Bicicletas eléctricas: estos son sus beneficios

Redacción
Redacción
21/04/2022

El sector del transporte ha experimentado un desarrollo sin precedentes durante los últimos años. La reducción de la contaminación, la mejora de la salud o la reducción de los gastos son algunos de los factores que han hecho que alternativas eléctricas y sostenibles como las bicicletas eléctricas ganen cada vez más popularidad.

En este contexto, podemos encontrar marcas como Momabikes que apuestan por la sostenibilidad a partir de modelos fiables, robustos y de alta calidad fabricados en Europa. Si estás valorando la posibilidad de adquirir una bicicleta eléctrica, lo más recomendable es que optes por establecimientos y plataformas online especializadas en su producción y distribución.

Pero, ¿qué beneficios proporcionan las e-bikes? A continuación te explicamos por qué se han convertido en tendencia:

Son una alternativa económica y asequible

Dentro del segmento de las bicicletas eléctricas existe una amplia gama de precios que atienden a las prestaciones, la calidad de sus materiales, el nivel de autonomía o el grado de potencia del motor. De una forma aproximada, podríamos establecer un rango de precios que oscila en un abanico de entre 500 € y 1500 €. Teniendo en cuenta las potencialidades y ventajas que ofrecen a sus usuarios, se trata de unos precios bastante asequibles. Dicha accesibilidad es, sin duda, uno de los principales beneficios que proporcionan. Prácticamente cualquier tipo de usuario puede adquirir una bicicleta eléctrica.

Son aptas para todo tipo de conductores

Su accesibilidad no sólo es patente a nivel económico. En realidad, las bicicletas eléctricas están abiertas a todo tipo de perfiles y pueden ser utilizadas por usuarios de cualquier edad o condición física.

Optar por una bicicleta eléctrica no sólo se traduce en una amenización del transporte. También, en un mayor autocontrol porque los usuarios pueden regular el esfuerzo que deben hacer para circular con este tipo de vehículos. Si, por ejemplo, un día prefiere hacer un mayor esfuerzo físico a modo de entrenamiento, bastará con que desactive el motor y realice los desplazamientos a partir de su sistema tradicional. En caso de que necesite circular a mayor velocidad o prefiera hacer unos desplazamientos más cómodos y relajados no tendrá más que activar el motor.

Su capacidad de adaptabilidad a las necesidades y preferencias del usuario se convierte en uno de sus valores principales.

Favorecen el ahorro a largo plazo

A largo plazo, la bicicleta eléctrica constituye una fuente de ahorro. No sólo proporciona unos desplazamientos más ágiles y cómodos, sino que también permite reducir los gastos atribuidos al transporte. En comparación con el coche, por ejemplo, una bicicleta eléctrica consume siete veces menos recursos. Además, a nivel económico, los gastos son tres veces inferiores a los que se derivan del uso de transporte público.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre con otros medios de transporte como las motos o los coches, las bicicletas eléctricas no cuentan con grandes necesidades de mantenimiento. Sus materiales presentan una gran durabilidad y sus sistemas no son tan complejos como los del resto de vehículos. Con una única revisión al año es más que suficiente para conservarlas en buen estado. Además, cuentan con una larga vida útil y, en caso de hacer un uso diario de ellas, su renovación debe hacerse cada seis o siete años.

Son la alternativa más rápida del entorno urbano

En entornos urbanos, la bicicleta eléctrica se convierte en el medio de transporte más rápido. ¿La razón? En realidad, no sólo se debe a los interesantes rangos de velocidad que puede alcanzar. También influye el hecho de que su circulación no está sometida a tantos retrasos u obstáculos como ocurre con el resto de alternativas. Mientras que los coches se ven expuestos a una masificación del tráfico importante en zonas céntricas, el transporte público ve interrumpidos sus desplazamientos de forma continua porque debe realizar una gran cantidad de paradas. En general, los desplazamientos en bicicleta son mucho más fluidos y proporcionan un mayor control al conductor así como unos trayectos más directos y rápidos.

Las ciudades cada vez están más adaptadas a ellas

El compromiso con el transporte ecológico ha hecho que las ciudades y entornos urbanos hayan implementado programas para adaptarse a las necesidades de las bicicletas. Cada vez es más habitual encontrar carriles exclusivos para ellas y, en general, la sensibilización con su uso (cada vez más extendido) ha hecho que los conductores que circulan en carretera tienden a facilitar su circulación. Podríamos decir que cada vez existen mayores garantías de seguridad en entornos predominantemente urbanos y, en el futuro, dichas garantías se multiplicarán.

Contribuyen a la preservación del medio ambiente

Al margen de todos los beneficios que pueda proporcionar las bicicletas eléctricas a título individual, su uso supone de forma indirecta la preservación y protección del medio ambiente. Optar por ellas, contribuye a reducir las emisiones de dióxido de carbono, uno de los gases más perjudiciales para la naturaleza.

 

Adoptar el hábito de desplazarnos con bicicletas eléctricas no sólo repercute positivamente en la salud o en nuestra economía doméstica. También, implica beneficios para el planeta y la conservación de la biodiversidad.

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