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El agosto en el que el 'superviviente' Michael Johnson dinamitó en La Cartuja el récord de 400 lisos: 43.18

Alejandro Delmás
Alejandro Delmás
02/09/2023

Como por ensalmo, el récord mundial de 400 metros lisos suele batirse en agosto. Al menos, en la categoría masculina, donde las cuatro mejores marcas de los cuatro mejores 'cuatrocenteros' de todos los tiempos llegaron en la plenitud de cuatro 'agostos': Wayde Van Niekerk (43.03, récord mundial 14.8.2016, Juegos de Rio de Janeiro), Michael Johnson (43.18, 26.9.1999, Mundial de Sevilla, plusmarca durante casi 17 años), Harry 'Butch' Reynolds (43.29, 17.8.1988, Weltklasse en Zúrich) y, en fin, el blanquito texano de Irving Jeremy Wariner: 43.45, 31.8.2007, en el Mundial de Osaka..

Curiosamente, de las cinco primeras mujeres de todos los tiempos, sólo una produjo en agosto su mejor registro: Jarmila Kratochvílova, con sus 47.99 del 10.8.1983 en el I Mundial IAAF, en Helsinki. Esta fue primera vez que una mujer bajaba de 48.00 en la vuelta en la pista. Pero la siguiente, y última hasta hoy, los terroríficos 47.60 de Marita Koch, la gran valquiria de Alemania del Este, ya llegó en octubre: 6.10.85, Bruce Stadium de Canberra, Copa del Mundo de 1985. 

En tercer y cuarto puestos del ranking IAAF de féminas ya nos llegan los 48.14 de Salwa Eid Naser (nigeriana con pasaporte de Baréin, suspendida dos años por fallos en los controles antidopaje 'por sorpresa') y los 48.25 de Marie-José Pérec acaecieron en octubre (Mundial de 2019, Doha) y julio (Juegos Olímpicos de Atlanta), respectivamente. Al fin, la quinta mujer, la soviética Maria Bryzgina/Vladykina, de los Urales firmó sus espléndidos 48.27 a estela de Koch, en esa misma brutal carrera de Canberra donde Marita voló hasta 47.60, aquel 6 de octubre de 1985.

Al haberse producido aquel fastuoso récord 'johnsoniano' de 400 en Sevilla, al haber registrado una duración total de 17 años casi exactos (ahora recién se cumplen 24 años de aquellos fabulosos 43.18 de La Cartuja), y al haberse acabado de recuperar de un ictus el propio Johnson (Dallas, Texas, 13.9.1967; 1,83 de altura), la recordatoria viene al pelo; en el sentido en que pocos periodistas -ni españoles, ni de todo el mundo- vivieron la intrahistoria de cómo Johnson galopó aquella tarde del agosto sevillano de 1999 hacia aquellos sensacionales 43.18. Además y no precisamente al margen...

... También en agosto, pero hace justamente cinco años, en 2018, y como la marca de un profundo recuerdo vital... Johnson sufrió en su casa de Malibu, California, cerca de Los Ángeles, un ictus repentino como un 'flash' o un pequeño tornado, un 'accidente isquémico cerebrovascular' que le dejó inicialmente paralizado del lado izquierdo del cuerpo y que le hizo volver a trabajar en la clínica de Rehabilitación de la célebre Universidad de UCLA (área de Westwood, L. A.) y con Dale Smith, su fisioterapeuta de toda la vida, para recuperar la motricidad e incluso 'reaprender' a andar. 

Así relataba el incidente el propio Johnson, hoy comentarista en la BBC, el pasado 23 de agosto, en el diario 'El Mundo', durante el reciente Mundial IAAF de Budapest... y a los casi 24 años exactos de su 'marcón' en Sevilla: "Estaba en el gimnasio de mi casa en un entrenamiento y empecé a sentir debilidad en el lado izquierdo (NB: exactamente, dejó de funcionarle el tobillo izquierdo, tanto que cayó en el banco de las pesas)... pensé que quizá era un calambre, algo así. Pero al cabo de un rato fue a peor, avisé a mi mujer, Armine, y fuimos al hospital. No sufrí un dolor agudo, nada especialmente preocupante. Ahí reside el peligro. Llegué caminando a urgencias, después de que mi mujer me llevara al UCLA Medical Center y con el paso de los minutos fui perdiendo fuerza hasta que ya no podía caminar. Me asusté..." 

... "El motivo de mi ictus sigue siendo desconocido y es difícil saber qué cambiar...  cuando tienes mayor riesgo de sufrir un segundo ictus es en los primeros seis meses y en mi caso ya han pasado cinco años. Estoy lejos de peligro, aunque soy consciente de que debo cuidarme. En los últimos 20 años no me he calzado unas zapatillas de clavos, así que antes del ictus tampoco lo hacía. La velocidad no es algo divertido. No corres un '200' a tope para pasar el rato, de manera recreativa. Siempre me ha gustado el senderismo, lo practicaba durante mi carrera y lo sigo practicando ahora. También voy al gimnasio. Y con eso me mantengo".

En otras declaraciones, en varios tiempos, sobre su hazaña en el Estadio de La Cartuja, incluso a quien aquí suscribe, el gran profesional Johnson ha venido afirmando: "Tuve mucha suerte de conseguir el récord en Sevilla. Fue un momento muy importante en mi vida y en mi carrera. Era un objetivo que tenía desde hacía muchos años y los Mundiales de Sevilla me dieron la oportunidad de conseguirlo. Estaba muy motivado porque pensaba que posiblemente era mi última oportunidad para batir el récord de 409 metros; llevaba muchos años detrás de ese objetivo. Pero cuando pienso en mi carrera, mi mayor orgullos ha sido mantenerme consistente en lo más alto de los rankings desde 1987, cuando empecé, hasta el año 2000, cuando me despedí en con el oro de campeón de 400 metros en los Juegos Olímpicos de Sydney".

GREENE, JONES... JOHNSON.- En agosto de 1999, en La Cartuja de Sevilla, Michael Johnson era como la guinda final del gran pastel del VIII Campeonato Mundial de Atletismo, que llevaba consigo la apertura oficial del llamado 'Estadio Olímpico de La Cartuja. 

Este de Sevilla, en La Cartuja, fue un Campeonato Mundial que había vivido las proezas en velocidad de Maurice, 'Mo' Greene ('Cannonball') y de la mejor y más emergente Marion Jones; que cayó lesionada en series de 200 metros, y cuya cama matrimonial del Hotel 'Los Lebreros' -donde se alojaba la delegación mundialista de Estados Unidos-, que Jones compartía con su entonces marido, el colosal lanzador de peso C. J. Hunter, campeón en Sevilla... había tenido que ser reforzada con cajas vacías de cerveza 'Cruzcampo'. Hunter arrojaba en la báscula... 140 kilogramos de peso.

Y Michael Duane Johnson, 'MJ', el 'Profesional' de Dallas, Texas, llegaba a Sevilla a lomos del casi superhumano récord mundial de 200 metros que había impuesto en los Juegos de 1996, en Atlanta, unos descomunales 19.32 que sólo pudieron rebajar un tal Usain Bolt entre 2008 y 2009 (19.30, 19.19) más otro jamaicano, Yohan Blake: 19.26, en 2011, por delante de los 19.31 del bocazas Noah Lyles en 2022. 

Sólo como dato, ese mismo bocazas que es Noah Lyles acaba de proclamarse campeón del mundo del doble hectómetro en Budapest, con... 19.51 (-0,2 de aire en contra), a casi dos décimas completas del registro de Johnson en la final olímpica de Atlanta. Pero en Sevilla, y como él mismo nos confirma, Johnson apuntaba al récord mundial de 400 metros lisos: el tope de 43.29 que había impuesto Harry 'Butch' Reynolds, en carrera memorable en la Weltklasse de Zúrich, en 1988. 

MJ apareció en 'Los Lebreros', en La Cartuja, y en el resto de escenarios sevillanos en con su entrenador de siempre en la Universidad de Baylor: Clyde Hart, venerable (ex) director del Programa de Atletismo de la Universidad 'texana' de Baylor, el mismo que forjó a Johnson en el espantoso calor húmedo de las pistas texanas de los 'Baylor Bears' en Waco: la llamada 'Costa de los Mosquitos'. Los de Waco eran entrenamientos durísimos: voraces, matadores, a base de series infernales a tope entre 150 y 300 metros, con la recuperación absolutamente ajustada, más 'tests' en 400 y 500. Así, Michael se fue despegando de las otras promesas estadounidenses de su época, sus amigos Roy Martin y Derrick Florence.

HART, SMITH Y MICHAEL.- Con 1,.83 de altura y 72/73 kilogramos, Johnson se entrenaba y competía a las órdenes del venerable Hart (nacido en 1935, Hart, se retiró de Baylor a finales del curso 2018-19) con disciplina y mentalidad...prusianas. Tenía siempre a pie de pista -y con él vino a Sevilla- a su fisioterapeuta personal de Dallas: Dale Smith. Hart había sugerido a MJ que aprovechara su bajo centro de gravedad para desafiar a las curvas y a la fuerza centrífuga con un peculiarísimo estilo o técnica de carrera, como de molinillo.

Una batidora humana en ritmo, fuerza y rapidez, al galope prácticamente de puntillas... Johnson volaba. Volaba rítmica, aceleradamente. Así, desde 1991 en Tokio y hasta Sevilla, había conquistado siete medallas de oro mundialistas, más otras tres olímpicas. 

'The Professional' Johnson falló individualmente en los Juegos Olímpicos de 1992, en Barcelona -aunque se metió en el relevo campeón 4x400, una de las victorias que él más valora- por una gastroenteritis que se pilló en una reunión previa, en Salamanca... al ingerir marisco en mal estado. Tipo muy serio, Johnson, que estaba a punto de empezar a hacer comentarios para la NBC, ya manejaba frases clásicas, como de rutina: "No me cuido de lo que piense la gente. Yo soy un profesional y salgo a hacer mi trabajo; como diría mi abuela, si no puedes decir nada bueno de alguien... no digas nada".

En Sevilla, un Johnson esculpido y cincelado como un Bruce Lee de ébano o una escultura de caoba, a unas 2/3 semanas de cumplir 32 años, se entrenaba con Hart, Smith... y la camilla plegable de este último en los mediodías del calor nauseabundo de agosto de 1999 (y sin 'cambio climático', que tiene más mérito), a solas en la ya desgastada, 'raseada' pista de San Pablo: lejos de miradas indiscretas que diesen parte de los fabulosos registros que hacía en los 'tests' finales sobre 300 metros. 

Testigos presenciales de aquellas (ardientes) escenas del 'Clan Johnson' en las pistas sevillanas y en la densidad gelatinosa de agosto de 1999 - casi como un remedo de Waco-, apuntaban: "Llegan, hace un pequeño calentamiento, el 'fisio' (Smith) le toca un poquito en la camilla, hace un 300  en 32 o menos, le vuelven a tocar, luego otro 300, incluso que algo más fuerte y vamos que nos vamos. Es como una máquina. Da hasta miedo".

Ese par de '300' que se disparaban en San Pablo por debajo de 32 segundos se trataba simplemente de un disparate en una o dos piezas, una barbaridad para coger ritmo; el propio Johnson tiene 30.85 como marca personal en 300 (año 2000) y el récord mundial de Wayde Van Niekerk en esta distancia 'oficiosa', ya en 2017, es de 30.81. Algo se estaba cociendo en San Pablo, entre un calor venenoso, bastante similar al de Waco. Y ésa era la misma espesa calina que al fin iba a poner KO a la 'reina'  Marion Jones; poco después... ominosamente depuesta. 

En relevos 4x400, Johnson había marcado unos tremebundos y oficiosos 42,91 en la posta final del relevo estadounidense campeón en el Mundial de Stuttgart, en 1993: justo, tras recibir de Harry 'Butch' Reynolds. Esa sigue siendo la posta individual más rápida de todos los tiempos, y aunque no vale como récord del mundo, al no salir 'de parado' y al tiro- lo más rápido que un hombre ha sabido correr un 400 bajo cualquier condición; Jeremy Wariner hizo 42.93 para cerrar el 4x400 estadounidense en 2007, en el Mundial de Osaka.. 

Pero ahora, con el récord mundial de 200 bien asegurado en su poder desde Atlanta (lo que le había generado un contrato de 12 millones de dólares con Nike y unas zapatillas doradas especiales, 'a medida')... Johnson quería destrozar la plusmarca mundial en la vuelta a la pista. Ya se había olvidado del doble hectómetro. Y eso que llegó a Sevilla como doble campeón olímpico en 200 y en 400 (43.44), siempre entre el calor de los Juegos de Atlanta, 1996. Idéntico 'doblete' que en 'The Worlds' de 1995, en Gotemburgo.

LOS PASOS FINALES.- Así, en su serie matinal del 21 de agosto de 1999, la segunda, Johnson se dio un paseo en 45.35, y cedió la serie -literalmente, andando- al mexicano Alejandro Cárdenas (45.34): por una sola centésima. Eso fue por la mañana. A las 20:45 de ese mismo día 21 de agosto de 1999, MJ ya dio un paso al frente y ganó la segunda serie de cuartos de final en 45.10... pero en otro soberano paseo. 

A las 20.35 del 24 de agosto, en la primera semifinal, Michael Johnson dejó boquiabierto al mundo: hizo 43.95, la mejor marca mundial del año a esas alturas: pero había sido... andando en los últimos cien metros, fastuosa caminata. Baste decir que el citado Cárdenas y el brasileño Sanderlei Parrela, segundo y tercero, ambos en 44.37... mejoraron plusmarcas nacionales e incluso (Parrela) de América del Sur. 

Y a las 20:45 del 26 de agosto de 1999 sonó el tiro de salida de la gran final de 400. Se había debatido sobre si a Johnson, con el oro mundialista prácticamente asegurado, le parecería suficiente el 'bonus' de la IAAF de 100.000 dólares por imponer un nuevo récord mundial. Pero lo hizo; sabía -después lo confirmó de sus propios labios- que se hallaba ante una oportunidad de oro. Lo hizo en 43.18, once centésimas menos que la estampida de Reynolds en 1988, en Zúrich. 

En Sevilla, MJ, un ser como de otra galaxia, devastó y claveteó a la competencia como la batidora, torbellino o molinillo triturador que era: lo hizo sin rivales reales y sin dar la menor opción a Parrela (44.29) y Cárdenas (44.31), que volvieron a batir sus marcas regionales de área, aunque intercambiando las posiciones de la semifinal del día 24.

Los tiempos parciales de Johnson para el monstruoso 43.18 de La Cartuja, todavía la segunda mejor marca mundial de todos los tiempos, fueron 11,10, 10.12 (21.22 en el 200), 10.44 (31.66 en 300; para eso se 'medía' en San Pablo) y al fin, y en la recta, 11.52. De forma muy peculiar, personalísima, Johnson siempre gustaba de acelerar a muerte contra su gran enemiga, la fuerza centrífuga, en combate a tope de revoluciones y clavos en la curva de 200 a 300. Ahí aprovechaba su experiencia y 'feeling' en las carreras de 200. 

En 1988, en su récord de Zúrich (que demolió los ancestrales 43.86 de Lee Evans en 1968, Juegos Olímpicos de México), Reynolds había pasado en 21.1 por 200 metros, arrastrado por un feroz Innocent Egbunike. En Zúrich, Egbunike, el mito nigeriano, lideraba la carrera en el 200 con unos rabiosos 20.6. En los Juegos Olímpicos de 2016, en Rio de Janeiro, cuando el sudafricano Wayde Van Niekerk (1.83 de altura y 2,70 metros de zancada a tope, por 2,40 de Johnson) batió el régistro planetario y sevillano de Michael Johnson, cruzó la meta del 400 en 43.03. Ahí, en Rio, Niekerk navegó en parciales de 10.70, 9.80 (20.50/200), 10.50 (31.00/300) y 12.0 en el hectómetro definitivo.

Sólo cuatro cuatrocentistas ('quarter milers'), casualmente los cuatro mejores marcas de la historia del atletismo,  han sabido navegar en un 400 a tope por su-ce-si-vos tramos de la agónica vuelta a la pista, a velocidad superior (o inferior, según se mire) a 10 metros por segundo. Son Van Niekerk entre los 50 y 200 metros de su récord en los Juegos de Rio/2016 (43.03, recuerden), en lo que, seguramente sea el '150' más rápido de todos los tiempos. El propio Johnson, entre los 50 y 150 metros en 1999, en Sevilla. Harry 'Butch' Reynolds, el prodigio de Ohio State, entre 50 y 100 metros en sus 43.29 de 1988. Y en fin, y entre 45 y 115 metros. Jeremy Wariner, en sus 43.45 del Mundial de Osaka/2007. 

Las velocidades-puntas más altas registradas en tramos de carrera lanzados durante un 400 a tope, en competición, han sido las de los elegantes Reynolds (1,88 de altura) y Wariner -éste, de 183 de altura, también entrenado por Clyde Hart en Baylor-, quienes fluían como en elásticas zancadas de seda: 8,5 y 8.9 metros por segundo, respectivamente. Y eso que Wariner y Reynolds... nunca bajaron de 20.00 en 200 metros, lo que demuestra que, sencillamente, era unos reyes del ritmo, unos 'Sultanes del Swing' de 400, en la plena agonía de la vuelta a la pista. Van Niekerk sí tiene 19.84 como mejor marca en 200, en 2017, en Kingston. En toda su carrera deportiva y en esta última distancia, 200 metros, Michael Johnson bajó 23 veces de 20.00... y seis veces de 19.80. Además... corrió 22 veces por debajo de 44:00 en 400 metros. Disparates varios.

LA RETIRADA.- Michael Johnson se retiró después de los Juegos Olímpicos de Sydney, en 2000, donde selló su cuarto oro olímpico: un nuevo éxito en 400 metros lisos: 43.84. Johnson aún disputaría un 400 de despedida en EE UU (Ferro), en 200, todavía por debajo de 44.00

Así que el oro de los Juegos de Australia fue a poder de MJ con esos 'discretos' (para él) 43.84. Michael venía de una severa lesión muscular en los 'Trials' de 2000, en Sacramento, en la semifinal de 200. En Sydney, aún conquistaría una quinta medalla olímpica de oro: con EE UU en el 4x400; medalla que se les arrebató a todos por los dopajes de Jerome Young (en semifinales, se restituyó)... y en fin, del 'culpable' Antonio Pettigrew, de North Carolina y campeón mundial en 1991: Pettigrew declaró su dopaje en 2008 y se suicidó en 2010. Un drama. Todo esto, casi al igual que, por idénticas razones, también se perdió el oro estadounidense del 4X400 mundialista en Sevilla. 

Bastante bien de finanzas, Johnson se fue a vivir a California (San Francisco, Malibu...), se hizo agente de atletas (al igual que el propio Jeremy Wariner), también comentarista de la NBC, de la BBC, columnista de 'The Times'... y en 2018 sufrió el ictus repentino que ya hemos descrito y del que se ha recuperado tan bien como el mismo Johnson relata.

Van Niekerk ya está volviendo a correr en '44 y pocos' (44.17, por ejemplo; 44.57, como subcampeón mundial en Budapest, siempre lejos de su alucinante plusmarca de 43.03), tras la gravísima lesión de rodilla que sufrió en 2017: cuando jugaba un partido amistoso de 'touch rugby', en Sudáfrica. 

24 años después, 1999-2023, el Estadio de La Cartuja estaría 'kaputt'... de no ser por los eventos de fútbol. Allí no queda ni la huella de Michael Duane Johnson: aunque tal vez perviva el espectro de unas pisadas 'doradas', como de molinillo apresurado, desbocado. 

Precisamente, por un 'quítame allá esa técnica', Michael Johnson siempre mantuvo un 'pique' de rivalidad con Carl Lewis. Así se expresaba MJ sobre 'King Carl': "Carl Lewis puede ser el mejor atleta que yo haya visto en persona, pero sinceramente no es como que me gustara parecerme a él, no es mi modelo. Mi modelo sería en todo caso Jesse Owens". 

A eso, Lewis respondía así: "A mí no me preocupa lo que Michael Johnson hace pero, por lo que leo y escucho, parece que él sí tiene fijación conmigo, aunque no es el primero... ni el único. Lo que yo he dicho sobre él es que no creo que en 100 metros tuviera el mismo éxito que en 200 y 400... las carreras de 100 metros no dejan margen al error técnico... y no sé si la técnica de Johnson es 100% perfecta".

'La velocidad no es algo divertido para un atleta', sostiene Michael Johnson. Quizá. Pero, para el espectador... lo hubiera sido sin una sola duda de haberse podido vivir una final olímpica o mundialista de 100 metros -o de 200, inclusive-, absolutamente a tope entre Michael 'The Professional' Johnson y 'King Carl' Lewis, 'El Hijo del Viento'. No va más.

  

 


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