La Crónica

SalzburgovsSevilla FC
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1ª División (2021/2022) > Champions. Fase de grupos. Jornada 6

Eliminado del grupo más fácil de la historia de la Champions

Lucas Haurie

Lo buscó y lo consiguió. Cunde la sensación, desde aquella lluviosa tarde de septiembre, de que el Sevilla estaba haciendo todo lo posible por quedar apeado de la Liga de Campeones pese a haberle caído en suerte un grupo flojo en el que era inexcusable la primera plaza. Penaltis de verbena, expulsiones, desaplicaciones defensivas, goles fallados… No tenía buena pinta la cosa, pero aun así dependían de sí mismos los de Lopetegui en Salzburgo, a puerta cerrada y contra un rival que jamás había hollado los octavos de final de la Champions. Y lo pasó lo de toda la fase de grupos. No hubo pena máxima absurda pero sí todo lo demás, más la añoranza de unas bajas que, en verdad, pesaron demasiado. El Lille, en todo caso, lo clasificó para los dieciseisavos de la Liga Europa, cuya final se celebra en el Sánchez-Pizjuán. Ronda por ahí el Betis y rondará la Séptima por las cabezas en cuanto se haya digerido el tremendo fiasco. Apasionante, o sea.

Desprovisto de algo muy parecido a una delantera titular, si consideramos a Lamela intercambiable con Ocampos, y de los dos puñales de las bandas, Navas y Acuña, era un Sevilla romo el que se presentaba en el desertizado Red Bull Arena. Necesitaba Lopetegui un poco más de mordiente que de costumbre, ya que nada podía fiar a la eficacia de delanteros poco eficaces, pero tampoco podía desbocarse el partido contra la manada jovenzuelos local cuando el diapasón del centro del campo lo marcaban Fernando (34), Rakitic (33) y Papu Gómez (33), un siglo contempla al sumatorio de sus edades. Salió así una primera mitad prudente, por no decir timorata, en la que un disparo de Sucic y otro de Rakitic (tiritos) apenas si inquietaron a los porteros.

En el capítulo de las amenazas, los centroeuropeos parecían peligrosos cuando lanzaban a sus lebreles tras robar el balón y los españoles, cuando mareaban la perdiz de banda a banda, la jugada del trilero, hasta descolocar a una defensa dura de cintura y abierta en demasía. La pena era que Montiel y Augustinsson, lastrado el sueco por una tarjeta al cuarto de hora, apenas si se proyectaban para certificar las superioridades numéricas junto a la banda, tal vez por indicación del entrenador o tal vez por falta de confianza. Preferido a Rafa Mir en la punta, Munir pasaba desapercibido como un copo de nieve en Alaska hasta que falló un gol impropio de, en fin, impropio de un futbolista amateur. Tras una dejada de cabeza de Rakitic, mandaba al larguero un testarazo casi en la raya y a portero batido (min. 48).

¡Cuántas veces repetiremos aquella frase de Zweig en su prólogo de “Momentos estelares de la Humanidad”! Porque hay instantes, desde luego, que cambian para siempre el curso de la historia. Mientras el banquillo sevillista, todo el sevillismo en realidad, lamentaba el error del hispano-marroquí, Montiel perdió una pelota tontamente en el centro del campo, Adeyemi corrió al espacio, Ocampos no quiso trabarlo (¿por qué?) y permitió que le diera a Okafor el pase de la muerte que el ariete convertía en el primer, a la postre único, gol del partido. Reaccionó Lopetegui con típico meneo de todo, hombres y sistema, con la mala fortuna de que Joan Jordán vio la segunda amarilla tras un córner deficientemente sacado por Papu Gómez, cuando parecía que la entrada de Rafa Mir por Augustinsson podía sembrar el caos en la defensa local. Quedaba media hora y podría haber quedado un mes: el partido terminó ahí.

Las noticias desde Wolfsburgo eran tranquilizadoras y quedaba, así, para el Sevilla el premio de consolación de un torneo que ha ganado seis veces y cuya final acoge en la presente edición. Puede parecer redundante el comentario pero, en verdad, hay poco más que contar sobre un encuentro triste en el que un rival de apabullante mediocridad apeó de la máxima competición continental a quien tanto ambiciona asentarse en ella. Ayuno de recambios de una mínima garantía, Lopetegui se encomendó a meritorios como Rekik u Óliver y a fiascos consumados como Óscar para obrar el milagro de una remontada en inferioridad numérica. Mimbres para muy poco, ésa es la triste realidad que dictaban la planificación y el parte médico.

Ficha Técnica

RB Salzburgo (1): Kohn, Kristensen, Onguené, Solet, Ulmer, Camara, Aaronson, Sucic (Capaldo, minuto 71), Seiwald, Adeyemi (Sesko, minuto 66) y Okafor (Adamu, minuto 84).

Sevilla FC (0): Bono, Montiel (Rekik, minuto 67), Koundé, Diego Carlos, Augustinsson (Rafa Mir, minuto 53), Fernando, Joan Jordán, Rakitic (Óliver Torres, minuto 67), Papu Gómez (Óscar, minuto 67), Ocampos y Munir.

Goles: 1-0, minuto 50: Okafor.

Árbitro: Slavko Vincic, esloveno. Doble amarilla para Joan Jordán. Amarillas para Augustinsson, Onguené, Ulmer y Ocampos.

El mejor del Encuentro

Ocampos

El mejor en Salzburgo. El único que tiró para arriba con energía de Champions, aunque sin la suerte de hacer gol esta vez.

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