El regreso de Isco ha coincidido con una mejoría inmediata del Real Betis en resultados y, sobre todo, en jerarquía futbolística. Aún lejos de su plenitud física, el centrocampista malagueño ha vuelto a dejar señales de su influencia en los dos encuentros posteriores a su reaparición, primero en Montilivi y después ante el Real Madrid. En medio de ese proceso, el jugador verdiblanco ha concedido una entrevista a Canal Sur con motivo del estreno del documental 'En silencio. La resiliencia de Isco Alarcón', una pieza dirigida por su esposa, Sara Sálamo, centrada en los meses más complejos de su recuperación tras la lesión sufrida el pasado verano.
Lejos de lanzar un mensaje triunfalista, Isco describió un escenario todavía condicionado por el dolor. "He estado peor, pero también mejor; siento que estoy saliendo del pozo. Contento de volver a entrenar, aunque es verdad que todavía siento algo de dolor pero lo peor creo que ha pasado. Los meses de entrenamiento en el gimnasio se me han hecho eternos por la incertidumbre de si iba a recuperar bien", resumió al explicar que sigue entrenando y compitiendo bajo tratamiento médico. El futbolista reconoció que ha completado un ciclo de corticoides, que continúa recurriendo a analgésicos para soportarlos partidos y que convive con la incertidumbre de una dolencia cartilaginosa cuya evolución no ofrece garantías inmediatas.
El genio verdiblanco reconoció que no está al cien por cien: "Estoy a medias, jugando y entrenando con medicación. No me aseguran que me vaya a curar, no hay nada que regenere un cartílago. Hasta hace año y medio o dos no había tenido apenas problemas con las lesiones. Lo que es mala suerte que todas las lesiones han sido por contusión. Toca olvidar lo que ha pasado y que el tiempo que me quede, siga disfrutando".
Su aparición en los partidos ha confirmado precisamente esa dualidad entre limitación física y superioridad técnica. Manuel Pellegrini ya admitió que aún no está para sostener esfuerzos largos a máxima intensidad, pero también ha quedado demostrado que le basta una intervención para alterar el guion. Ante el Girona fabricó la acción del gol decisivo y frente al Madrid monopolizó la construcción ofensiva en el tramo final. Con él en el campo, el Betis vuelve a tener pausa, último pase y capacidad de interpretar escenarios de máxima exigencia.
En la entrevista, Isco también elevó la mirada hacia el futuro competitivo del club. Asumió que una hipotética clasificación para la próxima Champions League supondría "cumplir un gran objetivo", aunque dejó claro que hay que instalarse en la autosatisfacción. "Cada año el equipo tiene que ser mejor y no conformarnos con clasificarnos para Europa", explicó, añadiendo que el verdadero salto estaría en convertir esa regularidad en la pelea por un título continental. "Ganar un título europeo sería maravilloso", señaló, añadiendo que sigue la herida todavía abierta por la eliminación en la Europa League: "Me duele lo que ha pasado en la Europa League, me ha dolido en el alma la forma de perder. Lo teníamos en casa, y pasó todo lo que pasó. Me duele".
Dentro de ese discurso de crecimiento, el mediapunta volvió a situar a Pellegrini como pieza estructural del proyecto. Recordó que el chileno fue uno de los entrenadores que marcaron su consolidación en la élite y aseguró que no entiende el actual Betis sin su figura al frente en unas semanas en las que se ha cuestionado su figura. "Ahora mismo no entiendo un Betis sin Pellegrini. Ha hecho algo inédito, quedar en Europa todos los años. Hay que valorar el trabajo que está haciendo", declaró, soñando con una hipotética presencia en el Mundial. "La esperanza es lo último que se pierde. Voy a intentar aprovechar este mes, a ver si se me quita el dolor", apuntó.
El regreso de Isco ha coincidido con una mejoría inmediata del Real Betis en resultados y, sobre todo, en jerarquía futbolística. Aún lejos de su plenitud física, el centrocampista malagueño ha vuelto a dejar señales de su influencia en los dos encuentros posteriores a su reaparición, primero en Montilivi y después ante el Real Madrid. En medio de ese proceso, el jugador verdiblanco ha concedido una entrevista a Canal Sur con motivo del estreno del documental 'En silencio. La resiliencia de Isco Alarcón', una pieza dirigida por su esposa, Sara Sálamo, centrada en los meses más complejos de su recuperación tras la lesión sufrida el pasado verano.
Lejos de lanzar un mensaje triunfalista, Isco describió un escenario todavía condicionado por el dolor. "He estado peor, pero también mejor; siento que estoy saliendo del pozo. Contento de volver a entrenar, aunque es verdad que todavía siento algo de dolor pero lo peor creo que ha pasado. Los meses de entrenamiento en el gimnasio se me han hecho eternos por la incertidumbre de si iba a recuperar bien", resumió al explicar que sigue entrenando y compitiendo bajo tratamiento médico. El futbolista reconoció que ha completado un ciclo de corticoides, que continúa recurriendo a analgésicos para soportarlos partidos y que convive con la incertidumbre de una dolencia cartilaginosa cuya evolución no ofrece garantías inmediatas.
El genio verdiblanco reconoció que no está al cien por cien: "Estoy a medias, jugando y entrenando con medicación. No me aseguran que me vaya a curar, no hay nada que regenere un cartílago. Hasta hace año y medio o dos no había tenido apenas problemas con las lesiones. Lo que es mala suerte que todas las lesiones han sido por contusión. Toca olvidar lo que ha pasado y que el tiempo que me quede, siga disfrutando".
Su aparición en los partidos ha confirmado precisamente esa dualidad entre limitación física y superioridad técnica. Manuel Pellegrini ya admitió que aún no está para sostener esfuerzos largos a máxima intensidad, pero también ha quedado demostrado que le basta una intervención para alterar el guion. Ante el Girona fabricó la acción del gol decisivo y frente al Madrid monopolizó la construcción ofensiva en el tramo final. Con él en el campo, el Betis vuelve a tener pausa, último pase y capacidad de interpretar escenarios de máxima exigencia.
En la entrevista, Isco también elevó la mirada hacia el futuro competitivo del club. Asumió que una hipotética clasificación para la próxima Champions League supondría "cumplir un gran objetivo", aunque dejó claro que hay que instalarse en la autosatisfacción. "Cada año el equipo tiene que ser mejor y no conformarnos con clasificarnos para Europa", explicó, añadiendo que el verdadero salto estaría en convertir esa regularidad en la pelea por un título continental. "Ganar un título europeo sería maravilloso", señaló, añadiendo que sigue la herida todavía abierta por la eliminación en la Europa League: "Me duele lo que ha pasado en la Europa League, me ha dolido en el alma la forma de perder. Lo teníamos en casa, y pasó todo lo que pasó. Me duele".
Dentro de ese discurso de crecimiento, el mediapunta volvió a situar a Pellegrini como pieza estructural del proyecto. Recordó que el chileno fue uno de los entrenadores que marcaron su consolidación en la élite y aseguró que no entiende el actual Betis sin su figura al frente en unas semanas en las que se ha cuestionado su figura. "Ahora mismo no entiendo un Betis sin Pellegrini. Ha hecho algo inédito, quedar en Europa todos los años. Hay que valorar el trabajo que está haciendo", declaró, soñando con una hipotética presencia en el Mundial. "La esperanza es lo último que se pierde. Voy a intentar aprovechar este mes, a ver si se me quita el dolor", apuntó.