1-1: El Sevilla se empecina en perder y el Salzburgo se empeña en no ganar

Lucas Haurie
14/09/2021

Bueno, pues se trata de la mejor competición de clubes del mundo… Digo que un partido de Champions, con público al fin y con la perspectiva de que ver muy prontito a los santos por la calle, debía haber sido un motivo para el goce sin freno, un flash de vida recobrada, un fogonazo de esa normalidad con la que ningún adjetivo concuerda: ni nueva ni leches. La normalidad, como la democracia, lo es a secas o sencillamente no es. Encara el Sevilla el torneo con plantel reforzado, dicen, pero ninguno de los seis fichajes figuró entre los titulares. Vale, he puesto que se ha reforzado el “plantel” porque el “once” denominado “de gala” permanece invariado.

Enfrente, una muchachada imberbe procedente de Salzburgo, la preciosa ciudad de Mozart y de las chocolatinas con su efigie. Todos dicen que se trata de la mejor competición de clubes del mundo, hecho aceptado que desmiente la inocencia del contumaz campeón de Austria, que ni los más viejos del lugar recuerdan cuándo dejó escapar su último título. Nadie se queje, o sea: escenario de superproducción, rival asequible y contexto general de optimismo. ¿Qué más necesita un aficionado –y, más concretamente, un sevillista– para echar una buena tarde? Pues que el espectáculo hubiese sido balompédico y no circense. Pero los contendientes se empeñaron en dar la razón a Florentino Pérez en una primera parte que fue un puro sainete: esto difícilmente puede entusiasmar a nadie.

Cuatro penaltis en cuarenta minutos, todos evitables y todos claros como el agua de la fuente junto al avellano. Alexei Kulbakov, el árbitro bielorruso que los decretó, fue el gran triunfador de la tarde al ganarse un hueco en Libro Guinness de los Récords. Pintaba la cosa plácida porque la defensa austriaca, en los primeros instantes, concedían ocasiones en cada llegada sevillista. En-Nesyri pifió un remate franco y un control que habría dejado mano a mano y Papu Gómez tiró una vaselina a las nubes tras un error de Wober. Pero quedaban por presenciarse prodigios fascinantes en ambas áreas, sobre todo en la sevillista.

Ninguna casa de apuestas juega aún con el número de penaltis que cometerá Diego Carlos en una temporada. Ya llegará. Tras una pérdida de Suso, porque el tierno Salzburgo posee la virtud de presionar bien arriba, el defensor brasileño atropelló a Adeyemi, que lanzó el penalti fuera. Enseguida, Jesús Navas empujó al joven delantero alemán con las dos manos inútilmente, porque la jugada languidecía, y su compañero Sucic marcaba el 0-1. Poco después, Bono tardaba un verano en salir el ariete visitante era objeto de una tercera pena máxima que el verdugo de un momento antes estrelló contra el poste. Para rematar, Solet tocaba a En-Nesyri abajo, alertaban al colegiado desde el VAR y empataba Rakitic tras hacer valer los galones para quitarle el balón al goleador marroquí. Un esperpento. ¿La mejor competición de clubes del mundo? Un esperpento.

Al descanso, mientras el cielo jarreaba sobre Nervión, el personal se debatía en los vomitorios entre el asombro y el alivio. “Vaya sainete, menos mal que va empate. Ahora ganaremos…”. Eran las ideas-fuerza de las conversaciones del hincha beatífico e ignorante de que todavía faltaba por contemplarse el estrambote: piscinazo estúpido de En-Nesyri, segunda amarilla y toda la segunda parte en inferioridad numérica. De repente, el 1-1 se convertía en un tesoro de incalculable valor y el Sánchez-Pizjuán se entregaba a la clase de Erik Lamela, que levantaba a la concurrencia con un par de eslálones preciosos, le ponía un balón en la cabeza a Rafa Mir (falló el delantero el gol cantado y se fue por centímetros poco después un precioso testarazo de Ocampos) y cometía una tonta frivolidad en el minuto 90, cuando regaló la pelota a Aaranson por una filigrana superflua y hubo de intervenir Bono para salvar el segundo gol de los alpinos.

Ficha técnica:

Sevilla FC (1): Bono; Jesús Navas (Montiel, minuto 87), Koundé, Diego Carlos, Acuña; Fernando, Joan Jordán (Delaney, minuto 46), Rakitic (Rafa Mir, minuto 65); Suso (Ocampos, minuto 46), En-Nesyri y Papu Gómez (Lamela, minuto 58). 

RB Salzburgo (1): Köhn; Kristensen, Solet, Wober (Piatowski, minuto 51), Ulmet; Suclc, Aaronson, Camara, Seiwald (Capaldo, minuto 79); Sesko (Adamu, minuto 67) y Adeyemi (Okafor, minuto 79).

Goles: 0-1, minuto 21: Sucic, de penalti. 1-1, minuto 41: Rakitic, de penalti.

 

Árbitro: Aleksei Kulbakov (bielorruso). Expulsó por doble amarilla a En-Nesyri. Amarillas para Diego Carlos, Seiwald, Rakitic, Camara, Okafor, Jesús Navas y Capaldo. 

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