La semana pasada terminó muy bien para el Real Betis, que logró en el campo del Atlético un triunfo de mérito y ley, y ésta ha empezado mucho mejor con la goleada del Villarreal al Espanyol que lo asienta en la quinta plaza y aleja la zanahoria de la cuarta, que es un peligro. Si el año que viene hay Champions, que sea por la adición de otro representante de LaLiga debido a los resultados de la primavera en los torneos continentales porque está claro que a Manuel Pellegrini lo atrae más el brillo del dinero que reparte ese torneo que el de la plata que entrega la Copa o la Europa League.
La historia ha demostrado sobradamente que la máxima competición europea beneficia a los actores del fútbol, no a las instituciones. Un Betis en Champions traerá mejoras de sueldo para técnicos o futbolistas, tajadas mayores para intermediarios, comisiones más jugosas para representantes, bonus para los empleados, dietas de desplazamiento para los periodistas y migajas más sustanciosas para rebañadores de toda condición... pero poco beneficio para las instituciones y escasa alegría para los hinchas. ¿Fichará a jugadores mejores que Isco, Antony, Abde, Lo Celso o Cucho Hernández? Es harto dudoso. Fichará seguro más caro y blindará a la actual plantilla, con independencia de su edad o estado de forma, a precio de oro. Es una película mil veces exhibida en los mejores cines de Vigo, San Sebastián, La Coruña, Villarreal, Bilbao, Gerona, Valencia o Nervión. En su estreno en Heliópolis, en 2005, se unieron al elenco cuatro artistas: Óscar López, Rivera, Nano y Xisco. En fin.
Del tremendo disgusto del jueves pasado deberían extraerse más enseñanzas que la meramente futbolística, tan provechosa que surtió efecto inmediato tres días más tarde. Escaldado por el 0-5, Pellegrini recetó zumo de guindilla a sus muchachos, que corrieron como endemoniados en el Metropolitano y los dispuso en un 4-5-1 agrupado que cegó al Atleti. Un par o tres de ataques potables, casi todos al contragolpe, le bastaron para ganar, además de la puesta en práctica de la brillante idea de no dejar en el banquillo a su portero y a su defensor más en forma del momento. Un plan de partido trabajado para incomodar a rival y sacar a los mejores, fíjense qué dos tonterías: pues en los cuartos de la Copa, con La Cartuja a reventar y la afición en plena efervescencia, no hizo una cosa ni la otra.
Por eso decimos que el formidable entrenador chileno, el más exitoso de la secular historia verdiblanca, debería terminar de concienciarse de que lo más importante que espera al Betis de aquí al verano son las eliminatorias continentales. ¿O nadie se acuerda ya de las maravillosas vísperas de Breslavia? Clasificarse para la próxima Champions incrementaría los ingresos del Ingeniero, de acuerdo, pero disputar una final –incluso una semifinal– de la Europa League equivale a disparar el 'ilusiómetro' de los aficionados hasta cimas pocas veces holladas. Sé que ambas cosas, por otro lado, no son incompatibles. Pero cuando llegue la semana en la que haya que rotar o pellizcar el amor propio del futbolista en una charla, no olvide Pellegrini que lo importante se juega el jueves. Lo importante para el bético, aunque sea lo menos importante para su cuenta corriente.
La semana pasada terminó muy bien para el Real Betis, que logró en el campo del Atlético un triunfo de mérito y ley, y ésta ha empezado mucho mejor con la goleada del Villarreal al Espanyol que lo asienta en la quinta plaza y aleja la zanahoria de la cuarta, que es un peligro. Si el año que viene hay Champions, que sea por la adición de otro representante de LaLiga debido a los resultados de la primavera en los torneos continentales porque está claro que a Manuel Pellegrini lo atrae más el brillo del dinero que reparte ese torneo que el de la plata que entrega la Copa o la Europa League.
La historia ha demostrado sobradamente que la máxima competición europea beneficia a los actores del fútbol, no a las instituciones. Un Betis en Champions traerá mejoras de sueldo para técnicos o futbolistas, tajadas mayores para intermediarios, comisiones más jugosas para representantes, bonus para los empleados, dietas de desplazamiento para los periodistas y migajas más sustanciosas para rebañadores de toda condición... pero poco beneficio para las instituciones y escasa alegría para los hinchas. ¿Fichará a jugadores mejores que Isco, Antony, Abde, Lo Celso o Cucho Hernández? Es harto dudoso. Fichará seguro más caro y blindará a la actual plantilla, con independencia de su edad o estado de forma, a precio de oro. Es una película mil veces exhibida en los mejores cines de Vigo, San Sebastián, La Coruña, Villarreal, Bilbao, Gerona, Valencia o Nervión. En su estreno en Heliópolis, en 2005, se unieron al elenco cuatro artistas: Óscar López, Rivera, Nano y Xisco. En fin.
Del tremendo disgusto del jueves pasado deberían extraerse más enseñanzas que la meramente futbolística, tan provechosa que surtió efecto inmediato tres días más tarde. Escaldado por el 0-5, Pellegrini recetó zumo de guindilla a sus muchachos, que corrieron como endemoniados en el Metropolitano y los dispuso en un 4-5-1 agrupado que cegó al Atleti. Un par o tres de ataques potables, casi todos al contragolpe, le bastaron para ganar, además de la puesta en práctica de la brillante idea de no dejar en el banquillo a su portero y a su defensor más en forma del momento. Un plan de partido trabajado para incomodar a rival y sacar a los mejores, fíjense qué dos tonterías: pues en los cuartos de la Copa, con La Cartuja a reventar y la afición en plena efervescencia, no hizo una cosa ni la otra.
Por eso decimos que el formidable entrenador chileno, el más exitoso de la secular historia verdiblanca, debería terminar de concienciarse de que lo más importante que espera al Betis de aquí al verano son las eliminatorias continentales. ¿O nadie se acuerda ya de las maravillosas vísperas de Breslavia? Clasificarse para la próxima Champions incrementaría los ingresos del Ingeniero, de acuerdo, pero disputar una final –incluso una semifinal– de la Europa League equivale a disparar el 'ilusiómetro' de los aficionados hasta cimas pocas veces holladas. Sé que ambas cosas, por otro lado, no son incompatibles. Pero cuando llegue la semana en la que haya que rotar o pellizcar el amor propio del futbolista en una charla, no olvide Pellegrini que lo importante se juega el jueves. Lo importante para el bético, aunque sea lo menos importante para su cuenta corriente.