2-1: Su Majestad la Europa League patrocina esta remontada

Lucas Haurie
Lucas Haurie
12/03/2023

Si el Sevilla se salva, que está por ver, tendrá mucho que agradecerle a su pareja de porteros. Lesionado Bono en la primera parte, Marko Dmitrovic se erigió en el santo milagrero –con Badé como providencial paje– que permitió a su equipo, pese a su demencial segundo tiempo, no sólo impedir el triunfo de un rival directo, sino incluso sumar tres puntos al cabo de un partido en que, además de su guardameta titular, Jorge Sampaoli puede lamentar la nueva lesión de Tanguy Nianzou, enésimo central a la enfermería. La remontada, meritoria al fin, debe anotarse también en el haber de una grada indesmayable, con las fatiguitas que le están haciendo pasar, y al plus de confianza que le inyectó el jueves Su Majestad la Europa League a este grupo zarandeado por mil circunstancias pero, ante todo, tetanizado por su propia mediocridad.

El “empezóse” del partido fue, como diría Mafalda, el “continuóse” de la temporada. Defensa translúcida del Sevilla con apertura a la derecha, centro preciso de Pozo y gol de Akieme, lateral zurdo que se incorporó hasta el punto de penalti para marcar con la diestra. El asistente, canterano sevillista, tiene un escudo del Sevilla tatuado en su piel, como para confirmar que este club sigue haciéndose daño a sí mismo sin necesitar siquiera enemigos. El goleador y un compañero suyo, El Bilal Touré, se marcharon lesionados a los diez minutos y la media hora, cuando Rubi ya había decidido plantar el autobús al borde de su área, se retiró Bono en camilla con un collarín puesto, tras choque fortuito con Alex Telles, para dejar su sitio a Dmitrovic. Había pasado de todo, casi nada de fútbol, pero quedaba un mundo. 

Desde ahí y hasta el descanso, con un largo descuento de seis minutos, el Sevilla activó el modo asedio ante un Almería que soñaba con defender durante casi dos horas lo que había labrado en los dos primeros minutos. Una temeridad hasta contra este manojo de nervios timoneado por un orate que era su anfitrión. Comenzaron a llover balones sobre el área de Fernando, con algún disparo peligroso de Gudelj o Jordán, y otros barullos que anunciaban ruina para los orientales. Suárez rozó el penalti con una mano fortuita en un córner y Pozo, imprudente y precipitado, lo cometió sobre Alex Telles para que Ocampos –Rakitic despojado de galones tras su fallo en el Metropolitano– empatase el encuentro. Partido nuevo, con la mitad de tiempo por delante. 

Salió del vestuario el Sevilla de la primera parte contra el Fenerbahçe, es decir, una casa de locos sin pies ni cabeza en la que cada decisión de un futbolista empeoraba el ya de por sí pésimo plan del entrenador. Nada más reanudarse el juego, Joan Jordán le regaló un mano a mano a Suárez, que galopó sin oposición hasta las barbas de Dmitrovic, quien se hizo enorme para desviar el remate del colombiano. Un milagro. En la persecución desesperada, se rompió Nianzou y lo suplió Brayn Gil, que quedó a cargo del carril con Alex Telles, otra vez, como central de circunstancias. Enseguida, Pozo le enseñó la matrícula a su amigo y centró al segundo poste, donde apareció Arnau para calcar la acción del 0-1. Gol seguro. ¡No!, porque apareció Badé para salvar en la raya. Otro milagro. 

El duelo entre los dos canteranos sevillistas era un cara o cara en el que sus virtudes ofensivas se imponían a sus debilidades defensivas. Sampaoli había agotado los cambios con tres relevos necesarios, piernas para su tropa demediada, que sacó al campo a Acuña, Óliver Torres y Lamela, El argentino, atacante corpulento, irrumpió en el punto de penalti para cabecear a la red un centro precioso y preciso de Bryan Gil, que había quebrado a Pozo. Ni habían terminado las celebraciones cuando Suárez se encontró sólo al borde del área chica para cabecear un centro de Robertone. Gol seguro. ¡No! Voló Dmitrovic para palmear a córner. Tercera milagro y largo sufrimiento hasta el final, que pudo ser aliviado con un contragolpe que, egoísta, Lamela prefirió chutar contra el portero antes que ceder a En-Nesyri, que reclamaba la asistencia ante la puerta vacía. Este sufrimiento no está ‘pagao’, amigos, ya se lo digo yo…

Ficha ténica

Sevilla FC (2): Bono (Dmitrovic, minuto 36), Jesús Navas, Nianozu, Gudelj, Badé, Álex Telles (Acuña, minuto 63), Joan Jordán (Bryan Gil, minuto 52), Rakitic, Ocampos (Lamela, minuto 63), Suso (Óliver Torres, minuto 63) y En-Nesyri.

UD Almería (1): Fernando, Chumi (Leo Baptistao, minuto 76), Ely, Babic, Akieme (Centelles, minuto 11), Eguaras, Robertone, Pozo, Arnau Puigmal (Portillo, minuto 60), Luis Suárez y El Bilal (Ramazani, minuto 11 (Sousa, minuto 76)).

Goles: 0-1, minuto 2: Akieme. 1-1, minuto 45+: Ocampos, de penalti. 2-1, minuto 73: Lamela.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea, vasco. Amarillas para Akieme, Badé, Ocampos, Gudelj, Chumi, Lamela, Ely y Leo Baptistao.