La Crónica

Sevilla FCvsReal Valladolid
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Ficha técnica · El Mejor

1ª División (2022/2023) > Jornada 2

La pesadilla continúa

Lucas Haurie

Antes de que sea demasiado tarde: hagan algo los responsables porque esto es una crisis en toda regla. Un punto en dos jornadas contra dos rivales pésimos y tras dos partidos ni fu ni fa, de ésos a los que el hombre de fútbol se agarra con su mendaz estadística (que si hemos tirado tanto, que si la posesión cuanto…) para no admitir que un Valladolid de la vida, cualquier cosita, llega al Sánchez-Pizjuán para sumar un empate y lamentar no haberse ido con un triunfo. Hagan algo, porque la grandeza durante tantos años cultivada se evapora a nada que la esclerosis (futbolística y societaria) que atenaza al club desde enero se prolongue tres meses más. La pitada de la grada al señalar el árbitro el final fue lo más saludable de la noche.

Una reflexión que sobrevolaba la grada nada más conocerse las alineaciones. ¡Cómo estará Marcao para que Nianzou sea titular! En efecto, no es Lopetegui amigo de las alternativas exprés y, sin embargo, colocó de titular al francés, que el lunes pernoctó en Baviera, cuando el brasileño llevaba entrenándose (¿?) a sus órdenes desde la lejana, prehistórica ya, gira coreana de comienzos de julio. El chico gustó en su presentación, también porque a la gente le molan las novedades, pero es agresivo en la anticipación y nada torpe con el balón en los pies. No caeremos, sin embargo, en el error de juzgarlo para bien ni para mal por tres ratos.

¿Cómo jugó el Sevilla? Ah, ésa es una buena pregunta. Agradó en el primer cuarto de hora, seguro que sí, porque salió dispuesto a plasmar rápidamente las diferencias entre la zona Champions y los predios que habita, en teoría, un recién ascendido. 0-3 le había clavado el Villarreal en el reestreno, no digo más. Merodearon el gol Rafa Mir y Óliver –los dos, como Montiel, con jugando como locales en Nervión botas verdes en la era de la mercadotecnia y la comunicación 360 grados: reviento si no lo digo–, sufría el Valladolid y… a los veinte minutos volvieron los fantasmas de la temporada pasada.

El fútbol era premioso, los futbolistas corrían mucho y sin demasiado sentido, los pulsos estaban muy acelerados. Había, en fin, una sensación de vértigo impropia de un momento de la temporada de la que sólo se habían consumido una jornada y veintitantos minutos. Ahí regalaron los castellanos en la salida una pelota que Lamela aprovechó para dejar a Rafa Mir solo ante Asenjo.  Al muñeco. ¿Cómo jugó, entonces, el Sevilla en la primera parte? Lo suficientemente bien como para ir ganando de haber tenido a un delantero eficiente y lo suficientemente mal como para que un recién ascendido, cortito con sifón por más señas, sembrase el pánico al borde del descanso por culpa de un regalo de Papu Gómez. Menos mal que Bono le ganó el mano a mano a Sergi Guardiola.

La consecuencia de semejante desgaste, tanto físico como emocional, fue que el Sevilla no tenía fuerzas para agarrar al rival por el pescuezo, que era lo que exigía la segunda mitad. Por eso buscó Lopetegui vigor con los primeros cambios, el que aportan Ocampos y En-Nesyri su fuente de fútbol sea hoy en día un secarral. Como los minutos se desgranaban sin que nada potable ocurriese, el técnico abatió el comodín de Isco cuando se encaraba el último cuarto del encuentro: se acercaban los minutos de la angustia y así lo demostraba el desaforado entusiasmo en el recibimiento al malagueño. Para que quedase claro de qué color empezaba a pintar la cosa, Monchu rozó el gol con un tiro que rebotó en un compañero en ese mismo momento.

No es que se oliese el gol del Valladolid, porque su inocuidad era tremenda, pero sí se percibía una fragilidad alarmante en los futbolistas locales, incapaces de ganar el menor duelo. Eran los sevillistas carretas, viejales, sietemesinos… la antítesis de lo que debe ser un deportista de elite. En un balón sin trascendencia en su zona media, perdieron tres duelos seguidos ante los chavales de violeta, apenas voluntariosos. Anuar circuló sin oposición hasta el borde del área –abandonó Ocampos la persecución, Rakitic no quiso hacer falta– y marcó de tiro raso. Para compensar tanta dadivosidad, poco después pifió Asenjo una salida y le dejó el camino del empate expedito a Rekik.

El tramo final de manicomio, de los que gustan en Nervión si el resultado al final sonríe. En una tangana tabernaria entre los banquillos, Acuña –que había sido cambiado– abofeteó a un técnico pucelano. Le caerán varios partidos con toda justicia. En el largo descuento, volvió a rechinar la desesperante falta de fútbol del Sevilla, incapaz siquiera de bombear una pelota medianamente potable sobre el área de la espantosa defensa visitante. Ni Isco ni Pelé con veinte años: este equipo no juega un pimiento.

Ficha Técnica

Sevilla FC (1): Bono; Montiel, Nianzou, Rekik, Acuña (Álex Telles, minuto 78); Fernando, Óliver Torres (Rakitic, minuto 78), Joan Jordán (Ocampos, minuto 63); Lamela, Papu Gómez (Isco, minuto 67), Rafa Mir (En-Nesyri, minuto 63).

Real Valladolid (1): Asenjo; Escudero (Olaza, minuto 46), El Yamiq (Joaquín, minuto 23), Javi Sánchez, Luis Pérez; Aguado, Roque Mesa (Monchu, minuto 66)), Kike, Iván Sánchez (Plano, minuto 66), Anuar y Guardiola (Sergio León, minuto 66).

Goles: 0-1, minuto 79: Anuar. 1-1, minuto 85: Rekik.

Árbitro: Pulido Santana, canario. Rojas para Acuña, El Yamiq y uno de los asistentes de Pacheta. Amarillas para Montiel, Luis Pérez, Ocampos, Olaza e Isco.

El mejor del Encuentro

Lamela

Algo más fresco que sus compañeros. Fue una de las pocas vías de ataque del Sevilla ante el Valladolid.

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