Cabildo

La chicotá del Miércoles Santo

María José Caldero
María José Caldero
28/03/2024

Nos cogió a contrapie. Cuando teníamos el cuerpo hecho al lamento de un Miércoles Santo huérfano de cofradías, la decisión de la hermandad del Buen Fin de hacer estación de penitencia nos sorprendía, extrañaba y esperanzaba a partes iguales. No fuimos los únicos, el grito de alegría en el interior del convento de San Antonio delataba también la sorpresa en un cuerpo de nazarenos que llegaban al templo con el ánimo tristón. El Buen Fin salía, llegaba la Centuria, el sol se abría paso entre las nubes y llegaba la noticia de que El Carmen también se echaba a la calle. ¿Saldría bien este pulso a la ciencia? El chaparrón caído minutos antes de la salida de la hermandad franciscana, ilustramos esta crónica con una foto (GALERÍA) de ese momento, hizo sospechar en una marcha atrás en la decisión de la hermandad, sospecha que se quedó en eso.

A las 15:45 h, bajo un cielo de nubes despedazadas, salía por primera vez a la calle el extraordinario misterio diseñado y ejecutado por Darío Fernández, que asistía feliz al bautizo de su primera gran obra en Sevilla. Ya es hora de darle su sitio a artistas de la talla de Darío Fernández, el tiempo nos dará la perspectiva justa en su valoración.  El misterio en la calle es de una estética bellísima, quizás, un poco agobiada la escena entre los altos candelabros de guardabrisas.

Sonaba magnífica la Centuria Macarena de Paco Moraza tras el misterio, que andaba sobrio, sin excesivas prisas, incluso cuando ya en Marqués de la Mina caían las primeras gotas de lluvia, levísimas, eso sí. Tras el Señor, la Virgen de la Palma lucía radiante bajo el prodigioso palio proyectado por Ignacio Sánchez-Milán, cuyas bambalinas restauradas eran el otro gran estreno de la corporación.

Lo que ocurrió el resto de la tarde es historia conocida. El Carmen desafió de principio a fin los partes meteorológicos, quizás pensando en que, de haberse quedado en la Catedral como finalmente hizo el Buen Fin, les dejaba con la incertidumbre de no saber cuándo volver, ya que si la borrasca Nelson, poco cofrade este Nelson, cumple con las credenciales que se anuncian, la lluvia nos va a estar acompañando con insistencia hasta final de semana.

El regreso a Omnium Sanctorum, aunque rápido, se hizo eterno hasta que la Virgen del Carmen atravesó la ojiva y todo el mundo respiró. 
El resto de hermandades del día no dieron ninguna opción a la esperanza, inexistente en una tarde metida en agua y viento.
Sorprendente fue también la antelación con la que la hermandad del Cristo de Burgos anunciaba la suspensión de la estación de penitencia.

El Miércoles Santo es uno de los días que se han quedado "tocados" con la reestructuración emprendida por el Consejo. ¿Algo que ver en las decisiones de ayer? Cavilaciones, quizás.  Estamos en una semana que puede dejarnos una tristísima estadística en cuanto a cofradías en la calle. Confiemos en que Nelson busque otras latitudes y el manto azul de la Virgen del Carmen entrando en Omnium Sanctorum no sea sinónimo de despedida de esta Semana Santa.