 12 de febrero de 1978, cuando el Betis se impuso -precisamente- en 'Carranza' - por 0-5 (dos goles por barba para Hugo Cabezas y Julio Cardeñosa, otro más de Juan García Soriano)... y el 7 de mayo de de 1978: cuando, ni tres meses después del 0-5 de Cádiz, aquel  'EuroBetis' dio con sus preciados huesos en Segunda División. Pero vayamos por partes.

En los ultimísimos días de febrero de 1978, el Betis y los béticos aguardaban, expectantes, la llegada a Sevilla de un temible Dínamo de Moscú, campeón de Liga de la Unión Soviética en 1976... y de Copa en 1977. El Dínamo moscovita se plantaba en Sevilla para la cita internacional de más altura hasta esos mismos días en el palmarés del Real Betis Balompié: el turno de ida de cuartos de final de la Recopa 1977-78, competición (Copa de Europa de Campeones de Copa, desaparecida en 1999) con la que los verdiblancos se medían tras su título copero de 1977... y en la que habían puesto KO en 1/16 de final al Milan AC de Gianni Rivera  (2-0, 1-2, Esnaola se llevó el balón del éxito en el reducto de San Siro) y en 1/8 al 1.FC Lokomotive de Leipzig, campeón de la República Democrática de Alemania: 1-1, 2-1, todo con dianas decisivas de Javier López y Juan García Soriano, más alguna de Eulate. 

Ya en plena Cuaresma de 1978, el Betis-Dínamo se había fijado para el jueves 2 de marzo de 1978 (21:00 horas), en lo que fue una noche desapacible, húmeda, ventosa, 'rusa' y con terreno resbaladizo y 'pesadísimo': hecho un barrizal, vaya. Curiosamente, ese mismo día, la Selección de la URSS se midió con la Selección de Euskadi en San Mamés: 0-0; los soviéticos, sin los internacionales del Dínamo. Para un momento tan histórico, la Directiva que presidía José Núñez Naranjo y que 'ataba en corto' (económicamente) Juan Petralanda Ochandiano, ex director de Banesto en Sevilla, situó los precios de las entradas del público -en un 'fuera de abono' en el que los socios también pagaban- entre 550 pesetas las entradas en los 'Goles' y 1.150 pesetas, Preferencia Numerada: entre 3,5 y siete euros de hoy, respectivamente. Pero antes y en 'flashback'...

EL KO DE ANTONIO BENÍTEZ.- El 12 de febrero del 78 -en el 0-5 de Cádiz, Domingo de Piñata...- el Betis había perdido para los restos de la temporada (aunque ahí aún no podía saberse) a su gran 'comodín', el internacional jerezano Antonio Benítez, con una gran rotura de fibras en el tendón del recto de la pierna derecha, al escurrirse en una de las bandas húmedas del 'Carranza'. Ese mismo día, Rogelio Sosa Ramírez, armó su zurda 'Pata de Caoba' para sus últimos diez minutos con la camiseta del Real Betis Balompié. En el Cádiz, de amarillo, durante 45 minutos y frente a 'su' Betis, estuvo nada menos que Joaquín Sierra Vallejo, 'Quino'. ¿Hemos dicho 'simbolismos'?

Con la tremenda lesión de Benítez empezaban a sentarse las bases para que se produjera la temida 'fatiga del metal', la licuación o liquidación de aquel bello metal verdiblanco, una plantilla con escaso fondo de armario y con evidente 'gap' o brecha entre la fantástica calidad y armazón de los titulares y el pobre armamento del 'segundo escalón'. Además, y situada ante un inquietante y 'saturador' tramo final de temporada, la base física de la plantilla resultaba de lo más sospechoso. Iba a ser poco menos que imposible cubrir la baja de Benítez, que podía jugar desde el lateral derecho hasta el extremo izquierdo. En febrero de 1978 ya habían emergido témpanos de dudas sobre los métodos de Rafael Iriondo, entrenador campeón de la Copa del Rey, cuando el equipo -sustentado esencialmente por su inmenso arsenal técnico- vivía peligrosamente asomado al precipicio de la cola. "Han cesado los picotazos de censura para el trabajo de Iriondo que, frío, impasible. dado tan sólo a su trabajo, tiene al equipo en los cuartos de final de la Eurocopa (SIC), en los cuartos de final de la Copa del Rey y con un solo (punto) negativo en su trayectoria liguera. Ya es importante la serenidad que el Betis precisaba...", escribía José Antonio Blázquez Cabrera en 'ABC de Sevilla', en la previa del Betis-Sporting de ida de 1/4 de Copa del Rey de, el miércoles 15-2-78, cuando el Betis se aprestaba a defender su título vigente de 'Campeón de España', obtenido, alzado -por Rogelio- y firmado en la medianoche bruja y apasionante del sábado 25-6-1977 en el hoy ya desaparecido y demolido 'Estadio Vicente Calderón' de Madrid, ribera del Manzanares... y de la M-30.

Aquel 15-2-78, el equipo de Iriondo mantenía el tipo en medio de una racha de tres importantes victorias (Atlético de Madrid, Cádiz, Racing), en las que agrupó nada menos que una docena de goles, el Betis de Iriondo aparecía en el puesto 12 de la tabla de Primera, con 19 puntos (era Liga de dos puntos por triunfo) tras 21 jornadas, un favor-contra de 34-32... y a sólo tres puntos de los 16 del Racing santanderino, este ya en zona de descenso. Esa noche del 15 de febrero del 78, en Heliópolis, López, García Soriano y Cabezas anotaron los tres tantos del 3-1 ante los gijoneses, que respondieron con un testarazo de Quini. Posiblemente, este fue el mejor partido en el Betis de Hugo Cabezas, que dijo a quien suscribe, en 'ABC de Sevilla': "Fueron a cazarme a patadas. Miera (entrenador del Sporting) mandó a su central González a cazarme a patadas como fuera". "El Betis nos lo ha puesto durísimo", resumió el propio Enrique Castro 'Quini', hoy ya fallecido. 

Pero, justo después del 3-1 al Racing, en Liga, al domingo siguiente, 19-2-78... la nave de Iriondo iba a recibir el primer torpedo y perdió el tren de una de las competiciones en la que estaba inmerso; quizá, la más querida. Fue el 22 de febrero de 1978, cuando el potentísimo Sporting (Uría, Maceda, Enzo Ferrero, Quini, Joaquín... Enrique Morán)  noqueó en 'El Molinón', en noche 'cantábrica', al entonces vigente campeón de Copa con un sonoro 3-0: tantos de Morán, Ciriaco (penalti) y Enzo Ferrero, en córner directo -ayudado por la cabeza de Morán- ante el meta cantillanero Manuel Campos, que daba descanso a Esnaola. En huracanada noche de perros del Cantábrico, el Sporting de Miera tocó generala, lanzando cuatro delanteros de salida para acorralar al Betis de Iriondo: esos delanteros eran Morán, Abel, Quini y Ferrero. También echó una mano el inepto árbitro aragonés llamado José Donato Pes Pérez, que expulsó a Biosca por doble amonestación. El primer torpedo, el golpe sportinguista, había dañado las hélices del hermoso crucero verdiblanco: en pleno Cantábrico.

EL DÍNAMO DE MOSCÚ, 'EMMANUELLE'... Y YASHIN- Cuatro días después del KO copero bajo el temporal asturiano, el domingo 26-2-78, una oscura derrota por 2-0 ante el Hércules, en Alicante (goles de Raúl Castronovo y Piero Lattuada, de penalti decretado por el hoy también difunto... Emilio Guruceta) ya dejó al Betis a sólo cuatro puntos de posiciones de descenso que limitaba el propio Hércules; la separación era de 21 puntos a 17, pero en una circunstancia que más tarde sería decisiva: tras el 1-1 de la primera vuelta en Heliópolis, el Hércules de Benito Joanet barría en el cociente particular al equipo de Iriondo, con tres puntos sobre cuatro. 

Ahí habían pasado sólo unos días desde que el 22-2-1978, en el diario 'El País' apareciera un suelto titulado: 'El Dínamo (de Moscú') prepara a fondo su eliminatoria contra el Betis', firmado por Ismael López Muñoz, entonces corresponsal en Moscú del rotativo de PRISA. Con la Liga soviética de parón invernal desde noviembre, el Dínamo viajaba a Bruselas (donde fue espiado por José María de la Concha Meneses, ancestral ojeador técnico verdiblanco) para medirse en amistoso con el Royal Antwerp... y, de inmediato, escribía López Muñoz, 'trasladarse posteriormente a Sevilla, donde jugará el próximo día 1 (N: era el 2 de marzo: los errores nunca han cesado...). Preocupa bastante esta eliminatoria a los soviéticos, que temen el buen fútbol desarrollado por los andaluces en los últimos partidos y la facilidad goleadora de algunos de sus jugadores. Para asistir al encuentro Betis-Racing de Santander (3-1, 19-2-78) se trasladaron a España varios técnicos del equipo ruso, quienes grabaron los noventa minutos del encuentro en cinta de 'videocassette', que luego ha sido pasada varias veces ante los jugadores soviéticos, con el fin de que éstos conozcan el juego de sus rivales". El campeón de la Copa de la URSS se había concentrado en la localidad belga de Brecht, a menos de media hora de Amberes. Hasta allí fue a verles De la Concha: posteriormente, Hermano Nº1 de Los Gitanos. También murió en 2005 como socio Nº1 delBetis. Y dejémoslo ahí.

En enero, el Dínamo se había concentrado en el benigno clima mediterráneo y georgiano de Tbilisi/Tiflis, donde se iba a jugar el partido de vuelta de la eliminatoria: en el 'Estadio Dínamo/Lenin', hoy 'Boris Paichadze', donde el Sevilla perdió la Supercopa de Europa de 2015. López Muñoz citaba estas referencias de Oleg Kucherenko, cronista futbolístico del afamado diario moscovita  'Sovietski Sport' (cuatro millones de ejemplares de tirada diaria...): "Los catorce jugadores que participan habítualmente en las alineaciones titulares del Dínamo han vestido la camiseta nacional de la URSS... destaca el central Aléksandr Bubnov, de veintidós años, un verdadero atleta con una importante cualidad: la de disparar a gran distancia; en el último campeonato marcó de esta manera seis goles, algunos desde 35 metros. Los otros defensores, Parov, Dolmatov y Maksimenkov, también son muy seguros atrás. En la media, el jugador más destacado es Aléksandr Minaev (hijo de otro internacional, Mikhail Minaev), jugador muy duro, trabajador y con excelente técnica; también es muy veloz. Quizá, la delantera es lo más flojo del equipo del Dínamo en el momento actual..."

Guiados por el celebre traductor vasco Ruperto Sagasti, un 'Niño de la Guerra', los hombres del Dínamo de Moscú y del primer técnico Aléksandr Sevidov volaron a Sevilla, desde Amberes, el domingo 27 de febrero. Del desembarco del Dínamo en San Pablo ofrecemos en 'Galería' una añeja imagen en blanco y negro, donde Don Antonio Picchi Castro, gerente de aquel Betis, es el primero a la derecha de los fotografiados: cartera en mano y junto a jugadores como el meta Vladimir Pilguy y el central Alex Bubnov. Una Conferencia de Prensa convocada el lunes 28 en el 'Hotel Alcázar', donde pernoctaban los soviéticos, se fue al traste, ya con muchas cámaras instaladas y la gente de los medios en el sitio... a causa de que la inmensa mayoría del plantel soviético marchó en desbandada a ver 'Emmanuelle', el clásico del cine 'porno' y de la actriz holandesa Sylvia Kristel. Después del fiasco, Sevidov pediría disculpas públicas, aunque Sagasti acusó a los medios de 'manipular':  'Manipular es algo que siempre se hace en España contra los rusos', fue a decir Sagasti cuando leyó cierto artículo de 'ABC de Sevilla, escrito el martes 28-2 por el aquí firmante, que se limitaba a afirmar lo evidente:... 'Cojan aliento y escuchen. Aquí está el Dínamo de Moscú, el equipo de la policía moscovita, el campeón copero de la URSS...'

"¿Qué hay que hablar aquí de la 'policía moscovita'? ¿qué es 'esto'? ¿Lo ha escrito usted?... 'esto' es fútbol y 'este' es un equipo campeón de la Unión Soviética. Es el 'ABC', siempre el 'ABC' en contra de la Unión Soviética y todo lo que venga de allí", rezongaba Sagasti . Habría que volver también sobre el halo casi espectral que en aquellos tiempos rodeaba al Dínamo y a todo lo que viniera de la URSS. El Dínamo, con la 'D' siempre bordada como escudo en el pecho, había sido, durante toda su vida y hasta su retirada, el equipo del fantástico guardameta internacional moscovita Lev Ivánovich Yashin, 'La Araña Negra'. Retirado en 1971, cerca de cumplir 42 años, Lev Yashin defendió 78 veces la camiseta (la suya, siempre negra, con las siglas CCCP) de la Unión Soviética: 'Soyuz Sovietski Sozialistiki Republiki', 'CCCP' en caracteres cirílicos. Todavía en 1970, Yashin (que falleció en 1990) lideró a 'su' Dínamo a un sensacional, historico 0-5 sobre el Barcelona en la semifinal del Gamper de aquel verano, con exhibición del punta internacional soviético Gennadi Evriuzhikhin: dos goles. Pero de aquel Dínamo de Lev Yashin y del histórico 0-5 de 1970 en el 'Gamper' apenas quedaba algún rastro en el sólido plantel campeón que llegó a Sevilla. Con Sagasti dándose a todos los demonios, aunque Sevidov procuraba echar agua al abrupto temperamento del vasco exiliado en la URSS, los hombres del Dínamo se entrenaron en el  hoy desaparecido Pabellón cubierto de Chapina y en los terrenos alcalareños de la Ciudad de San Juan de Dios. Se advirtieron secuelas de una pequeña lesión de Vladimir Pilguy uno de los dos porteros internacionales del campeón copero de la URSS. Pero no había problema: bajo los palos, Sevidov alinearía al 'oso' siberiano Nikolay Pavlovich Gontar, también guardameta internacional con la URSS.

'UNA MÁQUINA'.- "El Dínamo es una máquina de hacer fútbol, con un juego de conjunto sistemático, de pizarra, en el que sobresalen el bloque y la fortaleza física. Hacen 4-4-2, forman una ensalada de números con los dorsales elaboran mucho la jugada y nunca se dan por vencidos. Parece que cuatro pueden ser muchos centrocampistas, pero da igual... porque cuando pasan al ataque, todos se convierten en delanteros", insistía un preocupado José María de la Concha: quien, según el periodista Ricardo Ríos Pérez, también en 'ABC de Sevilla'..."había convivido durante varios días en Brecht con los jugadores y técnicos del Dínamo de Moscú". De la Concha detallaba a Ríos inclusive el desayuno 'Continental' de los jugadores del Dínamo: "Café con leche, pan, mantequilla y mermelada... y le añaden tortilla y yogur". Hablamos de 1978...

Por su parte, Esteban Areta, segundo entrenador del Betis, detallaba: "Yo estuve en el banquillo del Betis la última vez que se enfrentó al Dínamo. Ellos son muy fuertes, se desdoblan a la perfección, pero no improvisan y si nosotros lo hacemos bien, les ganaremos. Pero ha de ser con máxima responsabilidad, lucha y entrega". Areta se refería a una semifinal de 1976 del extinto Trofeo 'Ciudad de Barcelona' en la que el Dínamo, ya con Sevidov y flamante campeón de Liga de la URSS... había batido con un contundente 1-3 (dos goles de Minaev; Ladinsky para el Betis) a un Betis que aún entrenaba Ferenc Szusza... y que aquella noche, en el -también- desaparecido Estadio de la Carretera de Sarriá aún dirigió Esteban Areta puesto que Szusza continuaba 'retenido' en Hungría, con los habituales problemas burocráticos que al comienzo del otoño de 1976 le obligaron a abandonar el Betis, después de un 5-1 al Español, con paseo a hombros... y pérdida de cartera en la apoteosis. Ahí fue cuando llegó Rafael Iriondo al Betis. 

En 1973, el Dínamo (un clásico de los trofeos veraniegos españoles; tras el 0-5 al Barça del Gamper del 70, cuya final perdió ante el Ujpest, había conquistado aquel 'Ciudad de Barcelona' de 1976 en final ante el Español, 0-1)... había apeado al Betis en la semifinal del II Trofeo 'Ciudad de Sevilla': 0-1, diana de Kozlov... y 2-1 para el Sevilla, en la final. Todavía en 1990 (13 de agosto), 'otro' Betis y 'otro' Dínamo aún se iban a medir en el partido de Presentación del Betis 90-91, ahí entrenado por Julio Cardeñosa: 2-2, tantos de Mel, Monsalvete, Kolyvanov y Pilichuk. Aquel Dínamo de 1990 trajo en sus filas a un buen mediocampista internacional, Andrey Kobelev, que en 1993... fichó por el Betis de Lopera y que después también sería primer entrenador del propio Dínamo.

Pero en fin y así a las 21:00 horas del jueves 2 de marzo de 1978, en noche desapacible, húmeda, ventosa, casi 'rusa' y con un pegajoso pasto heliopolitano, movedizo, viscoso, escurridizo... resbaladizo, ese Dínamo de Moscú entrenado por Aléksandr Sevidov ya jugaba ante un Estadio Benito Villamarín repleto ('gran entrada') para el turno de ida de los cuartos de final de la Recopa 1977-78. El Dínamo vestía de amarillo y azul, casi como si fuera la U. D. Las Palmas. Y aquí ofrecemos la imagen del saludo de los capitanes: por el Betis (sin Rogelio ni Benítez en acción), Jaume Sabaté: 'tercer capitán' de aquel plantel. Por el Dínamo, el excelente defensa central internacional Oleg Dolmátov, bien curiosamente nacido en una ciudad que hoy... no existe: Ozersk, en Chelyabinsk, en los Urales. La ciudad 'se clausuró' en los años 70, después de un 'incidente nuclear' en los centros de producción 'atómica' de ese reducto en los Urales. Pues en ese 'cementerio nuclear' nació en 1948 Oleg Dolmátov que, tras 14 internacionalidades con la URSS, cumplió una larga carrera como técnico y es hoy... Director/Coordinador de la Academia del CSKA de Moscú. El árbitro era el escocés Ian Foote, de quien el técnico Aléksandr Sevidov inquirió al aquí firmante 'todo tipo' de información que uno tuviera disponible.

El Betis se presentó a esta cita histórica con: Esnaola, López (en efecto: de lateral derecho), Biosca, Sabaté, Gordillo; Alabanda, Cardeñosa, Gerrie Mühren (M. 83, Bizcocho, con López de vuelta a mediocampo); García Soriano (M. 75, Del Pozo), Eulate y Anzarda. No estaba Hugo Cabezas, machacado por los defensas del Sporting. "No sé de qué se preocupan; Eulate puede hacer muchas de las cosas que hace Cabezas... más algunas otras que este no hace", disparaba Iriondo, con plomo hirviendo para 'Huguito' Cabezas.Tampoco fue exactamente así, claro. En la fría noche de Heliòpolis, el Dínamo compareció con: Gontar; Parov, Dolmátov, Bubnov, Novikov; Petrushin, Jakubik, Minaev, Maksimenkov; Gershkovich y Kazachenok. Todos esos jugadores soviéticos eran internacionales; algunos (Bubnov, Petrushin...) nacidos incluso en el mismo barrio de Moscú: Liubertsy. Por resumir y a día de hoy: aquel 2-3-78, aquel Betis, con SIETE internacionales absolutos en su alineación... se medía en cuartos de final de la Recopa con un equipazo que había sido campeón de la Liga y de la Copa de la URSS en 1976 y 1977, respectivamente... y que salía a jugar con diez internacionales: todo el equipo titular, excepto Alex Petrushin. El Dínamo no iba a hacer cambios en todo el partido; y de todos estos hombres citados en relación a aquella noche heliopolitana del 2-3-1978, hoy ya no están entre nosotros los dos entrenadores, Iriondo y Sevidov, y los jugadores Sebastián Alabanda, Gerrie Mühren, Antonio Benítez, Rogelio Sosa, Anatoly Parov, Aleksándr Minaev, Aléksandr Maksimenkov y Vladimir Kazachenok. Bastantes de esos jugadores del Dínamo culminaron después notables carreras como técnicos. Como el ya citado Dolmátov (hoy, al frente de la Academia del CSKA, en Moscú), Bubnov, Gontar, Novikov (ambos, en los escalafones técnicos del Dínamo, donde Novikov es hoy 'Responsable de Talentos'... Mikhail Gershkovich ha llegado a ser inclusive el presidente de la Asociación Rusa de Entrenadores de Fútbol. Algo sabían, así pues.

En aquel 'pastoso' pasto de Heliópolis, el intenso, físico e inquietante partido Betis-Dínamo de Moscú, histórico turno de ida de los cuartos de final de la Recopa 1977-78, concluyó con 0-0 en Heliópolis. Como pudo, el Betis salió indemne por los pelos del asalto físico del 'equipo de la policía moscovita'. Con López inicialmente como lateral derecho en el Betis, José Antonio Blázquez tituló en 'ABC de Sevilla': "El primer asalto cuartofinalista finalizó con empate a cero... físicamente, los locales respondieron de una forma plena... los soviéticos -buena técnica colectiva- carecieron de inspiración. Blázquez señaló que el Dínamo, dispuesto en 4-4-2, era 'menos que el Milan y el Lokomotive de Leipzig'. El cronista también volvía sobre 'el incomprendido Iriondo'. "El campo perjudicó enormemente nuestro sistema de juego", diría Sevidov, mientras Iriondo -que, meses antes, había arremetido contra la Prensa local justo después de batir por 2-0 al Milan- hacía ver que 'un empate a uno en Tiflis (Tbilisi) nos mete en la semifinal de la Recopa'.

Pero no habría tal 1-1 en Tbilisi. Y sí... un viaje escalofriante. Unos dijeron que aquello fue ir a 'donde el viento da la vuelta', los mismos que más adelante propusieron aquello 'de la cima de Rusia a la sima de Murcia' o aquello otro tan ingenioso y socorrido: 'de padres a hijos, de abuelos a nietos'... etc. Antes del siniestro viaje a lo más hondo de la Unión Soviética, 'allá donde el viento da la vuelta', y para ir empeorando las cosas, el domingo 5-3-78, la real y verdadera Unión Deportiva Las Palmas de esos días (con Miguel Muñoz al frente y el arquero Daniel Carnevalli bajo los palos) vencía por 1-2 en Heliópolis, con sendos tantos del 'Puma' Morete -pronto, jugador del Sevilla-, el segundo en probable fuera de juego y entre gran escándalo arbitral del 'referee' murciano Franco (Martínez): el árbitro que le había puesto 'segundo apellido' a los colegiados, por razones derivadas de cierto Generalísimo conocido como Francisco Franco Bahamonde. La mecha de la fatalidad se iba cebando. El domingo 12-3-78, el Betis caía por 1-0 en el Estadio Helmántico, en Salamanca (García Ameijenda, de penalti), ya con varios incendios en la cubierta de las lesiones. Cerró ya esta última jornada, la 25, a sólo dos puntos de los puestos de descenso: 21-19. 

LA DESPEDIDA.- Al fin, el 15-3-78, el Betis se despidió de la Recopa cuando el Dínamo le propinó un manotazo con manopla de acero: fue 3-0 en el Estadio 'Lenin' (hoy, 'Boris Paichadze') de Tiflis/Tbilisi, tras un viaje dantesco y mal preparado, alucinante odisea que incluyó una madrugada, de lunes 13 a martes 14 de marzo de 1978, con los jugadores y expedicionarios béticos durmiendo tirados por los prehistóricos sofás de pegajoso cuero artificial sintético ('escay') de la Terminal Nacional del Aeropuerto Sheremetyevo-2 de Moscú. Iriondo, que no entendía nada, pedía a voces que llamaran 'a Brezhnev', el primer Secretario del PCUS, Partido Comunista de la Unión Soviética y Presidente de la URSS. La respuesta a Iriondo llegó de modo tonante y poco deseable. Fue en el entonces colosal 'Estadio Lenin' de Tbilisi (hoy, 'Boris Paichadze', reducido a 55.500 espectadores de capacidad, tras la reforma de 2006), con el puntillero 3-0 del Dínamo de Moscú, allí uniformado de azul eléctrico. El 0-0 del descanso mantenía intactas las esperanzas béticas, pero en el minuto 57 marcó Gershkovich, continuó Kazachenok en el 61... y Gerrie Mühren, de rebote en propia puerta tras tiro de Maksimenkov, puso la puntilla del 3-0: en el minuto 83. Arbitró el periodista noruego Svein-Inge Thime, hoy tan difunto como el propio escocés Ian Foote, el 'referee' de la ida en Heliòpolis, aquel de quien Aléksandr Sevidov... poco o nada sabía. Al fin y en semifinales Dínamo caería ante el Austria vienés (Prohaska), en semifinales y por penaltis, tras tanteos repartidos de 2-1, 1-2. Y, a su vez, el Austria Wien fue arrasado en la final (4-0) por Robby Rensenbrink, la estrella holandesa del RSC Anderlecht, campeón del torneo. Rensenbrink distribuyó a medias con Gilbert Van Binst los cuatro goles al Austria Wien de la final del Parque de los Príncipes, en París: eso iba a ser el 3 de mayo de 1978.

De vuelta de la expedición (de castigo) a la hoy capital de Georgia, el Betis era una sombra: agotado, con más de media rodilla en tierra. Roto. Milagrosamente, como por instinto, le mantenía la clase de su fútbol. El 19-3-78, Domingo de Ramos (¡¡Domingo de Ramos!!, horror), en Heliópolis, aún venció al Sevilla por 3-2, con sendos golpes francos de Julio Cardeñosa, uno a cada escuadra del meta sevillista uruguayo Gustavo Fernández. Entre medias de las genialidades del 'Flaco' Cardeñosa, López completó la cuenta del Betis (lo que fue el 2-1), con los tantos del Sevilla -todo de rojo- firmados por Montero y Biri. Semilesionado, con molestias musculares, H. H. Scotta, el 'Gringo' cañonero sevillista de San Lorenzo de Almagro, no salió al césped de Heliópolis hasta el minuto 73, con el Betis agarrándose a todas las cuerdas y clavos a su alcance. Arbitró Emilio Guruceta, pero ya había olor a azufre ente las palmeras de La Palmera (entonces, aún Avenida de La Victoria). Olor a cuerno quemado, todos los cuclillos cantaban. "Está encendida la luz de la reserva", alertaba Manuel Ramírez Fernández de Córdoba (aún en el diario 'Sur Oeste') en la Tribuna de Prensa, en nueva frase magistral citada por Ricardo Ríos, en 'ABC de Sevilla', el martes 21-3-78: muy poco antes de que el mismo Ramírez se incorporase a la plantilla del citado 'ABC', relegando a Blázquez (que ya no había viajado a Tbilisi con el Betis en misión de 'ABC de Sevilla'; lo hizo Ricardo Ríos). Entre dientes y con sarcasmo, Ríos musitaba: 'Iriondo, que te la van a dar'. Aquí estaba ya la 'fatiga del metal'. Un poco como Varsovia cuando las brigadas polacas de Caballería ya no tenían más tripas que ofrecer ante los acorazados 'panzers' del Reich alemán.

EL DRAMA DEFINITIVO.- Aún quedaba lo peor del 'infierno bético'. Con las brutales eliminatorias de Sporting y Dínamo desplegadas como cemento húmedo bajo los rodamientos del equipo, sin reservas físicas, sin un Benítez cuya reaparición se pregonaba continuamente, antes de que siempre acabara resintiéndose, con Cardeñosa absolutamente reventado y una lesión final de Anzarda en la rodilla... el Betis sólo ganó cuatro de los 12 últimos turnos de Liga: perdió siete y empató uno. El 2-4-78, el equipo, en partidazo de Sebastián Alabanda, aún tuvo fuelle para alentar una magnética llamarada de cuatro goles al Real Madrid en Heliópolis: 4-0 en 62 minutos, con sensacional gol de Alabanda... y 4-2 al final: con el equipo desplomado y las voces de las tribunas pidiendo la hora ante el Real de Pirri y Stielike, que sería campeón de Liga: pero que había sido víctima y discípulo de una fabulosa lección de fútbol durante la primera hora de juego. "Stielike será limpio, pero quizá, sólo cuando se ducha", matizó Alabanda después su propio paso por la ducha reparadora: era cuando los periodistas aún podían ingresar en los vestuarios: incluso en Primera División. Algo que hoy suena surrealista, como a ciencia ficción.

En pleno descenso a los infiernos, con Iriondo (defendido hasta el fin sabe Dios por qué intereses: 'fisicamente, el equipo se mostró en plenitud', seguía titulando 'ABC'...) ya enfrentado a ciertos jugadores como el 'real' Attila Ladinsky, Alfredo Megido..., con Benítez en el dique seco y el resto totalmente exprimido -incluso Eulate se lesionó, también Sabaté, Cobo...-, el equipo del Betis que mejor fútbol ha practicado desde la Guerra Civil... se iba a Segunda sin remedio. Era casi como un transatlántico que zozobrara. El 28-4-1978, este mismo firmante de este mismo artículo firmaba también en 'ABC de Sevilla': "Benítez, casi seguro, al quirófano". "Fatal, compañero, esto me tiene harto", había dicho Antonio Benítez, solera pura del barrio de Santiago, 'con un gesto de lo más depresivo': apostillaba uno. Un día después se hacía oficial que el doctor Antonio Leal Graciani iba a operar a Benítez del muslo derecho: sería el jueves 4 de mayo... a los tres meses menos una semana después de su caída y lesión en el 0-5 de Cádiz, aquel 12 de febrero. Tras matadora derrota por 2-1 en Altabix, el 16-4-78, ante el semicolista Elche, ya estaban encendidas no las luces de reserva, sino las de la alerta más roja. A la semana siguiente, un agónico 1-0 ante el Rayo Vallecano (tanto de Hugo Cabezas) sacaba provisionalmente al Betis del descenso... pero en empate a 28 puntos con el Racing de Santander. Unos días después, Héctor Núñez, entrenador rayista, denunció intento de compra de ese partido, en el descanso: se intentó complicar en el asunto a Anzarda, que ya estaba lesionado y no jugó... pero poco más se supo.

El martes 2-5-1978, de nuevo este firmante tituló en 'ABC de Sevilla': 'Betis: el enfermo empeora'.  El enfermo bético empeoraba, y bien dramáticamente, porque, de la jornada 33, tras perder por 4-2 en Valencia... había salido con media estocada en el hoyo de las agujas: con los referidos 28 puntos, antepenúltimo y en posición de descenso automático. En esa derrota de Mestalla (entonces, 'Estadio Luis Casanova') no estuvieron Cardeñosa, literalmente molido y con la pierna derecha contracturada, Anzarda, Megido... ni, por supuesto, Benìtez. Gordillo jugó con el tobillo machacado: y aun así, marcó el gol que valía el 0-1... de paso para un demoledor 4-1, con tres goles valencianistas de Mario Alberto Kempes y un arbitraje de Guruceta bastante abrumador para el acosado Betis. En el minuto 89, Juan García Soriano cerró la aciaga tardenoche de Mestalla en 4-2: sin tiempo para más. Ni siquiera para una chispa de ilusión.

El 3-5-1978, Manuel Ramírez Fernández de Córdoba había dejado 'Sur Oeste', el diario de una Prensa del Movimiento que se extinguía, y pasaba a firmar sus historias en 'ABC'. Ahí, Ramírez daba la noticia de que al día siguiente venía la operación de Antonio Benítez. Operación que el propio Ramírez F. de Córdoba cubrió 'in situ', dando cuenta en 'ABC', por vía de Antonio Leal Graciani, de 'lesión primitiva en la raíz del muslo derecho, roto el tendón del recto anterior, más abajo una cicatriz quistica... y a lo largo del recto anterior, otras pequeñas cicatrices que llegaban hasta el tercio medio anterior. Con tal parte facultativo, como con pinta de cornada grave de un torero, la lesión de Benítez, que se había ido dejando ahí a un lado... había tardado casi tres irreparables meses hasta llegar al quirófano. Los doctores Fernando Mozo, Picota y José Miguel Benavides García (Betis) habían ayudado a Leal Graciani en la intervención. "Agotados todos los tratamientos, esta operación era necesaria... el futbolista tiene que pegar al balón, y hacerlo en estas condiciones con fuerza es imposible", subrayaba Don Antonio Leal Graciani, hijo de Don Antonio Leal Castaño y, al igual que su señor padre, jefe de los servicios médicos del Sevilla Fútbol Club.

Al regreso de Valencia, y a la sombra del entonces flamante Voladizo de Preferencia, había estallado esta profecía: "Si a Hércules y a Burgos les vale el empate entre ellos en la última jornada, nosotros estamos muertos", había anticipado el inteligente Jaume Sabaté, uno de los que más sabían de fútbol en aquella plantilla: tan brillante como corta. Y el 7-5-1978, el Betis ganaba por 1-0 a una Real Sociedad que emergía como una catarata o una gran ola explosiva del Cantábrico en el Paseo Nuevo donostiarra. Fue una bella diana de Javier López. Julio Cardeñosa erró un penalti ante el halo carismático de Luis Miguel Arconada. El Betis se fue a Segunda, en una tarde tan de fuego, tan de 'infierno bético' como un romance lorquiano. Descendió antepenúltimo, con 30 puntos, tercero por la cola... pero último de un funesto triple empate con Hércules y Español. Perdía la 'Liga particular' con estos dos blanquiazules. El favor-contra 'general' del Betis fue de 51-52, inverosímil en un descendido. El Betis descendía con más goles totales a favor... que el Barcelona, subcampeón de Liga con 49 tantos (49-29). Resultaba matador aquel 'cociente particular' que le había ganado el Hércules: los tres puntos sobre cuatro.

A las mismas horitas de esa desesperación infernal, Hércules y Burgos sellaban en Alicante el pactado 0-0 que a ambos ponía a salvo. Y esto fue pese a maniobras 'muy' desesperadas en Alicante de un viajero, emisario o como se llame, que el mundo conocía como 'Lopera', al que acompañaban los técnicos José María de la Concha y Germán Vaya Ballabriga, 'Mani'. La clave (que no funcionó) era Juanito Baena, capitán del Hércules: formado en la cantera del Betis. Ni funcionó el hoy fallecido Baena, que no quiso coger un duro... ni funcionaron otras claves, como por ejemplo... que Lopera y su gente se situaran detrás de la portería del Burgos, intentando hablar con Pepe Navarro, Josele Navarro, guardameta del Burgos, después del Atlético de Madrid... y más tarde, representante de Luis Aragonés Suárez, su gran amigo: hasta la muerte de Luis. "Había muchísimo ruido aquel día de Alicante, con el campo, el 'Rico Pérez', totalmente lleno. Como podrá suponer... demasiado ruido para poder enterarme de nada de lo que pudieran haber dicho detrás de la portería el señor Lopera, que sí estuvo allí, o cualquier otra persona. Pero de aquel día de Alicante, lo que sí recuerdo es que tuvimos que meter en nuestro autobús del Burgos a José María García, que había dicho en la radio que aquello, aquel resultado de 0-0, era un 'tongo', un partido amañado... y se veía acorralado por la gente en las puertas del campo; luego lo hemos hablado él y yo muchas veces", ha recordado Navarro, en reciente conversación telefónica con el autor de estas líneas.

Cuando todo hubo concluido, el lunes 8-5-1978, Rogelio Sosa Ramírez y el propio Rafael Iriondo fueron al campo a recibir del propio Núñez Naranjo (que dimitió, pero siguió un año más, hasta el angustioso ascenso de 1979)... la comunicación de que les tocaba despedirse como jugador y técnico. El finiquito. No hacía ni once meses que Iriondo había guiado y alzado el título de la primera Copa del Rey en el Vicente Calderón... y que Rogelio había sido paseado a hombros de sus compañeros con aquella I Copa del Rey, la Copa de 'Campeón de España'. Cuando, casi como de cuerpo presente, Iriondo y Rogelio salieron del campo del Betis, en el tardío, caliginoso mediodía profundo de mayo de 1978, la negra sombra gigante del Voladizo de Preferencia, financiado por las duras, saneadas cuentas -al contado y con poquísimos plazos- de José Núñez y Juan Petralanda Ochandiano se proyectaba sobre Heliópolis y el descenso. Fue un descenso por 'fatiga del metal'... cuando en los árboles de Heliópolis ya sonaba la ominosa copla en 'cri-cri' de las chicharras.

El Betis aún regresó a cuartos de final de la (penúltima) Recopa: fue en marzo de 1998, 20 años exactos después de los turbulentos hechos que se han relatado. Bajo riendas técnicas de Luis Aragonés Suárez, el Betis retornó a la Recopa -en su penúltima edición- para caer, de nuevo en 1/4, ante el Chelsea de Tore André Flo, Di Matteo... Zola: 1-2 y 3-1, Heliópolis y Stamford Bridge. En 1998/99 y 2002/03, aún pasaría algunas otras rondas de la entonces Copa de la UEFA, C-3, hoy 'Europa League', con Javier Clemente y Víctor Fernández al aparato. En 2005-06, Lorenzo Serra Ferrer lo llevó a jugar en Champions (por primera vez) y, de nuevo, a la llamada C-3. En 'Europa League' lo depositaron José Mel Pérez y Enrique Setién Solar, en las temporadas 2013/14 y 18/19: aquí, con Lorenzo Serra en la dirección deportiva 'de facto'.

Pero ninguno de los que vivió -o que 'la vivimos'- podrá olvidar aquella intensa 'primavera maldita' de 1978: cuando un Betis saneado, deslumbrante como un colibrí y sin trampas se las tenía de tú a tú con un sólido equipazo atiborrado de internacionales soviéticos: el Dínamo de Moscú de la leyenda de 'La Araña Negra' Lev Yashin, el gran campeón de todas las Rusias. Después, el Betis descendió. Trágicamente. Pero descendió. Y esa es la leyenda que aún repica por las cuatro esquinas de Heliópolis, casi como la 'A' con asas asoma entre los 'Gallardos', los 'Cabreras', los esquilones y ecos camperos del miedo de los 'Miuras' de Don Eduardo: leyenda y 'Zahariche', entre Lora y La Campana. Aquel de 1978 fue un descenso de la cima de Rusia a la sima de Murcia desde donde el viento da la vuelta y por 'fatiga del metal'... cuando la arboleda perdida de Heliópolis contemplaba cómo se despedía y liquidaba a Rafael Iriondo y Rogelio Sosa Ramírez; todo esto, cuando ya sonaba aquella ominosa copla  -'cri-cri-cri'- de las chicharras. Y esa copla, que habían entonado incluso las gargantas soviéticas del Dínamo, el club de la Policía de Moscú sonaba algo así como... 'Eurobetis, eti, eti'...

Y por cierto: el 'Betis' juega hoy... en Cádiz.

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