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CAJASOL (68): Satoransky (14), Sastre (11), Tepic (2), Bogdanovic (13), Triguero (6) -quinteto inicial-, Blakney (3), Holland (5), Asbury (0), Balvin (14), Porzingis (0) y Burjanadze (0). FUENLABRADA (76): Colom (16), Feldeine (17), Gladyr (3), Laso (4), Kurz (18) -quinteto inicial-, Sergio Sánchez (3), Mainoldi (10), Cortaberría (5), Muñoz (0), Smits (0) y Vega (0). Árbitros: Martín Bertrán, Araña y Oyón. Sin eliminados. Cajasol no ha pedido despedirse con la satisfacción del deber cumplido. Lo ha hecho perdiendo con un rival, Fuenlabrada, que siempre que sale de San Pablo lo hace con una sonrisa de oreja a oreja. En este ocasión, gracias al partidazo de Colom y Kurz. Ni siquiera la tranquilidad del deber cumplido le ha servido a las huestes de Aíto García Reneses para sumar la decimotercera alegría del curso. El esfuerzo de Satoransky y las buenas prestaciones de Balvin no han tenido la recompensa que el personal anhelaba. Tocará esperar al curso que viene para ver ganar a un conjunto que, aunque el dinero no sobre, tiene que acertar en la contratación de unos profesionales que hagan buenos a unos jóvenes que tanto prometen. Que teniendo al lado complementos de cierto nivel pueden ser todavía mejores. Los de Trifón Poch comenzaban mejor un choque sin historia (9-14). Gracias a la excelente puesta en escena del irregular Feldeine. Una técnica al cuadro cajista en el epílogo del primer acto castigaba a un elenco que al menos tenía por delante 30 minutos para no acabar la temporada con la amargura que dejan las derrotas (14-23, minuto 10). De la mano de Balvin, los moradores de San Pablo trataban de recuperar el terreno perdido. Formando junto a Triguero un juego interior que suplía con acierto la baja del lesionado Williams. Sus puntos y las rotaciones visitantes estrechaban el luminoso a no demasiados minutos para el ecuador del pleito (24-26). Sin embargo, la entrada de Mainoldi le daba oxígeno a un conjunto que llegaba al descanso con un resultado que premiaba al que mejor estaba haciendo las cosas (29-37). Al menos, a mitad de camino… Porzingis, inédito hasta el momento, era la apuesta cajista para seguir con opciones de ganar un partido que algunos daba por perdido de antemano. Decisión que no daba los frutos deseados (30-42). Menos mal que Satoransky tiraba de galones para que la renta de Fuenlabrada no alcanzara guarismos inalcanzables (35-42). Esfuerzo que apenas servía para estar un poco más cerca de un elenco que con un juego muy sencillo seguía controlando la situación sin demasiados problemas (35-46). Tuvo que aparecer Sastre para que la emoción volviera por unos segundos a la Avenida de Kansas City (44-51). Pese a las sensaciones, un cuarto era tiempo más que suficiente para remontar una desventaja de siete puntos. Sastre seguía siendo el encargado de apelar a la heroica (49-53)… aunque Kurz no tardaba demasiado en acabar con las ganas locales de llegar al final con posibilidades (49-56). Con casi todo perdido, un invitado inesperado lo igualaba todo a seis minutos para el final (Tepic, culpable del 54-56). Había partido a los pies de la Giralda. Sobre todo tras el triple anotado por Bogdanovic (59-60). Desgraciadamente, la canasta del serbio se quedaba en nada. En las ganas de una hinchada que veía a sus jugadores sucumbir a manos de un Fuenlabrada que sigue tocado con una varita mágica por estas latitudes… Adiós a un curso salvado por un conjunto que el año que viene tendrá que darle a los suyos algo más que un equipo para aspirar a mantener la categoría.
José Antonio Jiménez |