La polémica arbitral vuelve a instalarse en Nervión. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha salido al paso de las quejas del Sevilla FC y ha ratificado dos acciones recientes que levantaron ampollas entre el club y su afición: la mano de Vitor Reis ante el Girona no fue penalti, mientras que el derribo de José Ángel Carmona a Jan Virgili en Son Moix sí fue sancionado.
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Durante el encuentro disputado en el Sánchez-Pizjuán, el Sevilla reclamó hasta dos posibles penas máximas por acciones del central brasileño del Girona. La más clara llegó tras el tanto inicial del conjunto catalán, en una disputa aérea con Akor Adams que fue revisada desde la Sala VOR. Pese a ello, Gil Manzano no fue requerido para acudir al monitor, al entenderse que no existía error en la decisión inicial. Una segunda acción, ya con Neal Maupay como protagonista tras un rechace, pasó aún más desapercibida y tampoco tuvo recorrido arbitral.
El CTA, en su programa oficial 'Tiempo de revisión', ha avalado ambas decisiones. Según su análisis, Vitor Reis cabecea el balón y éste impacta de forma inmediata en su propio brazo, situado en una posición natural fruto del salto, sin movimiento añadido ni intención sancionable. Al tratarse de un rebote tras un toque voluntario previo -lo que el reglamento define como play the ball-, la acción queda fuera de cualquier castigo, motivo por el que el VAR no interviene.
Lo llamativo es que el organismo arbitral haya ido una jornada atrás. En el foco, el penalti señalado a Carmona en Mallorca, una acción que también generó un profundo malestar en el entorno sevillista. Para el CTA, el defensor nervionense deja la pierna de forma voluntaria tras verse superado, provocando el contacto que derriba a Virgili dentro del área. En este caso, consideran acertada la intervención del VAR al tratarse de un error claro y manifiesto del colegiado en primera instancia.
El Sevilla entiende que los criterios no están siendo homogéneos, especialmente en las áreas, y percibe una tendencia que le perjudica en acciones decisivas. Sin embargo, desde el estamento arbitral se insiste en que tanto las decisiones de campo como las revisiones fueron correctas. Con este respaldo público a los colegiados, el CTA aviva aún más la polémica en Nervión.