El Sevilla debe aprender a aburrirse

Javier González-Cotta
Javier González-Cotta
24/02/2024

Miren alrededor y que cada cual concluya a su modo. No hay eliminatoria de Copa del Rey a la vista. La salvífica Europa League es eso que ya no existe. En Liga, salvo morbosa tentación por el desastre, todo apunta a que el equipo irá tomando aire no contaminado mientras se va ensayando la debacle andaluza con sus tres gracias emasculadas (Cádiz, Granada, Almería).

Por eso miro alrededor y concluyo lo siguiente. El Sevilla FC debe aprender ahora a aburrirse. Al parecer, he escuchado que al no haber ya envite copero ni europeo de por medio la semana de entrenamiento se está haciendo larga, muy larga. Menudo páramo. ¿Qué nos queda? Que cada cual se consuele con cualquier migaja. Uno dirá que el único aliciente que le queda es ver cómo evoluciona Isaac Romero, el llamado purasangre de Lebrija. Otro dirá que lo único que le motiva es ver cómo se manejan Hannibal Mejbri y Alejo Véliz en estos meses de caritativo préstamo.

El de más allá dirá que fía toda su felicidad a que Idumbo debute con el primer equipo. El de más acá se entretendrá haciendo cábalas sobre si Sergio Ramos se quedará otro año más o si se irá, tras el deber cumplido, como prejubilado de oro a Arabia Saudí. El más masoquista o depravado, pues hay gente para todo, se contentará con seguir las evoluciones de la pareja de hecho y de deshecho que forman los ínclitos Januzaj y Rafa Mir. Así, de tonta en tonta cábala, podría uno seguir para rellenar indecorosamente la presente hasta el último párrafo.

El caso es que ni hemos llegado siquiera a marzo. La temporada 2023-2024, salvo la posible vuelta al peligro por abajo, se antoja ya como inane o incluso amortizada. Ni siquiera las ridículas pataletas de Del Nido Benavente podrán poner algo de enfermizo y polémico aliciente a un curso que se nos antoja extraño a la tradición. Más de tres lustros de cava (extremeño), caviar y lentejuelas son muchos. Nos habíamos acostumbrado al burbujeo y al éxito por el camino que lleva a mayo (el Sevilla tradujo para sí el lema de la UEFA para las finales con su propio ‘Road to May’). Pero este sosísimo año no habrá cartel alterno con las Fiestas de Primavera de Sevilla 2024. No habrá, por tanto, meme alguno con el paragüero de la Europa League formando parte del bodegón que pregona las fiestas sevillanas.

Para colmo, este fin de semana se aviene el partido del aburrimiento contra el Real de Madrid. ¿Para qué verlo? Lo mejor es pasar olímpicamente del asunto aprovechando que estamos precisamente en año olímpico. ¿Verlo con qué fin? Si uno ya sabe lo que ocurrirá por hache o por be. En clave pesimista, el Sevilla se esmerará como siempre en no competir y en no comparecer en casa del filántropo Florentino. Siendo optimistas, el Sevilla podría rozar un heroico empate, pero sólo para acabar perdiendo en el largo descuento, como mandan los cánones en el Bernabéu. Otra posibilidad, por qué no, es que el Sevilla gane y dé la campanada. Pero entonces seguro que alguien nos despertará porque sólo estábamos soñando agitadamente, musitando idioteces y haciendo ridículos gestos de exaltación.

En fin, ayuno de alicientes, la temporada del Sevilla apunta a una larga travesía por el desierto de Tabernas (en homenaje, por esto del 28-F, al sentenciado Almería).