Nuestras Firmas: Lucas Haurie

Comunión en silencio

El tackle

Lucas Haurie
02/06/2020

Deformada la visión por la perversa perspectiva del ejercicio de la profesión, a pesar de algunas licencias excepcionales como el España-Italia –derbi íntimo– de la última Eurocopa, los recuerdos que evocan el fútbol in situ son los de una experiencia personalísima e íntima, aunque vivida junto a otros muchos. Se alude a la “comunión” (cuya etimología, según Corominas, es justo eso: compartir) de un equipo con sus aficionados y tal vez tenga sentido conferirle al topicazo todo su significado religioso. ¿Qué club no ha caído alguna vez en la tentación de identificar a su estadio con un templo? ¿Qué hinchada no entona sus cánticos de aliento con la certeza de estar recitando himnos rituales? En francés, para decir que un partido está resuelto, el equivalente a nuestro “está todo el pecado vendido” o a nuestra “la suerte está echada”, se usa la expresión “la messe est dite” (la misa está dicha). Pues ha llegado el momento de orar en silencio. Alabado sea Tebas Omnipotente.

El próximo, inminente ya, derbi se disputará sin público y se cuentan por millares los lamentos a causa de semejante circunstancia. Exfutbolistas de ambos bandos como Dani Martín Alexandre o Pablo Alfaro han coincidido en escoger el término “descafeinado” para calificar el partido del día 11, mientras que la gran mayoría de los aficionados, desde el pacífico peñista al execrable ultra, se desgañitan reclamando para sí un papel protagónico en la industria que le ha sido arrebatado (desde hace algún tiempo, para siempre y con evidente mejora de la calidad del espectáculo) por el dinero de la televisión. Sin embargo, no está lejos el día en el que la tecnología facilitará la creación de un ambiente virtual que sirva como atrezo para la retransmisión –los grandes clubes ya practican esta política de gentrificación del graderío con la inclusión de la entrada en los paquetes turísticos–, para tranquilidad de epidemiólogos y ahorro de horas extras en la paga de agentes policiales.

Si el lector es honesto consigo mismo por un instante, caerá en la cuenta de que lo que en verdad le molesta no son los partidos a puerta cerrada, sino el no poder acceder al estadio USTED CON SUS CUATRO O CINCO AMIGOS. Imagínese por un instante en el lugar que más le guste de una grada desierta a la que ha podido llegar cinco minutos antes del comienzo, sin empujones ni yincanas para aparcar, para disfrutar de una emocionante confrontación entre veintidós atletas preñados de talento con la sola banda sonora de los comentarios –ora puntualizaciones técnicamente atinadas ora meros bramidos de desahogo– de sus colegas de toda la vida. ¡El nirvana! Siempre tuve para mí que al fútbol le sobraban el ruido, la mucha violencia implícita que carga en sus entrañas una masa apasionada y, sobre todo, esas coreografías a medio camino entre lo paramilitar y lo infantiloide de los animadores profesionales; que aborregan al aficionado en unanimidades norcoreanas al silenciar con su clamor cualquier ejercicio de la libertad de expresión que, como todas las libertades, ha de ser individual.

“Lo que habría dado Curro Romero por poder torear sin público”, deslizaba el otro día un cabal en la puerta de una iglesia. "El hallazgo más irónico de la lengua española ha sido llamar respetable a la muchedumbre harta de vino que vocifera desde los tendidos", remató otro.

 

Compartir:
Más Artículos
Podcasts

 




El sitio en Internet www.muchodeporte.com, es propiedad de Muchodeporte S.L.L Inscrita en el Registro Mercantil de Sevilla, con C.I.F. nº B-91080093.